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No. 148
Metzorá
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 15/03  18:03

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LA COMPUERTA DE ESCAPE

Por Yanki Tauber

Usted se siente atrapado en su matrimonio. Ha dicho ciertas cosas, ella ha dicho cosas, todas bastante imperdonables, y ahora usted está encarcelado en un cubo de tenso silencio que llama "casa" y no ve la salida, sino hacia abajo, el precipicio. Sin embargo, sí hay una forma, incluso ayer se presentó una oportunidad fugaz para la reconciliación. Pero usted era demasiado grande para filtrarse por allí.

Usted está atrapado por las deudas. La casa está hermosamente reformada, porque lo tenía que hacer, tiene el automóvil que tenía que tener, las vacaciones que siempre quiso (después de todo, usted merece algo también). Las cuentas lo están rodeando, y no ve escapatoria. Sólo hacia abajo. Pero sí, hay una apertura pequeña a través de una voz diminuta dentro suyo, que a veces llama y dice: "No necesitas esto en realidad". Pero usted está demasiado grande como para escurrirse por allí.

Usted se siente atrapado en su vida. Hacia cualquier lado que mire, encuentra paredes, hábitos inquebrantables, colegas antagónicos, deseos huidizos. La única dirección que parece no estar cerrada es hacia abajo, en dirección al más profundo cenagal.

A veces, el tiempo aclara bastante como para permitirle ver el escape para salir del cascarón, bien alto en la pared, el camino a la libertad. Pero es tan pequeño. Realmente, no es tan pequeño sino que usted necesita hacerse pequeño, verdaderamente pequeño, para poder pasar por él. Necesita desinflar su ego lo suficiente como para decirse a sí mismo: "¡Esperen un minuto! ¡Estoy equivocado! No se trata de Mí, se trata de Nosotros. No se trata de lo que puedo ser y puedo tener, sino de lo que puedo hacer y puedo lograr."

Celebramos Pesaj erradicando todo el jametz (alimentos fermentados) de nuestras casas y reemplazándolo por la matzá, el pan ácimo. El Jasidut explica que para re-experimentar la libertad del Éxodo, el momento en la historia que liberó nuestras almas de toda y cualquier forma futura de esclavitud, debemos erradicar el jametz de nuestras almas y reemplazarlo con la matzá.

Jametz, el grano que ha fermentado y se ha hinchado, representa esa hinchazón del ego que esclaviza el alma más que cualquier prisión externa. La delgada, modesta matzá representa la humildad, el colocarse en un segundo plano, el compromiso, que son los liberadores supremos del espíritu humano.

El Lubavitcher Rebe señala que también queda demostrada la calidad liberadora de la matzá en las formas de las letras hebreas que conforman las palabras "jametz" y "Matzá". Estas dos palabras son muy similares (así como el pan y la matzá se hacen con los mismos ingredientes básicos). Jametz se deletrea jet, mem, tzadík. Matzá se deletrea mem, tzadík, hei La diferencia entre jet y hei es diminuta, y su diferencia gráfica, también es pequeña. La jet y la hei tienen la forma de un cerco de tres lados, abierto abajo; la diferencia que es que la hei tiene una pequeña "compuerta de escape" cerca del vértice de su lado izquierdo.

Y esa es toda la diferencia del mundo.

NO RENUNCIAMOS A NINGÚN HIJO

 

En la Hagadá de Pesaj leemos sobre "los cuatro hijos" que están sentados en el Séder: "Uno es sabio, uno es malvado, uno es simple y uno no sabe preguntar." Se despierta inmediatamente la pregunta: ¡¿Por qué aparece el malvado, el más indigno de los hijos, al lado del sabio; aparentemente su lugar debería estar al final de la mesa?!

También la respuesta que se le da al hijo malvado, "si hubiera estado allí (en Egipto) no hubiera sido redimido" es sorprendente: si no tiene relación con la salvación de Egipto, ¿para qué aparece en la Hagadá? Más aún: En los escritos del Ari Z"L se explica que las cuatro copas son en correspondencia a los cuatro hijos. ¡Y de acuerdo a esto se deduce que la segunda copa, sobre la que se recita toda la Hagadá, alude al hijo malvado!

Él es un Iehudí

Entenderemos esto de acuerdo a lo que dice la Guemará: "Israel, aunque haya pecado, es un Israel" Todo judío, se encuentre en la situación que fuera, tiene dentro de sí "el punto judío"; alberga dentro de él un alma Divina (el Jasidut explica que ése es el sentido íntimo de "uno es malvado": también dentro del malvado se encuentra el Uno, la chispa judía que tiene una conexión eterna con el D-os único).

Es por eso que debemos traer al hijo malvado a la mesa del Séder de Pesaj, para acercarlo y descubrir su punto judío. La Torá no está dispuesta a renunciar a él, "en correspondencia a los cuatro hijos se refiere la Torá", ya que "aunque haya pecado, es un Israel". También un judío que peca, sigue siendo llamado con el nombre más excelso: Israel (que es el acróstico de Iesh Shishim Ribó Otiot LaTorá, la Torá posee 600.000 letras. Así como el Cashrut de un Sefer Torá depende de una sola letra, de la misma manera, la perfección del pueblo judío depende de cada iehudí, independientemente de su conducta).

No Debemos Evadirnos

¿Pero quién es capaz de acercar al hijo malvado? No puede encargarse de ello "el simple" ni "el que no sabe preguntar" ya que ellos mismos necesitan ayuda. Justamente, "el hijo sabio", el más ilustre, es el más apto y quien posee la fortaleza de despertar en el alma del malvado su chispa Divina.

Aquí la Torá nos entrega una doble enseñanza. Al malvado le dice que no debe desalentarse por su situación, pues tiene esperanza. D-os lo reúne con el sabio, para que pueda mejorar su conducta con su ayuda.

Y al sabio lo guía para que no cuestione: ¿Qué tengo que ver yo con el malvado? Para que no se concentre únicamente en su crecimiento personal, le ordena aproximarse al prójimo para procurar acercarlo a D-os y Su Torá.

Todos Serán Redimidos

No se trata de un objetivo fácil. Se debe trabajar duramente para lograr encender la llama del alma en el corazón del hijo malvado. Por eso recitamos lo principal de la Hagadá sobre la segunda copa.

¿Y cómo se lo acerca? A través de la frase "si hubiera estado allí, no hubiese sido redimido". No es la intención alejarlo con ella, D-os no lo permita, sino por el contrario, en este pasaje acentuamos que sólo allí, en Egipto, antes de la entrega de la Torá, no hubiera sido redimido, pero luego de haber sido elegidos como pueblo y que Hashem hizo un pacto eterno con cada judío en el Monte Sinai, está presente la promesa: "No será apartado ningún desviado", e incluso él será redimido junto a todo el pueblo de Israel con la redención completa. Por medio de este incentivo, se despertará también el malvado y deseará descubrir la verdad que hay en él y ser redimido.

Likutei Sijot Tomo 1, pag 247

UNA VALIOSA CACHETADA

Rabi Pesaj Shapira, padre de Rabi Tzvi Elimelej de Dinov (conocido como el Bnei Isasjar por el nombre de su libro), era un melamed (maestro de niños) itinerante. Había acordado que permanecería en la casa de su patrón Reb Asher la mayor parte del año, enseñaría a sus hijos, y recibiría sus sueldos antes de cada Festividad. Viajaría a su casa con su dinero, ganado con sufrimiento, que bastaría para apoyar a su familia hasta la próxima fiesta.

 

Sin embargo, pasó que un mendigo vino al pueblo, buscando limosnas. Reb Asher, siendo más bien avaro, no deseó ayudar al mendigo. Rabi Pinjas no podía soportar el ver rechazar a un necesitado y marcharse sin nada, y le pidió a Reb Asher que le adelantara algo de dinero de su sueldo próximo para que tuviera algo que ofrecer al hombre, y Reb Asher estuvo de acuerdo.

Cuando otro pobre llegó algún tiempo después y enfrentó la misma perspectiva, Rabi Pinjas hizo la misma demanda a su patrón, y de nuevo el préstamo fue otorgado. Rabi Pinjas se acercó entonces a Reb Asher y sugirió que fuera un arreglo permanente: Siempre que un suplicante llegara, si Reb Asher no deseaba donar algo, debía darle algo del sueldo de Rabi Pinjas al hombre, y anotarlo en su cuenta.

Pasaron varios meses, y era tiempo de Rabi Pinjas de recibir su paga para que pudiera volver a casa con su familia para la fiesta de Pesaj. Cuando se presentó a su patrón para cobrar sus sueldos, sin embargo, se enfrentó con una grave desilusión: ¡Reb Asher le informó al infortunado melamed que después de contar todo la tzedaka que le había adelantado, nada restaba de su sueldo!

Rabi Pinjas se fue a casa con las manos vacías, pero no perdió la fe que de algún modo Hashem le proporcionaría lo necesario para su familia. Pasó los últimos días antes de la fiesta en la Ieshivá estudiando Torá, confiando en que esa salvación llegaría.

Un día, Tzvi Elimelej y sus jóvenes amigos estaban jugando fuera, cerca del correo local. Agitadamente vieron como un opulento carruaje se detuvo, y descendió un noble joven que ingresó al edificio del correo para realizar algún trámite comercial. Los niños estaban fascinados con el carruaje y se rindieron a la tentación de investigarlo. Cuando estaban trepando, el joven dejó el edificio, y aunque los otros muchachos se echaron a correr rápidamente, Tzvi Elimelej no fue lo necesariamente veloz. El hombre golpeó al muchacho en su mejilla, montado al carruaje y empezó a marcharse. Entonces, sintiendo al parecer, arrepentimiento por haberle pegado al jovencito, el noble le tiró una bolsa de dinero, como para compensarlo.

¡Tzvi Elimelej estaba alborozado – ahora su familia podría comprar las necesidades de la fiesta! Se dio prisa al Beit HaMidrash para mostrarle la bolsa a su padre, relatando la sucesión de eventos. ¡Cuando Rabi Pinjas contó el dinero, encontró que el total era la cantidad exacta que sumaban sus sueldos!

La familia se sentó alrededor de la mesa del Seder, agradecida por el milagro que les había permitido que celebraran la fiesta con todas sus necesidades proporcionadas. Cuando llegaron a ese punto en el Seder de Pesaj después de la comida, cuando la puerta se abre para demostrar nuestra confianza en la protección de D-os y dar la bienvenida a Eliahu el profeta, Tzvi Elimelej corrió para abrir la puerta delantera. ¡De repente gritó: “El noble que me dio la bolsa está en la puerta! ¡Él ha venido probablemente a recuperar el dinero!”. Pero el niño estaba equivocado; no era un noble no-judío. Ni nadie más tuvo el mérito de verlo.

EL SEDER DE PÉSAJ

La noche previa a la partida hacia Egipto, las familias se sentaron juntas a comer hierbas amargas y matzá, mientras les contaban a sus hijos la promesa que D-os les había hecho a sus antepasados y lo felices que estaban porque todo estaba por hacerse realidad. Y a medianoche, comenzó la liberación.

Hoy en día, nosotros, sus nietos, todavía nos reunimos, comemos las mismas comidas, contamos las mismas historias y esperamos una liberación aún mayor, en la que finalmente dejemos atrás la oscuridad y la confusión del exilio. Ese momento, es lo que llamamos “el Seder”.

Los conceptos básicos:

• Coloca el plato del Seder tal como se ilustra en la Hagadá, recita el kidush y bebe la primera copa de vino kasher. Notas: a) Necesitas beber por lo menos 45 cm3 de cada una de las copas de vino, b) Si el vino te resulta indigesto, puedes usar jugo de uvas.

• Lávate las manos sin decir la bendición, moja la verdura (cebolla, papa o perejil) en el agua con sal y come un pedacito. Luego, quiebra la matzá del medio del plato del Seder y reserva el pedazo más grande para el afikoman.

• Ahora, lee la historia del Éxodo. Puedes hacer que los participantes lean por turnos o que todos lean juntos. Siéntete libre de agregar tus propias historias o ideas. Después, bebe la segunda copa de vino.

• Lávate de nuevo las manos, esta vez diciendo la bendición, y come la matzá, por lo menos 28 g por adulto. Para revivir la amargura de la esclavitud, mastica las hierbas amargas, por lo menos 21 g, untadas levemente con el jaroset (pasta de frutas). Luego, come un sándwich de hierbas amargas y matzá.

• Ahora, es el turno de la comida festiva. ¿Y de postre? Otro pedazo de matas, el afikoman.

• Di la bendición de “Después de las comidas”, seguida por la tercera copa de vino. Llena la copa de Eliahu con vino y abre la puerta para invitarlo a pasar. Finalmente, recita el Halel (canciones de alabanza), seguido por la cuarta copa. El Seder finaliza con la ferviente exclamación: “¡El año que viene en Jerusalén!”.

 

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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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