Entrevistas

Recordando otro rol latinoamericano clave en la creación de Israel, junto al de Uruguay

Con Carla García Granados, nieta del Embajador de Guatemala en la ONU Jorge García Granados

Los uruguayos solemos destacar con orgullo el papel jugado en noviembre de 1947 por el Embajador Enrique Rodríguez Fabregat en las Naciones Unidas, ya que  no solamente votó a favor de la Partición de la Palestina del Mandato Británico-antesala de la creación de Israel- sino que desplegó un esfuerzo especial por lograr muchos más votos de otros países latinoamericanos.  Pero es justo recordar que Rodríguez Fabregat no estuvo solo.  A la par de su trabajo, de la causa que defendió, estuvo el Embajador de Guatemala en la ONU Jorge García Granados. Y los acompañaron, aunque a otro nivel, el Embajador de Perú Salazar y el entonces Presidente de la Asamblea General el brasileño Oswaldo Aranha. El papel de este último, por el puesto que ocupaba, fue muy distinto, pero también se comportó como un gran amigo de la causa sionista.

El Embajador Jorge García Granados junto al Presidente de Israel Itzjak Ben Tzvi

 

Para conversar sobre todo esto entrevistamos a Carla García Granados, nieta del gran embajador guatemalteco.Carla reside desde
el 2005 en Israel, desempeñándose como Gerente General de AHMSA Steel Israel y Arava Mines, compañías que invierten en Israel
en los rubros de agua y tecnologías limpias. Son los dueños de la concesión de las minas de cobre de Timna. 

P: Carla, lamentablemente tú no llegaste a conocer personalmente a tu abuelo paterno, porque él falleció unos siete años antes de tu nacimiento, pero apuesto a que su presencia siempre se habrá sentido en tu familia. Por eso te preguntaría cómo lo recuerdas, cómo trazarías su perfil. 

R: Mi abuelo fue un hombre que realmente era un humanista, una persona que siempre luchó por los derechos humanos y por las causas en las que creía. Creo que esa educacion y visión fue pasada a sus hijos, y de ellos a nosotros. Su influencia siempre fue una guía, fue la educación que recibimos. 

 

P: Fue precisamente esa educacion humanista la que lo llevó a apoyar la creación de un Estado judío, porque creía que era lo justo. Cabe recordar la solución conocida como la partición de la Palestina del Mandato británico hablaba claramente de una recomendación de la creación de un Estado judío junto a un Estado árabe, algo que debía garantizar la paz para todos. El liderazgo judío de ese entonces aceptó y el árabe, lamentablemente, rechazó. Lo menciono porque hoy en día sigue habiendo polémica sobre el tema de un Estado palestino.

R: Mi abuelo decía sobre todo que Israel tenía toda la capacidad como para ser un país independiente y tener la capacidad económica para salir adelante, lo habían demostrado una y otra vez en todas las visitas que hizo mi abuelo en lo que era Palestina en esa época. Siempre le sorprendió muchísimo que había fábricas, toda la agricultura, el desarrollo económico… era evidente la capacidad que los  judíos tenían como para poder realmente tener una economía necesaria para desarrollar el Estado.  Existía la preocupación de que eso mismo no ocurría del lado de los árabes de esa época, pues desafortunadamente y hasta el día de hoy se repite un poco la historia, que las economías están fusionadas y dependen unas de las otras. Mi abuelo creía sobre todo que Israel iba a ser una potencia mundial en la parte de tecnología. Con lo que vio en los kibutz dijo: este país va a ser realmente una potencia tecnológica en el futuro, lo cual se cumplió. Creía que si los árabes se juntaban y trabajaban conjuntamente, Medio Oriente podría haber sido una potencia mundial con el petróleo árabe y los avances tecnológicos que Israel tenía ya en ese entonces. 

 

P: Fue trágico que eso no se haya dado así, por la negativa árabe.

R:  Desafortunadamente una de las cuestiones que les pasó durante la visita del Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP) es que hubo un constante boicot de la visita por parte de los árabes. No lograron reunirse con casi ningún líder. Cuando visitaban las fábricas no los dejaban entrar… Al contrario de lo que eran los judíos, que estaban muy orgullosos de lo que habían creado, estaban enseñando cómo habían creado oasis en los desiertos, en los que se estaban cultivando cosas que si no hubieran estado en manos de los judíos no habría sido posible.

 

P: El problema central era que la posición árabe era opuesta a la creación de un Estado judío, independientemente de cuánto territorio tendría uno u otro. Era el todo o nada, lamentablemente. 

R: Exacto. Eso y aparte el boicot de parte de ellos para poder realmente saber lo que pensaban, porque no estaban dispuestos a negociar ni hablar. Esa fue una situación que obligó a la comisión a querer tomar una decisión lo más factible posible, que creo que hasta dentro de la partición Jerusalén quedaba como un ente independiente. 

 

P: Así es. Jerusalem y Belén estaban destinadas a ser un “Corpus separatum” bajo régimen internacional por 10 años tras los cuales habría un plebiscito en el que sus habitantes votarían de qué lado quieren estar.  Cabe aclarar que cuando hablamos de Palestina no era un Estado palestino al que dividieron para darle una parte a los judíos, era el nombre con el que se conocía hacía muchos siglos a lo que antes era Judea, la tierra de Israel. El nombre Palestina no era por los palestinos de hoy. En resumen, no es que había un Estado árabe palestino al que la ONU recomendó partir para darle una parte a los judíos, en absoluto.

R: Era simplemente un pedazo de tierra  manejada por los británicos.

P: Y antes el Imperio Otomano, no había sido nunca independiente. 

R: Vivían aquí tanto judíos como árabes. Todo esto empieza también a raíz del mandato británico, que ya no quería continuar haciéndose cargo, ni siquiera gobernar, era más que nada una forma de administración de Palestina. Ellos realmente fueron los que se acercaron a las Naciones Unidas a decir que dejaban la administración de Palestina y había que dar una solución. 

Entre el legado del abuelo y el presente que ve hoy

Con la Canciller de Israel Golda Meir

 

P: Saltemos hacia adelante. Quiso  el destino o quisieron las vueltas de la vida que en 2005 tú, después de haber trabajado en diferentes empresas privadas en ámbitos de tecnología y producción, de haber sido diplomática en representación de tu país en la OEA y las Naciones Unidas, fuiste enviada a Israel como Gerente General  de la empresa mexicana que maneja las minas de la zona de Timna en el sur de Israel. Estás aquí desde 2005, no eres ciudadana, pero estás hace muchos años viviendo en el país que tu abuelo ayudó a crear. ¿Cómo se combinan aquel sueño de tu abuelo y el Israel que tú conoces hace años?

R: Creo que es el Israel que mi abuelo vio, ese Israel innovador, que luchaba por lo que creía, por crear un Estado, y el hecho que buscaba el bien, se puede decir, el encontrar un lugar al que judíos del mundo pudieran venir, ese Israel sigue aquí. Cuando leo el libro de mi abuelo y camino por lugares donde él estuvo  y cuenta las historias de kibutz y cómo vivían árabes y judíos, encuentro muchas similitudes. Desafortunadamente también, cuando tienes un país establecido y ya no es ese lugar, en donde estás luchando por tu país, sino que ahora Israel tiene una posición un poco diferente en su rol, entonces tal vez ese romanticismo que vi en el libro de mi abuelo se perdió un poco. 

 

P: Claro, es natural. Yo pienso que hay que seguir luchando por la existencia, pero el Estado ya está creado, los israelíes nacidos aquí, que son la mayoría de la población, ya lo dan por sentado, quizás. 

R: La creación del Estado de Israel también tuvo una connotación muy cercana a lo que fue la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Entonces  ese momento en la historia realmente era un momento único, en el que tenías a un pueblo saliendo de una terrible situación, buscando ese lugar al que llamar hogar y sentirse seguros. Toda esa combinación, aunque con otra dimensión,  creo que se repite un poco cada cierto tiempo, de repente ves a los franceses viniendo porque hay una situación de antisemitismo en Francia. Sigues viendo esa necesidad y esa importancia del Estado de Israel sobre todo para las comunidades judías del extranjero, que sienten la seguridad de tener un país al cual ir cuando se sienten amenazados en sus países. Claro que todo eso es algo que te recuerda y te hace sentir por qué existe Israel. Aquí es clave recalcar lo que mi abuelo repitió muchas veces… las Naciones Unidas sirvieron como un vehículo para el reconocimiento de algo que ya existía. El pueblo judío  ya había creado aquí un lugar con una economía fuerte, Tel Aviv existía, los kibutzim  existían, había desarrollo… No vinieron a crear algo, vinieron a reconocer la existencia de algo que ya existía. 

 

P: Ese es un punto muy interesante, al que le agregaría que el tema no es solamente que todo eso había desarrollado, sino que el trasfondo era el legado milenario, el vínculo milenario del pueblo judío con su tierra ancestral. Y además las Naciones Unidas dio su confirmación de legitimidad internacional pero la verdadera legitimidad original la dio la historia judía de miles de años de vínculos entre el pueblo judío y la tierra de Israel.

R: Sin lugar a dudas.

El voto latinoamericano

El Embajador de Guatemala Jorge García Granados(en el medio) con el Embajador de Uruguay en la ONU Enrique Rodríguez Fabregat (a su derecha)

 

P:  Tu abuelo destacaba el rol jugado por otros diplomáticos latinoamericanos en esa lucha por lograr la aprobación de la resolución de partición de la Palestina del mandato británico.  Es importante recordarlos.

R: Exacto, Latinoamérica jugó un papel sumamente importante en la creación de Israel, no solo por miembros como Rodríguez Fabregat de Uruguay y Salazar de Perú, sino también por el hecho de que mi abuelo y sobre todo el representante uruguayo fueron realmente artífices de asegurarse de tener la votación de los países de América Latina. Hoy por hoy siento que hemos sido un poco olvidados, ojalá la historia vuelva a recordarle a Israel que América Latina tuvo una participación muy activa y muy fuerte y que hemos sido amigos de Israel toda la vida. Espero que volvamos a encontrar ese lugar de importancia que siento que tal vez en algunos años se ha perdido un poco. 

 

P: Tienes razón en tu observación. Centrado siempre en las grandes discusiones políticas, para las cuales se precisa a Estados Unidos o a Europa, a veces sentimos que América Latina queda de fondo, pero creo que los diplomáticos israelíes y las autoridades en general hallan el momento de destacar la gran deuda moral que se tiene con América Latina por su apoyo ineludible a la creación de Israel.  

R: Eso es muy importante.

P: Carla ¿algo más que quieras agregar?

R: Espero poder seguir viendo el desarrollo de este maravilloso país. Es un país que en su corta historia desde 1948 al fundarse como Estado en la era moderna, ha enseñado y dado al mundo mucho que reconocer y ha sido parte vital del desarrollo tecnológico. Eso es algo que reconozco. Se puede decir que mi abuelo lo vio hace más de 70 años cuando estuvo aquí y es verdad, Israel es la start up nation, y es para estar orgulloso lo que se ha logrado en tan poco tiempo. 

P: Muchas gracias. Espero que veamos mucho más desarrollo, no sólo en tecnología sino en investigación científica, en aporte social y humano a un mundo mejor. 

R: Que así sea.

 

Ana Jerozolimski
(30 Mayo 2022 , 12:11)

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