Israel

Realidad israelí: el espectáculo de un cantante famoso terminó con un abrazo a los padres de un soldado prisionero en Gaza

Esta nota es para nosotros singular. Les pedimos de antemano, que no se pierdan el final, que acompañen su desarrollo hasta el último video.

 

Cuando mi hija me invitó a ir juntas al espectáculo de Idan Amedi en el marco de la feria artesanal Jutsot Hayotser en Jerusalem, salté feliz. Siempre comentamos cuánto nos gusta el estilo de este exitoso cantante (34) que irrumpió a la fama en el 2010 al salir segundo en uno de los programas de reality de concursos de canto. Y compartirlo con ella, nada mejor.

Desde aquel programa televisivo, Idan Amedi no ha hecho más que confirmar su alto nivel, tanto en la interpretación como en la escritura misma de las letras y la composición de las músicas de sus canciones. A ello se agrega la sencillez y simpatía que irradia, dicho sea de paso siempre vestido de negro. Hace 5 años se le agregó un significativo rol al convertirse en uno de los  reconocidos actores de la exitosa serie de acción “Fauda”.

El lugar del evento, la así llamada “Piscina del Sultán”, al aire libre, estaba casi repleta con israelíes de diversas edades e inclusive familias con niños. A la derecha lucían las suntuosas murallas milenarias de la Ciudad Vieja de Jerusalem. Menuda escenografía, pensé.

Al comienzo del espectáculo subió al escenario a saludar Moshe Leon, quien se desempeña desde hace 4 años como Intendente de Jerusalem. Y ya allí se nos hizo un nudo en la garganta cuando dijo, en medio de los emocionados aplausos del público, que “están hoy aquí con nosotros los queridos Lea y Simja Goldin”, los padres del teniente Hadar Goldin, muerto en un ataque de la organización terrorista Hamas durante un alto el fuego humanitario en el operativo “Margen Protector” que las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo en el 2014 para neutralizar numerosos túneles de Hamas que iban en dirección a Israel. Hamas había pedido a la ONU el alto el fuego, Israel accedió, Hamas lo violó y atacó a una de las fuerzas israelíes, llevándose a Hadar por un túnel hacia un lugar desconocido. El mismo destino sufrió el soldado Oron Shaul. Ambos fueron tiempo después declarados muertos por el rabinato de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Lea y Simja Goldin luchan denodadamente desde entonces por la recuperación del cuerpo de su hijo y de Oron Shaul, acusando a los distintos gobiernos que no han hecho ni hacen lo suficiente para traerlos de vuelta a casa. Cabe suponer que se hace mucha cosa que no se publica, pero ese no es el tema de esta nota.

Nosotros sentimos que el fuerte aplauso que estalló desde los asientos de varios miles de personas cuando el intendente Moshe Leon nombró a los Goldin, fue un abrazo a ellos, a los soldados muertos presos en Gaza y a los dos civiles que también están en manos de Hamas, en violación total del Derecho internacional humanitario. Y fue un abrazo a las Fuerzas de Defensa de Israel que también ahora luchan por la seguridad nacional.

Idan Amedi combinó a lo largo de todo el espectáculo sus canciones más conocidas, con mucho sentimiento y ritmo tranquilo aunque mucha fuerza, con las más movidas que levantaban a todos de los asientos. Se mezcló entre el público y se hizo querer, como siempre, sin alardes de nada, simplemente con su fuerte presencia.

Y casi al final del espectáculo, cantó una de sus canciones más conocidas, “Nigmar”, que significa “Se terminó”, escrita años atrás al finalizar su servicio militar obligatorio, preguntándose de hecho retóricamente si realmente se había terminado la necesidad de luchar. Se la consideró una especie de complemento a una anterior, vista como homenaje a los combatientes todos, sus propios compañeros.

En “Nigmar”-que filmamos  sólo parcialmente en el espectáculo- cuenta sobre los soldados de salen del ejército en camino a casa, los pensamientos sobre el hogar y la mujer amada a la que ya había dicho“en dos días vuelvo”. Y agrega cómo en camino a casa se detienen en el camino a comer un falafel en la esquina. “La gente nos ve y nos aplaude”- dice la canción. “Nuestros héroes, así dicen. Y yo en un costado, me escondo y pienso que me queda grande ser el guardián. Y entre un bocado y otro pienso…cuántos héroes hay en el país”.

 

La canción emociona porque la vivencia del hijo que tiene que enrolarse y que arriesga su vida para defender a Israel, es parte de la realidad nacional.

 

Pero nadie esperaba lo que vino después.

 

“Años atrás, el Estado de Israel y Tzahal entraron a un operativo en la Franja de Gaza. La noche antes de la entrada fui a la casa de mis padres, que viven a 20 minutos de aquí, en Pisgat Zeev (Jerusalem), a preparar el bolso. La madre de uno de mis soldados me llamó y pidió que le lleve algo de su parte. Yo tenía tanto miedo del encuentro entre ella y mi madre, que le dije que saldría a verla afuera . Vino a nuestro edificio, yo bajé, ella lloró, me abrazó y me dio un pequeño libro de Salmos. Y me dijo: ´Devuélvemelo a casa´.

Yo era un niño. Recuerdo que le dije que todo estará bien. Desde entonces, ese momento cambió mi vida. Baruj Hashem (bendito sea Dios), pasaron 50 días y volvimos a casa. Y paramos en un falafel en la esquina.

Trece años más tarde, ese soldado es un exitoso abogado, tiene hijos y aquella madre tiene nietos.  Y cada vez que me encuentro con alguno de los soldados de mi grupo, pienso en aquellos que no tuvieron el privilegio de volver a casa”.

Y tras unos segundos de silencio, continuó: “Esta noche están aquí con nosotros los miembros de la familia Goldin, la familia del Teniente Hadar Goldin que se encuentra desde hace ya 8 años cautivo en manos de Hamas, junto a Oron Shaul y Abera Mengistu”.

Y en las pantallas grandes, apareció el cartel que alguien tenía en sus manos, con los rostros de los cautivos, pidiendo por su liberación.

 

En ese momento, entre los aplausos del público-que nosotros sentimos como lágrimas y expresión de pesar- apareció en la pantalla la imagen de Lea y Simja Goldin, que siguen luchando. Aparecieron con una moderada sonrisa de agradecimiento por ese homenaje, que nos permitimos suponer los habrá embargado de emoción.

Idan Amedi continuó, mientras el público no cesaba de aplaudir al ver la imagen de los Goldin en las pantallas: “Cada vez que canto esta canción, les deseo a ustedes que con la ayuda de Dios todo dé un vuelco para bien, que termine lo malo, que tengamos comandantes dignos que, tal cual esperaba aquella madre, los devuelvan a casa. Espero que ustedes estén viendo a toda esta gente aquí alrededor y vean que no están solos, que todos están con ustedes”.

Y agregó un pedido al público: “Mañana, o cuando se les terminen las vacaciones, cuando vuelvan a casa, recuerden este tema con la gente , hablen de esto. Nosotros tenemos la fuerza, realmente”.

Agradeció a todos los jerosolimitanos por haber podido estar entre ellos. Y volvió a cantar la sentida “Nigmar”.

“Espero no volver a escribir nuevamente sobre esto…hasta la próxima vez en la que me quiebre. Se terminó. Se terminó. ¿Se terminó?”- termina la canción.

 

 

Ana Jerozolimski
(21 Agosto 2022 , 14:16)

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