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La lucha contra el antisemitismo no admite descanso alguno

Conversación con Sergio Pikholtz, vicepresidente segundo de la DAIA, una organización que cumple 87 años en la lucha contra el antisemitismo. 

Por Luciano Mondino

El antisemitismo no conoce de preferencias ideológicas, ni de tiempo o espacio geográfico. Es una amenaza que está viva, que se dinamiza y que toma muchas formas para penetrar en donde sea y cuando sea. En este sentido, la evolución digital y las redes sociales han sido variables que redujeron considerablemente los tiempos de expansión en los contenidos hacia una sociedad que prefiere informarse antes que educarse.

Es muy frecuente que las disciplinas académicas al abordar la cuestión de Oriente Medio, en general, pero de Israel, en particular, expandan visiones adulteradas y sesgadas producto de distintos motivos, pero que siempre profundizan la misma tendencia:cuestionar el derecho a la existencia del Estado Judío, un estado miembro de la Organización de Naciones Unidas que alberga alrededor de 9 millones de personas y de las cuales el 20% son árabes musulmanes perfectamente integrados. 

Sergio Pikholtz es, además de vicepresidente segundo de la Delegaciónde Asociaciones Israelitas Argentinas, un activo usuario de la red social Twitter para combatir, desde adentro, el antisemitismo en las redes sociales. 

¿Cómo ha sido la lucha contra el antisemitismo, la discriminación, el racismo y la xenofobia a lo largo de estos 87 años de la DAIA? 

“La forma en que muta el antisemitismo modifica también la forma de luchar contra él, y eso en estos 87 años ha sido una premisa importante en la DAIA. Cuando la organización fue creada, en 1935, aún no había sucedido la Shoá, en Argentina estaba en auge la década infame y habían pasado muy pocos años desde la Semana Trágica con varios progomos antisemitas”. 

“Para ese momento, el antisemitismo tenía una fuerte impronta de derecha reaccionaria que vinculaba a los judíos con las luchas obreras y cometía una conspiración extranjerizante. Es en este contexto en el que la DAIA nació y se consolidó como una organización que representara también a la pluralidad de la comunidad judía en Argentina”. 

La semana trágica y sus fatídicos acontecimientos tuvieron lugar el 7 de enero de 1919 cuando, en medio de un país que abandonaba el modelo liberal del siglo XIX y se hundía en la depresión económica, las fuerzas armadas dispararon contra unos huelguistas reunidos en los talleres metalúrgicos de Pedro Vasena. Para ese entonces, se conformó la Liga Patriótica, una facción civil armada que torturó y asesinó a judíos argentinos en los progomos antisemitas. 

La primera gran prueba para la DAIA tuvo lugar a tres años de su fundación cuando el estadio Luna Park, un famoso estadio de Buenos Aires, fue el escenario de un acto espeluznante por la antesala que el mundo vivía para ese entonces. 

“El 10 de marzo de 1938 fue la primera gran prueba de representatividad y unidad cuando, en el Luna Park, facciones nazis argentinas se reunieron para celebrar la anexión de Austria, el Anschluss, por parte de la Alemania de Hitler. Desde ese momento hasta nuestros días, la DAIA trabaja en acciones públicas y otras de máxima discreción para preservar la vida de los judíos”. 

Argentina, un país que alberga a una cifra estimada de 200.000 personas de la comunidad judía, ha sido blanco del terrorismo islámico perpetrado por Hezbollah, la facción libanesa, pero planificado por Irán. Hechos fatídicos como la impunidad en el caso AMIA, el asesinato del fiscal Nisman y los vuelos de Irán a través de aerolíneas venezolanas con fines poco claros, hacen que la vigilancia expectante de la DAIA, al igual que otras organizaciones argentinas, sea algo permanente. 

“Ayer, el fascismo apelaba a los viejos libelos antisemitas como los protocolos de los Sabios de Sión y a los viejos estigmas que hablaban del judío como el creador del comunismo, del judío como el banquero del mundo y del judío como dominador del mundo. Hoy es la izquierda reaccionaria quien ataca con sus consignas antiisraelíes y estigmatizantes del único estado judío en el mundo bajo argumentos irracionales como ese que habla de ser antisionista, pero no antisemita”.

El Estado de Israel, aunque conformado en 1948, presenta una histórica e irrefutable pertenencia en la tierra que vio nacer al pueblo judío. A lo largo de los años, el único estado judío del mundo logró albergar a alrededor de 9 millones de personas de las cuales el 20% son comunidades árabes musulmanas que se encuentran absolutamente integradas y que desmienten, categóricamente, que en Israel haya un apartheid. El hecho de querer borrar a Israel del mapa, bajo la falacia de la causa palestina, condena a la desaparición física y espiritual de esos millones de israelíes que hoy solo encuentran refugio en ese estado rodeado por países que por décadas le han declarado la hostilidad. 

En años recientes, Israel ha sido públicamente agredido por las autoridades religiosas, militares y políticas de Irán, el experimento de república islámica inaugurado en 1979 y que amenaza con borrar a Israel del mapa con cualquier cosa, incluso las armas nucleares. Una tibia, o nula, condena de la comunidad internacional es el silencio que estos grupos amenazantes necesitan para operar impunemente. 

“En todos los casos y en todos los tiempos, la DAIA respondió con acciones concretas, programas educativos, acciones legales, promoción política de leyes y todas aquellas disposiciones que condenaran los actos antisemitas. Además, trabajamos con otros 17 colectivos vulnerables acompañándolos en sus problemáticas y luchando juntos contra la discriminación”. 

En este sentido, ha sido un pilar fundamental la promoción y adopción de la definición de antisemitismo formulada por IHRA (Alianza Internacional de Recordación del Holocausto). 

“Ampliar la definición IHRA permite ampliar esos conceptos que pueden ser englobados en las conductas judeofóbicas”. 

El conflicto árabe israelí, y su correlato palestino-israelí, ha sido uno de los temas que más controversia genera en muchas de las personas que no han escuchado más que las versiones falaces de la ocupación israelí y la santificación de los líderes palestinos, eternizados en el poder y responsables de la violación de los derechos humanos y el derecho internacional. 

Bajo su punto de vista, ¿cómo es la cobertura del tema palestino en los medios de comunicación de Argentina? ¿cómo impacta también el tema palestino en los contenidos antisemitas?

“Aunque existan organizaciones que se ocupan en detalle del tema, como la Organización Sionista Argentina, entendemos que las fake news sobre el conflicto y la difusión de información parcializada potencial en contenido antisemita, especialmente en redes sociales. Sin embargo, en lo personal creo que los odiadores de los judíos y de Israel no necesitan de excusas o justificaciones”. 

Cada vez que los misiles de Hamas apuntan hacia Israel, las sirenas de alarma comienzan a sonar y es momento de abandonar todo para pasar a los refugios. Sin embargo, la cobertura periodística y el ojo público de las redes sociales suele interesarse en el tema solo cuando Israel ejercer su derecho a la defensa que es amparado en el artículo 51º de la carta de Naciones Unidas. 

“Es verdad que muchas veces la información que los medios de comunicación publican, especialmente en sus titulares y copetes, no diferencia a una organización terrorista como Hamas con un país como Israel. También es verdad que, desde los últimos escalamientos del conflicto en Gaza, la cobertura periodística ha sido más clara y contextualizada”. 

Por último, ¿qué debemos esperar de la DAIA en las puertas de su centenario? 

“La misión de una organización que es vital por dos motivos esenciales: la lucha contra el antisemitismo y la preservación de la memoria de la Shoá. A su vez, acompañar también a otros colectivos vulnerables y el combate a toda forma de discriminación. Ojalá algún día esos discursos desaparezcan, pero mientras tanto la institución debe modernizarse y desarrollar nuevas herramientas para luchar en el plano político, legal, educativo, comunicacional y de acción. Apuntamos a un desarrollo de liderazgo comunitario en la generación de adultos jóvenes y ampliamos el horizonte de trabajo a todos los estamentos de la sociedad, desde sindicatos a escuelas, municipios o clubes de fútbol. La lucha contra el antisemitismo no admite descanso alguno”

 

 

 

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