Cultura

Un demorado y oportuno homenaje a teatro uruguayo en Israel

Con Iván Solarich y un elenco de la colectividad judía

Esta nota la deberíamos haber publicado en febrero, aquella semana en la que los uruguayos en Israel tuvimos el maravilloso privilegio de tener dos días consecutivos la posibilidad de ver dos obras nacionales: teatro uruguayo en Israel. Por distintas razones, nos quedó postergada, pero dado que no hay aquí una cuestión de noticia de último momento que se haya perdido, estamos seguros que tiene mucho sentido también ahora. Y la verdad, al abocarnos a su preparación  y repasar todos los videos que filmamos, volvimos a disfrutar.

Gabriela Gerstenfeld e Ilonka Lakatos

 

Daniel Fridman -Dubon- con fotos familiares

 

Nancy Zetune
Talma Friedler

 

El primero de la izquierda es Víctor Vainbuch, nacido en Argentina,que vivió luego en Israel y está radicado desde hace años en Uruguay

 

Es importante destacar el papel jugado por Miguel (Moti) Yaakobi, uruguayo-israelí, de “Producciones Pentagrama”, quien siguió con entusiasmo el programa.

La primera de esas dos obras presentadas en la ciudad de Raanana, fue la ya muy conocida y galardonada dentro y fuera de Uruguay “No hay flores en Estambul”, con la impactante actuación de Iván Solarich, su texto más reciente, con la particularidad de tratarse de una unipersonal en la que es dirigido por su hijo mayor Mariano. El muy experiente actor y director que engalanó el teatro con su presencia, logró transmitir desde el escenario profundas emociones y realmente estremeció a los presentes. El tema era duro-un joven norteamericano preso en una cárcel en Turquía por tráfico de drogas-, y fue una gran experiencia ver o mejor dicho sentir la interpretación de Iván, que cosechó justificados aplausos.

 

La noche siguiente tuvo varias aristas especiales, con la presentación de “Y el mar se abrió”, una obra surgida de un taller de teatro realizado en el marco de la colectividad judía uruguaya, con Iván Solarich. Se presentó por primera vez meses atrás en Montevideo y la segunda función fue en Israel, aunque faltaban en el elenco tres de los miembros originales: Juan Kerekes, María Wosniak y Graciela Najman. Los que participaron, del equipo original, fueron Daniel Fridman (Dubón),a cargo de la hermosa música, Tala Friedler, Silvia Gerstenfeld, Ilonka Lakatos, Víctor Wainbuch y Nancy Zetune.

Iván Solarich, Gabriela Gerstenfeld, Nancy Zetune, Víctor Vainbuch, Talma Friedler, Ilonka Lakatos y Daniel Fridman

 

Esta nota no es una crítica teatral, ya que no tenemos la autoridad profesional para ello. Es sí un compartir emociones, escenas, sonidos y momentos, todos relacionados a aspectos históricos y presentes de la vida comunitaria judeo-uruguaya, a la inserción plena en la sociedad general, combinando músicas del acervo cultural judío en sus distintos orígenes, con elementos claramente criollos, desde el tango hasta la emocionante “A Don José…”.

No filmamos por supuesto la obra entera y también cabe señalar que algunos relatos nos quedaron interrumpidos por error de modo que era mejor no incluirlos, aunque algún otro sí, en forma parcial.

Comenzamos compartiendo una vista general de la sala, repleta, antes de comenzar la obra.

 

 

Ineludible, ver al director Iván Solarich contando sobre la obra. Pero primero, los agradecimientos a la Embajada de Uruguay en Israel, que siempre se hace presente. En ese momento, el Embajador era aún Bernardo Greiver, acompañado por la Cónsul Ifigenia Xifré Villar.

 

 

Ahora sí, la presentación de la obra

 

 

Quien no fue mencionado por Iván, para dejarlo como sorpresa por cierto, fue el muy querido Daniel Fridman, al que la colectividad judía toda conoce como Dubón, siempre a cargo de la música, cuando divierte, cuando emociona, siempre entusiasmando.

 

En el transcurso de la obra fueron surgiendo historias personales, recuerdos, y músicas y bailes compartidos. No aparecen aquí necesariamente en el orden original.

Aquí, Nancy Zetune, que nos revela un tema de fondo en su identidad. A sus jóvenes 86 años, es de especial interés su conclusión.

 

 

La música estuvo presente todo el tiempo, combinando matices y orígenes. Y en el próximo video,  aclaramos que después de algo de canto, hermoso, llegó un imperdible monólogo de Daniel Fridman, Dubon. Es ineludible destacar nuestra emoción por sus recuerdos de “Voz de Sion en el Uruguay”, tan presente durante décadas en los hogares de la colectividad judía uruguaya, en la voz de José Jerozolimski, de bendita memoria.

 

 

Después de un baile compartido, Silvia Gerstenfeld compartió emotivos recuerdos personales, que lamentablemente nos quedaron filmados en forma incompleta.

 

 

Un momento muy especial fue el monólogo de Talma Friedler, cuya familia materna es oriunda de Paysandú, lo cual ella lleva siempre consigo. Compartió buenos recuerdos sanduceros, pero también otros muy distintos, tristes y absolutamente trágicos, como el asesinato de su primo David Fremd (z”l), aquel nefasto 8 de marzo del 2016.

 

El interior uruguayo estuvo presente también en la historia personal de Nancy Zetune, aunque hace ya muchos años que vive en Montevideo. También su profundo vínculo desde siempre con Israel.

 

Finaliza la obra. Y deja a todos con la sensación de habernos hecho llorar y reir.

 

El Embajador uruguayo Bernardo Greiver, agradece.

 

 

Fueron dos días de fiesta para la comunidad uruguaya en Israel.

Gracias, tardías pero de corazón, a Iván Solarich y al elenco uruguayo que nos hizo emocionar con historias y sonidos que de hecho, son parte de todos los que asistimos aquella noche de “Y el mar se abrió”  a disfrutar …y recordar.

 

Ana Jerozolimski
(21 Mayo 2023 , 15:09)

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