Mundo Judío

MiSinai

¿Dolor o Privilegio? - Comenzando de Nuevo - Haciendo que Nuestros Días Cuenten - El Lavado de Manos Antes de Comer

 

 

 

 

No. 206

Behaaloteja
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Horario de velas en Montevideo, viernes  2/6 17:23 hrs

Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

¿DOLOR O PRIVILEGIO?

Por Yossy Goldman

Lo admito. No estoy seguro de cómo me hubiera comportado si hubiese estado en la posición de los judíos en el desierto. Siempre criticamos su falta de fe en D-os y los momentos difíciles por los que hicieron pasar a Moshé. Aun cuando D-os los estaba proveyendo con los más increíbles milagros, pan del cielo y agua de las rocas, ellos estaban ocupados gimiendo y quejándose por todo. Pero ¿yo me hubiera comportado distinto? ¿Quién sabe? ¿Usted piensa que era fácil vivir en el desierto, aun con todos los milagros descritos en la Biblia?

Supongo que mucho depende de la actitud de la persona y su perspectiva en la vida.

Hace poco escuche una poderosa idea en nombre de Rabí Moshé Feinstein, una de las autoridades sobresalientes en la Ley Judía de nuestro tiempo (falleció en 1986). Estaba hablando de la generación de inmigrantes judíos a los Estados Unidos que produjo lo que se conoció como la “generación perdida”. ¿Por qué fue que los hijos de padres que eran religiosos, o al menos tradicionalistas, se alejaron tanto del judaísmo de sus hogares paternos? Rabí Moshé tenía la opinión que esto se podía resumir en una simple cuestión de actitud. ¿Esos padres le transmitieron a sus hijos que el Judaísmo era una carga o una bendición, algo placentero o doloroso?

¿Lo que constantemente escuchaban esos niños en el hogar era “Oy es difícil ser judío” o “Ahh que bueno es ser judío”? ¿Era ser judío en aquellos tiempos en América algo por lo que entristecerse, o algo que celebrar y por lo que cantar? Si los niños crecieron escuchando que el judaísmo era un dolor o un privilegio, determinaría si ellos lo abrazaron felizmente o huyeron de él a la primera oportunidad. De acuerdo a Rabí Moshé, de eso depende el éxito o fracaso de toda una generación.

De hecho, sabemos de muchos judíos que sobrevivieron el Holocausto y debido a sus horribles experiencias percibían el ser judío como una sentencia de muerte, D-os libre. Estuvieron aquellos que buscaron huir lo más lejos posible de Europa. Muchos llegaron a Australia y se convirtieron en  “judíos de armario”. Algunos nunca les dijeron a sus hijos que eran judíos.

Fue por esta razón que el fallecido Rabino Principal del Reino Unido, Rabí Imanuel Jacobowitz sostenía que a pesar de que la educación del Holocausto era importante, había un peligro de sobre enfatizar el Holocausto en las escuelas judías. Queremos que nuestros hijos vean que el Judaísmo es una bendición, no una maldición. Nuestra judeidad no debería ser oscura y deprimente, sino brillante y alegre.

Recuerdo una discusión que tuve hace unos años con un grupo de empresarios que estaban intentando poner una presentación para promocionar una de nuestras instituciones locales. Estábamos buscando una escena particularmente poderosa. Un doctor prominente sugirió que, para él, el cuadro más poderoso en la vida judía era el rabino entrando en la casa de duelo llevando su bolso con libros de plegaria. Para él eso podría ser poderoso, pero para mi, como rabino, nunca había escuchado algo tan deprimente. ¿Quién soy yo, el Ángel de la Muerte?

Los judíos en el desierto tenían sus propios problemas. Deberíamos intentar y aprender de sus errores y tener más fe y confianza en el liderazgo de Moshé de nuestro tiempo. Pero más allá de eso, no gimamos ni nos quejemos por los desafíos de la vida judía. Transmitamos a nuestros hijos que el Judaísmo es una alegría y un privilegio. Entonces, con el favor de D-os, ellos lo abrazaran para las generaciones futuras.

COMENZANDO DE NUEVO

[D-os le dijo a Moisés,] “Desde los 25 años en adelante [los Levitas] deben entrar en servicio.” (Bamidbar  8:24)

A los Levitas se les confió la responsabilidad de cargar el Tabernáculo y su equipamiento a través del desierto. D-os dirigía a los judíos a través del desierto con el Tabernáculo - en el cual Su presencia se manifestaba abiertamente - para subyugar las fuerzas del mal, que el desierto deshabitado, no cultivado, desolado y peligroso representaba.

Similarmente, nuestro propio ambiente puede a veces parecer como un “desierto” espiritual, desprovisto de Divinidad. De hecho, nos puede parecer a veces que nosotros mismos nos hemos convertido en un “desierto”, es decir que hemos desarrollado hábitos que son contrarios a nuestra tarea de difundir conciencia Divina. ¿Cómo podemos esperar cambiarnos a nosotros mismos (y ni que hablar al mundo a nuestro alrededor) cuando estos hábitos y comportamientos se han arraigado dentro nuestro?

Aquí, podemos aprender de las Levitas. Ellos ni siquiera empezaban a entrenarse para su ocupación hasta que tenían 25 años, pero aun así se les autorizaba a comenzar su servicio sagrado a esa edad. D-os también nos da la capacidad de rehacernos a nosotros mismos y comenzar nuevos caminos en la vida, a pesar de que no nos sintamos calificados, preparados o merecedores de hacerlo. Todo lo que tenemos que hacer es hacer uso de Su asistencia.

Likutei Sijot, vol. 13, págs. 16-19.

Números (Bamidbar) 8:1 – 12:16

La tercera sección del libro de Números abre con D-os diciéndole a Moisés que le instruya a Aharón cómo encender (Behaalotejá en Hebreo) las lámparas del Candelabro del Tabernáculo. Continúa con las preparaciones finales para la partida del pueblo judío del Monte Sinaí. La gente, insatisfecha con el maná, demanda que Moisés les provea carne. Moisés designa 70 ancianos, a quienes les emana de su propio espíritu, para que lo asistan con la carga de gobernar al pueblo. Miriam habla negativamente de Moisés y es castigada con tzaráat; Moisés reza por su curación y toda la comunidad espera siete días su recuperación.

HACIENDO QUE NUESTROS DÍAS CUENTEN

Por Mendi Herson

¿Qué tan rápido puede usted recordar, con alguna exactitud, lo que hizo ayer? Claro, probablemente pueda hacerlo, pero ¿cuánto tiempo toma? ¿Y el miércoles pasado?

Si es como yo, va a gastar mucha energía respondiendo a las responsabilidades del momento, destacando al mismo tiempo (por lo menos un poco) las cosas por venir. Esto hace que la mayor parte de la vida desdibuje en el espejo retrovisor, una hora es prácticamente indistinguible de otra, un día desemboca en el siguiente.

Sí, nos arreglamos, pero la vida debe ser algo más que mantenerse a flote. Monótonas, las horas se desvanecen en el nada espectacular pasado. ¿Qué hacer?

La enseñanza jasídica nos anima a pro-activamente tomar las riendas de nuestro tiempo e imbuir de sentido a cada hora, asegurándonos de que nuestros días realmente cuenten. Que hagamos de nuestro tiempo algo excepcional.

La enseñanza jasídica sugiere una actitud llamada "contar las horas". Piense en su próxima hora como un buque a la espera de ser cargado. Es un tiempo neutro, y usted tiene que elegir cómo se utilizará.

Si usted hace algo especial del carácter de esta hora, la hora llega a ser significativa, va a vivir. Es posible que eventos especiales de un día o de una hora lo conviertan en una parte destacada de tiempo, demasiado distinto como para desdibujarse en la vida. Pero es algo más que la memoria.

Después de todo, ¿qué pasa si usted aprendió hace años una importante lección de vida, pero no recuerda la hora y día en el que ha aprendido la lección? ¿Eso importa? ¿No vive ese día con usted, ya que su contenido resuena en su vida actual?

Si mis días pasan significativamente, yo lo sabré. La vida se sentirá plena, y no importa si puedo recordar exactamente lo que hice en el mediodía del pasado martes.

Si conscientemente reconocen esta próxima hora como una hora durante la cual se están cumpliendo con la intención de D-os en su creación, si la pasan trabajando para mantener a su familia o leyendo algo inspirador, han hecho algo notable. Han elegido proactivamente hacer de esa hora un vehículo para vivir con propósito, han alineado su vida con la intención de D-os al crearlos.

Mientras que puede no ser evidente para el espectador, ha llenado su hora con un Significado Eterno. ¿Puede ser empleado mejor el tiempo?

EL LAVADO DE MANOS ANTES DE COMER

Tu mesa es un altar. Tú eres el sumo sacerdote. Ese plato de exquisita comida que tienes enfrente es el sacrificio. Haces el ritual del lavado de las manos, pronuncias una bendición por la comida y luego, ¡al ataque! ¡Eleva todos esos carbohidratos y proteínas a una experiencia divina!

Lo básico del ritual del lavado de manos (llamado netilat iadaim) es lo siguiente:

Hazlo solamente antes de comer una comida que incluya pan o matzá (la halajá también exige que uno se lave las manos antes de comer torta si uno la consume como toda una comida). El pan se considera el alimento básico. Las papas se perdieron la oportunidad...

Tal vez esto te suene raro, pero antes de lavarte las manos, asegúrate de que tengas las manos limpias y que no tengan nada que pueda obstruir el agua e impedir que esta llegue a toda la superficie de las manos. Te dije que esto es una experiencia espiritual, ¿no? Más que Pasteur.

Quítate los anillos, a menos que nunca, en ninguna circunstancia, te los quites, en cuyo caso ellos se consideran “parte de la mano”.

Llena una copa con agua y viértela dos veces en tu mano derecha. Repite lo mismo en la mano izquierda (atención, los zurdos: invertir el orden). La costumbre de Jabad es verter el agua tres veces en cada mano. Separa un poco los dedos para que el agua entre en medio de ellos. Dice Rabi Jisda: “No escatimes. Llénate las manos de agua y D-os las llenará de Su bondad”.

Después de lavarte, alza las manos hasta la altura del pecho y di lo siguiente:

Barúj Atá Adonai Elohéinu Mélej Haolam, Ashér Kidshánu Bemitzvotáv, Vetzivánu Al Netilát Iadáim.

Bendito eres Tú, Hashem nuestro D-os, Rey del universo, quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó respecto del lavado de las manos.

(Di esta bendición solamente si tienes la intención de comer más de 60 gramos de pan).

Frótate las manos la una con la otra y luego sécalas. Ten cuidado de no hablar ni de hacer ninguna otra cosa hasta que hayas recitado la bendición del pan y también hayas tragado un poco del pan.

Si en el medio de la comida vas al baño o te ensucias las manos de cualquier otra forma, tienes que volver a lavártelas, pero esta vez, sin bendición.

 

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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