Mundo Judío

MiSinai

¿Se Siente Bloqueado? - El Uso Apropiado de la Envidia - En los Pasillos de la Sorbonne - Havdalá

 

 

 

 

 

 

No. 231

Vaietze

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Horario de velas en Montevideo, viernes  24/11 19:19 hrs

 

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¿SE SIENTE BLOQUEADO?

Por Yossy Goldman

Los filósofos han debatido desde siempre la gran cuestión de nuestra libertad de elección por un lado y nuestra creencia en un destino más alto por el otro. ¿La vida está determinada por el destino o tenemos realmente libertad de elección?

En general, el Judaísmo parece suscribirse con la libertad personal en cuestiones de moralidad, fe y elecciones éticas que hacemos en la vida. Pero cuando se trata de cosas como la vida y la muerte o aun la salud o la riqueza, por más que queramos pensar que estamos al mando, parece que estamos sujetos a fuerzas más allá de nuestro control. Dónde vivimos, cuánto vivimos, cuán confortablemente vivimos, todo eso está en las manos de D-os. Dónde podemos y debemos elegir, es qué tipo de vida vamos a tener. Tanto si será una vida Divina, justa, honrada, decente y honesta eso depende solo de nosotros. D-os da un paso atrás para otorgarnos la libertad de determinar cuán sanos, cuán buenos y cuán judíos seremos o no.

"Entonces Iaacov levantó sus pies y fue hacia la tierra oriental" (Bereishit 29:1). Este versículo de nuestra parashá habla del viaje de Iaacov en su escape de la ira de Esav. Estaba en camino a Jarán donde eventualmente establecería su familia y las bases del Pueblo Judío. Pero ¿por qué esa expresión curiosa "Iaacov levantó sus pies"? ¿Realmente la Torá necesita decirnos que para movernos debemos primero levantar nuestro pie? ¿Estaba atrapado en un pantano o algo por el estilo?

Cuántos de nosotros vemos nuestras circunstancias y nos encogemos de hombros diciendo: "Nu, ¿qué se puede hacer?". Si hubiéramos nacido en la pobreza o criados en un ambiente poco privilegiado, nos resignariamos a estar condenados al fracaso. Mucha gente me ha dicho que son parte de la "generación perdida" de judíos que no tuvieron educación o formación judía. Sus padres inmigrantes estaban tan ocupados sobreviviendo en un nuevo mundo que no tenían tiempo o cabeza para criar a sus hijos con el sistema de valores judíos que ellos tuvieron en Europa. Trágicamente, estas personas sentían que, judaicamente, estaban perdidos para siempre.

El Rabino Jonathan Sacks z”l cuenta la historia de cómo cuando era un joven estudiante de filosofía en Cambridge viajó por el mundo visitando grandes líderes. Cuando llegó a ver al Rebe de Lubavitch, el Rebe le preguntó qué estaba haciendo por los estudiantes judíos en Cambridge. Él empezó diciendo que "en las circunstancias en las que me encuentro..." con lo que el Rebe lo interrumpió y dijo "Nadie se 'encuentra' en circunstancias. Nosotros creamos nuestras propias circunstancias".

Por supuesto, hay veces en las que nos encontramos en circunstancias más allá de nuestro control, pero a lo largo de la vida, hallaremos amplios espacios y oportunidades para mejorar nuestras circunstancias. D-os nos da a cada uno nuestras propias cualidades, talentos y potencial, y está en nosotros usar y desarrollar esos regalos. La vida está llena de ejemplos inspiradores de personas que se sobrepusieron a sus incapacidades y desventajas de algún tipo. En el mundo judío, muchos se han elevado a la prominencia a partir de los orígenes más humildes. La Torá es el patrimonio de cada judío. Solo debemos ir y reclamarlo.

Las palabras de nuestra parashá son deliberadas y bien escogidas después de todo. "Iaacov levantó sus pies y fue hacia la tierra de los orientales". Algunas personas siguen sus pies a donde quiera que ellos los lleven. No importa la dirección, ellos simplemente se dejan llevar permitiendo que sus pies los dirijan.

No así con Iaacov. Él era dueño de sus pies y dueño de sus circunstancias. El puso su pie en el camino correcto y se convirtió en dueño de su destino.

Que todos nos inspiremos y nos elevemos más allá de nuestras circunstancias.

EL USO APROPIADO DE LA ENVIDIA

"Raquel vio que no le daba hijos a Jacob; Raquel tuvo envidia de su hermana [Lea]" (Bereshit 30:1)

La envidia mezquina y destructiva nace del temor de que los éxitos de la otra persona opaquen nuestro propio valor. En cambio, Raquel atribuyó la fertilidad de Lea a la recompensa por su rectitud, y estaba por lo tanto envidiosa de las buenas acciones de su hermana. Este tipo de envidia es constructiva, dado que nos estimula a mejorar nuestras acciones. Similarmente nuestros sabios establecieron que la envidia entre los estudiosos de Torá aumenta la sabiduría. La envidia puede ser una fuerza positiva en nuestra vida cuando aprendemos a aplicarla correctamente.

Bava Batra, 21a. Hitvaaduiot 5745, vol. 2, pág. 870, citando Or HaTorá, Bereshit, vol. 1, 218a ff.

Génesis (Bereshit) 28:10 – 32:3

La séptima sección del libro de Génesis comienza con la crónica del tercer patriarca, Jacob. Se inicia cuando el se va (Vaietzé, ‘él se fué’ en Hebreo) de Canaán para encontrar una esposa entre sus parientes en Aram. Se casa con cuatro mujeres allí y engendra una familia grande, y así también acumula una fortuna considerable con ayuda Divina. Después de veinte años, huye secretamente de Aram, temiendo que su posesivo suegro Labán intente evitar que se vaya. Pero después que Labán lo alcanza, hacen las paces.

EN LOS PASILLOS DE LA SORBONNE

Por Tuvia Bolton

El Rabino Halperin estaba sentado en un autobús viajando desde Toronto a Nueva York, cuando el judío que viajaba a su lado, un Jasid de Pope (un grupo de jasidim de Hungría), le contó una historia acerca de otro Jasid de Pope. El relato empieza cuando el otro Jasid era un muchacho joven.

Era una fuente de placer para sus padres; amaba la Torá. Cuando los otros niños estaban jugando, su único interés era aprender y aprender. No sólo eso, sino que entendía y recordaba todo lo que leía y oía con facilidad, y su mente era tan afilada que incluso los problemas Talmúdicos más difíciles no eran un desafío para él. Al poco tiempo había superado a todos sus compañeros de clase, y a todos los alumnos de la escuela. Incluso sus maestros tenían problema en mantenerlo entretenido.

Pero a medida que crecía académicamente, entre las alabanzas de sus padres y maestros, le faltaba un rasgo fundamental; humildad. No sentía que debía ser humilde ante alguien, y las personas decían de él que estaba conquistando la Torá y olvidaba al "Dador" de la Torá.

Era un joven eficaz e inquisitivo, y aunque sus padres intentaron mantenerlo alejado de influencias negativas, no podían impedirle investigar. Así encontró nuevos "amigos" y descubrió el mundo ilustrado, vacío del conocimiento de la Torá. La filosofía, la Política, el Arte, la Literatura. Era todo tan nuevo para él, y lo tomó como un pez en el agua. Era un mundo de acción y resultados, libertad y excitación sin un D-os invisible que dice qué hacer. Nuevos horizontes se abrieron ante él con nuevos desafíos, nuevas experiencias, y lo más importante... nuevos admiradores.

En cuanto sus padres notaron lo que estaba pasando, trataron de actuar. Probaron reclamando su lealtad a D-os, al pueblo judío, a su familia, pero no funcionó. Trajeron Rabinos para hablarle. Primero, Rabinos locales, después más grandes y famosos, pero el joven se rió de ellos. Se había vuelto un genio de sangre fría, y por cada una de sus preguntas, él les preguntaba cinco que ellos no podían responder.

Al poco tiempo dejó su casa, fue a vivir con sus amigos intelectuales, cortando todo contacto con su vieja vida, y se enroló en una universidad local dónde tuvo éxito más allá de lo esperado.

Después de un año, todos los profesores se impresionaron con su progreso, y lo recomendaron a la Universidad de Sorbonne en París - la mejor del mundo en ese momento. En menos de un mes fue aceptado con una beca completa. Una semana después estaba en Francia, había alquilado un cuarto, y se anotó en la Universidad, y caminaba vivamente, cabeza en alto, pelo largo y rizado, a su primera clase.

¡Ahora era verdaderamente libre! Ya no era más un judío. Ahora era parte de la humanidad. La galería Universitaria, decorada con sus techos arqueados y pinturas exquisitas y murales, hizo eco de sus pensamientos.

De repente, sintió que alguien estaba mirándolo fijamente a la distancia. A través de la muchedumbre de estudiantes vio a un hombre joven judío, barbado, sombrero sobre la cabeza que venía hacia él. Intentó rechazarlo y seguir caminando, pero fue en vano.

Se encontraron cara a cara. El judío que lo confrontó, lo miró profundamente en sus ojos y dijo: "¿Has colocado hoy Tefilín?"

¡Estaba aturdido! ¿Cómo supo que era judío? El extraño puso su mano suavemente en su hombro y continuó: "No hay problema, puse Tefilín a muchos judíos, y puedo colocártelos a ti también. Ven, sólo tomará unos minutos." Por alguna razón, él no se resistió cuando el extraño lo puso a un costado y sacó un par de Tefilín de su cartera.

Pero ése no es el fin de la historia. Todos los días durante varios meses este judío misterioso vino a su cuarto con los Tefilín, hasta que el muchacho retornó a su identidad judía, contactó a sus padres y les pidió que le enviaran sus tefilín.

El extraño no era otro que Rabí Menajem Mendel Shneerson, el futuro Rebe de Lubavitch, cuando estaba estudiando en la Sorbonne. Hoy ese hombre joven es uno de los pilares de la comunidad de Pope.

HAVDALÁ

Cuando la Reina Shabat parte y desciende la oscuridad, la ceremonia de Havdalá nos llena de esperanza y coraje. Havdalá significa “separación”, entre la luz y la oscuridad, entre lo sagrado y lo mundano.

La Havdalá es una experiencia multisensorial. Si hay un grupo, una persona la recita mientras que los demás participantes responden “Amen”. Va a necesitar: un libro de rezos, una copa, vino o jugo de uva, una vela (de varias mechas si hay disponible) y especias aromáticas (el clavo de olor es el más popular).

1. Llene la copa hasta el borde y un poco más. Levantela con su mano derecha (a menos que sea zurdo).

2. Recite los versículos preliminares. Haga una pausa cuando llegue a “Para los judíos hubo luz, felicidad, alegria y honor, ¡que así sea para nosotros!” y permita que todos lo digan al unísono.

3. Recite la bendición sobre el vino.

4. Baje la copa. Recite la bendición sobre las especies aromáticas. Dele a todos la oportunidad de olerlas. Su fragancia es para revivir y calmar al alma al haber partido el Shabat.

5. Recite la bendición sobre la vela. Todos miran sus uñas a la luz de la vela. En el primer sábado de noche después de la creación, la oscuridad cubrió al mundo por primera vez. D-os le dio a Adam la sabiduría de raspar dos piedras y hacer fuego, por el cual nosotros ahora agradecemos.

6. Levante la copa nuevamente y recite la bendición que concluye la Havdalá.

7. Sientese y beba por lo menos 45 cm3.

8. Apague la vela sumergiéndola en el vino que se derramó sobre el plato debajo de la copa. Muchos mojan un dedo en este vino, y lo pasan sobre los párpados.

Notas Técnicas

• Una vez que se puso el sol el sábado por la tarde, no comemos ni bebemos hasta después de la Havdalá.

• Sin embargo, si comenzó una comida con pan antes de la puesta del sol puede continuar hasta la noche.

• Toda actividad prohibida en Shabat está todavía prohibida hasta la Havdalá o hasta que diga “Bendito sea El que separa entre lo sagrado y lo mundano.”

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193
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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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