Entrevistas

La familia Cunio, entre la libertad y el cautiverio, el alivio y la angustia

En la cuarta tanda de civiles israelíes liberados por Hamas en el marco del acuerdo pactado con Israel con mediación catarí, están Sharon Cunio y sus dos pequeñas hijas Emma y Yuli, pero no su esposo David. Tampoco su cuñado Ariel que fue secuestrado junto a su novia. Sus familiares, los padres de David y Ariel-que llegaron de Argentina hace décadas y se radicaron en Israel- , y Eitan, el hermano mellizo de David y su familia, se salvaron de la masacre pero viven desde el 7 de octubre la angustia del secuestro de sus seres queridos. Cuando los terroristas irrumpieron al kibutz , se hallaba en lo de Sharon y David Cunio la hermana de Sharon, Daniel Aloni, con su hija Emilia. Tras casi 50 días en cautiverio en manos de Hamas, fueron liberadas el sábado de noche.

Hace varias semanas,cuando quizás aún se tenía esperanza que el cautiverio terminaría pronto, entrevistamos a Eitan Cunio, el hermano mellizo de David, cuñado de Sharon que es liberada hoy y tío de Emma y Yuli.

Esta es su historia, que al menos en parte se actualiza con la buena noticia de la liberación.

El encierro y la salvación

 

P: Eitan, sobreviviste a la masacre, pero tenés a 8 miembros de tu familia, muy cercanos, en manos de Hamas. La verdad, no sé por dónde empezar a preguntar….creo que lo mejor será por el principio, por esa mañana del sábado 7 de octubre.

 

R: Así es. Todo empezó a las 6:30 de la mañana con muchas alarmas de “Tzéva Adóm”…

 

P: Que significa “color rojo”. En la zona adyacente a Gaza, Otéf Aza, no suena una sirena sino que se oye una voz diciendo reiteradamente “tzéva adóm, tzéva adóm”…

 

R: Sonaba a un ritmo que no era “normal” . Sonaban tantas de una vez. . Le dije a mi mujer, algo raro está ocurriendo, no es algo normal. Lo sentí, fui al salón a traer los teléfonos. A partir de ese momento, ya empezó todo. Nos quedamos en el “Mamad” (la habitación de seguridad), y escuchamos las alarmas… De repente, escuchamos voces de árabes y empezamos a sentir disparos; disparaban en todas las casas… Después de unos 20 minutos, escuchamos que había 2 terroristas en el kibutz…

 

P: En ese momento, alguien vio a 2, pero había decenas…

 

R: Claro, vió  a 2 pero había muchísimos más. 

 

P:  ¿Con quién estabas en tu casa en el kibutz Nir Oz?

 

R: Con mis dos hijas, una tiene casi dos años y la otra cuatro, con mi mujer y la perra…Mi kibutz Nir Oz fue uno de los peores escenarios de lo que ocurrió. Presta atención a este dato:  la estadística señala que uno de cada cuatro habitantes de Nir Oz está o muerto, secuestrado o desaparecido (no sabemos dónde está).

Y volviendo a mi relato…. sentimos los disparos y de repente recibimos mensajes de gente que veía terroristas en el kibutz. De ahí empezó todo a volverse mucho más duro, con mayor miedo… la gente enviaba mensajes en el whatsapp del kibutz: ‘están en mi casa’, ‘están rompiendo la puerta’. A las 9 y 10 minutos más o menos, llegaron a mi casa. Escuché que estaban rompiendo la puerta, le dije a mi mujer: ‘quédense al lado de las camas, yo voy a agarrar la puerta’.

 

P: ¿Sabías  que podían abrirla desde afuera …? 

 

R: Yo tenía igual una cerradura que había hecho antes. Era una cerradura bien fuerte y no tenía mucho miedo que entren porque no podrían hacerlo. Pero no intentaron entrar… Apenas  llegaron, sentí olor a nafta de la puerta, me alejé de la puerta y ellos prendieron fuego a todo – a la puerta del refugio y a toda la casa. Abrieron el gas y usaron también eso para que el incendio fuera aún mayor. Sentí el fuego del otro lado de la puerta y no intenté salir porque sabía que si salgo o me muero por el fuego o me llevan a mí y a toda mi familia. Decidí quedarme hasta que me ahogue y de ahí intento salir. Esperé como dos horas más o menos, ya era difícil respirar y cuando intenté salir, ya no pude. La puerta estaba trabada . como  todo se había calentado por el fuego, el metal de la cerradura se calentó , se dilató y entonces no se podía abrir. Lo mismo me sucedió con la ventana, porque tenía un depósito afuera al que también le habían prendido fuego, y estaba muy pegado a la ventana de acero… se calentó mucho, estaba rojo, no podía tocarla ni abrirla. Ellos ni intentaron abrir la ventana porque estaba también bloqueada, así que me quedé trabado y no tenía nada que hacer. En cuanto me di cuenta, le dije a un amigo que viniera a sacarme – un amigo de la unidad de respuesta rápida (“kitat konenut”)…

 

P:Le avisaste por celular, al whatsapp…

 

R : Sí, lo llamé y le dije: estoy aquí, incendiándome con toda mi familia, vení a sacarme.

 

P : En ese momento ¿vos tenías idea de la dimensión del ataque? Me refiero tanto del ataque masivo a Nir Oz como al hecho que en ese momento estaban atacando también otros lugares de la zona

 

R: Algo ya había entendido , sí, por los mensajes de los demás . Pero no sabía todavía si estaban solos afuera o si el ejército estaba ahí, defendiéndonos…

 

P: Claro, era lógico pensar que seguramente el ejército ya había llegado

 

R: Yo pensé que sí y que en una hora todo se acabaría, y ya está. No pensé que iba a tener que quedarme tanto tiempo en el refugio… me estaba incendiando ahí y pensé qué hacer… arranqué el aire acondicionado para que tuviéramos un agujero de todas las tuberías que salen hacia afuera. Saqué las tuberías lo más que pude para que saliera un poco de humo… pero no ayudó mucho.

 

P: Entiendo que el  refugio ya estaba lleno de humo… 

 

R:  Estaba lleno de humo… le dije a las niñas y a mi esposa que se agachen y no respiren muy profundo, porque el humo sube pero había mucha histeria, llantos. Cada tanto me dormía y al despertarme unos minutos después volvía a llamar a mi amigo.  Pienso que eso fue lo que me salvó a mí y a toda mi familia, el estar muy atento al teléfono. Estaba todo el tiempo con él en el teléfono, cada 20-30 minutos, lo llamaba y le dije “estoy vivo, pero vení cuando puedas”…

 

P: ¿Y  él que te decía? …

 

R: Él me decía que por ahora no podía salir porque había como 150-200 terroristas por el kibutz.

 

P: Una locura el solo imaginarlo.

 

R: Así es. La última vez que llamé a mi amigo fue a las 12.05. Le mandé un mensaje que me estoy muriendo, que venga rápido, llorando, que ya no puedo más. Una hora y media después me llamó y me dijo que en 10 minutos viene.  Y yo, pensando en la cerradura de la puerta que ni la pude abrir. Me levanté decidido a intentar de nuevo abrir la cerradura. Pude con facilidad, pero aún no podía abrir la puerta porque estaba deformada y no se podía abrir desde adentro. Se ve que volví a dormirme hasta que escuché que me llamaba, y finalmente la puerta se abrió haciendo mucho ruido. Lo primero fue sacar a mis hijas y a mi esposa y la perra de allí…y al salir y recibir el cuerpo oxígeno, sentí de repente todos los dolores: en el pecho, en la garganta, en los ojos, en todas partes. Como dos días estuve como medio ciego, no podía No pude ver como dos días después, estaba como medio ciego.

 

P: ¿Qué pasa por la cabeza en una situación así? Imagino que habrá habido momentos en los que no tenías certeza que saldrían con vida.

 

R: Cuando estábamos adentro, después de casi dos horas  pensé que no íbamos a poder salir. Me despedí de mis hijas y de mi esposa ,  les dije: ‘las quiero mucho, lo siento mucho que no puedo hacer nada’. Realmente me despedí. Pensé que íbamos a morir. Las besé y pensé que no las vería más…pero gracias a Dios estamos acá con vida, gracias a mi amigo Eran Smilansky y a otro amigo que llegó con él, Beni Avital.

 

P: ¿Y cuando salieron ya había soldados? 

 

R: Había soldados, pero en otra parte del kibutz. Todavía estaban chequeando si había aún terroristas en el kibutz, pero no sé... Estuvimos casi media hora en el césped frente a mi casa mientras  mi amigo estaba con el arma M16 protegiendo que no viniera nadie, hasta que llegó el ejército. 

 

P: Primero, imagino el alivio de la salvación, pero salen del refugio y ven la casa destrozada…

 

R: Mi casa está  completamente destrozada. Quemaron todo.

Eitan, su esposa y sus dos hijas, lograron salvarse aunque pensaron que morirían asfixiados

 

 

Los secuestrados

 

P: Eitan, tú, tu esposa y vuestras hijas se salvaron pero la situación es mucho más complicada para otras partes de la familia.

 

R: Así es. Tengo mucha familia. Mi hermano gemelo, David Cuneo, de 33 años, está secuestrado con la familia: su mujer  Sharon  de 34 años, las dos hijas gemelas que se llaman Emma y Julie de 3 años. Además, estaban de visita en el kibutz la hermana de Sharon, Danielle, creo de 43 años, y su hija, Emilia de 5 años.  Y también mi hermano menor, Ariel, de 26 años, y su novia Arbel Yehud, de 28, están secuestrados.

David, hermano mellizo de Eitan, con su esposa Sharon y las dos hijas. A su derecha, con el vaso, Danielle Aloni y su hija. Ellas dos fueron puestas en libertad el domingo.
El hermano menor Ariel y su novia

 

P: 8 familiares secuestrados…

 

R: Así es…y  muchos amigos. Sabemos de distintas formas sobre ellos. Una de las dos mujeres de Nir Oz liberadas, Yojeved Lifshitz, contó que Emilia, Daniele y Yulie, estaban con ella en ese grupo de 25 que mencionó. Emma, Sharon y David, no estaban ahí; tampoco Ariel ni su novia.   Pero nosotros sabemos de un video que sacaron estos terroristas, lo vi a mi hermano subiendo a una motoneta con una hija de sus hijas y la mujer.

 

 

P: Ni sé cómo preguntarte sobre lo que sientes en una situación así…

 

R: Es muy difícil porque pienso no sólo en mis hermanos y sus familias sino también en muchos amigos secuestrados y muchos conocidos. Uno de cada cuatro en mi kibutz…muerto o secuestrado, o desaparecido. Están todos mis amigos, 8 miembros de mi familia están ahí… y no sé por quién llorar antes… no sé qué pensar, qué hacen las mujeres ahí, qué hacen mis hermanos ahí . Y sé que ellos seguramente serán los últimos que liberen, por la edad….Pienso en todas esas cosas todo el día .Ahora te cuento y puedo sonar tranquilo, porque ya he hablado mucho de esto, pero antes no podía.Tenía que parar un segundo, cinco minutos , tenía que detenerme para respirar, porque a cada rato me pongo a llorar.

 

 

P: ¿Cuál es el mayor temor, Eitan? Solo saber que están ahí ya es un espanto…

 

R:  El hecho de que están ahí es tal, no se puede cambiar. El miedo es que no vuelvan…

 

P: ¿Te parece que puede haber un desenlace así o te decís a vos mismo: no puede ser, se va a lograr que vuelvan? ¿Cómo  ves los escenarios?

 

R: Yo quiero ser muy optimista, pero es difícil esta situación. Escuchas cada vez que encontraron otro cadáver, encontraron otra persona, no sé qué pensar, no sé…  Mi hermano gemelo es muy fuerte, yo creo que lo puede pasar … y después nosotros nos ocupamos de todo lo que pasó en su interior. Pero físicamente si vuelve bien, yo me ocupo de todo. Perdona, ahora otra vez me pongo a llorar..

 

P: ¿Cómo es la historia familiar? Tu familia es de origen argentino.

 

R: Así es. Por mis padres, pero nosotros nacimos en Israel.

Mis padres José Luis y Silvia vinieron en el 86 de Buenos Aires. Ahora están conmigo acá en Eilat, adonde fuimos evacuados.  Salimos así, sin nada, nos quedamos sin nada. Salí de mi casa en calzoncillos. Tengo a la famillia secuestrada, me quedé sin casa, sin cochem sin trabajo, nada, sin lugar donde puedan estar mis hijas.Es muy difícil ponerse a pensar qué voy a hacer el día después. Por ahora, no estoy en eso… cuando vuelvan veré qué pasa.

Es como que tiempo desde el 7 de octubre paró… es como si estuviéramos en una nube y estamos por ahí, volando. No sentí nada, estar todo el tiempo atento al teléfono, a ver si te dicen algo, si te dan novedades, algo…  Cada vez que viene el oficial de contacto del ejército para avisar algo, siempre temo que viene a avisar que un familiar o amigo está muerto. Es algo, te digo, que no es normal sentirlo. 

 

 

El mensaje al gobierno y al mundo

 

 

P: ¿Qué le dirías al gobierno? 

 

R: Yo no soy muy bueno en política ni en pensar qué tienen que hacer para liberar a los secuestrados. Pero, no sé, yo quiero que ellos elijan bien, eso es todo. Yo creo en Dios y como me salvó a mí… quiero que también ellos salgan de ésta. Yo no soy un profesional para decirte qué tienen que hacer.

 

 

P: ¿Y  al mundo qué  quisieras decirle? Me imagino que no tendrás cabeza para ver cómo del exterior se informa sobre esto…

 

R: Al mundo quiero decirles que se despierten, que esa gente no es gente.

No sé cómo decirlo: no son gente, ni son animales…El mundo tiene que saber que no podemos ser vecinos, no podemos compartir nuestra vida; porque no va. Hace más de 20 años que nos están bombardeando cada vez que se les canta y toda la situación no es normal. Hace 25 años que estamos así, yo desde que nací lo estoy sintiendo… 

Nací en Nir Oz, desde que tengo 10 años siento casi todos los veranos, en las festividades, en los días que estamos felices, que empiezan a tirarnos cohetes.  Ellos empiezan y hace 20 años que estamos así. La gente tiene que saberlo que no es gente, no es alguien con quien podés hablar, esa es la forma que entienden, eso es todo…

 

P: Yo no sé qué encare vos tenías en lo personal respecto a la buena vecindad o a las relaciones con Gaza? Hay gente en Nir-Oz, me consta, y en otros kibutzim y moshavim de la zona, que no sólo en sus ideas sino que eran activos inclusive en actividades en pro de la convivencia pacífica. No sé en qué punto estabas vos… pero ¿como ves ahora ese tema? ¿te parece que todo eso va a cambiar? 

 

R:  Había mucha gente con esas ideas, pero yo no… yo te digo que desde los 10 años que estamos así, así que el pensamiento es que no estén. 

 

P: Antes ya por los cohetes que cada tanto los atacaban…  solo que ahora es peor todavía…

 

R: Sí, eso lo que quedaba…que entren así y nos hagan todo lo que hicieron…Estuvieron 7-8 horas en nuestro kibutz: jugaron al fútbol en el pasto, hicieron sus necesidades en nuestros baños, comieron de las heladeras, pelearon entre sí quién va a robar qué, nos robaron dinero… cualquier cosa. Pero eso no importa, lo que importa es los que están ahí, en el otro lado. Y la forma en que mataron, terrible…filmando todo.

 

P: ¿Te parece que quedarán pacifistas en Nir-Oz todavía?

 

R: No creo …Mucha gente entendió de repente quiénes son. Mucha gente que sí salió con carteles y dijo que los tenemos que dejar en paz, que tenemos que hacer la paz, pero no funciona; no tienes con quién hablar, no funciona.

 

P: ¿Hay algo más Eitan que quisieras decir? 

 

R: Sí, quiero agradecer a toda la gente de Eilat .Aquí todos fueron  muy solidarios al recibirnos, al darnos todo, desde las medias hasta la gorra…. Todo, todo… comida, un lugar para dormir… Eso es lo que quiero también agradecer si es posible.

 

P: Una luz en medio de tanta oscuridad es la reacción unificada del pueblo Israel, ¿verdad? 

 

 

R: Así es, no es sólo en Eilat sino en todo Israel… Mis amigos de muchos años que me llaman, me compran cosas y me vienen a visitar… y todo…

 

P: Eitan, te agradezco mucho. Y Dios quiera que tus seres queridos y todos los secuestrados vuelvan lo antes posible a Israel, sanos y salvos.

 

R: Muchas gracias.

 

El hermano mellizo y su familia, que están en manos de Hamas

 

Ana Jerozolimski
(27 Noviembre 2023 , 16:34)

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