Entrevistas

Con Silvia Cuño, en la angustiante espera por el regreso de sus hijos secuestrados

Dos hijos secuestrados. Estas palabras deben bastar para entender la angustia con que Silvia Cuño vive la situación actual, esperando el regreso de David, uno de sus gemelos, del hijo menor Ariel y de su novia Arbel Yehud, también secuestrada, al igual que su hermano Dolev.

 

Pidiendo por el regreso de David, Ariel, Arbel y Dolev...y de todos los secuestrados

 

Y hasta hace unos 50 días, la angustia era mayor todavía, ya que una de sus nueras y dos de sus nietas, también estaban en manos de Hamas, hasta que fueron liberadas en el marco del alto el fuego.

 

Silvia (63), nacida en Argentina y radicada en Israel con su esposo José Luis desde 1986, se instaló en su momento en Ashkelon, cuando Lucas, su hijo mayor, tenía un año. Pasaron dos años en el centro de absorción e integración en la ciudad y en 1988 la familia se mudó al kibutz Nir Oz, donde nacieron dus otros tres hijos, los gemelos Eitan y David, y el menor Ariel. 

Nada en aquel momento podía vaticinar el horror que la familia vivió el sábado 7 de octubre, y la angustia que sigue viviendo hoy, con David y Ariel aún en Gaza, así como Arbel, la novia de Ariel, y su hermano Dolev , que se convirtió en padre estando él cautivo. 

Lucas tiene hoy 39 años . Tiene tres hijos. Eitan (33) y su esposa tienen dos hijos,y todos se salvaron a último momento cuando estaban a punto de morir sofocados en el cuarto de seguridad .

Silvia y sus cuatro hijos en tiempos más felices

 

 

Su hermano mellizo David fue secuestrado junto a su esposa Sharon y las mellizas Emma y Yuli. Y Ariel, es el menor, de 26 años, que también fue secuestrado de su casa en Nir Oz, donde vivía con Arbel (28).

 

David Cuño, uno de los hijos secuestrados, con su esposa Sharon y sus mellizas Yuli y Emma, además de su cuñada Danielle Aloni y su hija Emilia. Todos fueron secuestrados de su casa en el kibutz Nir Oz.

 

Silvia nos recibe con gran calidez en su nueva  casa, temporaria, en el barrio Carmei Gat de la ciudad sureña Kiryat Gat que abrió sus puertas a los desalojados de Nir Oz con carteles de bienvenida en las calles y los brazos abiertos en todo sentido.

Le agradecemos que haya abierto su corazón para esta entrevista, y el tiempo que nos ha dedicado.

 

P: Silvia, ni sé cómo empezar esta entrevista, cuando hay tanto dolor y tanta incertidumbre de por medio. Tenés dos hijos secuestrados en Gaza, David y Ariel.

R: Así es. Y tuve a mis hijos después de mucho esfuerzo.  El embarazo de Eitan y David fue natural,pero apenas empecé tuve que estar  9 meses en cama por todos los problemas que había tenido anteriormente para tener chicos.

 

P: El sábado 7/10 también ustedes, tú y tu esposo, estaban en Nir Oz ¿verdad?

R: Así es. La noche anterior estuvimos todos,  toda la familia completa en mi casa cenando juntos. Incluso vino la hermana de mi nuera Sharon, Danielle, con su hija Emilia. Y al día siguiente, en lugar de las 20 personas que habíamos estado juntas de noche, quedamos 12.Fue muy duro, muy duro. 

P: Cuando sonaron las alarmas, no era nada nuevo para ustedes…

R: En primer lugar, mi habitación de seguridad era mi pieza, así que no tenía problema de ir, venir, estaba resguardada… 

 

P: ¿Cuánto tiempo llevó entender que estaba pasando algo distinto? 

R: En seguida entendimos  porque empezamos con el WhatsApp a mandarnos mensajes con nuestros hijos, ya que todos vivían en Nir Oz y todos estaban allí.  Lucas vive inclusive frente a mi casa.

 

P: ¿Cómo es que él se salvó?

R: Entraron también a su casa pero no  pudieron abrir la puerta, lo mismo que pasó con nosotros, porque logramos sostenerla. Y no  nos quemaron la casa. A David y Eitan les quemaron la casa por completo.

En cuanto a Ariel no sabemos qué pasó exactamente. Hay  sangre en el cuarto de seguridad, que era la pieza de ellos, pero es del perro. Yo lo he visto, hay pelos del perrito, al que hacía dos semanas que lo habían adoptado. También hay gotas de sangre en el comedor. Así que no sé cómo fue que se los pudieron llevar ya que  en la pieza de él hay un cerrojo, si él no abre no se puede abrir de afuera, a menos que rompan la puerta o la acribillen… Y no sé qué ocurrió.

 

La dimensión del horror

 

P: ¿Entendieron rápidamente que había terroristas dentro del kibutz?

R:  No, al principio nosotros no. Es que desde la habitación de seguridad nuestra no se oye nada a menos que uno esté muy cerquita de la puerta.

Entendimos enseguida, eso sí, que el lanzamiento de los misiles era de una intensidad distinta de lo que ya habíamos vivido. Nos dijimos que esto es una guerra, no una “llovizna” de misiles, como se le solía llamar.  Después, mi hijo Ariel empezó a escribir que hay terroristas en el kibutz. Pero pensamos, serán 2, 3, 4… Pero eran cientos.

 

P: Un horror. 

R: Fue tremendo… a mi casa entraron cuatro veces, intentaron abrir la puerta y mi marido no sé de dónde sacó fuerzas, trabó la puerta de una forma especial con un aparato de gimnasia, como una bicicleta y lo metió debajo del picaporte y no la pudieron abrir.

 

P: ¿Lo hizo porque alguien les había advertido y ya sabían que de afuera se podía abrir?

R- No, no sabíamos. Me acuerdo que llamé a la policía, que llamé a los bomberos, que llamé al Comando de Defensa Civil, al servicio de ambulancias, y estos últimos fueron los únicos que me contestaron y me dijeron “sí, sí,dentro de un ratito vamos.”.

 

P: Pero no fue así…era todo un caos.¿Cuándo decidiste hacer esas llamadas? ¿Cuando viste que estaban tratando de abrir la puerta? 

R  No, cuando Eitan me llamó por teléfono y me dijo “Mamá, salvame”.Eso para mí fue un cuchillo en el corazón… 

 

P: Se estaba sofocando…No puedo ni imaginar lo que vos y tu esposo pasaron en ese momento. Eitan me había contado en la entrevista que le hice hace unos meses, que ya se estaba despidiendo de todos, seguro que se morían.

R: Fue un horror. Me dijo “Mami, me estoy muriendo…”. Yo empecé a llamar a todo el mundo, a mis amigos para que traten de ayudarlos, porque no sabían nada. Hasta que no salimos del cuarto de seguridad muchas horas después, no supimos lo que había pasado, cuántos entraron, quién había sido secuestrado… no sabíamos que había muertos tampoco… 

Sabíamos que el encargado de seguridad nuestro, que vive justo en diagonal a mi casa, estaba herido, pero estaba bien, lo estaban atendiendo en el pasto cuando salimos. Después se lo llevaron con una camilla. Pero hasta ese momento, no sabíamos la intensidad de lo que pasaba.

 

 

El destino de cada uno

P: Con David y Ariel, ¿cuándo estuvieron en contacto la última vez?

 

R:  Con David estuve más o menos hasta las 11, no me acuerdo exacto, pero los tengo, no borré ningún mensaje. 

 

P: ¿Se hablan en hebreo o en castellano? 

R:  En ambos idiomas. En general yo les escribo en castellano y ellos a veces me contestan en castellano con faltas de ortografía…Desde chiquitos que les hablamos en castellano y así hago con mis nietos también. 

La cuestión es que Ariel, a las 8:28 fue el último mensaje que mandó.

 

P: ¿Qué te decía?

R: “Entramos en una película de terror…”

 

P : ¿Eso es lo que él dijo porque entendió que ya estaban los terroristas en su casa? 

R: Aparentemente, no sé.

Ariel y Arbel, ambos secuestrados. Nadie sabe si están juntos, no ha habido ninguna señal de vida de ellos desde el 7 de octubre

 

P: De David me imagino que tenés más detalles, que te habrán contado Sharon y su hermana Danielle al ser liberadas.

R: Así es. David salió con Yuli de la habitación de seguridad, porque se estaban asfixiando también. Había estado cuatro horas  sosteniendo la puerta con el cuerpo. Hasta que cuando intentaron abrir, Sharon fue a ayudarlo porque ya no podía más. La cuestión es que empezaron a toser y decidieron abrir la ventana. Como no había nadie, sale con una de las mellizas, con Yuli, y va a lo del vecino. Lo llamó pero él no le abría, no sabe qué pasó. Quizás por temor, no lo sé. Ahí lo agarraron a él y a Yuli y mientras tanto, las chicas, Sharon y Danielle, cerraron la ventana y escucharon dos disparos. Decidieron que mejor morir con un tiro en la cabeza que asfixiados. 

 

P: Quizás pensaron que esos tiros habían matado a David y Yuli.

R: No, porque los disparos habían sido a la ventana. Entonces  salieron por la ventana, con la cabeza gacha y las manos arriba. Danielle tuvo que ayudar a Sharon porque estaba casi desmayada. 

Entonces cuando salen, se la llevan a Sharon por un lado y Danielle queda con Emma y con su hija Emilia. Las sacan a las tres y las separan. Separan a Sharon de Danielle y a ellos los juntan – a David Yuli y Sharon en un mismo vehículo. 

 

P: O sea que una de las mellizas quedó separada de la madre... 

R: Así es. Quedó con su tía y con su prima pero cuando llegaron a Gaza, se la sacaron de los brazos a Danielle. Estuvo diez días sola, totalmente sola. 

 

P: Indescriptible. ¿Sola? ¿Sin ningún otro secuestrado? Tres años, secuestrada sola en Gaza.

R: Así es. Sola, sola. Al parecer una mujer estaba encargada de ella. Le dio un nombre en árabe. Diez días más tarde, cuando estaban en un hospital, no sé cuál, donde los tenían encerrados,  escuchan llorar a una criatura y Sharon le dice a David que esa es Emma. David le dice que no, que no es ella. Abrió la puerta y vieron que un médico o enfermero, no sé quién era, la tenía en brazo. Y se las dio.

 

 

P: Médico o enfermero, cómplice de Hamas. 

R:  La cuestión es que así pasaron 52 días y al final soltaron a Danielle y su hija Emilia primero y después a Sharon y las mellizas. Pero tres días antes lo separaron a David y se lo llevaron a un túnel.

 

P Entiendo que Shani Goren estuvo un día en un túnel con David. ¿Alguien vio a Ariel?

R:  A Ariel nadie lo vio, por desgracia.

 

P: ¿Y a Arbel?  

R:  No se sabe nada, no se sabe con quién está, si está con el hermano, si está sola, si está con Ariel. Espero que esté con algunos de los conocidos.

 

 

Después de la liberación

Sharon Cuño, con una de las mellizas en brazos y la otra en los brazos de otra de las liberadas, con terroristas armados, en camino a la libertad

 

P: ¿Cómo están ahora tus nietas, después de la liberación? 

R: Emma se refriega los dientes…los mueve todo el tiempo.

 

P: ¿Dirías que está peor que Yuli? Lo pregunto porque ella estuvo diez días solita.

R: Dentro de todo, parecido. Ambas tienen de repente arranques de gritos y pataleos, pero es natural, así nos dijeron. Es mejor que saquen todo para afuera. Todo el tiempo preguntan cuándo vuelve papá. Y a la noche, a veces se despiertan 20 veces y otras, duermen mejor.

 

P: Me imagino que Sharon se asesoró…

R: Claro, está con una psicóloga…

 

P: ¿Ustedes también han recibido apoyo?

R: Nosotros no, pero la verdad es que es muy difícil. Me costó tanto tener a mis hijos. También Ariel, el menor, tenía un gemelo que cayó en el camino…tres veces estuve embarazada con gemelos…

 

P: Siendo gemelos, algo más singular todavía que mellizos, me imagino lo que debe estar sufriendo Eitan con su hermano gemelo allí.

R: Así es. Y también David.  Sharon me dijo que David se daba trompadas también en la cara hasta que le salía sangre, no lo hizo muchas veces, pero lo hizo. Porque no pudo resguardar, proteger a su familia, porque no pudo hacer nada. Aparte David piensa que Eitan está muerto.

 

P: Eso yo pensé también los que fueron llevados por la fuerza, a toda la situación se agrega la incertidumbre acerca de los seres queridos que quedaron…

R: Por eso yo siempre digo por radio, por televisión, cuando hablo digo que todos estamos bien, que todos estamos vivos..,

 

P: Es que se sabe que hubo varios casos en los que se enteraron de la familia porque algo escucharon allí en la radio. 

R: A David le dijeron que lo vieron a Eitan, pero él dijo que  no lo podía creer… 

Alcanzaron a decirle que no está muerto, que lo vieron por la tele o escucharon, no sé cómo fue, que Eitan está vivo y están todos bien. 

Pero, el que no lo ve, no lo cree.

 

Mejor ni pensar

 

P:  Silvia, en esta situación, aparte por supuesto, de la nostalgia de no tenerlos cerca, ¿cuál es la mayor preocupación?

R:  ¿Cómo están? Si están pasando frío, si comen… porque según Sharon lo que comían era un pedazo de pan con hongos, arroz con no sé qué condimento, y a veces comida, eran unos diez creo en la pieza y traían para cinco personas. David se sacaba de su comida para darle a sus hijas y a las otras personas…

 

P: Y a vos seguramente no te sorprende oír eso…

R: No, lo conozco como si lo hubiese parido diría en broma… y lo mismo Ariel. Me preocupa si tienen frío, si necesitan algún medicamento y si lo reciben, aunque a diferencia de otros secuestrados, no es que tienen algún problema de salud previo.

 

P: Vos mencionás cosas comunes, supuestamente, como cualquier madre que se preocupa por los hijos, pero acá hay algo mucho más dramático… ¿se pasa por la cabeza el pensamiento de temor que no vuelvan, Dios no permita? ¿Qué ocurra lo peor?

R: Yo trato de no pensar, porque si no , me tiro por el balcón.

 

P: Me imagino que cuando volvieron Sharon y las chiquitas te dieron una bocanada de aire fresco… 

R:  Exacto.

 

P: ¿Sharon también está acá en Carmei Gat?

R:  No, ella vive en Yavne con los padres.  Pienso que se van a quedar ahí, porque las nenas ya están en un marco, en jardín de infantes. Están bien, gracias a Dios, están cuidadas. Van también con una chica del ejército que las acompaña ya desde que llegaron al hospital con su liberación.

 

La lucha pública y la encrucijada con Hamas

 

P: Silvia, como sabemos, hay una campaña pública por la liberación de los secuestrados, con gran protagonismo de los familiares.  Por un lado, es más que comprensible y natural. Diría ineludible. Por otro reconozco que dudo si no es contraproducente porque lo que eso transmite a Hamas. ¿Como te sentís vos con esto? 

R:  Es un problema. Por ejemplo, hoy estuvo el ministro Beni Gantz en el edificio de enfrente, y ya es la segunda vez que lo veo y le pido por favor que traten de hacer todo lo posible, que corran a la la guerra a un lado y que piensen en las vidas de los secuestrados. Hay allí 136 personas, y no sabemos realmente cuántos están vivos .

 

P: ¿Te parece que el gobierno no hace lo suficiente o que no tiene la política correcta para lograr recuperar a los secuestrados? Muchos analistas dicen que la vez pasada hace 50 días, lo que hizo que el jefe de Hamas Yehia Sinwar acepte la liberación, fue la presión militar. ¿Cómo lo ves? 

R: Mirá, a mi no me gusta pelear, discutir, me traba, por eso rehuyo un poco a los temas políticos. Pero sí pienso que hay que pensar primero en traerlos a todos. Pienso que  antes que la gestión de la guerra, la prioridad deben ser los secuestrados porque cada día es un peligro. Pienso que hay que parar la guerra, sacarlos y después hacer todo lo necesario.

 

¿Y el futuro?

 

P: Casi te hago una pregunta tonta, si quisieras que Israel logre destruir a Hamas. Pero si te pregunto sobre el futuro….Me imagino que grandes sueños de convivencia pacífica no tenés….

R: Tuve conocidos palestinos que venían a trabajar al kibutz. Estábamos lo más bien. Y por otro lado quizás pienso que ahora ellos tampoco están muy bien en Gaza con esta situación.

 

P: Por otro lado también se dice que trabajadores de los kibutzim dieron información a Hamas. 

R: Eso seguro. Por eso, hay cosas que van paralelas. ¿Quiénes entraron a mi casa? Civiles, no de Hamás. Civiles que vinieron a robar. Porque si hubiesen querido, podido, nos hubiesen o matado o secuestrado. Una de mis vecinas los insultó en árabe y la mataron, le prendieron fuego a la casa o la quemaron viva, no sé. Como a los padres de Shiri Bibas, la mamá de los mellizos, Margui y Yosi.

 

 

Los sueños

 

P: Ahora la vida es esperar ¿verdad?

R: Lamentablemente, sí. Hay que esperar mucho. Espero que no mucho más.

 

P: Seguramente no imaginabas que llegaríamos al día 100 ¿no? Ya lo pasamos.

R: Claro que no.  Yo pensé que máximo un mes…ya está… Hacen un intercambio con el Hamás y listo… pero no.

 

P: ¿Cuál es tu mayor sueño ahora? 

R: Que vuelvan... Que los pueda ver jugar ahí en el pasto al fútbol con mis nietos, ver a David jugar con sus hijas, recibir el abrazo de Ariel…Ambos son muy pegados a nosotros.

 

P:¿Ayuda en algo ver que el país todo los acompaña? Yo creo que Israel todo está en trauma, el duelo no es sólo de las familias de los caídos y asesinados y la angustia por los secuestrados, aunque la vuestra no tiene igual, es de todos.  ¿Ayuda eso?

R:  Ayuda mucho, porque la gente me para en la calle… me han parado en Tel Aviv, en Beer Sheva, en Ashkelón, me comentan que me vieron en la tele y me manifiesta apoyo. Y acepto ir a la tele porque quiero transmitir lo que estoy sufriendo . Lo  que quiero es que me los devuelvan a mis hijos, a mi nuera, al hermano y a todos los secuestrados, y también a los que no están con vida. 

Cada día me entero de otro que murió, ¡Basta ya!

 

P: Te abrazo Silvia y te deseo que vos puedas abrazar pronto a tus hijos.

R: Muchas gracias. Que así sea.

 

Ana Jerozolimski
(21 Enero 2024 , 04:41)

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