Mundo Judío

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Nazarenos y Monasterios - Contrarrestando la Negatividad - Jugar y Rezar - Los Chismes y las Calumnias

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 260

Shavuot

Horario de velas de shabat en Montevideo 

Martes 11 de junio 17.22

Miércoles 12 de junio 18.21

                                                                                        

NAZARENOS Y MONASTERIOS

Por Yossy Goldman

El hombre más poderoso mencionado en la Biblia, fue Sansón. El doblegó a las fieras más salvajes y destruyó un coliseo con sus propias manos. Al final, Sansón fue destruido porque su esposa Dalila cortó su pelo y por ello perdió su energía. ¿Por qué un hecho tan inocuo, como el corte de pelo, aminoró la fuerza de Sansón? La respuesta es que él era un nazir. Y como leemos en la Parashá de esta semana el nazir tiene prohibido cortarse el pelo, tomar vino y estar en contacto con los muertos.

Al final del periodo de nezirut era necesario traer al Templo una ofrenda de arrepentimiento. El Talmud pregunta: ¿Por qué el nazir que voluntariamente tomó sobre sí mismo ciertas restricciones, debe arrepentirse? ¿Cuál es su pecado? Una de las opiniones talmúdicas declara que por cuanto él se negó a sí mismo el placer de beber vino es considerado pecador.

La pregunta ahora es: ¿Por qué es pecado negarse a uno mismo algún placer? ¿Solo porque el Creador creó el fruto de la vid, es pecado rechazarlo? ¿Acaso debemos perseguir todos los placeres solo porque D-os los creó y están a nuestro alcance?

¿Acaso debemos probar cada producto Kosher que sale al mercado solo porque está disponible? ¿Seré considerado un pecador si no visito el nuevo restaurante Kosher que abrieron en mi ciudad?

La respuesta tiene más que ver con la actitud que con el pecado. ¿Cuál es la forma correcta de vivir? ¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a la creación Divina y la materia? ¿Acaso debemos separarnos del resto de la sociedad para adquirir santidad? ¿Debemos rechazar todo aquello que no es completamente espiritual por temor a que interfiera en nuestra virtud?

Hay ciertas ideologías que ven el celibato y el ascetismo como un sinónimo de pureza y santidad. Ellos ven al cuerpo como impuro y el matrimonio como una concesión a nuestra debilidad humana. Hay quienes se esconden en las montañas para alcanzar la perfección espiritual. Los cielos son mucho más bellos y pacíficos que las esquinas y calles de la ciudad.

La óptica judía es diferente. Nosotros no nos escapamos ni rechazamos, nosotros estamos en el mundo que D-os creó e interactuamos en el mismo. Por supuesto que hay ciertas reglas a seguir, e incluso prohibiciones. Pero dentro de la estructura de la Torá debemos interactuar con el mundo. "En el principio D-os creó el cielo y la tierra" La tierra también es parte del plan Divino. El plan es que las criaturas terrenales, hombres y mujeres, deben invertir su energía, riqueza, tiempo y sabiduría en convertir este mundo material en una morada de Divinidad.

Cada mitzvá que hacemos logra este cometido. Tomamos lo físico y lo transformamos en algo espiritual, sin quebrarlo ni escapando de él, sino confrontando la materia y moldeándola en algo sagrado y positivo.

"Los judíos no tienen monasterios" dice el refrán. Una Ieshivá no es un monasterio sino una escuela que enseña y entrena a sus alumnos a crear un mundo espiritual en este mundo. Por ello el nazir, que por su debilidad espiritual se tuvo que alejar de lo que el Creador nos permitió, en cierto modo pecó. Y su actitud requiere arrepentimiento.

El judaísmo nos pide que vivamos una vida espiritual, elevada pero en este mundo. En lugar de dejar que la sociedad nos influencie negativamente, nosotros tomamos una actitud activa para cambiar y mejorar a la sociedad.

Tomamos vino, pero asegurándonos de santificarlo haciendo Kidush y diciendo Lejaim.

CONTRARRESTANDO LA NEGATIVIDAD

[D-os le ordenó a Moisés que le dijera al pueblo judío] “Cuando un hombre o mujer peca, y se siente culpable y confiesa el pecado que haya cometido.” (Bamidbar 5:6-7)

Si le hemos hecho mal a alguien de alguna manera, debemos primero pedir perdón; luego debemos devolver el objeto o pagar por cualquier daño que hayamos causado. A continuación debemos “pedir perdón” a D-os, a través del arrepentimiento. El arrepentimiento consiste de tres pasos: el remordimiento por el pasado, la resolución positiva para el futuro, y la confesión verbal a D-os por el pecado.

Cada mala acción crea una energía negativa, la cual tiene un “cuerpo” y un “alma”. El “cuerpo” de esta energía es la mala acción misma, mientras que su “alma” es el deseo que causó y acompañó la acción. Sentir remordimiento por haber cometido un pecado destruye el “alma” de la energía negativa; confesarse verbalmente, usando nuestros labios físicos, destruye el “cuerpo” de la energía negativa.

Dérej Mitzvoteja, Vidui (págs. 38a ff).

Números (Bamidbar) 4:21 – 7:89

En la segunda sección del libro de Números, la narrativa comienza cuando D-os le instruye a Moisés que complete el censo (Nasó en Hebreo) de los clanes levitas. Luego la Torá registra ciertas leyes relativas al proceso de purificación que los judíos deben pasar antes de partir del Monte Sinaí hacia la Tierra de Israel. Finalmente, la Torá registra las ofrendas que los príncipes de cada tribu donaron el día que fue erigido el Tabernáculo y comenzó a funcionar. Sus ofrendas resaltan el hecho de que el viaje del pueblo judío en el desierto - como también cada viaje individual por la vida para cumplir la misión Divina de uno - debe ser una experiencia tanto individual como colectiva.

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JUGAR Y REZAR

Por Mina Gordon

Simon siempre fue un ávido deportista. Al crecer, pasó gran parte de su tiempo libre practicando su lanzamiento y manteniéndose actualizado con los últimos puntajes de sus equipos favoritos.

Había estado involucrado con el club deportivo judío local desde antes de su bar mitzvá, y después de que su padre muriera poco tiempo después, encontró algo de consuelo en ser un jugador valioso para el club. Por razones demasiado complejas y demasiado personales para discutirlas aquí, sus tefilín no recibieron la misma atención que su pelota, y una tras otra, muchas otras mitzvot también fueron enviadas al banquillo.

Simon terminó la escuela secundaria y fue a la universidad. Seguía involucrado en el club deportivo judío, ahora como entrenador de un equipo recién formado que no se reunía los sábados ni los días festivos judíos. El equipo tenía miembros de una mezcla de orígenes religiosos judíos (no sólo los que observaban el Shabat), pero todos se llevaban bien. No fue sorprendente, entonces, que todos sintieran profundamente por Avi, de 18 años, uno de sus compañeros de equipo que observaban la mitzvá, cuando el padre de Avi falleció repentinamente ese año. Su entrenador, Simon, que había pasado por una experiencia similar, fue quizás quien mejor pudo identificarse.

El equipo llegó hasta la final, prevista para un domingo de otoño. Avi les dijo a sus compañeros que no podría jugar. Su habitual minian dominical chocaba con el tiempo de calentamiento. No podía hacer ambas cosas y su primer compromiso era decir Kadish por su padre.

Simon puso una mano reconfortante en el hombro de Avi y anunció: “Avi, te necesitamos. ¡Nos reuniremos todos en mi casa una hora y media antes del partido y seremos tu minian!

Simon se levantó temprano el domingo, apartó los muebles de la sala de estar hasta que estuvo satisfecho de que había suficiente espacio para que su equipo rezara, y luego sacó sus tefilín largamente descuidados.

Se presentaron más jóvenes del quórum requerido, dejaron sus equipos en un rincón de la sala y, liderados por Avi, rezaron juntos Shajarit (las oraciones de la mañana), respondiendo Amén y Yehei Shmei Rabbah (“Que el nombre de Di-s sea bendito”) a cada Kadish.

Al terminar, los muchachos recogieron sus bates y se fueron al juego, decididos a jugar lo mejor que puedan. Ya sea por su trabajo en equipo combinado o por su oración combinada, o ambos, ganaron ese juego.

Después de todo, como un minian, cuando un equipo está formado por individuos que se preocupan unos por otros, es más poderoso que la suma del desempeño individual de cada uno.

LOS CHISMES Y LAS CALUMNIAS

"No darás vueltas como un chismoso" (Levítico)

"Las malas lenguas matan a tres: al que las dice, al que las escucha y al que es objeto de la calumnia" (Talmud)

Por casualidad, sabes algo que hizo el Sr. A. Nada incriminatorio y ni siquiera censurable. A menos que tengas una razón imperiosa, tienes prohibido compartir esta información con otros. Repetir chismes inocuos es lo que se llama rejilut y, a menudo, esto tiene consecuencias negativas imprevisibles.

Hablar de actos indiscretos o defectos de otra persona es aún peor. Esto es lo que se llama lashón hará (las malas lenguas). Los chismeríos difamatorios infundados (motzí shem ra) son todavía peores.

Las palabras tienen el potencial de causar un daño catastrófico, que muchas veces hace pedazos familias enteras y amistades de toda una vida. Afortunadamente, en las últimas décadas ha aumentado mucho la conciencia de la lashón hará, en gran medida, gracias a los apasionados textos del Jafetz Jaim (Rabí Israel Meir Kagan) sobre el tema.

1. También está prohibido escuchar lashón hará. ¿Alguien está tratando de venderte información muy maliciosa? Excúsate cortésmente o cambia de tema. O mejor aún, explícale por qué no estás interesado en escuchar eso.

2. A veces, incluso un "halago" puede tener connotaciones negativas. Por ejemplo: "¡Mi vecina es toda una chef! ¡El aroma de su bife a la parrilla me llega al patio todas las noches!". ¿Acaso esto no es, también, una crítica velada a su despilfarrador estilo de vida?

3. "¡Ay, no me preguntes! Prefiero no hablar de ...". Aquí no se dijo lashón hará, ¡pero se la dio a entender!

Nota: Estamos obligados a notificar a la persona de la conspiración que otro planea en su contra. También, se nos exige que compartamos información con toda persona que esté en situación de ayudar a la persona que comete la ofensa. Por ejemplo, ciertamente hay que informar a los padres si su hijo está saliendo con malos amigos.

El Poder de la Lengua

Ejercitar el autocontrol sobre lo que decimos es algo admirable. Y todavía más grande es la capacidad de respetar y amar a cada persona verdaderamente erradicando en forma automática todo lo negativo y perdiendo el deseo de compartir mala información referente a ellos.

El poder destructivo del habla negativa es superado únicamente por el poder beneficioso del habla positiva. Alabar y hablar en términos positivos de nuestro prójimo nos beneficia a nosotros mismos, a la persona que está siendo alabada y a la sociedad en general.

 

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193
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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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