Sobre el trabajo, los logros de la medicina, sus padres y su percance de salud
El Profesor Emérito Dr. Henry Cohen está de hecho acostumbrado ya a recibir reconocimientos por su trayectoria profesional. Pero no por eso resta importancia a los galardones. Días atrás, vivió el más reciente, que le anunció la OEA ya meses atrás, pero que por un problema de salud que padeció- del que ya está plenamente recuperado- no pudo viajar a recibirlo. El Canciller Mario Lubetkin se ofreció a traer el premio de Washington a Uruguay y organizó una emotiva ceremonia en el ministerio, en la que se honró al Dr. Cohen, quien llegó acompañado de su familia, recibiendo además expresiones de aprecio de colegas y autoridades presentes.
P: Henry querido, ante todo felicitaciones por el nuevo galardón. Me pregunto si un nuevo reconocimiento internacional al Profesor Dr. Henry Cohen se convierte simplemente en uno más sobre el estante o si cada uno tiene una importancia especial. ¿Qué importancia tiene éste?
R: La verdad que he tenido la suerte de recibir premios tanto en lo local como en lo internacional y eso siempre es una gran alegría para mí y para mi familia. Cada uno tiene un valor diferente. Y éste es muy especial.
Hace un año la OEA me sorprendió otorgándome un premio de Ciencia y Tecnología que le otorgó a muy pocos científicos desde Canadá hasta la Argentina. Cuando fue la fecha en la cual yo tenía que concurrir a Washington a recibirlo, por cuestiones de salud no pude concurrir. Bastante tiempo después el señor Canciller Lubetkin se enteró de esta situación y se ofreció a hacerlo traer desde Washington a Montevideo . Y una vez que lo tuvo acá se le ocurrió organizar una reunión en Cancillería para entregármelo y fue muy emotivo.
P: Conociéndote, creo que lo más singular es que te premian por algo que amás hacer…
R: Es cierto. Mi trabajo es mi pasión también. El mes que viene voy a cumplir 44 años de médico. Recuerdo claramente las épocas de estudiante y cuando recién me recibí y soñé con que podía llegar a lo que quería. Yo soy hijo de inmigrantes. Mis padres inicialmente eran gente muy modesta Mi padre a los 9 años dejó la escuela para aprender un oficio. Y yo fui a lo que siempre me apasionó, que es la medicina. Pero te puedo decir que en realidad lo que me gusta cada vez más es el contacto con los pacientes . Es importante conversar con ellos y me siento muy cómodo trabajando.
P: Y vas a seguir mucho tiempo…
R: Por ahora lo voy a seguir haciendo. Y está el proyecto ECHO que cada vez me da más alegría. Hace unos 6 años dejé la cátedra de Gastroenterología porque por el reglamento interno de la Facultad, uno podía jubilarse a los 65 años. Así que ahora mi actividad universitaria está centrada únicamente en el proyecto ECHO. Y por lo menos cuatro días por semana, estoy en mi consultorio.
ECHO, un proyecto que acerca la medicina al interior .
P: Recordemos qué es ECHO.
R: Lo conecto con lo de ahora. El otro día yo lo dije en el acto, que si bien el premiado soy yo, personalmente la OEA, creo que me conoció gracias a la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional . Hice teleclínicas o sea análisis de casos clínicos virtuales para mis colegas en el interior del país y la repetición de esas clínicas forma en esos temas y así se mejora la atención.
P: ¿Cómo ves vos a Uruguay en ese aspecto, la atención en el interior? Creo que en todo el mundo, por cierto también en Israel, está la discusión sobre la disponibilidad y rapidez de servicios en el centro y la periferia.
R: En cuanto a la atención médica en todo el mundo es necesario un proyecto como este porque la carencia de especialistas se da a todo el mundo. En Uruguay cuanto más te alejás de Montevideo, menos especialistas hay . Y Si cruzas el Río Negro ya la situación puede llegar a ser muy difícil. Los pacientes se tienen que trasladar, lo cual implica gastos, pérdida de día de trabajo para ellos y para su familia , malos efectos. Así que ECO democratiza el acceso a la atención médica para las personas que viven más alejadas de los centros de salud.
Constante avance…y la importancia de la prevención
P: ¿Cuáles son los grandes logros en tu campo, la gastroenterología, en los últimos años? No sé a qué período sería relevante referirnos.
R: En los últimos años más de 10, capaz 20 años, ha habido algunas “revoluciones” en la gastroenterología. Una de ellas atañe a Israel justamente. Me refiero al invento de la cápsula endoscópica que permite estudiar sobre todo el intestino delgado, un órgano muy largo, de casi 7 metros, al cual no teníamos acceso por lo cual nos costaba mucho estudiar la patología de ese órgano. Esto, aclaro, no tiene nada que ver con la colonoscopía, que quien puede hacérsela, no debe renunciara a ella. La cápsula es puramente diagnóstica, no terapéutica.
Ha habido otras “revoluciones”. Cuando nosotros empezamos con el proyecto Eco en Uruguay en el año 2014, las primeras clínicas con las que empezamos eran Hepatitis C y HIV. En ese momento el tratamiento de la hepatitis era complejísimo, largo y por supuesto muy caro, además de tener muchos efectos secundarios. Poco tiempo después aparecieron medicamentos por vía oral, con un porcentaje de eficiencia de más del 90% y con muchos menos efectos secundarios. Inicialmente eran muy caros pero se fueron abaratando.
Y hay algo, entre varios ejemplos más, que podría no parecer revolucionario pero es sumamente trascendente, cosas que pueden parecer sencilla, pero muy importantes. El tema de la prevención del cáncer digestivo, sobre lo que no nos cansamos de hablar. Hoy en día bajó la edad de comienzo de los estudios de prevención a 45 años. Pero por otro lado se ve mucho cáncer de colon en jóvenes.
P: ¿Hay otros tipos de cáncer del aparato digestivo que son prevenibles?
R: Sí, el cáncer de estómago. Un porcentaje enorme empiezan con una infección por una bacteria que se llama or una bacteria que se llama Helicobacter pylori . Es muy frecuente lamentablemente en Israel entre judíos de origen ashkenazí.
Y están las enfermedades inflamatorias del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn que son cada vez más frecuentes. Pero esa es el área de mi especialidad en la que prácticamente cada año aparecen nuevos medicamentos cada vez más eficaces aunque todavía muy caros.
Consejos concretos
P:¿Qué consejos darías a lectores que lean esto , que tienen problemas en este campo?
R: Yo aconsejo a la gente que consulte con su gastroenterólogo porque les van a hacer su historia personalizada , viendo antecedentes familiares y personales. Y según eso decidirá qué es lo que tiene que hacer. Pero está claro que lo mejor de todo es la prevención y que en ello es clave una buena dieta, hacer ejercicio y dormir bien.
P: Eso es bueno para todo.
R: Sin duda ninguna, para todo. Hay que tratar de bajar la ansiedad. En gastroenterología cada vez indicamos más las técnicas de relajación. Es que puede haber gente que no se muera pero sufre y se le altera la calidad de vida. Antes llamábamos al problema “trastornos adictivos” pero ahora “trastornos del eje cerebro intestinal”. Esto deja en claro la importancia que tiene el diálogo entre el cerebro y lo que se ha llamado “el segundo cerebro”.
Una vivencia personal, “del otro lado del mostrador”
P: Hablando de eso, sé que vos mismo tuviste un problema de salud. Ahora afortunadamente estás totalmente recuperado. ¿Cómo lo viviste?
R: En efecto el año pasado tuve un problema de salud. No parecía nada muy importante y debo aclarar de entrada que era benigno. Y justamente era algo que yo manejo en mi especialidad, un campo en el que conozco muy bien a los especialistas de todo el mundo. Decidí operarme en la clínica Mayo de Rochester.
P: O sea que era también un tema gastroenterológico.
R: Así es. Y como dije, gracias a Dios completamente benigno, contrariamente a algunos rumores que circularon. Pero la operación tuvo algunas complicaciones inesperadas a pesar de haber elegido el mejor lugar. Tuve algunas dificultades y me llevó tiempo recuperarme Tuve una segunda operación 18 meses después en Buenos Aires. Ahora gracias a Dios estoy 100% recuperado , haciendo vida normal, haciendo ejercicios, yendo al consultorio, ocupándome de mis temas universitarios. Pero fue difícil . Vi del otro lado del mostrador aquello de lo que me hice cargo 45 años con los pacientes.
Mis colegas tanto en Estados Unidos como acá y en Buenos Aires, todos saben de mi agradecimiento porque se lo manifiesto de forma permanente.
P: Pero estimo que lidiar con eso no pasa sólo por lo médico.
R: Por supuesto que no. Está lo espiritual, que la verdad es que lo transmiten también colegas médicos pero también cantidad de gente. El apoyo de mi familia, de amigos, hasta de desconocidos, es importantísimo. Te cuento que sé que tanto de nuestra religión como de la religión católica, se organizaron cadenas de rezos para pedir por mi recuperación. Así que imagínate lo que todo eso hace sentir…
P: Aunque uno no sea practicante o inclusive no creyente, esas situaciones son muy movilizadoras.
R: Por supuesto. Queridos amigos se ocuparon de que rabinos me visitaran en cada lado al que llegué, tanto en Rochester como en Buenos Aires, aunque ellos mismo no vivían allí.
Una persona muy querida, que es un sol, y que no lo menciono porque creo que él no querría que se publique su nombre, arregló que me viste un rabino de Lubavitch de Jabad. Y mirá que nada más lejos de mí. Yo voy en Iom Kipur a la NCI.Pero fue una gran cosa para mí.
P: Y me pregunto si al ver que te mandan un rabino, te asusta, te hace pensar “cómo estaré que me mandan un rabino”…
R: No, no pasó por ahí porque al ser médico y conocer cosas profesionales de mi especialidad, y al tener un diálogo muy franco con mis colegas en la Clínica Mayo a los que les mando pacientes desde hace 40 años, tenía claro cómo era la situación.
La empatía, lo central
P: Usaste antes la expresión que estuviste “del otro lado del mostrador”. ¿Qué aprendiste sobre tu profesión y sobre la situación del paciente que lidia con un problema, estando vos de ese lado del mostrador?
R: Sinceramente, diría que no es que aprendí algo nuevo pero sí reforcé al máximo un concepto que siempre traté de aplicar en mi práctica, que es lo fundamental en mi trabajo: la empatía .Lo pude contrastar inclusive con un médico que me atendió , que era muy, muy bueno técnicamente, seguramente el mejor cirujano , pero no me llegó del punto de vista de la empatía. Ni a mí ni a mi familia. Esto, contrastando con otros Que sí fueron al máximo solidarios conmigo. La empatía en la relación médico-paciente no se negocia y nunca puede estar ausente la parte humana.
P: Creo que otro concepto que vale la pena abordar a partir de lo que contaste, de las complicaciones estando inclusive en un lugar como la Clínica Mayo, que esas cosas pueden pasar.
R:Es que en medicina nada es seguro 100% . Igual uno tiene que elegir siempre lo que considera mejor.Cuando los pacientes me preguntan ¿Y usted qué haría, doctor? ¿Qué haría si fuera su hermana, su hijo? , respondo, bueno, yo haría esto pero la decisión es suya con su almohada. Ni siquiera su familia va a poder decidir .Usted tiene que hacer lo que usted considere, cuando ponga la cabeza en la almohada , lo que le parezca que es lo mejor para usted.
P: Y me pregunto cómo se maniobra entre el respeto y la confianza en el médico y el hecho que está claro que el médico no es Dios. No es infalible…
R: Yo te diría que por suerte no somos Dios. Sería un problema tremendo si los médicos fueran Dios.
El honor de ser parte del GACH
P: Creo que durante la pandemia, pasaste a ser conocido en todo el país por tu papel en el GACH. Fue hace años, pero en esta entrevista creo que no puedo dejar de mencionarlo.
R: Te diría que fue quizá la época más difícil que me tocó vivir como profesional. Tuve el enorme honor de ser invitado por el presidente Luis Lacalle Pou, un presidente en la era democrática del país, para aportar al país, y para mí eso fue de un gran significado. Además, trabajar con Rafael Radi y Fernando Paganini fue una experiencia increíble. Con Rafael ya éramos amigos y con Fernando nos hicimos amigos, gente de una inteligencia asombrosa. Ellos y por supuestos todos los 60 científicos que colaboraron con el GACH, trabajando durante un año y medio en momentos siempre difíciles, algunos más duros que otros. Fue una experiencia muy fuerte.
Y te diré que hasta hoy, ya años después de la pandemia, varias veces por día, sobre todo en el consultorio, pero también en la calle, en el teatro, en el fútbol, donde fuera, la gente me para para agradecerme, para felicitarme, para decirme lo que significó para ellos contar con nosotros, que le dábamos mucha seguridad. Por lo tanto estoy muy agradecido por todo esto.
Hijo de inmigrantes
P: Mencionaste un poco al pasar el hecho que sos hijos de inmigrantes. Creo que sería lindo contar un poco sobre el papel que jugaron tus padres en tu carrera profesional.
R: Te diré que mis padres siempre me dieron un apoyo total en mis estudios. Siempre hicieron todo lo posible para que no me faltara nada. Mi padre todo el tiempo me estaba preguntando qué libros tenía que comprar, que él me ayudaba, que los comprara, que no me preocupara por nada. Cuando ya estaba un poco más cerca de recibirme, el orgullo de él era impresionante. También de mi mamá. Siempre me acompañaron.
Una vez recibido, ya en el área de la gastroenterología, mi padre me decía “hacete socio de las sociedades internacionales, andá a los congresos, no te preocupes por nada en el punto de vista económico”. Cuando era joven, al principio todo costaba más, y el apoyo de mis padres fue fundamental. Siempre estuvieron ahí, al pie del cañón.
Su orgullo era enorme, y también el mío por ellos. Hoy que ya soy abuelo y orgulloso padre de dos hijos, vivo muy fuerte lo que ellos me dieron durante mi carrera y después de recibirme. Mi madre tiene hoy 90 años, me sigue acompañando Y tengo la suerte de que mi madre me acompañó no sólo ahora, sino que fue también a Estambul en el 2019 cuando me otorgaron el título de Maestro de la Gastroenterología Mundial y en el año 2011, en Antalya, también en Turquía, que justo coincidió con el día de mi cumpleaños, que me acompañó una cantidad de gente, entre ellos, por supuesto, la muy querida amiga y colega Dra. Elena Fosman, que nunca falta.
En el 2011, cuando asumió la presidencia, mi hermano Michel, que estaba allí con su señora Silvina, organizó, cuando no era tan fácil como ahora, que se transmitiera para la familia por Internet la ceremonia en la cual yo asumía la presidencia de la Organización Mundial de la Gastroenterología. Y eso lo pudo ver mi papá, que ya estaba enfermo, y que por ese motivo mi mamá no había podido viajar, ni él tampoco. Y para mí eso es algo muy importante, que mi padre haya podido apreciar y disfrutar ese logro, que es uno de los más importantes de mi carrera, y que te muestra bien cómo es el vínculo familiar y cómo, en realidad, el que tiene la chapita de profesor y todas esas cosas soy yo, pero en realidad es también mi familia.
P: Mil gracias por todo esto Henry querido.
R: A ti, siempre.





