Mundo Judío

MiSinai

Marcos Jerouchalmi
 
 mar, 9 dic, 20:31 (hace 2 días)
 


 
para mí
 
 
 ¿Qué Tiene de Malo Jubilarse? - Confiando en la Providencia Divina - El Milagro de la Menorá Desaparecida - La Menorá de Janucá

 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 337

Horario de velas  en Montevideo 

12 de diciembre  19.35

Parashá:Vaieshev

                                                                                        

¿QUÉ TIENE DE MALO JUBILARSE?

Por Yossy Goldman

Todos soñamos con disfrutar de una vida tranquila y serena. Pero ¿puede demasiada serenidad llevarnos a la senilidad?

En la parashá de esta semana, nuestro patriarca Jacob finalmente regresa a la Tierra Santa después de dos décadas trabajando para su suegro, Labán, en Harán: “Vayeshev Yaakov”, “Y Jacob se asentó." (Bereshit 37:1)

Jacob buscaba establecerse y disfrutar de un merecido tiempo de tranquilidad después de las muchas dificultades que había experimentado en su turbulenta vida. Rashi explica: “Jacob buscó asentarse con tranquilidad, y le cayó encima el problema de José. Cuando los justos desean establecerse con tranquilidad, el Santo, bendito es, dice: “¿No les basta a los justos disfrutar de las recompensas que les están preparadas en el Mundo Venidero, que también buscan vivir con tranquilidad este mundo?”

Y así comenzaron los problemas con José. La túnica de colores y la rivalidad entre hermanos. Lo venden como esclavo, desaparece y se lo da por muerto, y su amado padre, Jacob, de repente se siente muy desconsolado.

Debo confesar que me costó asimilar esta afirmación midráshica. ¿Es realmente tan terrible para este hombre tener un descanso?

Las últimas décadas de la vida de Jacob habían sido tumultuosas. Primero, tuvo que huir de la ira de su hermano gemelo, Esaú. Luego, soportó más de 20 años de lucha con su suegro estafador, Labán, seguido de otro encuentro aterrador con Esaú. Para colmo de males, sufrió el terrible abuso de su hija Dina a manos de Shejem.

Con un trauma tras otro, ¿sería realmente un crimen respirar hondo y relajarse un poco? ¿Es pecado relajarse? ¿Se le puede perdonar a Jacob que quiera un poco de tiempo libre? ¿Qué tenía de malo desear una merecida serenidad?

En 1972, con motivo de su 70º cumpleaños, el Rebe respondió con firmeza a quienes le sugirieron que empezara a "tomarse las cosas con calma". No quiso saber nada de eso. Citó la frase bíblica: “El hombre nace para trabajar”. La vida está destinada a ser productiva, no vegetativa. De hecho, proclamó el establecimiento de al menos 71 nuevas instituciones de Jabad ese mismo año.

Claramente, en la opinión del Rebe, estar vivo significa que debemos ser productivos. De lo contrario, ¿para qué nos dio D-os esos años? ¿Solo para ir a pescar y jugar al golf? Sin duda, muchos encontrarán esas actividades agradables y valiosas, pero sin duda debe haber un propósito superior en nuestras vidas.

El trabajo no es una maldición, sino una bendición. El trabajo duro nunca mató a nadie, pero he visto a demasiadas personas jubilarse y luego deteriorarse hasta la muerte. Literalmente.

Hace muchos años, inicié el programa de Estudios para Personas Mayores en nuestro Beit Jabad en Johannesburgo. De hecho, fue idea del Rebe que cada comunidad ofreciera a sus adultos mayores un programa diario de estudio de la Torá para ayudarlos a mantenerse ocupados e intelectualmente activos.

Poco después de iniciarlo, recibí una llamada de una mujer que me agradeció por "salvarle la vida a su padre". No sabía que había rescatado a alguien de una situación cercana a la muerte, así que le pedí que me lo explicara. Me dijo que su anciano padre se había jubilado y solo se quedaba en la casa en pijama esperando la siguiente comida. Cuando lo inscribió en Estudios para Personas Mayores, se convirtió en un hombre nuevo. Se levantaba temprano, se vestía, estaba listo y esperaba el autobús que lo recogiera. Literalmente, tenía una nueva oportunidad de vida.

Supongo que, pensándolo bien, la respuesta de D-os al intento de Jacob de "sentar cabeza" no fue tan radical después de todo.

Que todos estemos bien y sigamos siendo productivos de una forma u otra durante mucho tiempo.

CONFIANDO EN LA PROVIDENCIA DIVINA

"Antes que [José] llegara [a sus hermanos] ellos conspiraron contra él." (Bereshit 37:18)

A pesar de que no lo pretendieron ni lo previeron, las acciones de los hermanos llevaron al eventual ascenso de José al poder y a la supervivencia de toda la familia de Jacob. La experiencia de José demuestra vívidamente que tanto si nos damos cuenta o no, todo lo que nos sucede está orquestado por D-Os para nuestro beneficio.

Es, por lo tanto, tonto e improductivo enojarse con aquellos que parecen estar dañándonos. A pesar de que realmente sean culpables por sus acciones, no nos pueden hacer nada que D-os no permita. En cambio, debemos aprender de José, quien pagó el mal de sus hermanos con bondad, continuando amándolos a pesar del odio de ellos hacia él.

Ver Tania, final de capítulo 12. Likutei Sijot, vol. 20, págs. 187-191.

Génesis (Bereshit) 37:1 – 40:23

La novena sección de Génesis comienza con la crónica de José, hijo de Jacob. José comparte sus sueños con sus hermanos, en los cuales se ve a sí mismo como el futuro líder de la familia. Esto convence a sus hermanos que él representa una amenaza para la misión Divina de la familia, y deciden eliminarlo. Es vendido como esclavo a Egipto, donde asciende a una posición de responsabilidad en la casa de su amo y luego es puesto en prisión como resultado de acusaciones falsas. Interrumpiendo esta narrativa está el relato de cómo el hijo de Jacob, Judá, es excluido por su familia y luego es engañado para tener hijos con su nuera viuda Tamar.

EL MILAGRO DE LA MENORÁ DESAPARECIDA

Por Asharon Baltazar

La familia del rabino Jaim Halberstam de Sanz estaba acostumbrada a que las cosas desaparecieran sin previo aviso. Ya fuera una copa de plata, una caja de especias ornamentada o los candelabros de Shabat, sólo podían reconocer la desaparición y seguir con su día. No había ladrón que atrapar ni misterio que resolver. Conocido por su gran admiración por sus compatriotas judíos, el rabino Jaim empeñó todo lo que pudo para ayudar a quienes buscaban ayuda económica. Sin escatimar en gastos, su casa permanecía vacía de muebles la mayor parte del tiempo.

Semanas antes de Janucá, el rabino Jaim abrió la puerta a un caballero de aspecto demacrado y lo invitó a su estudio. El judío, que había viajado largas distancias para llegar a Sanz, no dijo mucho, pero sacó un pergamino de su bolsillo y comenzó a mostrarle su distinguido pedigrí. Habló con elocuencia, con el aire propio de un aristócrata. Al terminar de presentarse, enrolló el pergamino, se cubrió la cara con las manos y comenzó a sollozar. Entre lágrimas, logró describir su vida de pobreza. Su hija había llegado a la edad de casarse y él no tenía los medios para costear su boda.

Con ojos compasivos, el rabino Jaim compartió solemnemente la desgracia del hombre. - "D-os te ayudará", prometió.

En su mente, ya estaba pensando qué regalarle a este pobre caballero. El rabino Jaim desapareció en la casa. Todos sus estantes estaban vacíos. Recorrió las paredes, los estantes, los cajones, rezando por encontrar algo que darle. Nada más que polvo. Todo había sido empeñado. Pero no podía despedir al hombre sin una sola moneda.

¡La menorá! Sobre su librero estaba la hermosa menorá de plata que encendía cada Janucá. La bajó rápidamente, sopló la fina capa de polvo y la envolvió en papel para evitar miradas indiscretas. El hombre observó a Jaim, asomándose desde detrás de la puerta, y su preocupación se transformó en una amplia sonrisa. El hombre aceptó con cautela la menorá, bendijo a Jaim y pronto desapareció de la vista.

Faltaba una semana para Janucá cuando la rebetzin descubrió que la menorá había desaparecido. Aunque no confrontó a su esposo, sintió una punzada de tristeza. No podía imaginar su ventana vacía de las luces festivas mientras las casas a su alrededor brillaban.

Un día antes de Janucá, le recordó a su esposo que su casa no tenía menorá. El rabino Jaim parecía tranquilo, incluso sereno. Sonrió bajo su espeso bigote y no dijo nada.

Al final de la tarde, después de rezar Minjá, todos los habitantes del pueblo corrieron a sus casas para encender las luces de Janucá. Una a una, las llamas se encendieron en las ventanas vecinas, pero la casa de los Halberstam permanecía sombría y oscura a pesar de la hora.

De repente, la puerta del estudio se abrió y apareció el rabino Jaim. Si estaba preocupado, lo disimuló perfectamente mientras se ocupaba de los preparativos del encendido, recorriendo tranquilamente la habitación, recogiendo aceite y enrollando mechas. Pero aún no había menorá que encender.

Un traqueteo rítmico y el relincho de caballos se oyeron desde afuera. Un lujoso carruaje se había detenido en la casa. La puerta se abrió y una pareja bien vestida salió con un paquete visible en sus manos.

Los dos se disculparon por la hora tardía, pero parecían impacientes por hablar con el rabino Jaim. Durante aproximadamente una hora se sentaron en su estudio, con la puerta cerrada, discutiendo un asunto urgente. El rabino Jaim los escuchó y los colmó de bendiciones.

Cuando la pareja se levantó para irse, el hombre colocó el paquete sobre la mesa. - "Este es nuestro agradecimiento", dijo, retirando el papel. Una alta menorá, forjada en plata de la más fina, brillaba sobre la mesa. 

El rostro del rabino Jaim no mostró sorpresa. Más bien, movió delicadamente la menorá a su lugar habitual y la coronó con aceite de oliva y mechas. En su mano derecha, el rabino Jaim sostuvo el shamash y recitó las tres bendiciones. La atmósfera milagrosa de Janucá sin duda se sintió en todos ese año.

LA MENORÁ DE JANUCÁ

Por qué: El encendido de la Menorá de Janucá fue instituido como una estrategia de publicidad: dar a conocer a todo el mundo que D-os hace milagros por aquellos que defienden la verdad y la justicia.

Cuándo: Los Macabeos expulsaron a las fuerzas de la oscuridad con espadas; nosotros lo hacemos con velas. Es por esto que encendemos la Menorá poco después de la puesta del sol. Dos excepciones: el viernes a la tarde encienda las velas antes de la puesta del sol. El sábado a la noche, enciéndalas cuando ya es de noche.

Dónde: Donde quiera que este viviendo en el momento. Ponga la Menorá en un corredor central, cerca del marco opuesto a la mezuzá. Otros tienen la costumbre de ponerla frente a una ventana que da a la calle.

Quién: Toda persona judía, hombres, mujeres y niños. En muchos hogares el jefe de la casa enciende una Menorá para todos. En otras, todos encienden la suya. Algunos encienden una vela y dejan que los niños enciendan el resto.

La Menorá: El milagro de Janucá está asociado con el aceite de oliva, de forma que este es el combustible preferido. Pero puede usar cualquier vela que arda hasta media hora después del anochecer. Las menorás eléctricas son buenas para decoración, pero va a necesitar una con velas para cumplir con la mitzvá.

Cómo:

1. Haga que todos se reunan alrededor de la Menorá.

2. Encienda la vela del shamash (“asistente”).

3. Parado, recite las bendiciones que están en el libro de oraciones.

4. Encienda las velas. En la primer noche ponga una vela a la derecha de la menorá, y agregue una cada noche hacia la izquierda. Cada noche, encienda la nueva vela primero y continue encendiendo de izquierda a derecha. Agregue de derecha a izquierda y encienda de izquierda a derecha.

5. Ponga el shamash en su lugar en la menorá y cante los himnos de Janucá de “Haneirot Alelu” y “Maoz Tzur”.

6. Permanezca alrededor de las velas cerca de media hora (excepto el viernes por la tarde). Comparta algunas historias de Janucá con su familia, disfrute de un juego de dreidel y ¡deleitese con algunos latkes calientes!

 

VIVIENDO MASHIAJ

Por Lazer Gurkow y Aharon Loschak

TEFILÍN

El propósito de los tefilín es subyugar nuestros pensamientos y pasiones a Hashem. Esta meditación enfoca nuestra mente en la Divinidad y disminuye nuestras pasiones mundanas.

Hoy podemos sostener esta mentalidad unos pocos momentos al día. Cuando venga Mashiaj esta será nuestra única mentalidad todo el día. Por lo tanto, un momento de tefilín es una pequeña degustación de Mashiaj.

Cuando te pongas tefilín o se los pongas a otro judío, comparte esta información y explica que estas participando en un momento de Mashiaj que acelerará la Gueula.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].

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