El cruento atentado terrorista del viernes de la semana pasada cometido por un palestino que logró infiltrarse ilegalmente a Israel y asesinar a dos civiles-Aviv Maor de 19 años y Shimshon Mordejai de 69- volvió a colocar sobre la mesa el tema de la barrera separatoria construida hace más de 20 años por Israel en el límite entre su territorio soberano y Judea y Samaria (Cisjordania), donde la mayoría de la población es palestina.

En Israel se critica intensamente a las autoridades por no haber garantizado el cierre absoluto y estricto de la barrera de modo que no pueda infiltrase nadie de modo indebido. Esto, sin olvidar por cierto que el responsable central de lo sucedido es el terrorista.
¿A qué se refiere esto? ¿Qué barrera? ¿Por qué se construyó?
Se trata de un obstáculo que Israel construyó en el 2002 como último recurso para intentar frenar el terrorismo suicida palestino que en la segunda intifada que comenzó a fines de octubre del 2000 cobró la vida de más de mil ciudadanos israelíes, la mayoría civiles, en explosiones en ómnibus, restaurantes, discotecas y un sinfín de blancos elegidos por terroristas en medio de la población israelí. La totalidad de la barrera debe llegar a 720 kms de largo aproximadamente, pero hay zonas en las que no se la completó y eso es precisamente lo que hizo posible determinados atentados. No es un “muro”, como suele presentarse en numerosos medios internacionales. Esa es su forma en aproximadamente el 5% de su recorrido, en zonas pegadas a zonas habitadas, para impedir que se pueda abrir fuego hacia vehículos israelíes que transitan por las carreteras aledañas. El resto, es una barrera de alambrado.
Los terroristas venían de los territorios en disputa y se adentraban en el territorio soberano de Israel, habiendo logrado con bastante facilidad desde Cisjordania.
A quienes vienen con voluntad de morir matando, o sea detonando un cinturón explosivo en medio de los israelíes, no se los disuade amenazando con eliminarlos. Por ende, el desafío era tratar de impedir que logren entrar a Israel.
La construcción de la barrera, aprobada por el entonces Primer Ministro Ariel Sharon, no fue abordada con entusiasmo por Israel sino como medida ineludible.
El resultado fue notorio. Los números dejaron en claro cuán útil fue la barrera en la lucha contra el terrorismo, por el simple hecho que los terroristas no lograban pasar o se demoraban tanto en tratar de rodear el obstáculo que eso daba más tiempo a las fuerzas de seguridad para llegar a ellos, al menos al recibir información de Inteligencia sobre un ataque en camino.
Cuando surgieron críticas palestinas e internacionales sobre la barrera, Israel recalcó: las complicaciones técnicas no se comparan con la muerte, que es irreversible.
Además, Israel recalcó desde un principio que la barrera no es una frontera definitiva sino un obstáculo protector. En negociaciones se puede determinar otros hechos en el terreno. Las negociaciones israelo palestinas, como es de público conocimiento, no han prosperado y hace mucho que no se llevan a cabo.
En más de una oportunidad hubo apelaciones a la Suprema Corte de Justicia de Israel, alegándose que la barrera socavaba derechos palestinos, más que nada en zonas en las que fue erigida tierra adentro y no sobre el límite mismo entre Israel y Cisjordania. En varias ocasiones la Suprema Corte ordenó desmantelar determinado tramo de la barrera para equilibrar mejor entre el derecho de Israel a defenderse y las necesidades palestinas.
Es notorio que el terrorismo no ha terminado y que la barrera/muro no es una solución mágica. El mejor ejemplo es el 7 de octubre, cuando miles de terroristas lograron violar otro obstáculo, la barrera separatoria entre Israel y la Franja de Gaza, considerado el más avanzado y equipado con las mejores tecnologías. La lección fue que ningún país puede basar la defensa de sus fronteras únicamente en obstáculos físicos. Y ahora, tras el atentado del viernes último, teniendo de fondo diversos intentos de ataque e infiltración desde Cisjordania a Israel y hasta de producir cohetes también en Cisjordania, los habitantes de diversas localidades ubicadas junto a la barrera, ven la situación con preocupación. Allí se preguntan si acaso estarán prontos para lidiar con un eventual ataque masivo en caso de que alguien quiera emular de su lado, lo que fue el 7 de octubre en el sur.





