No había razones para pensar que la firma del acuerdo de los 20 puntos presentado por el Presidente Donald Trump y firmado por Israel y Hamas, sería realmente el fin de los problemas. Ni que casi un año antes, al pactarse el alto el fuego entre Israel y Líbano (en realidad, Hezbolá), se estaba indicando que todo estaba bien en ese frente. Y ni que hablar que tampoco en junio, cuando Israel asestó un duro golpe a la infraestructura de misiles de Irán, y Estados Unidos hizo lo propio con el programa nuclear, alguien podía pensar que Irán dejaría de odiar a Israel.
La envergadura de los desafíos parece ir cambiando, pero todo está aún sobre la mesa.
Sobre esto, nuestro comentario.





