Conversamos con el Dr. Ely Karmon, de los investigadores israelíes más interiorizados en el tema del terrorismo de Oriente Medio y su inserción en Latinoamérica, así como en el papel de Irán. Es una de las principales figuras del Instituto de Contraterrorismo en la Universidad Reichman y miembro de la Coalición de Seguridad Regional, una organización israelí formada por más de 120 ex funcionarios gubernamentales y expertos a distintos niveles, cuyo objetivo es trabajar para promover en la práctica los Acuerdos de Abraham.
P: Recordemos qué eran las alianzas de Maduro tanto en la región como con Irán y organizaciones terroristas de Oriente Medio.
R: Recordemos por ejemplo que en el operativo norteamericano murieron 32 cubanos. Eran todos oficiales de Inteligencia de Cuba, conocidos como muy destacados en ese papel. Toda la Inteligencia de Venezuela era cubana.
Venezuela trabajó para Cuba. Cuando Chávez empezó con la noción del Bolivarianismo, empezó a difundirla por sus vecinos y lo ligó a la alianza con Irán. Empezó en Ecuador. Introdujo allí a los iraníes.
P: Lo que movía a Chávez ¿era ideología o intereses?
R: Ambas cosas. Chávez era un dictador, muchos lo veían como un caudillo, un personaje muy carismático que logró convencer a las masas de lo que quería y también a muchos colegas del continente. Y usaba el petróleo venezolano como moneda. Así Evo Morales terminó convirtiéndose en el número dos de este grupo y abrió una academia militar iraní en Bolivia, por dar uno de muchos ejemplos.
P: Vayamos a los orígenes de todo esto…¿Qué unía a Chávez y al Irán de Mahmud Ahmadineyad en su momento?
R: La base fue un profundo sentimiento contra Estados Unidos al que se agregó el antisemitismo. Ahmadinejad fue recibido en Venezuela con honores militares por Chávez, quien lo llamó un "gladiador antiimperialista". "Soy tu hermano, estaremos juntos hasta el final", respondió Ahmadinejad.
P: Es increíble que un gobernante como Chávez que se presentaba como socialista, tenía de aliado un régimen absolutamente reaccionario .
R: Sin duda. Se conocía menos las influencias fascistas en su visión del mundo y sus políticas. En 1994, tras finalizar su encarcelamiento tras el fallido golpe militar de 1992, Chávez visitó Buenos Aires, donde conoció al sociólogo neofascista argentino Norberto Ceresole, hoy ya fallecido, negacionista del Holocausto y enemigo declarado tanto de Israel como de los judíos, con fuertes vínculos con el régimen iraní.
Ceresole facilitó los contactos de Chávez con figuras de la derecha radical argentina y con las Carapintadas, un grupo de amotinados del ejército argentino a finales de la década de 1980. Según Ceresole, mientras asesoraba al entonces presidente Chávez a finales de la década de 1990, la inteligencia militar se reestructuró según sus propuestas. También propuso la creación de una Oficina de Inteligencia Estratégica que podría ser financiada por Hezbolá, al igual que su propia oficina en Madrid, un proyecto que nunca se implementó, pero que posiblemente condujo a su expulsión de Venezuela.
P: Recordemos que todo ese entorno va de la mano de un claro apoyo a terroristas pro iraníes.
R: Sin duda ninguna. Chávez fue probablemente el defensor más abierto de Hezbolá en el hemisferio. Durante la Segunda Guerra del Líbano de 2006, retiró a su enviado de Tel Aviv y acusó a Israel de llevar a cabo su guerra defensiva al estilo fascista de Hitler. Durante la Operación Plomo Fundido de 2009 contra los ataques con cohetes de Hamás y su continua actividad terrorista contra sus ciudadanos, Chávez abrazó plenamente la postura de Irán y accedió a la exigencia de Ahmadinejad de romper las relaciones diplomáticas de Venezuela con Israel.
P: Usted escribió hace unos años sobre algunos matices quizás sorprendentes entre Chávez y Castro de Cuba sobre el tema judío.
R: Es cierto. En una entrevista con el periodista estadounidense Jeffrey Goldberg en 2010, Fidel Castro criticó a Ahmadinejad por negar el Holocausto y afirmó que el gobierno iraní debía comprender las consecuencias del antisemitismo. En los días previos a las declaraciones de Castro, Chávez había enfrentado crecientes críticas por parte de líderes judíos venezolanos por ataques verbales contra judíos venezolanos, tanto por parte de él como de miembros de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), así como por su apoyo tácito al vandalismo antisemita en una sinagoga y al ataque a un centro comunitario judío en Caracas en 2009. Curiosamente, al día siguiente de las declaraciones de Castro, Chávez emitió un comunicado en el que afirmaba: "Respetamos y amamos al pueblo judío".





