Mundo Judío

MiSinai

¡Prepárense! - Amor Fraternal - Enterrado en la Tumba "Equivocada" - El Lavado de Manos por la Mañana

 


 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 345

Horario de velas 6 de febrero  en Montevideo 19.29

                                                 en Punta del Este 19.24

 

Parashá:Itró

                                                                                        

¡PREPÁRENSE!

Por Yossy Goldman

Siete semanas después del Éxodo de Egipto, los hijos de Israel se encontraban en el Monte Sinaí. Se les anunció que habría una gran Revelación; el Todopoderoso descendería y les daría su sagrada Torá y el estilo de vida judío.

Pero antes de poder recibir la Torá, requerían shloshet yemei hagbalah, "tres días de separación", un período de purificación física y espiritual. Después de todo, ¡no todos los días el Todopoderoso mismo nos llama!

Toda ocasión espiritual requiere preparación. Antes de rezar, nos lavamos las manos. Antes de recitar el Shemá, nos tapamos los ojos para concentrar nuestra mente y corazón en este momento de meditación. Antes de la devoción silenciosa de la Amidá, retrocedemos tres pasos. Los jasidim se ponen un gartel, un cinturón negro, para "ceñirse la cintura", antes de acercarse a D-os en oración. Antes de realizar la mayoría de las mitzvot, recitamos una bendición.

De hecho, una de las pocas mitzvot que se me ocurre que no requiere una bendición es dar tzedaká (caridad), para evitar que uno se deje llevar por preparativos espirituales que retrasen la ayuda a la persona necesitada.

Lo mismo ocurre en la vida. Una boda solo dura unas horas, pero implica meses de preparación. La emoción reside principalmente en el tiempo previo a la simjá. Planificar, hacer todos los preparativos, decidir todo, desde el lugar hasta el menú... todo forma parte de la diversión.

Dar a luz a un bebé toma unas horas (si tienes suerte y no hay complicaciones), pero el proceso del nacimiento comenzó nueve meses antes.

En esencia, todo acontecimiento importante de la vida implica una preparación que se convierte en parte de la experiencia misma. Sin ella, nos perderíamos gran parte de la anticipación, la adrenalina y toda la diversión. La preparación no es solo un preludio del evento, sino parte integral de la experiencia misma. Sin ella, nos perderíamos gran parte de la emoción.

Recuerdo viajar de Sudáfrica a Nueva York y sorprender a mi querida madre, de bendita memoria. Cuando abrió la puerta y me vio, se quedó atónita. Fue una gran y feliz sorpresa para ella. Pero después me pidió que no volviera a hacerle esa broma. Cuando le pregunté por qué no, dijo que la había privado de semanas de gran ilusión.

Así que, cuando llegó el momento de recibir la Torá de D-os en el Monte Sinaí, los 49 días de preparación, y en particular esos tres días de intensa purificación, fueron absolutamente necesarios.

Y así sucede en nuestras propias vidas.

Tomemos como ejemplo el Shabat. Hay muchos que observan el Shabat, pero se pierden Erev Shabat. Erev Shabat se refiere al viernes, que se dedica a prepararse para el día sagrado. No es solo para hacer las compras o hornear jalá y preparar un festín. No es solo para preparar la casa y la cena. Erev Shabat también es el momento de prepararnos como corresponde. A diferencia de muchos de nosotros, que llegamos al Shabat en el último minuto.

Ya sea Shabat, una bendición, una mitzvá o una celebración alegre, hagamos un esfuerzo por hacer como los Boy Scouts: "¡Estén preparados!".

AMOR FRATERNAL

"Israel acampó allí [como un pueblo unido] frente a la montaña." (Shemot 19:2)

La presencia de D-os se rehúsa a morar en medio de la discordia y la falta de armonía. Sólo cuando los judíos estuvieron unidos en armonía el uno con el otro, pudieron lograr la armonía con D-os necesaria como para recibir Su Torá.

Lo mismo se aplica hoy en día. Por supuesto que cualquiera puede estudiar la Torá, pero la inspiración Divina que nos otorga ideas adicionales y nos permite sentir la presencia de D-os en la Torá, es accesible sólo cuando estamos activamente preocupados por el bienestar del prójimo.

Hay otra lección aquí. Los judíos fueron capaces de unirse en el Monte Sinaí porque estaban “frente a la montaña”, es decir, enfocados en la Torá. Dado que todos poseemos diferentes facultades intelectuales, emociones, rasgos de carácter, y puntos de vista, no hay una forma natural en la que podamos mantener nuestra individualidad y funcionar aún como un cuerpo unificado. Sólo si estamos enfocados en D-os podemos lograr que nuestras diferencias dejen de ser un obstáculo para la unidad. Nuestras diferencias aún existen, porque son necesarias para poder cumplir nuestra misión colectiva Divina. Nuestra mancomunada devoción a D-os transforma esas diferencias en escalones hacia nuestro objetivo en vez de ser barreras hacia él.

Likutei Sijot, vol. 11, pág. 250.

Éxodo (Shemot) 18:1 – 20:23

La quinta sección del libro de Éxodo comienza con el relato sobre cómo el suegro de Moisés, Jetro (Itró en Hebreo) se une al pueblo judío en el Monte Sinaí. Continúa con la culminación de toda la historia humana hasta ese momento: la entrega de la Torá. Entre estos dos relatos está la narrativa de cómo Jetro le aconsejó a Moisés, luego del descenso de Moisés del Monte Sinaí, para que estableciera un sistema judicial.

ENTERRADO EN LA TUMBA “EQUIVOCADA”

Por Asharon Baltazar

Para pisotear aún más cualquier sentimiento de orgullo judío, el zar Nicolás I emitió un nuevo decreto: el Peyot (los mechones de cabello que los hombres judíos dejan crecer en sus sienes) quedaron prohibidos. Cualquiera que fuera sorprendido con ellos sería sometido a un corte de pelo en público, normalmente realizado por soldados alegres con bayonetas.

La respuesta del público judío varió. La mayoría enrollaba el peyot detrás de las orejas, lo metía debajo de la kipá o lo recortaba. Algunos, sin embargo, como el rabino Hillel de Paritch (que vivía en Bobruisk, Bielorrusia, en ese momento) simplemente no hicieron nada. Nadie, ni siquiera el propio zar, pudo intimidar a Reb Hillel. Su peyot permanecieron intactas.

Y entonces sucedió. Los largos mechones de cabello plateado que colgaban a los lados de la cabeza de Reb Hillel no podían pasar desapercibidos. Sin dudarlo un momento, un oficial derribó a Reb Hillel al suelo, listo para cortarle el peyot, pero encontró la tarea más difícil de lo que había previsto. Con los ojos cerrados, Reb Hillel se tapó los costados de la cara con las manos y, por más que lo intentó, el oficial no pudo quitárselas.

Un sastre judío, que se ganaba la vida cosiendo uniformes militares, encontró a Reb Hillel inmovilizado en el suelo, defendiéndose de los golpes del desesperado oficial.

- "¡Déjalo en paz! ¡Apártate de él!", gritó el sastre. "Este judío es un hombre justo. ¡Tratar a alguien tan santo de esta manera es inapropiado e insultante!"

Pudieron haber sido los gritos de pánico del sastre, o tal vez simplemente el cansancio, pero el oficial gruñó decepcionado y dejó al viejo judío.

Reb Hillel estaba eufórico. - “Te prometo”, le dijo a su benefactor, “que tu lugar de entierro estará junto al mío”.

Cuando Reb Hillel falleció unos años más tarde, fue enterrado en Kherson, en el sur de Ucrania.

Con el tiempo, el sastre envejeció y decidió viajar para visitar a su hija, que vivía en Kherson. En el camino de regreso a Bobruisk, la mala salud lo obligó a regresar a la casa de su hija, y al poco tiempo devolvió su alma a su Creador.

El funeral tuvo lugar en un día ventoso con nieve cubriendo todos los rincones. Elegir el lugar para el entierro sería complicado en esas condiciones. Como el difunto era un extraño de la lejana Bobruisk, el comité decidió enterrarlo al borde del cementerio.

Cuando llegó el tiempo más cálido y la nieve se derritió, descubrieron su error: el sencillo sastre de Bobruisk había sido enterrado junto al rabino Hillel, un honor reservado para los ciudadanos más prestigiosos.

Se consultó al rabino local, pero no permitió que trasladaran el cuerpo. Después de todo, manipular una tumba es una afrenta grave.

¿Cómo pudo haber sucedido tal cosa? El rabino decidió seguir su propia investigación.

Una carta del rabino de Bobruisk le reveló todo lo que necesitaba saber. La bendición del rabino Hillel se había cumplido.

EL LAVADO DE MANOS POR LA MAÑANA

Ya estas levantado, ya estas vestido, incluso ya le agradeciste a D-os por devolverte el alma ¿Qué más podemos pedir? Espera ¿Te lavaste las manos antes de salir de la cama?

Las razones:

En Templo de Jerusalen, los sacerdotes se lavaban las manos antes de comenzar el servicio diario. Cada persona es un ser sacerdote en el templo, que es su casa y su corazón.

Cuando el cuerpo descansa, el alma asciende a las esferas superiores para recargar energías. Solamente quedan en nuestro cuerpo las energías más básicas – las necesarias para poder continuar con las funciones corporales. El vacío espiritual permite al cuerpo entrar en estado de impureza espiritual, llamado tumah. Cuando nos levantamos para quitarnos los vestigios de la tumah.

El procedimiento:

Antes de ir a dormir, prepare una jarra de agua y una palangana vacía y colóquela al lado de la cama (no debajo).

Cuando se levante por la mañana después de recitar el Mode Ani, lávese la mano derecha hasta la muñeca luego la mano izquierda, después repita el lavado, y vuelva a repetirlo. Este lavado es llamado Netilat Iadaim (en Idish, Neguil Vaser.)

Diga la bendición: Baruj ata Ado-nay Elo-henu melej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetsivanu al netilat iadaim.

En español: Bendito seas eterno Dios Rey del mundo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos ordenaste el lavado de las manos.

Descarte el agua de este lavado enseguida, ya que la impureza queda allí.

Detalles:

• La costumbre de Jabad: Después de lavarse las manos, vestirse, usar el baño, lávese las manos por segunda vez del mismo modo, en una pileta que no este en el baño, y recién ahí recite la bendición en un estado mas presentable de mente y cuerpo. (Nota: El agua se debe volcar de un recipiente no de la canilla.)

• Antes de Netilat Iadaim no: caminamos mas de 2,40 metros o 4 codos, tocamos comida, o cualquier orificio del cuerpo, recitamos ninguna bendición o plegaria.

• ¿No te lavaste al lado de la cama? Hazlo en la primera oportunidad posible.

• Lávese las manos después de haber dormido más de una hora. Si hace una siesta durante el día no es necesario preparar la netila al lado de la cama, es suficiente con caminar hasta el lavabo más próximo, y no se recita la bendición.

 

VIVIENDO MASHIAJ

Por Lazer Gurkow y Aharon Loschak

JINUJ

Cuando enseñamos Torá, construimos o contribuimos a instituciones de educación Judía, estamos preparando el camino para el tiempo de Mashiaj, cuando nuestra única dedicación será el estudio de la Torá. Esto es especialmente cierto cuando le enseñamos a niños, a quienes la Torá llama Meshiji, mi Mashiaj. Los niños son llamados así porque su fé pura y entusiasmo por Mashiaj permea toda su identidad. Este entusiasmo puro es contagioso e inspira a los adultos a también esperar el Mashiaj. Nuestros sabios enseñan que el Beit Hamikdash fue destruido porque a los niños se les impidió estudiar la Torá. Por lo tanto, cuando les enseñamos a los niños sobre Mashiaj, aceleramos su venida.

La próxima vez que le enseñes Torá a niños o los alientes a ir a  una escuela judía, piensa que estás acercando al mundo a la era mesiánica.

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

 

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].

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