Fotos: Juan Diego Estavillo

La importancia del libro de Pablo Londinsky que fue presentado la semana pasada en un evento con destacada concurrencia, va más allá de lo interesante de adentrarse en un capítulo duro de la historia bastante reciente de Uruguay. No se trata solamente de una investigación histórica sino de una advertencia, oportuna por cierto en estos momentos en los que se multiplican los discursos de odio y aumenta el antisemitismo.
“El loco de la bandera: el caso del nazi Paladino que aterrorizó a Uruguay” es producto de la investigación realizada por Londinsky sobre los trágicos hechos de aquel 21 de diciembre de 1987 que terminaron con dos uruguayos asesinados y uno herido, y otros tres que se salvaron de milagro de los planes de Héctor Paladino de matarlos también a ellos.
Así resumimos días atrás de qué se trató, en un editorial en este mismo espacio.
“A Héctor Paladino muchos lo conocían, tal cual escribió Pablo, como “el loco de la bandera” por la bandera nazi que tenía colgada en la esquina de su casa en Montevideo, en Javier Barrios Amorín y Gonzalo Ramírez. Puede entenderse que uno diga “qué loco”, más que nada en un país democrático como lo era nuevamente Uruguay en aquel entonces. Pero en diciembre de 1987, Paladino, que tenía fobia contra medios de comunicación y también contra los judíos, salió una mañana de su casa con una escopeta decidido a matar a Daniel Scheck, administrador de El País, al informativista de Canal 10 Omar de Feo, a Enrique Delfino de Canal 4, al empresario Simón Lazovski y a José Jerozolimski, mi padre, director de Semanario Hebreo. Finalmente asesinó a Delfino y a Lazovski y pudo herir a Nicolás, hijo de Daniel Scheck. A mi padre, que no estaba en casa, no llegó, gracias a la rapidez de mi madre que cuando tocaron el portero eléctrico y le dijeron “tengo un paquete para Jerozolimski”, preguntó de parte de quién, lo cual descolocó al potencial asesino. Cuando mi madre bajó, Paladino ya no estaba. Al día siguiente nos enteramos que el propio Paladino, al entregarse, contó que había ido a buscar también a Jerozolimski y no lo había encontrado”.
Aquella mañana de odio, terminó con el asesinato de Delfino y Lazovski. Se salvaron Daniel Scheck, Omar de Feo y José Jerozolimski.
El que Paladino fuera un desequilibrado mental, no significa que no fuera capaz de planificar su crimen, motivado por odio, ordenada y metódicamente. Para eso, para decidir lo que hacía, no estaba tan loco al parecer.
Luego de la presentación Pablo nos dijo claramente por qué consideraba que este libro era necesario en el momento actual. “Así como hubo señales y advertencias previas a diciembre del 87, creo que ahora también la sociedad puede distinguir y reconocer otro tipo de situaciones que son alarmantes y altamente preocupantes”. No hace falta ir muy lejos, porque en general, a los antisemitas no hay que buscarlos con lupa. Alguno declarado y enfermo de odio está hoy mismo en el Parlamento uruguayo escupiendo veneno por doquier, sin que nadie lo frene.
El formato del evento fue una conversación entre Pablo Londinsky y el director del diario “El País” Martín Aguirre, bien conocido por sus posturas principistas sin tapujos contra el antisemitismo y también contra la demonización de Israel. Pablo destaco: “Martín habló de la tarea de los medios de comunicación en ese sentido, el rol del periodismo y por supuesto que hablamos del aumento notorio, perceptible, del antisemitismo”.
Un elemento clave es comprender lo que presenta el propio título del libro… “El loco de la bandera”, como muchos veían a Paladino por la bandera nazi que colgaba de su casa…pero cuando llegó el 21 de diciembre de 1987, quedó claro que los “locos” de ese tipo saben lo que hacen y son un peligro público.
“Nos detuvimos en cuestiones vinculadas a la inimputabilidad y de qué manera la sociedad puede protegerse de los inimputables”, dijo Pablo, recordando que Paladino fue declarado “inimputable” y enviado al Vilardebó.
Un punto muy especial del evento fue la corta intervención del Juez Ennrique Moller, que juzgó en su momento a Paladino y compartió un testimonio impactante. Así lo resumió Pablo Londinsky: “Moller reconstruyó el enfrentamiento que tuvo cara a cara con Paladino en 1992 cuando le comunicó su condena como autor inimputable. Paladino discutió y discrepó con la sentencia. Le gritó diciéndole que sabía perfectamente lo que había hecho, que no era ningún inimputable”.
Si estuviera vivo hoy, habría concordado con el Juez el sobreviviente de la Shoá Chil Rajchman, que logró tras el infierno de Treblinka llegar a Uruguay. Pablo compartió en el libro la opinión que había dado Rajchman sobre el tema. “Sin entrar en discusiones ni jurídicas ni médicas, yo cito una opinión de Rajchman que volqué en el libro, y creo que es muy particular respecto a esta declaración de inimputabilidad que la justicia decidió en su momento.Rajchman decía que él vio a los nazis cara a cara, y entonces, ¿qué quedaba para ellos? Habría que decir que todos estaban locos”. En la presentación del libro estuvo presente José, el hijo de Chil Rajchman.
Mencionamos antes el concepto de la advertencia que trae consigo el libro, escrito cuando ya todos sabemos que Paladino no era simplemente un excéntrico que colgaba una bandera nazi en su casa sino un asesino que concretó sus planes. Pero para Pablo, hay otro capítulo clave entre el 21 de diciembre de 1987 y la publicación del libro: el asesinato de David Fremd en Paysandú el 8 de marzo del 2016, dos décadas más tarde.
Otro “loco”, el maestro sanducero Carlos Peralta, convertido al Islam, lo acuchilló mortalmente frente a su negocio por ser judío.
En el proceso de elaboración del libro, se entabló un vínculo de mucho respeto y diálogo con Fabián Lazovski, uno de los tres hijos del Cr. Simón Lazovski. Fabián no estuvo en la presentación, y sus hermanos Javier y Viviana están en el exterior. Por otra parte, sí estuvieron en la presentación Gabriel y Rafael Fremd, dos de los hijos de David Fremd. Gabriel, cabe recordar, estaba con su padre cuando fue atacado por el asesino, trató infructuosamente de defenderlo y él mismo resultó herido.
“En el año 87 se dijo “esto no puede volver a pasar”. Se establecieron mecanismos para que no volviera a suceder y sucedió en 2016. ¿Puedo decir en 2026 que no va a volver a pasar? Creo que no, con el resurgimiento de discursos altamente incendiarios”, declaró Pablo en una entrevista en el programa “Malos Pensamientos” con el comunicador Petinatti.
Por eso Pablo agregó: “Parte de la intención de este libro es que no se pierda la memoria de las víctimas pero también alertar. A mí me preocupa la pasividad. Me preocupa esa sensación de que estamos lejos de todo, de que acá no pasa nada. No, no. Pasa. Acá al lado volaron la embajada de Israel en 1992, acá al lado volaron la sede de la AMIA en 1994”.
Resumiendo el exitoso evento , vale la pena señalar que contó con la presencia de unas 150 personas, entre ellas el ex Presidente Julio María Sanguinetti, los Senadores Javier García, Sergio Botana, Martin Lema, Sebastián da Silva y Graciela Bianchi, los Diputados Matías Duque, Horacio de Brum, Pablo Abdala, Felipe Schipani, Gabriel Gurméndez, Juan Martin Jorge, Conrado Rodríguez y Sebastián Sanguinetti, además de Jaime Saavedra - Presidente de INISA, Ma Eugenia Roselló - Secretaria de la Cámara de Senadores, Alvaro Delgado, Presidente del Partido Nacional, Pablo Iturralde - Expresidente del Partido Nacional, Hernán Bonilla - Presidente del CED y Matilde Antía - Alcaldesa del Municipio CH y de las máximas autoridades de la colectividad judía uruguaya. Entre ellos, el Presidente del Comité Central Israelita Roby Schindler, la Prresidenta de la Kehilá Susana Grimberg, el Presidente de la Comunidad Sefaradí Ricardo Dalva, el Presidente de la NCI Ariel Opozyncski, el Presidente del Keren Hayesod Salo Halegua y del KKL Aldo Bzurovski.
“Fue una noche para mí muy gratificante, desde lo personal, pero también desde lo colectivo”, nos dijo Pablo. “Fue importante poder colaborar con volver a poner este tema sobre la mesa, el activar algunas señales que parecen estar adormecidas y que es importante que se activen y que se activen a tiempo”.
Cabe destacar que habrá otra presentación del libro el 16 de abril en la sede de la Kehilá, en la que Pablo Londinsky estará acompañado por el Dr. Eduardo Kohn.






