Israel

Como si fuera normal…

Por ENRIQUE TZVI GERSTL

Java Cohen trabaja conmigo hace más de 20 años. Nuestras familias se conocen bien. Conozco su día a día, su familia, su vida. Nada en ella sugiere algo fuera de lo normal. Y sin embargo, un día decidió donar un riñón. No a un familiar, no a un amigo. A un desconocido. Tiene una familia grande. Responsabilidades reales. Y aun así tomó una decisión que implica riesgo, dolor, y una recuperación larga. Todo para alguien que no conoce.

Es difícil no preguntarse: ¿cómo puede ser que alguien haga algo así? Ahora el dato que sorprende. Israel es uno de los países líderes en donaciones altruistas de riñón entre personas vivas. No hablamos de donaciones dentro de la familia, sino de personas que donan a completos desconocidos. La proporción de donantes vivos es significativamente más alta que en la mayoría de los países occidentales.

La historia de Java no es una excepción. Es parte de un patrón. Y sin embargo, cuando se habla de Israel, casi nunca se habla de esto.

Más de 2000 donantes altruistas de riñón israelíes en una singular reunión que causa gran orgullo

 

Es fácil focalizarse en lo más visible. La guerra. La tensión constante. El conflicto entre religiosos y no religiosos. La política. Pero esa no es toda la historia. Hay otro Israel que convive con todo eso. Un Israel menos ruidoso, pero muy presente. Un país donde el voluntariado no es marginal, es parte del sistema.

 

El sistema de ambulancias, por ejemplo. Gran parte funciona con voluntarios. Personas que terminan su día de trabajo y salen a responder emergencias. De noche, fines de semana, cuando hace falta. Organizaciones como Magen David Adom y United Hatzalah se apoyan en miles de voluntarios. Algunos en ambulancias, otros en motos. Muchos llegan primero.

 

Mi hijo Yair y mi nuera Hadas fueron voluntarios durante años. También se conocieron ahí. Recuerdo la primera vez que escuché que Yair había reanimado a una persona. No es fácil procesarlo. Orgullo, sorpresa, un poco de miedo también. Pero la verdad es que no es el único.

Yair y Hadas, voluntarios en Magen David Adom

 

Y luego están los “gmajim”. Un “gmaj” viene de “gemilut jasadim”, actos de bondad. Son redes comunitarias, muchas veces informales, donde puedes pedir casi cualquier cosa, sin costo. Desde préstamos de dinero sin interés, hasta cochecitos de bebé, sillas de ruedas, colchones o trajes para eventos.

 

Pero también cosas menos obvias. Chupetes a las dos de la mañana. Extractores de leche por unos días. Muletas para una recuperación corta. Una olla enorme para un brit o una fiesta familiar. Ropa de luto. Equipos médicos para usar en casa.

 

Funciona sin contratos. Sin procesos largos. Alguien necesita algo, y otro aparece.

 

Durante la guerra, este tejido se hace visible de otra forma. El otro día escuché en la radio sobre un grupo de liceales. Se organizan para ir a casas y departamentos alcanzados por misiles. Llegan para salvar lo que se puede, ordenar, limpiar, ayudar a reconstruir lo básico. No esperan. Se organizan como un servicio de emergencia. Con roles, con logística. Son chicos.

 

Y no son los únicos. Familias que abren sus casas. Gente que cocina para soldados. Redes que recolectan equipos en horas. Organizaciones como Yad Sarah y Latet amplifican esto, pero gran parte pasa fuera de estructuras formales.

 

No todo funciona. Hay tensiones profundas. Diferencias reales. Y aun así, cuando hay un problema, alguien actúa; siempre hay alguien ahí para ayudar, sin esperar nada a cambio.

 

Java. Hadas. Yair. Nombres concretos, historias reales. Pero también cientos de miles más en todo el país. Voluntarios anónimos. Personas que no salen en ningún lado. Que no cuentan lo que hacen. Que simplemente están.

 

Tal vez tenga que ver con la historia, con el tamaño del país, con la sensación de que no hay tiempo para esperar, y también con valores judíos ancestrales como la responsabilidad mutua y la ayuda al otro; o tal vez sea, simplemente, un poco de todo.

 

En el Día de la Independencia de Israel, vale la pena mirar también este lado. No para ignorar lo difícil, sino para entender mejor qué sostiene a esta sociedad.

 

Porque todo esto parece común. Parte del día a día. Algo que se da por hecho. ¡Pero no lo es!

 

Nos acostumbramos a verlo como si lo fuera, pero realmente no lo es.

 

Ultimas Noticias Ver más

Mi Sinaí
Mundo Judío

Mi Sinaí

04 Junio 2026


Eleva la Llama - Rectificando Rebeliones - El MIsterioso Hombre en el Carruaje - Bendiciones Antes de Comer 2

Esta página fue generada en 0.0498521 segundos (5942)
2026-06-06T16:41:36-03:00