Por Ariel Jerozolimski
Hay momentos en la vida en el que un simple mensaje pueda penetrar el alma y emocionar hasta lo más profundo.
Hace unos días recibí un mail relacionado a una foto que tomé en los festejos del día de Jerusalem hace 16 años.
Recordaba perfectamente la foto, la escena y el ambiente. Recordaba la luz, la hora y el sol que empezaba a bajar. Recordaba el niño caminando sobre las palmas de sus manos con una estabilidad admirable.
(Foto: Ariel Jerozolimski)
Amo la fotografía con pasión por la magia de poder captar un momento y congelarlo en la memoria, en los ojos y muchas veces en el corazón.
Otra de las magias es la posibilidad de conectarse con gente, compartir esos momentos únicos y dar de regalo un recuerdo a gente que no conozco, y al publicarla, compartir ese momento con el público más amplio y extenso.
Al leer el mail me entero que ese niño que fotografié caminando sobre las manos hace 16 años, al llegar el momento de enlistarse al servicio militar obligatorio eligió hacerlo en la unidad de elite del cuerpo de ingenieros de combate Yahalom que se especializa en lucha en túneles subterráneos y operativos especiales de alto riesgo.
Conocí de repente su nombre, Hillel Ofen, el nombre de sus padres, lo conocí un poco más y lamentablemente me enteré que murió en un entrenamiento de la unidad hace tan solo 3 años.
Un niño lleno de vida y de energía que no alcanzó a vivir suficiente pero sí dejar un recuerdo único y eterno en muchísimas personas.
Me sentí elogiado que sus padres eligieron una fotografía que yo saqué para perpetuar su memoria y ser parte de que de alguna manera Hillel siga vivo en el corazón de sus seres queridos y de personas que no lo conocieron pero sienten un respeto inmenso por quienes deciden elegir el camino difícil y tan valioso por la defensa del país.
Que descanse en paz y que su recuerdo quede vivo eternamente.
Quisiera compartir textualmente el mensaje que me enviaron sus padres.
El mensaje de los padres
Shalom Ariel
El enlace que enviamos es de una foto que tomaste hace 16 años durante la Marcha de las Banderas en el Día de Jerusalem, cerca de la Puerta de Damasco.
Hillel, nuestro querido hijo, con la agilidad que lo caracterizaba, recorrió todo el camino caminando sobre sus manos, lo cual creaba un contraste total con los policías de rostro severo que estaban junto a él.
Ante la proximidad del Día de Jerusalem, que se celebrará este fin de semana, queríamos compartir contigo que esta imagen está grabada profundamente en nuestros corazones. Nuestro querido hijo Hillel cayó hace casi tres años en un accidente de entrenamiento en la unidad Yahalom. Hillel era un hombre de conversación, de amor y de conexiones; para nosotros, esta foto representa realmente algo de su carácter que permaneció con él incluso en su edad adulta.
Para el Día del Recuerdo (Yom HaZikaron) de este año, se montó en la base de Yahalom una exposición con fotos de los caídos de la unidad. Elegimos mostrar esta foto allí por lo que representa.
Gracias por brindarnos un momento para observar y enmarcar un recuerdo tan significativo para nosotros.
Boaz y Hanital Ofen.
Una explicación emocionante
El significado de la imagen
(El texto que reproducimos a continuación, acompañó a la foto de la que se tratan estas líneas, incluida en la exposición en la unidad Yahalom en memoria de sus soldados caídos)

Hillel Nehemiah Ofen, de bendita memoria.
El día de la liberación de Jerusalem (27 del mes hebreo de Iyar), multitudes marchan a pie por las calles de la capital en el tradicional baile de las banderas, celebrando la liberación del Monte del Templo y el Muro de los Lamentos en la Guerra de los Seis Días. Hillel recorre todo el camino con ligereza sobre sus manos. El fotógrafo del periódico The Jerusalem Post captó con su ojo artístico el contraste entre la alegría de vivir infantil y los rostros severos de los policías que custodiaban el lugar, documentándolo y publicándolo en su sección "Calle de Jerusalem".
El amor por la vida, la creatividad y el pensamiento "fuera de la caja" caracterizaron a Hillel también en su madurez. Junto con todos los altos sueños de mejorar el mundo y el deseo de pertenecer a todo el pasado maravilloso del pueblo judío, Hillel siempre supo prestar atención a los detalles y ver el corazón de las personas a su alrededor, trazando su propio camino único.
Así escribió en su diario:
"El camino para llegar a Dios en un mundo de naturaleza es a través del encuentro con las personas que fueron creadas a Su imagen".
También esto debe ser recordado
Un testimonio singular
El texto aquí traducido, fue encontrado en el carné de soldado de Hillel después de su muerte en agosto del 2023.

¡Yo pertenezco!
Pertenezco a la familia, a la comunidad, a la sociedad, a la nación.
Pertenezco al Estado, a la patria.
Pertenezco a la humanidad, a la conciencia, al honor.
Pertenezco a la historia, al futuro.
Pertenezco a la alegría, al dolor, a las lágrimas, al miedo.
Todo lo que pase y haya pasado sobre mí y sobre mi pueblo, todo lo que creó esta identidad, soy yo, yo le pertenezco.
Y es mi deber proteger, defender y cumplir con todo esto, con todas mis fuerzas, por el resto de mi vida.
Y ahora, en este momento, yo pertenezco. Pertenezco al arma, a la determinación, a la victoria, al combate.
¡Yo pertenezco!
Bendita sea su memoria





