Mundo Judío

El mensaje del Rabino Eliahu Birnbaum: división y unidad judías

En esta segunda parte de la entrevista con el rabino uruguayo israelí Eliahu Birnbaum, abordamos el tema de la unidad y las divisiones que siempre hubo en el pueblo de Israel. También un punto hoy muy polémico: la actitud del grueso del sector ultraortodoxo (jaredí) que rehusa realizar el servicio militar obligatorio.

 

Apretando aquí puedes acceder a la primera parte de la entrevista.

 

 

P:  El concepto de la unidad del pueblo de Israel se menciona con frecuencia en el discurso público. Desde tu perspectiva como rabino y educador, ¿cómo entiendes este desafío hoy en día?

R: Sin duda, la Ajdut, la unión en el pueblo de Israel, es un valor que tenemos que tener presente constantemente, y más aún hoy, en tiempos de guerra, cuando la unión es algo fundamental para el futuro de Am Israel y del Estado de Israel.

Aun así, no podemos ocultar que el pueblo de Israel, a lo largo de toda su historia, fue un pueblo dividido. Dividido, a veces, en doce tribus, cada una diferente. Hubo épocas en que las tribus, en el período bíblico, no se casaban entre sí a causa de disputas y diferencias.

En el desierto teníamos el Shabat —el Shabat para todos—, pero cómo observar el Shabat es algo que genera diferencias. Aun así, a pesar de no haber una unidad de pensamiento, tenemos que lograr una unión dentro de la vida judía. Eso es algo fundamental.

 

Diversidad . Con la comunidad ortodoxa Breslav en Costa de Marfil
Con miembros de la tribu Bnei Menashe en Mizoram, India

 

P:  En particular, ¿cómo analizas la relación con el sector jaredí (ultraortodoxo), especialmente en lo que respecta a su postura histórica frente al servicio militar?

R: Una de las divisiones que considero existen en el Estado de Israel es la división entre el público jaredí ultraortodoxo, el público ortodoxo moderno sionista, el público tradicional y el público no observante. Hay una fractura entre los diferentes sectores, y especialmente con el sector jaredí.

En primer lugar, porque el sector jaredí vive en sus propios barriosy en general no tiene una relación personal o social con otros sectores del pueblo de Israel. En segundo lugar, las diferencias religiosas y los extremismos que el sector jaredí presenta en relación a cómo ellos piensan que debe vivir el Estado judío generan tensión.

Nosotros consideramos que todo ciudadano israelí tiene una obligación sionista, moral y religiosa de servir en el ejército. Servir en el ejército es una obligación como ciudadano. Proteger al Estado es una obligación moral: no puede ser que otra persona ponga su vida en peligro por mí y yo no ponga la mía por los demás.

Desde Abraham Avinu y el rey David, nuestros grandes patriarcas y líderes religiosos y espirituales también fueron al ejército. Yo soy rabino, estudié en yeshivá, estudié Torá, pero también serví en el ejército. Y hoy lo hacen mis nietos. No hay contradicción entre estudiar Torá y servir en el ejército. Al contrario, tienen que ir de la mano. Y creo que esta situación tiene que solucionarse de inmediato.

P:  ¿Cómo crees que se puede equilibrar el valor del estudio de la Torá con la responsabilidad compartida hacia la sociedad?

R: Creo que el tema fundamental es la voluntad. Si existe la voluntad de ser parte de la sociedad israelí, de defender el Estado de Israel, de defendernos unos a otros, hay soluciones.

La primera es crear unidades especiales en el ejército con un nivel más alto de kashrut y de observancia religiosa, en la medida de lo posible. La segunda es mantener, dentro del mismo marco, espacios de estudio de Torá.

Así como hay yeshivot ortodoxas sionistas en las que los jóvenes estudian uno o dos años y luego hacen el servicio militar para después regresar a la yeshivá, lo mismo puede hacerse para el sector jaredí. Solo hace falta voluntad para crear ese modelo que combine el servicio militar con el estudio de Torá.

P:  Se escuchan a veces declaraciones muy fuertes, como que los intentos de reclutamiento constituyen una persecución contra el mundo de la Torá. ¿Cómo interpretas este tipo de afirmaciones?

R: Soy consciente de que hay grandes conflictos y que cada lado acusa al otro. Aun así, creo que no hay una intención real de destruir o de perseguir al mundo de la Torá ni al sector jaredí.

Del mismo modo, también se puede decir que los jaredim que no van al ejército ponen en peligro al resto de la sociedad. Si hoy faltan miles o decenas de miles de soldados en el ejército porque ellos no cumplen con sus requisitos de incorporación, eso también es, en cierta forma, poner en peligro a la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, hay que buscar el modelo, la fórmula que permita convivir unos con otros. Pero, en cualquier caso, no se puede continuar con esta realidad.

P:  ¿Cómo crees que se debería abordar este tema sin profundizar las divisiones internas?

R: Lamentablemente, creo que va a ser muy difícil abordar este tema sin generar divisiones internas. Es un tema que ya tiene historia. Comenzó desde los inicios del Estado de Israel: cuando David Ben-Gurion permitió a 200 jóvenes continuar estudiando Torá, eran apenas 200, pero hoy hay 100.000 personas en esa situación.

Creo que la única forma de llegar a una solución será mediante medidas económicas y legislativas.

Hay que comprender que para el público jaredí, ir al ejército no es solamente un riesgo religioso. El verdadero temor de los dirigentes ultraortodoxos es que el servicio militar abra las puertas de la comunidad jaredí, que abra el gueto jaredí. Y ese gueto se automantiene precisamente por ser una sociedad cerrada. Desde su perspectiva, el momento en que los jóvenes salgan a servir en el ejército, se pondrá en peligro la continuidad del sector jaredí tal como ellos lo conocen.

P: Mirando la realidad actual del pueblo de Israel y del Estado de Israel, ¿qué consideras que hoy hay para celebrar? Hace poco Israel festejó 78 años de independencia.

R: Hay quienes dicen que la independencia del Estado de Israel fue no sólo en 1948 sino también, nuevamente, después del 7 de octubre, cuando el Estado de Israel volvió a tomar las armas para poder continuar existiendo.

De todos modos, creo que lo que tiene de bueno la sociedad israelí en estos momentos, lo que tenemos que celebrar hoy, es la fortaleza de la sociedad de Israel, la fortaleza del ejército de Israel y, sobre todo, la fortaleza de sus ciudadanos. Que, a pesar de las bombas, de las guerras y de todo lo que viven, tienen la fortaleza para seguir adelante.

Y especialmente, la gran fortaleza de las nuevas generaciones, de los jóvenes que salieron al combate, que protegieron al Estado de Israel y a Am Israel en todo el mundo. Esa es la gran fortaleza que celebramos en Am Israel y en el Estado de Israel en este nuevo Yom Ha'atzmaut.

P: ¿Qué aspectos crees que deben ser criticados con firmeza o requieren cambios urgentes?

R: El tema principal que considero debe ser criticado con firmeza y requiere cambios urgentes es el respeto mutuo. El respeto mutuo dentro del pueblo judío y fuera de él.

Lamentablemente, en los últimos años existe una realidad en la que, dentro de Israel, no solamente hay diferencias de opiniones —lo cual es totalmente legítimo—, ni solamente críticas —que también lo son—, sino que esas críticas se expresan con un lenguaje y un tono de amenaza, con palabras incorrectas y una retórica que no tiene lugar dentro de un país, dentro de una sociedad, y menos aún entre hermanos.

Por lo tanto, considero que debemos retomar de inmediato una retórica de respeto, en la que yo pueda decir: "Yo pienso de una forma, tú piensas diferente, pero tú eres mi hermano." Y por eso vamos a discutir, vamos a presentar argumentos, pero nos vamos a respetar mutuamente.

Esta misma idea tiene que existir también en relación a quienes están fuera del pueblo de Israel. Porque, en realidad, ¿qué es el antisemitismo? El antisemitismo es una falta de respeto. El respeto es la base de la sociedad, y a él tenemos que regresar.

P:  Finalmente, ¿hay algún tema que sientas que no fue abordado correctamente en estas preguntas o algo que quisieras agregar por iniciativa propia?

R: Este año festejamos 78 años de existencia de nuestra querida Medinat Israel.Yo tuve el privilegio de hacer aliá desde Uruguay, desde Paysandú y Montevideo, hace ya 54 años, de modo que prácticamente toda mi vida la desarrollé en el Estado de Israel.

Para mí es fundamental la continuidad del Estado de Israel y del pueblo de Israel: la continuidad, por un lado, y la renovación, por otro. La única forma de mantener esa continuidad es también a través de un movimiento constante, de una renovación de ideas, de pensamiento, de actividad y de comunidades.

En ese punto veo parte de mi misión: la continuidad, el futuro y la renovación del pueblo de Israel, de sus dirigentes espirituales, los rabinos, y del Estado de Israel.

Me siento muy orgulloso de ser israelí, me siento muy orgulloso de ser judío, me siento muy orgulloso de ser rabino, y me siento verdaderamente privilegiado por la misión que tengo de mantener y proteger el futuro del pueblo judío.

P: Mil gracias Eliahu. Irradias un entusiasmo contagioso. Éxito en todos los proyectos que emprendas. 

R: Muchas gracias a ti.

 

Ana Jerozolimski
(19 Mayo 2026 , 05:26)

Ultimas Noticias Ver más

Mi Sinaí
Mundo Judío

Mi Sinaí

04 Junio 2026


Eleva la Llama - Rectificando Rebeliones - El MIsterioso Hombre en el Carruaje - Bendiciones Antes de Comer 2

Esta página fue generada en 0.0619171 segundos (5594)
2026-06-06T15:13:07-03:00