Abre el Libro - Amor Fraternal - Incendio en el Juzgado - Shavuot

No. 358
Shavuot
Horario de velas: jueves 21 de mayo en Montevideo 17:38
Viernes 22 de mayo: Encender velas de una llama preexistente 17.27

ABRE EL LIBRO
Por Yossy Goldman
Estoy un poco confundido. Estamos a punto de celebrar Shavuot y me han dicho que es el "Tiempo de la Entrega de la Torá". Pero, ¿no hay otra festividad en la que celebramos con la Torá? Simjat Torá, ¿verdad? Entonces, ¿por qué celebramos dos veces? ¿Por qué dos festividades para recordar lo mismo?
La respuesta es que en Simjat Torá concluimos nuestra lectura anual de la Torá. Terminamos el Libro de Deuteronomio e inmediatamente comenzamos de nuevo el Libro de Génesis. Tenemos motivos para alegrarnos por los logros del año que termina, así que celebramos.
¿Y cómo celebramos? Bailamos con la Torá. ¿Está el rollo de la Torá en la bimá (mesa de lectura)? No. Está en los pasillos. ¿Está abierto? No, está cerrado y cubierto. ¿Por qué? Porque en Simjat Torá se nos recuerda que, incluso si un judío, D-os no lo quiera, no ha abierto la Torá en todo el año, aún conserva un lugar espiritual en ella. Aunque para él la Torá haya sido un libro cerrado, todo judío tiene una conexión profunda e innata con ella. Como leemos en Simjat Torá: “La Torá que Moshé nos mandó es la herencia de toda la Congregación de Jacob”. Cada judío, toda la congregación, tiene una relación intrínseca con la Torá. La Torá no es propiedad privada de la élite intelectual. Eruditos o gente sencilla, académicos o analfabetos, la Torá pertenece a todos.
Pero llega un momento en que hay que abrir el libro. No bailamos con la Torá envuelta en su manto todo el año. Eso es para Simjat Torá. Pero también debemos abrirla, leerla, estudiarla, preguntar, aprender y familiarizarnos más con nuestra herencia. Necesitamos conocer la Torá desde dentro, comprenderla también como un libro de texto.
Ese momento es cada día. Pero el aniversario de la Entrega de la Torá es Shavuot. Es entonces cuando celebramos la Torá como un libro de sabiduría, un código moral, un sistema ético y una luz que guía nuestras vidas. Shavuot nos recuerda que la Torá no es solo un hermoso y preciado adorno ceremonial para venerar y con el que bailar en Simjat Torá, sino la fuente de toda nuestra sabiduría, conocimiento y comprensión sobre la vida y cómo debemos vivirla.
Hace algunos años, estuve presente en una celebración para dar la bienvenida a un nuevo rollo de la Torá en una congregación vecina. El orador invitado era el rabino Volpo de Rishon LeTzion, Israel. Permítanme compartir con ustedes una analogía muy acertada que utilizó en su discurso. Contó una parábola.
Había dos hermanas. Una se casó con un hombre rico; el esposo de la otra era pobre. Sin embargo, irónicamente, era la hermana rica la infeliz. Su hermana no entendía por qué se sentía tan miserable. - “Te mantiene generosamente. Te compra ropa preciosa, joyas caras. ¡Mira tus diamantes! ¿Por qué estás tan infeliz?”. La hermana adinerada respondió: - ”En realidad, te envidio, hermana. Tienes una relación maravillosa y llena de amor con tu esposo. Sí, mi esposo me compra cosas caras. Es cierto que gasta dinero en mí. Pero tu esposo pasa tiempo contigo y el mío no”.
Así que, si bien es cierto que adornamos nuestras Torás con exquisitos mantos de terciopelo, preciosas coronas de plata, pectorales, campanillas y punteros, todos esos adornos caros no se comparan con el tiempo que pasamos con la Torá. Y la Torá, infeliz, clama: - “Gracias por la plata, gracias por la decoración, ¡pero lo que realmente quiero eres tú! Quiero tu tiempo, tu mente. Te quiero a ti”.
Sin duda, es una de las tristes ironías de la vida judía contemporánea que esta generación tan instruida ignore tanto su propia herencia. ¿Cómo es posible que hayamos formado a las personas más exitosas en las profesiones y el comercio, gigantes de la industria, y sin embargo, el conocimiento de nuestra invaluable sabiduría judía esté en su punto más bajo? ¿Por qué nuestras mentes jurídicas más brillantes jamás han leído una sola página del Talmud? ¿Por qué nuestros jóvenes genios de la informática desconocen la forma correcta de sostener un libro de oraciones? ¿Por qué los profesores de las universidades de élite se conforman con la educación judía de un niño de 12 años, y adultos maduros e inteligentes se contentan con el programa de estudios judíos de una guardería?
Así pues, en Shavuot se nos recuerda la necesidad de abrir el libro y dedicar tiempo de calidad, tiempo significativo de estudio a la Torá.
En la práctica, esta es la época para comprometerse a establecer un horario regular para el estudio de la Torá. En cada comunidad existen numerosas opciones. Independientemente de la etapa en la que nos encontremos en nuestra educación judía, esta debe ser continua. Debemos tener horarios fijos para el estudio de la Torá, y estos horarios deben ser innegociables.
Y puesto que esta es la época de la entrega de la Torá, tenemos la certeza de que la Torá nos será entregada nuevamente si nos esforzamos sinceramente por obtenerla. Que este Shavuot sea para nosotros no solo la época de la entrega de la Torá, que es tarea de D-os, sino también la época de recibirla, que es nuestra tarea.

AMOR FRATERNAL
"Israel acampó allí [como un pueblo unido] frente a la montaña." (Shemot 19:2)
La presencia de D-os se rehúsa a morar en medio de la discordia y la falta de armonía. Sólo cuando los judíos estuvieron unidos en armonía el uno con el otro, pudieron lograr la armonía con D-os necesaria como para recibir Su Torá.
Lo mismo se aplica hoy en día. Por supuesto que cualquiera puede estudiar la Torá, pero la inspiración Divina que nos otorga ideas adicionales y nos permite sentir la presencia de D-os en la Torá, es accesible sólo cuando estamos activamente preocupados por el bienestar del prójimo.
Hay otra lección aquí. Los judíos fueron capaces de unirse en el Monte Sinaí porque estaban “frente a la montaña”, es decir, enfocados en la Torá. Dado que todos poseemos diferentes facultades intelectuales, emociones, rasgos de carácter, y puntos de vista, no hay una forma natural en la que podamos mantener nuestra individualidad y funcionar aún como un cuerpo unificado. Sólo si estamos enfocados en D-os podemos lograr que nuestras diferencias dejen de ser un obstáculo para la unidad. Nuestras diferencias aún existen, porque son necesarias para poder cumplir nuestra misión colectiva Divina. Nuestra mancomunada devoción a D-os transforma esas diferencias en escalones hacia nuestro objetivo en vez de ser barreras hacia él.
Likutei Sijot, vol. 11, pág. 250.

INCENDIO EN EL JUZGADO
Era un trabajo inusual para un judío de Europa del Este a principios del siglo XIX, pero Aryeh lo desempeñaba con fidelidad. Como alcalde de su pueblo, era responsable de registrar nacimientos, defunciones y otros acontecimientos importantes.
En cierta ocasión, el hijo de una familia no judía decidió convertirse al judaísmo, una ofensa que podía costarle muy caro en aquellos tiempos, cuando era ilegal que un cristiano abandonara su fe. Pero él estaba decidido a seguir al D-os de Israel, y la comunidad judía lo acogió con calidez y lo protegió de todo daño.
Solo había un problema. No podía usar sus documentos oficiales, donde figuraba como no judío, ya que su apariencia judía delataría su "delito". Pero tampoco podía solicitar documentos de identidad judíos sin levantar sospechas.
Finalmente, se encontró una solución. Un hombre judío de aproximadamente la misma edad había fallecido. Si Aryeh “olvidaba” registrar su muerte, el converso podría simplemente asumir su identidad y vivir abiertamente como judío. Al ver la angustia del hombre, Aryeh accedió a hacer la vista gorda.
Pero las cosas se torcieron terriblemente. Alguien (posiblemente un familiar del converso) descubrió el plan, y Aryeh pronto se vio envuelto en una batalla legal por su vida.
Afligido, Aryeh acudió al rabino Schneur Zalman de Liadi y le abrió su corazón. Tras escuchar la fecha de la próxima audiencia judicial, el rabino Schneur Zalman le aconsejó que solicitara un aplazamiento. Cuando se acercaba la segunda fecha de la audiencia, Aryeh volvió a consultar al rabino Schneur Zalman, quien nuevamente le aconsejó que retrasara el caso, lo cual logró una vez más.
Cuando ya no pudo posponer el juicio, el rabino le aconsejó: - “Pronto mi nieta se casará con el nieto del rabino Levi Yitzjak de Berdichev. La boda será en la ciudad de Zhlobin. Asegúrate de asistir y haz todo lo posible por hablar con el rabino Levi Yitzjak. Sin duda podrá ayudarte”.
Pero las cosas no fueron tan sencillas. La ciudad de Zhlobin (a medio camino entre las ciudades natales de los dos ilustres rabinos) estaba repleta de miles de visitantes que habían acudido a presenciar la emotiva ceremonia. Cada vez que Aryeh intentaba acercarse al rabino Levi Yitzjak se encontraba con el paso bloqueado por multitudes que también deseaban pasar unos preciosos momentos en presencia del santo.
Desesperado, decidió presentarse en la puerta de la habitación del rabino Levi Yitzjak asegurándose así de ser el primero en entrar a la mañana siguiente. Mientras esperaba, observó cómo el gran sabio yacía en la cama, y dos asistentes le leían simultáneamente, uno de la Mishná y el otro del Zohar. El rabino permanecía inmóvil, aparentemente dormido, pero cada vez que uno de los lectores tropezaba, exclamaba: “¡Nu, nu!”. Esto duró dos horas, hasta que el rabino Levi Yitzjak se levantó.
Cuando finalmente hicieron pasar a Aryeh, el santo le preguntó:
- “¿Quién te envió aquí?”.
- “Mi rabino”, respondió, “el rabino Schneur Zalman”.
- “Oh, mi nuevo consuegro, es un hombre justo, un sabio, una persona divina”, repitió el rabino Levi Yitzjak varias veces, enumerando en cada ocasión las excelentes cualidades de su colega. - “Nu, sertze”, dijo el rabino Levi Yitzjak usando el cariñoso término eslavo para "corazón"). - “¿Qué puedo hacer por ti?”.
- “Soy el alcalde de mi ciudad”, comenzó Aryeh, describiendo brevemente su problema.
- “¿Qué es un alcalde?”, se preguntó en voz alta el rabino Levi Yitzjak.
Después de que Aryeh explicara sus funciones, preguntó:
- “¿Qué? ¿Un alcalde judío? ¿Quién ha oído hablar de un judío como alcalde? ¿Cómo es posible?”
- “Mi propio rabino me dijo que aceptara el cargo de alcalde”, respondió Aryeh.
- “Si en verdad aceptaste el puesto con la bendición de mi consuegro”, dijo el rabino Levi Yitzjak elogiando una vez más al rabino Schneur Zalman, “no tienes nada que temer. D-os seguramente te ayudará y te protegerá de todo mal.”
Con eso, la audiencia se terminó.
Al escuchar lo sucedido, el rabino Schneur Zalman le dijo a Aryeh: - “¿Acaso no te di un buen consejo? ¿No era buena idea acudir al rabino Levi Yitzjak?"
La fecha del juicio se acercaba inexorablemente, y Aryeh seguía sin saber cómo se defendería. Al fin y al cabo, había permitido que el pobre converso usara la identidad del difunto.
Pero entonces, un día antes del juicio, se desató un incendio en el juzgado y todos los documentos quedaron reducidos a cenizas, incluyendo todas las pruebas incriminatorias contra Aryeh.

LAS FESTIVIDADES
“Y te regocijarás en tus festividades”, nos dice la Torá. “¡Muy simple: ponte contento!”. Pero ¿qué festividades? El calendario judío tiene cuatro festividades bíblicas: Pesaj, Shavuot, Sucot, y Sheminí Atzeret (Simjat Torá), cada una de las cuales posee un mensaje singular y reglas específicas. Sin embargo, todas las festividades tienen en común varias costumbres:
1. Las honramos vistiendo nuestra ropa más fina y preparando la jalá más deliciosa (o matzá, en Pesaj).
2. Disfrutamos de ellas sirviendo grandes banquetes, incluso, más que en Shabat. Se sirven dos comidas al día, una de noche y otra de día, se comienza con el kidush y la jalá y se continúa con carne (si te gusta) y demás exquisiteces.
3. Las celebramos dándoles golosinas a los niños. Asimismo, los maridos les compran ropa fina y joyas a sus esposas (cada uno de acuerdo con sus posibilidades). Y los hombres beben vino, tal como está escrito: “El vino alegra el corazón de los hombres”. También, hacemos todo lo posible por tener invitados y, en especial, invitados pobres o gente que sufre de otra clase de aflicciones.
4. Las mujeres y las niñas encienden velas para darle la bienvenida a la festividad y recitan plegarias especiales.
Restricciones Laborales
Casi todas las actividades que están prohibidas en Shabat también están prohibidas en las festividades: por ejemplo, está prohibido operar artefactos eléctricos, ir al trabajo, conducir, escribir o manipular dinero. Pero hay excepciones. A continuación, algunas de las actividades permitidas:
• La mayoría de las actividades necesarias para la preparación de la comida, como amasar, hornear y cocinar (en una cocina que quedó encendida desde antes del inicio de la festividad).
• Encender un fuego a partir de una llama ya existente.
• Transportar en el dominio público.
Nota:
Todo lo dicho se aplica a los dos primeros y los dos últimos días de Pesaj, ambos días de Shavuot, los primeros dos días de Sucot y los dos días de Sheminí Atzeret y Simjat Torá. Pero en los “días intermedios” de Pesaj y de Sucot se aplican reglas distintas, mucho menos restrictivas.
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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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