
Yesteryear de Caro Claire Burke
Si buscás una novela sobre tradwives, redes sociales, valores tradicionales y la construcción de una vida perfecta para internet, Yesteryear, de Caro Claire Burke, es una lectura difícil de olvidar. La historia sigue a una influencer que exhibe una existencia de postal — seis hijos, marido rico, niñeras, producción audiovisual — hasta que despierta en 1855, sin electricidad, sin agua corriente y sin ninguna de las comodidades modernas. Más allá del giro argumental, la novela pone en primer plano la hipocresía, la nostalgia por el pasado y la pregunta incómoda que atraviesa todo el libro: ¿cuánto de nuestra vida está pensada para ser vista por otros?
Tradwife. Si no sabés lo que significa, pronto lo vas a saber. Es la mujer que exhibe en redes sociales su vida perfecta como esposa y madre, defensora de los valores tradicionales, con hijos que parecen muñecos y una existencia de postal. “Yesteryear cuenta la historia de una de ellas: seis hijos, marido rico — el hijo bobo de una familia con dinero —, niñeras, productores, gente que filma. Una vida entera construida para lo que se ve.”
Una vida entera construida para lo que se ve.
Hasta que una mañana se despierta en 1855, sin electrodomésticos, sin agua corriente, sin nada. El giro es interesante y deja al lector en vilo, pero lo que más me quedó fue otra cosa: la hipocresía. La de todos los personajes, sin excepción. No voy a enumerar porque desvela demasiado — pero hay tela para cortar. Mucha.
Las reseñas no cuentan de qué va el libro, y tiene su lógica. Lo que sí puedo decir es que nos hace pensar en el mundo en que vivimos, donde la protagonista cree que las que la critican la envidian, porque no tienen la vida idílica que ella muestra. ¿Acaso se puede volver a la vida del siglo XIX aunque se tengan electrodomésticos? Vale la pena leerlo. Y más vale la pena discutirlo.
Strangers de Belle Burden

Una autoficción que me generó una pregunta desde la primera página: ¿por qué una mujer de clase alta de Nueva York, abogada, escribe una historia sobre una mujer abandonada por su marido que firmó un contrato prenupcial que la deja a la buena voluntad de Dios? La miopía de la protagonista es inmensa — ver al esposo que la deja como un extraño, descubrir que las parejas del club ya no la invitan a las fiestas, como si fueran revelaciones. Y sin embargo, hay algo muy auténtico en esa inocencia. Es una historia muy común contada con valentía, sin filtros, ventilando la propia vida ante desconocidos.
Lo que me fascinó es que Burden usa un leitmotiv inesperado: una pareja de águilas pescadoras que vuelve cada año a la propiedad familiar. Fieles, puntuales, protectoras. Todo lo que el matrimonio prometía ser. Es una imagen que se te queda.
Hay libros que se disfrutan leyendo.
Y hay libros que se disfrutan todavía más cuando alguien te contradice.
Sospecho que Yesteryear pertenece a esa segunda categoría.
En julio que va a estar buenísimo compartir impresiones sobre este libro, discutir qué idealizamos cuando hablamos de “valores tradicionales” y cuánto de nuestra vida está pensado para ser visto por otros.
Además, quedan algunos lugares para los talleres de junio: La señora March (29 de junio) y El nervio óptico (23 de junio). Si te interesa, respondé este mail.
Y si conocés a alguien que leería este newsletter y enseguida te mandaría un mensaje para discutirlo, reenviáselo.
Los libros son mejores cuando alguien nos contradice.





