Entrevistas

Con la nadadora Tamar Klecki, uruguaya israelí, medallista en las Macabeadas

Compitió por Israel y sigue llevando a Uruguay en su corazón

 

Tamar Klecki Cohen (51), nacida en Montevideo, ganó tres medallas de oro y una de plata en las Macabeadas realizadas hace pocos días en Israel. Se radicó en Israel a los 22 años. Está casada con Shalom, israelí, con quien tiene tres hijos: mellizos varones de 22 y una hija de 18. Sus padres, Diana y Jaime, están en Montevideo. La madre es médica y el padre se dedicó a la educación. Fue varios años director de la Escuela Integral.

 

Con su esposo y sus  tres hijos

 

Tamar estudió Administración de Empresas en Uruguay, trabajó un tiempo en ese campo y ya en Israel, al nacer su hija menor, decidió pasar al área de Recursos Humanos, a lo que se dedica también hoy en forma independiente. Pero la vida no es sólo trabajo y Tamar dedica parte de su tiempo también al deporte en el que creció, la natación. Esta es su historia.

Con los padres

 

Los comienzos

P: Tamar, estoy hablando con una campeona ganadora de medallas de oro en las Macabeadas que acaban de realizarse en Israel, así como en otras anteriores y en otras competencias también en Uruguay. Contame un poco cómo ha sido tu historia con la natación.

R: Empecé a los 7 años en Uruguay. Mis padres decidieron que nosotros cinco, todos, teníamos que nadar, que es sano e importante. Así que al recogernos del Yavne nos llevaban directo a la clase de natación. Nadábamos todos los días, primero una hora, luego dos, y llegamos a natación competitiva. Hoy no tengo palabras para agradecerles su decisión y perseverancia al llevarnos a nadar.

P: Pero no es sobreentendido que uno sigue con eso por siempre.

R: Es cierto. Te cuento que yo nadé más o menos hasta los 17 años. Siempre competía con nenas más grandes. Y a los nueve años hice un récord en pecho. Tu papá publicó algo en el Semanario Hebreo y todavía tengo el recorte. En 1988 vine a Israel a participar en un campeonato similar a la Macabeada llamado Elitzuria. No sé por qué dejaron de hacerlo. En esa competencia gané 13 medallas.

P: ¿Trece medallas? Impresionante.

R: Sí, la verdad que fue muy bueno para mí. Y al año siguiente, 1989, vine a las Macabeadas. En aquel momento yo nadaba en el Biguá. Me buscaron de Macabi. También en esa ocasión nadé pecho, y en esa Macabeada salí en quinto lugar. Después dejé de nadar.

P: ¿Te cansaste?

R: Cuando hacés deporte competitivo, en algún momento sentís que llegaste a un límite tras el que ya no se sigue. O sea, así fue en mi caso. Dejé de hacer deporte del todo. No es que decidí dar ese paso sino que se fue dando. Traté de volver a otras cosas para las que no tenía tiempo cuando nadaba tanto y así fue.

1989, Macabeada número 13

 

El regreso

P: Pero evidentemente volviste, por suerte.

R: Así es. Hace unos tres años. Decidí que tenía que hacer deporte, por mi salud, porque había dejado todo. Encontré el CrossFit, en Kiryat Ono. En el lugar en el que me entrenaba, había piscina. Decidí entonces volver a nadar, sola. Un entrenador me vio, me quiso incorporar a un equipo de natación pero al principio no acepté.

P: Evidentemente, no era imprescindible ver tus medallas para entender que estaba viendo a una nadadora de alto nivel.

R: Vio el potencial, sí. Y al final me convenció porque me dijo que pronto habría Macabeadas. Al final me entusiasmé mucho con eso porque sentí que sería como cerrar un círculo. En las anteriores lo había pasado muy bien, no sólo en la parte deportiva sino también en lo social, todo el ambiente. Conocí a gente de todo el mundo. Y con parte me mantuve en contacto. En resumen, al final volví a la natación.

P: ¿Cómo fue tu trayectoria desde que volviste?

R: Empecé con el campeonato nacional de Israel. En el primero salí en segundo lugar en pecho, 50 crawl. Y si mal no recuerdo, tercera en 100 crawl. Y hubo varios campeonatos nacionales más de Israel. En el 2025 había preparación para las Macabeadas, entré, pero fue la guerra y todo se canceló, decepcionante evidentemente. Pero por otro lado me dije que la parte buena es que tengo un año para prepararme.

P: Y hoy, mirando hacia atrás ¿estás satisfecha con tu decisión de volver?

R: Sí, muchísimo. Y debo decir que realmente siento que me gané con mucho esfuerzo lo que recibí. Me entreno en grupo tres veces por semana.

P: Al volver después de muchos años ¿es como si el tiempo no hubiera pasado o hay cosas que cambian?

R: Mirá, te doy un ejemplo concreto de algo en lo que casi era como volver al principio. Yo hacía todo el tiempo técnica de pecho, pero eso cambió mucho en comparación con lo que se hacía hace 30 años así que tuve que aprender todo de nuevo.

 

Macabeadas 2026

P: Y al final las Macabeadas sí se llevaron a cabo. ¿Cómo las viviste?

R: Primero pasé de nuevo todo ese miedo de que una guerra las postergue, la duda de si pasa o no. Gracias a Dios no pasó nada. Estuve también en la apertura. Y con todo lo que quiero a Uruguay, fue muy emocionante para mí representar a Israel. Y claro que me significaron mucho mis logros. En 50 pecho salí primera y vi que logré un nuevo récord, dos segundos menos que el anterior. Lo destacaron públicamente y la verdad es que me puso muy contenta. En crawl 50 también salí primera y en 100 crawl segunda. En las postas primera. Nadó conmigo una chica que es nadadora olímpica. Así que hubo muchas cosas que juntas me dejaron claramente la sensación de una vivencia espectacular.

 

P: ¿Te hubiera gustado participar en las Macabeadas como parte de la delegación uruguaya o el lugar correcto era la delegación israelí?

R: Totalmente el lugar correcto con la israelí. Con Uruguay ya lo hice. Es que yo me entrené con los israelíes. Volví a la natación por un entrenador israelí. No me parecía justo no representar a Israel.

 

Mirando hacia adelante

P: ¿Y ahora cuáles son tus planes?

R: Al final decidí que sigo, porque si Dios quiere hay Macabeadas Panamericanas en Uruguay en diciembre del año próximo y quiero participar. Además esto es bueno para mi salud y por el contacto con el grupo, con el que me siento muy bien.

P: Una pregunta que quizás sea por mera ignorancia mía. ¿Es común seguir nadando profesional a los 51 años?

R: Te diré, en base a lo que yo veo en las categorías, que hay muchas mujeres de mi edad compitiendo. Las edades en las que está claro que hay menos son en general entre los 35 y 40, me imagino porque es la edad en la que tienen hijos chicos. A mi edad ya la mujer tiene hijos más grandes y se puede dedicar más a una misma. Y la verdad, estoy contenta de estar en esta etapa. Todo se fue dando, no planifiqué dejar ni tampoco volver. Y me alegra mucho estar en el momento actual.

Entre Uruguay e Israel

P: ¿Cómo fue tu proceso de aliá? ¿Por qué decidiste radicarte en Israel?

R: La verdad es que no es exactamente que decidí hacerlo. Había terminado los estudios en Uruguay, tenía en la cabeza venir a Israel pero me daba un poco de miedo la idea de irme de Uruguay, dejar a Uruguay, pensé que si me voy no vuelvo más. Y psicológicamente me daba miedo. Vine a Israel al casamiento de mi hermana, creo que era enero del 98, y al final decidí quedarme. El paso en definitiva es el mismo pero para mi cabeza y forma de sentir fue como más suave quedarme después de haber venido por ese evento, en lugar de decidir “me voy”.

Yo ya había estado en Israel y me había gustado. Tenía sentimiento sionista aunque no un plan concreto de venir a quedarme. Ayudó el hecho que había terminado una etapa en Uruguay y sentí que la siguiente podía empezarla en Israel. Hoy estoy muy contenta, siento que es mi lugar.

P: ¿Cómo se combina el amor por Israel con el amor que seguís sintiendo por Uruguay?

R: Son épocas distintas de la vida. Uruguay va a ser siempre mi país. Me dio muchísimo como persona. Me gusta la gente en Uruguay. Aprecio todo lo que el país me dio, también la educación judía que recibí allí. Es el país en el que nací y eso no va a cambiar nunca. Uruguay siempre va a estar en mi corazón y en mí. Estando en Israel entendí que es el lugar en el que quiero estar.

P: ¿No dudaste nunca al respecto desde que llegaste?

R: No, y no dejaría Israel. Hubo muchas guerras, como vos sabés, y nunca me fui a ningún lado. Los desafíos no desaparecen, eso lo sabemos. No es nada fácil vivir en Israel, menos que menos cuando tenés hijos haciendo el servicio militar. Cuando mi hijo tuvo que luchar en la guerra contra Hamas, yo cada día sentía que me moría. Es muy difícil. Pero es nuestro país. Creo que es el lugar del pueblo judío. Quizás no sea para cualquiera, pero yo sigo acá, lo tengo claro. Esa es la prueba más significativa de que no me fui.

P: Una pregunta que siempre hago en este tipo de entrevistas: ¿Qué te gustaría importar de Uruguay a Israel? ¿Y qué te parece de lo israelí que sería bueno para Uruguay?

R: De Uruguay a Israel, la simpatía y humildad de la gente. Y de Israel para allá la jutzpá en el buen sentido de la palabra, o sea no de atrevimiento sino de osadía, el espíritu de tomar iniciativa, de empujar hacia adelante, la perseverancia.

P: Tenés todavía familia y muchos afectos en Uruguay. ¿Te seguís sintiendo parte?

R: Totalmente. Además, mis padres están en Uruguay. Tengo tíos, primos, muchos amigos tanto judíos como no judíos de la natación con los que me mantengo en contacto. Y muchísimos recuerdos. Sin duda, me sigo sintiendo parte.

 

P: Te agradezco muchísimo por tu tiempo, me encantó hablar contigo. Y te deseo que sigas cosechando éxitos.

R: Muchísimas gracias.

 

Ana Jerozolimski
(30 Julio 2026 , 07:56)

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Por Alejandro Grobert

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