El reconocido periodista israelí —nacido en Portugal— Henrique Cymerman, profundo conocedor de Oriente Medio, tanto del conflicto entre Israel y sus enemigos como de los intentos de paz, nos concedió una extensa entrevista de cara a la presentación esta semana de su nuevo libro El enigma de Israel, tanto en Argentina como en Uruguay.
Esta es su visión.
Publicamos aquí una versión amplia de la entrevista. Por separado, publicaremos los conceptos principales, resumidos.
Apretando aquí puedes acceder al resumen.
El impacto del 7 de octubre y la perspectiva histórica
P: ¿Cómo es Israel después del 7 de octubre?
R: Más allá de que se trató de un acto al estilo Calígula, fue algo que yo creo que va a tener eco en las vidas de nuestros nietos y de nuestros bisnietos. Como dice el historiador Yuval Noah Harari, el israelí más famoso del mundo quizás, fue de una crueldad solo comparable con la destrucción del Segundo Templo sagrado de Jerusalem y lo que pasó en esa época. Y, con todas las diferencias, es como un Holocausto, aunque las dimensiones son distintas y no comparo porque el Holocausto fue la mayor catástrofe de la historia de la humanidad. Entiendo que los casi 6.000 terroristas que se lanzaron sobre Israel el 7 de octubre del 2023 provocaron una serie de movimientos tectónicos de los que creo estamos viviendo solo el principio. Y aún nos queda mucho por vivir.
P: Y mucho se ha vivido en varios frentes a raíz de la masacre.
R: Las guerras de Irán son parte de ello. Y la destrucción parcial de Hezbolá en el Líbano, y las negociaciones con el gobierno libanés, con un presidente que está allí y que quiere la normalización con Israel, es parte de ello. Y el objetivo del presidente sirio A-Shara de entregar lo que le queda de material nuclear es también, digamos, resquicios después de los ataques israelíes de hace 20 años contra el programa nuclear del entonces presidente Assad. Y lo que ocurre con Hamas y con la Jihad Islámica también. Esta guerra de los mil días que estamos viviendo aún, la guerra más larga de la historia de Israel, es una consecuencia directa del 7 de octubre. Y me pregunto qué otras consecuencias más va a traer.
El aumento del antisemitismo
P: Y el sentido común debería haber determinado que, después de tal horror, el mundo entero se solidarizaría con Israel. Pero, por el contrario, ha aumentado el antisemitismo, con demonización de Israel y relativización de los crímenes terroristas.
R: Realmente es grotesco, es algo que tiene que ser investigado por los psiquiatras y por los psicólogos más que por los politólogos. Yo creo que hay aquí un fenómeno mundial que me dice que me equivoqué profundamente a lo largo de los años al creer que el antisemitismo profundo, enraizado, era cosa del pasado.
El Papa Francisco siempre me decía algo en lo que creo que tenía toda la razón. Por un lado, es legítimo criticar una política del gobierno de Israel, cualquiera que sea. También nosotros criticamos, porque así es el juego democrático. Pero lo que no es aceptable ni legítimo, decía Francisco, es decir que Israel no tiene derecho a existir. Eso, decía él, es antisemitismo, que constituye un pecado.
Pero hay algo más. Además de que Israel hoy en día es el único Estado del mundo, de los 193 que existen en las Naciones Unidas, que tiene que explicar la legitimidad de su existencia, hoy es legítimo en los estudios de televisión, tanto en Montevideo como en cualquier capital del mundo, poner en duda el derecho a existir de Israel, país reconocido por las Naciones Unidas. Se ha convertido en políticamente correcto tener esa actitud y eso es gravísimo.
Dinero que financia campañas antiisraelíes
P: Y esto no es espontáneo, alguien lo orquestó. Alguien con mucho dinero.
R: Justamente te quería comentar. Hay un abogado canadiense no judío, Warren Kinsella, que se dedicó a investigar cuándo empiezan las manifestaciones contra Israel. Acaba de publicar un libro, pero lo dijo antes en varios artículos.
P: El 8 de octubre del 2023.
R: Exacto. El 8 ó 9 de octubre empiezan 2.500 manifestaciones simultáneas en los cuatro rincones del planeta con los mismos slogans, la misma organización, el mismo tipo de liderazgo de las manifestaciones en todo el planeta. Y la respuesta de Kinsella fue: “Esto es una campaña”.
P: Con prejuicios e ideología no alcanza. Acá hay mucho dinero de enemigos de Israel.
R: Acá hay fortunas invertidas por algunos países, especialmente Catar, que se convirtió en el propulsor de la Hermandad Musulmana. Otro gran error que muchos cometieron, también yo, fue pensar que la Hermandad Musulmana estaba moribunda, pensando que los grupos de la Jihad mundial como Al-Qaeda e ISIS eran los que estaban tomando un poco el protagonismo. Nos equivocamos, porque Catar —un emirato enano con 350.000 habitantes, pero el país más rico del mundo— estaba apoyando totalmente a la Hermandad Musulmana financiando las campañas para intentar quitar legitimidad a la existencia del Estado judío.
P: Entendamos qué significa financiar esa campaña.
R: Conquistar miles de campus en las universidades de distintos lugares del mundo, invirtiendo en todo tipo de partidos políticos, tanto de extrema izquierda como de extrema derecha. En algunos países occidentales, los partidos de extrema izquierda casi no tienen representación parlamentaria pero, en cambio, tienen unos presupuestos casi ilimitados para manifestarse, para poner kefías en las calles...
P: Ojalá fueran solo manifestaciones.
R: Exactamente. Están tomadas también muchas redacciones de periódicos y de televisiones en diferentes países. Yo lo veo en España, lo veo en Portugal, lo veo en Francia, en Italia; lo veo en algunos países de América Latina también, en los que hay realmente una presencia masiva en las redacciones, en las universidades, en los establishments culturales de esos países. Todo esto muy bien financiado no solamente por Catar, sino también por su gran aliado en el eje de apoyo a la Hermandad Musulmana: Turquía.
P: ¿Dirías explícitamente que periodistas reciben dinero de Catar? Hay varios nombres que tengo claramente en mi mente, pero no los digo porque evidentemente no tengo pruebas.
R: Yo tengo la misma intuición. No diría que es un fenómeno global pero sí hay periodistas conocidos, destacados, que van a Doha regularly.
P: Bueno, para recibir dinero no hace falta ir a Doha.
R: Por supuesto.
El verdadero objetivo de Hamas
P: ¿Qué se puede hacer?
R: Yo creo que tenemos que exigir en Occidente que las democracias occidentales entiendan que hay aquí una campaña propagandística muy bien financiada, que lleva ya años y años siendo preparada, mucho antes del 7 de octubre. Y que entiendan que una mentira repetida muchas veces no se convierte en verdad.
Yo les explico a periodistas de muchos lados con los que me encuentro, de diferentes países, lo que tenía claro habiendo entrevistado a casi todos los fundadores de Hamas, desde Ahmed Yassin, o sea también Abdel Aziz a-Rantisi, Mahmud al-Zahar, Ismail Haniyeh y otros: el objetivo de Hamas es destruir Israel y, por ese motivo, ellos no podían aceptar un Estado palestino independiente. O sea, para Hamas, un Estado palestino independiente significa reconocer el Estado Judío porque habría la fórmula de los dos Estados. Ellos se oponen a la existencia de Israel. Por lo tanto, todo lo que hizo Hamas cuando lanzó atentados suicidas en los años 90 fue para matar el proceso de Oslo. Y lo logró. Me acuerdo de Rabin, pálido, encendiendo un cigarrillo frente a los autobuses quemados con cadáveres carbonizados por suicidas y preguntando: “¿Por qué ahora?”. Él no entendía que Hamas no quería un Estado palestino y el objetivo era boicotearlo con estos atentados. Y lo logró. Y ahora, con el 7 de octubre, su objetivo era no solamente matar judíos —porque ese es su gran objetivo, su gran estrategia— sino también...
P: La eventualidad del acuerdo con Arabia Saudita.
R: Absolutamente. Y evitar la continuación de los acuerdos de Abraham. Un mes antes del 7 de octubre, yo estuve en la primera delegación oficial israelí en Arabia Saudita encabezada por la Dra. Nirit Ofir. Allí nos pidieron que lo publicásemos después. Y un mes después ocurre la masacre y se acaba todo esto. Y lo menciono porque está conectado a tu pregunta. Claro que hay mucha ignorancia. El director de un periódico español me dijo: “Si yo hiciera una encuesta en mi diario en Madrid de mis 200 periodistas, yo creo que el 99% diría que el objetivo de Hamas es conseguir un Estado palestino y no lo que nos estás contando”. O sea, la ignorancia es muy profunda y eso es muy grave, sobre todo cuando estamos hablando de periodistas que se dedican a cubrir esta región del mundo.
¿Ignorancia o mala intención?
P: No sé qué es peor, la ignorancia o la mala intención.
R: Y ahora viene la mala intención. Pasó a ser políticamente correcto hablar de genocidio como un hecho aunque esto no está probado en absoluto. Creo que los periodistas tienen la obligación de no ignorar lo que no sirve a su narrativa y agrandar lo que sí sirve. No puede ser, porque entonces lo que presentan es una caricatura de la realidad.
P: ¿Qué es lo que no entienden los críticos de Israel? Y claro que no estamos hablando de legítima discrepancia sino de demonización.
R: Israel es la única democracia entre Chipre y la India a 5.000 kilómetros de distancia. Hay quien diga hasta Japón, 13.000 kilómetros de distancia. Con todos sus problemas, es la única democracia. Y la izquierda que apoya a los palestinos tiene la obligación de animar a las democracias. Pero se olvida esta izquierda que en la Autoridad Palestina no hay elecciones hace 20 años. Hay mucha gente que está recibiendo todo tipo de apoyos que provienen sobre todo de Catar, porque Catar se ha convertido en un banco de esta campaña. Hay que denunciarlo y exigir a los medios de comunicación de los países democráticos que permitan escuchar las distintas voces y no se limiten a una apología de Hamas, un grupo que la Unión Europea con sus 27 países define como un grupo terrorista.
Evaluación del liderazgo político e inteligencia militar
P: ¿Cómo evalúas los logros militares de Israel en los distintos frentes de guerra y el manejo diplomático político de la situación por parte del gobierno?
R: El problema básico de fondo es que estar 30 años en nuestras vidas, hasta para un superdotado como Netanyahu –y lo es en serio, probablemente el jefe de gobierno israelí con más capacidad intelectual que yo he encontrado, un fuera de serie– es un problema. También él tiene que entender que los cementerios están llenos de gente que se dice irreemplazable. Nadie lo es. Llegó el momento de que le digamos gracias y que de alguna manera siga su vida y deje a otra generación, incluso en la derecha, incluso en su partido el LIKUD, que llegue al poder. Yo creo que es especialmente grave lo que ocurre en el debate público israelí. Todo es en función del prisma pro-Bibi-anti-Bibi y no puede ser.
P: ¿Y más allá de lo político?
Hay un doble problema relacionado a lo que preguntaste. Israel no perdió las siete guerras en las que luchó a raíz del 7 de octubre, pero no las consiguió cerrar del todo. Es la guerra más larga en la historia de Israel, ya más de mil días.
Militarmente y del punto de vista de los servicios de inteligencia sobre todo, Israel ha dado una lección, algo que va a ser estudiado en las academias militares y de inteligencia durante generaciones. Sin embargo, Israel ha cometido en mi opinión dos grandes pecados. Uno, es haber perdido la iniciativa en el campo diplomático, todo lo que hace es en el campo militar.
P: Para defenderse.
R: Por supuesto. Pero lo que hace es abrir la puerta en el campo militar, pero no concluirlo en el punto de vista diplomático político. Y eso es un grave error, porque eso deja el camino abierto a otros que pueden tomar iniciativas como fue ahora el presidente Trump o en el 2002 la iniciativa saudí que se convirtió en la iniciativa árabe. Desde aquel famoso discurso de Netanyahu en la universidad de Bar Ilan en el 2009 a favor de un estado palestino, no he escuchado nada nuevo.
El segundo gran error es que todo el tiempo nos ocupamos de táctica y no hablamos de estrategia. Y esto me lo dicen líderes como Mohammed Bin Zayed de Emiratos Árabes Unidos, quizás uno de los hombres más inteligentes que hay en esta región, el arquitecto de los acuerdos de Abraham, un hombre que es hoy probablemente el gobernante del país más importante para Israel desde el punto de vista estratégico después de Estados Unidos. Hace días vi soldados israelíes al lado del Burj Khalifa en Dubái protegiéndolo con la Cúpula de Hierro. Hay cosas realmente extraordinarias que ocurren. Pero él me dijo una vez, “vosotros sois los mejores en táctica del mundo. Improvisáis soluciones para todos los problemas que surgen en el camino pero no pensáis más allá de dentro de un mes”.
P: ¿Qué iniciativa política, diplomática se podía lanzar, sin arriesgar la seguridad?
R: La más importante de todas, empezar o de hecho acelerar un diálogo con Arabia Saudita para involucrarla, junto con Egipto –que son el eje principal del mundo árabe– de modo mucho más profundo en las soluciones en Gaza, en el Líbano, en Siria y en lo que concierne a Irán. Y si para ello hacía falta pagar con moneda palestina, yo lo hubiese hecho. Yo creo que Israel debería de aprobar lo que sería la declaración Balfour moderna, la declaración Trump-Mohammed Bin Salman, que sería que Israel vería con buenos ojos la creación de una casa nacional palestina en el futuro, cuando los palestinos puedan asegurar –permíteme la repetición de términos– la seguridad de Israel para el futuro. Se puede empezar un proceso si a cambio estamos recibiendo un acuerdo de paz, normalización, negocios. El mayor proyecto económico de la historia de la humanidad, los pasillos comerciales entre la India y Europa pasando por el Golfo, Jordania, Autoridad Palestina, Israel, trillones de dólares están sobre la mesa. Aquí puede cambiar las vidas de nuestros hijos, de nuestros nietos en este país y sobre todo dejar un derecho de veto futuro a Israel en caso de que no haya seguridad que pueda ser preservada en ese futuro estado palestino. Pero nos permitiría ir adelante y permitiría involucrar a los saudíes y a los egipcios en Gaza, en la solución del desarme de Hamas, que sería algo totalmente distinto a lo que va a ocurrir cuando tenemos soldados de Marruecos y de Uganda. Pero como siempre, Israel se dedica a la supervivencia política. Y ese es el principal criterio, la supervivencia de los gobiernos, y así no se construye un país.
P: Está claro que intereses de coalición impusieron muchas cosas pero por otro lado, después del 7 de octubre, muchos israelíes cambiaron su visión del tema palestino. Y no sé si realmente el gobierno podía permitirse pagar esa moneda palestina.
R: Es verdad, muchos israelíes que antes apoyaban un Estado palestino, en este momento se oponen, pero lo que yo digo es lo que me dicen mis colegas y los príncipes saudíes con los que he tenido oportunidad de hablar en mis seis visitas allí. Yo creo que necesitamos ser un poco más sofisticados en la forma como delineamos nuestra estrategia. Lo que está aquí en juego es mucho más que la supervivencia de un gobierno o de otro gobierno, está en juego el futuro del Estado de Israel y el interés nacional del Estado mismo, supera todos los intereses partidarios que puedan existir, sean ellos del color que sean.
La paz realista en Oriente Medio y la mirada hacia el futuro
P: ¿Es posible la paz todavía? ¿Es posible aún que lleguemos a la paz, en tu opinión?
R: El gran problema es que hay que mirar la paz en Oriente Medio con anteojos de Oriente Medio. Tú no puedes mirar la paz con anteojos de un uruguayo, de un español. Yo creo que el problema está en que los occidentales miran la paz en esta región del mundo de una forma dicotómica, o paz o guerra, o blanco o negro. Y se olvidan, por ejemplo, que ya tenemos acuerdos de paz con la mayor nación árabe, un cuarto del mundo árabe, 120 millones de personas, Egipto. Tenemos la paz que se mantiene décadas también con Jordania, con quien tenemos la frontera más larga de Israel, 400 kilómetros. Tenemos un acuerdo de seguridad que se mantiene aún desde los acuerdos de Oslo con la Autoridad Palestina y tenemos acuerdos con Emiratos Árabes Unidos –el más importante quizás hoy en día–, Bahrein –que es una antesala de Arabia Saudita–, con Marruecos, que se ha convertido en uno de nuestros principales aliados conjuntamente con Azerbaiyán. Hay que ir adelante con el mundo musulmán, con el mundo árabe. A mí no me sorprendería que eso ocurra con el Líbano en el futuro. Veo que hay un presidente en Líbano que quiere lograrlo. Todo esto es muy, muy, muy importante.
P: Me pregunto si las elecciones cambiarán algo.
R: El objetivo hoy por hoy del próximo primer ministro de Israel tiene que ser no lograr la paz, que es algo casi utópico en esta generación, pero sí alejarse lo más posible de la guerra y acercarse lo más posible a acuerdos que cambien la realidad de nuestros hijos lo más rápidamente posible.
P: Mucha gracias por tu tiempo Henrique y por enriquecernos.
R: A ti , muchas gracias.





