En comunidad

Con Ianai Silberstein, sobre los desafíos con los que lidia el mundo judío, la diáspora e Israel

Al escribir estas líneas, dudamos cómo presentar a Ianai Silberstein. Años atrás nos habríamos aferrado de sus cargos formales en la NCI, que siempre fue-y sigue siendo- su comunidad. Hoy, sentimos que lo más adecuado es destacar que Ianai piensa y estudia al mundo judío, el Sionismo e Israel, desde una óptica que probablemente no sea la más conocida en Uruguay.

La entrevista lo explica todo.

 

P: Ianai, bien sabemos cuán multifacético es el mundo judío, cuántos judíos tan distintos hay, también en su encare respecto a la propia vida judía. Vos te identificás con el movimiento Masortí, el judaísmo conservador, como miembro de la NCI desde tu juventud. Conocés bien la colectividad judía uruguaya y también a Israel. ¿Qué diferencias ves entre la vida judía en la diáspora, especialmente Uruguay, y en Israel? ¿Es más fácil ser judío conservador en Uruguay que en Israel?

R: A esta última pregunta la respuesta inequívoca es sí, es más fácil ser judío ‘masortí’ en Uruguay que en Israel. En general, es más fácil ser judío liberal practicante en muchos países del mundo que en Israel. En Israel, simplificando mucho, si no sos laico sos ortodoxo, en cualquiera de sus matices. El judaísmo liberal existe en Israel pero hay que buscarlo, mientras que cualquier versión ortodoxa está a la vuelta de la esquina. En Uruguay, como en Argentina o Chile o Brasil hay una red de comunidades ‘masortí’ y liberales en general. En Buenos Aires en un mismo barrio hay para elegir… Yo he activado en la NCI, que es parte de Masortí América Latina, porque es la comunidad de mi familia y también porque en Uruguay no hay movimiento reformista. Cuando viajo a Europa o Israel generalmente me siento más cómodo en sinagogas reformistas que ‘masortí’. La gran diferencia entre ser judío en Israel y serlo en cualquier lugar del mundo es que Israel es un espacio público judío, es lo que pauta la vida de la gente, mientras que en la diáspora es uno el que debe pautar su vida judía.

P: Vos tenés desde hace años una vivencia muy específica en Israel con tu esposa Karin, días de estudio en el instituto Hartman, que estimo la mayoría de los judíos uruguayos no conocen. Contanos un poco al respecto, cuál es su singularidad y qué aporta a tu entender al pensamiento judío.

R: Este año fue mi décima asistencia al Instituto Hartman en Jerusalem y la sexta de Karin. Yo empecé a asistir en 2009. Es una semana intensa de estudio y conversación judía. Para nosotros ha sido una experiencia enriquecedora siempre. El Instituto fue fundado por el rabino y filósofo David Hartman Z’L y trabaja desde Jerusalem, en Israel y en los EEUU. Su público objetivo fuera de Israel es el judío estadounidense sionista liberal. Creo que lo más interesante para compartir con los lectores de Semanario Hebreo acerca del Shalom Hartman Institute (que es muy grande, mueve recursos enormes) es su contenido, lo que hemos encontrado allí que no encontramos en ningún lado y por cierto no en Uruguay. En ‘Hartman’ se habla de actualidad judía en torno a valores, estándares éticos, dilemas que nos confrontan, desafíos que se avizoran. Las respuestas, que nunca son absolutas, no están en la Halajá o en la prédica de algún rabino sino en la construcción permanente de nuevas alternativas desde las fuentes judías, a través de los académicos del instituto, y sobre todo en lo que puedan hacer tanto líderes comunitarios o rabinos que asisten cada año a los seminarios.

 

P: ¿De allí salen formas muy distintas de entender al judaísmo y la vida judía en general? ¿Y de entender y vivir Israel?

R: Separemos los temas. En relación a Israel, el judío estadounidense sionista medio tiene poco que ver con lo que nosotros entendemos como ‘judío sionista’. Para nosotros ser sionista tiene siempre implícito una opción realizadora, concreta: la aliá; para ellos, es mucho menos común. Ven a Israel desde otra perspectiva y con otro nivel de crítica; esto se nota especialmente en cómo visualizan el tema palestino. Siendo como son mayormente judíos reformistas, el ‘tikún olam’ (justicia social) ocupa un lugar central, casi excluyente, en su judaísmo, por lo cual la ‘cuestión palestina’ les importa mucho. Por otro lado, en relación al judaísmo y la vida judía de una comunidad, son mucho más abiertos y tolerantes de lo que somos (y lo digo con total responsabilidad y sin ambages) en Uruguay. La movilidad entre denominaciones y dentro de las mismas es mucho mayor en los EEUU que en Uruguay, y no sólo por un tema de escala: es ideológico. Por eso tanto las conferencias centrales como el trabajo en talleres más reducidos siempre ponen foco en los matices de un tema y si bien hay un ‘cierre’, queda mucho material para que cada uno procese con el paso del tiempo. La frase talmúdica que ilustra mejor la ideología y el método ‘Hartman’ es ‘éstas y aquellas son palabras del Dios viviente’ (Eruvin 13b). Tanto Karin como yo hemos intentado, por diferentes medios (charlas, prédicas, artículos, ahora redes sociales), difundir lo que yo llamo el ‘lenguaje Hartman’ en nuestro ishuv. Mi comunidad, NCI, siempre ha sido receptiva, y siempre agradezco el espacio y la disposición, pero siento que en general la comunidad judía uruguaya todavía está muy atrapada en el ‘shtetl’. Seguiremos haciendo el esfuerzo, creo que vale la pena escucharnos diferente.

Ianai y su esposa Karin, hace unos años, con Donnell Hartman en Jerusalem

 

La verdad de la realidad israelí

P: Vos y yo usamos a menudo el término “espacio público compartido”, sobre esa vivencia singular de Israel, que quienes lo demonizan no conocen o no quieren reconocer. ¿Cómo lo viste en Israel?

R: Seamos precisos: yo no uso (tanto) este término, pero adhiero cien por ciento al mismo. Yo uso un término acuñado por el rabino Donniel Hartman (hijo de David Z’L y actual Presidente del Instituto) que habla del ‘espacio público judío’. Ambos términos son desafiantes y no son ajenos uno del otro. Donniel habla del espacio público como el desafío de manejar un país (el Estado judío) en términos de valores judíos universales y humanistas, lo cual sabemos que resulta bastante difícil en la realidad. El ‘espacio público compartido’ al que vos referís es la convivencia de diferentes religiones, etnias, nacionalidades, e incluso, admitámoslo, diferentes judaísmos. Lamentablemente, es en este último rubro donde Israel está fallando gravemente. Las otras minorías, sean los árabes-israelíes, sean los tailandeses o hindúes que trabajan en servicios, todos tienen su lugar y un tratamiento de acuerdo a la ley. Por supuesto que en Israel no hay ‘apartheid’, eso es un slogan viciado de ideología ignorante y malintencionada. En lo personal, mi mundo cuando estoy allí es Kfar-Saba, que es absolutamente plural. Rodeada de ciudades árabes, sus ciudadanos no sólo trabajan allí sino que consumen allí, así como muchos judíos consumen en las ciudades árabes. Tal como yo lo percibo, en Israel no hay ‘co-vecindad’ (no viven unas minorías con otras) pero sí hay con-vivencia.

Los desafíos del mundo judío

P: ¿Qué desafíos dirías tiene que resolver el mundo judío en el nuevo año? ¿Nos limitamos a lo que impone la lucha contra el antisemitismo o hay algo desde adentro que debemos tratar?

R: ‘El mundo judío’ es muy amplio. No creo estar en condiciones de abordar el tema a ese nivel. Si hablamos de la comarca, Uruguay, sin duda tengo opinión y propuesta y es un privilegio compartirla con tus lectores. En primer lugar, que ‘la lucha contra el antisemitismo’ se nos ‘impone’ como decís vos, es tal cual. Yo he pasado mi vida intentando NO hablar de antisemitismo, menos aún como fuente de identidad, pero hoy es ineludible. 

En la NCI, en un acto recordatorio del Rabino Fritz Winter, de bendita memoria. Ianai, junto al Rabino Daniel Dolinsky

 

P: Me pasa exactamente lo mismo, siempre fui renuente , más que nada porque estoy segura que es un error decir “estamos solos”. Sigo creyendo  que no lo estamos. O sea, lo sé. Pero que el antisemitismo aumentó terriblemente, es un hecho.

 

R: Así es.Nos están pegando durísimo, a tal punto que varias generaciones que crecimos en otros contextos históricos, estamos perplejos. Así que sí, es un tema prioritario. Sin embargo, no es MI tema, aunque lo aborde de vez en cuando. A mí me preocupa más ese ‘algo desde adentro’: nuestra capacidad y disposición a la auto-crítica (no al auto-odio), nuestra capacidad de tener una buena ‘conversación judía’, y nuestra noción de colectivo más allá del discurso políticamente correcto. Hay unos versos de Leonard Cohen en su ‘Story of Isaac’ que dicen más o menos así: ‘si me llamas hermano ahora, perdona que pregunte, ¿de acuerdo a quién?’. Nuestra historia fundacional es tribal: fuimos doce tribus hasta que finalmente quedó una, los judíos; pero no deberíamos nunca perder de vista nuestro origen. Tal vez nuestro presente sea tribal (estoy parafraseando al profesor Amotz Asa-El), no podemos eludir nuestro ADN, pero nuestro destino es común. Nos está costando mucho pactar entre nosotros. No sólo el antisemitismo acuciante lo demanda; nuestra existencia depende de un pacto: nacimos como pueblo en la epifanía de Sinaí. Nos están faltando momentos de epifanía, y no precisamente en días tan críticos como el 8 de octubre de 2023 sino en días como corrientes como. O sea, cada día.

P: Aclaremos, no es un error que decís el 8 y no el 7. Es que el 8 ya se sabía qué había pasado en el horror de la masacre, habían terminado las expresiones públicas de divisones profundas y el pueblo estaba unido no sólo en el dolor sino en la conciencia de que hay que luchar juntos para levantarse.

R: Exacto. Para mí hubo tres 'estados del alma' en Israel: hasta el 6 de octubre, una profunda división; el 7 de octubre, la masacre (lo que sucedió no admite otro nombre); el 8 de octubre se dio y se percibió un espíritu de unión como en los viejos tiempos ante la incertidumbre general por un lado y la certeza de lo que había sucedido por otro.

 

Antisemitismo en Uruguay

P: Has escrito días atrás un excelente artículo en Búsqueda, preocupado por el antisemitismo en Uruguay. ¿Cómo lo explicas? No puede ser sólo la influencia de dinero catarí e iraní que paga, y que estoy segura que llega a muchos. ¿Hay necesariamente algo más de fondo?

R: Si hay algo más de fondo es una pregunta que me excede. Seguramente sí y prefiero no saberlo porque seguramente me muestre un aspecto de mis conciudadanos uruguayos que no me guste. La encuesta que contrató la NCI con OPCION fue bastante concluyente en ese sentido. Lo del dinero catarí: no sé cómo se compara Uruguay con Harvard, pero si invierten tanto en el odio antisemita no veo por qué nos saltearían… Respecto a ‘Búsqueda’, cada tanto escribo alguna carta al Director, creo que es un espacio válido y plural y escapa a la dinámica salvaje de las redes sociales. En las cuales, aclaro, soy muy activo, probablemente marginal (comparado con Pettinatti por ejemplo), pero jamás me engancho con ‘haters’, como me enseñó mi ‘maestro’ en el tema Hori Sherem. Una carta al Director en ‘Búsqueda’ permite llegar a un lector más crítico y reflexivo, más analítico, y probablemente menos fanatizado. Últimamente he tratado de transmitir nuestro agotamiento y dolor con la embestida antisemita. Too much!

P: ¿Qué respuestas debemos dar?

R: Creo que lo más importante es, por un lado, mostrar un cierto grado de unidad ante el agravio y el ataque (unidad no monolítica), y por otro mostrar los matices que nos conforman como colectivo. Esto último no es sencillo: puede que ‘el otro’ no quiera entender porque no sirve a su causa, y puede que entre nosotros algunos no toleren los matices. Es una labor sutil y desafiante. Los matices no contribuyen a las grandes causas, pero sin ellos el mundo está partido en dos. En este sentido, y no quiero dejar de expresarlo, auguro mucho éxito a la nueva etapa que se abre en nuestra comunidad con el Comité Central. Esa ha sido una respuesta a la nueva realidad. Como siempre, los procesos comunitarios son glaciares, pero eventualmente el cambio se da.

El acto por la Convivencia, en la NCI, el año pasado. Es un recordatorio anual de David Fremd, de bendita memoria, pero también una ocasión de fuerte condena al antisemitismo

 

Rosh Hashaná, con esperanzas y desafíos

P: ¿Te planteas nuevas misiones para el nuevo año? ¿Cómo pensás celebrar?

R: Celebramos en familia y en comunidad: hijos y ahora nietos. Para Karin y para mí la NCI es nuestro otro hogar. Yo ya no ocupo cargos (¡por suerte!), pero Karin sí. Más allá de cargos, estamos muy involucrados en diferentes proyectos. En lo personal mi único desafío es seguir sirviendo de apoyo cuando me necesiten y seguir difundiendo mis inquietudes y sensibilidad judía por todos los medios a mi alcance y en el ámbito que sea; siempre más hacia la interna comunitaria que como ‘hasbará’. Creo que los judíos ya no tenemos que explicar más nada; sólo defendernos (integridad física y espiritual) y sobre todo estar razonablemente tranquilos que estamos haciendo las cosas a la altura que nuestra mejor tradición nos exige. Aquello de ‘ser un pueblo santo y un reino de sacerdotes’ (Éxodo 19:6), otra cita predilecta de Donniel Hartman… Lo de ‘reino’ puedo prescindir; lo ‘santos’ y ‘sacerdotes’ como noción de superioridad, más aún; pero la idea de propósito, superación, y desafío moral permanente me fascina; el detalle es lo de menos.

En familia, lo central. Ianai con sus hijos.

 

P: Apasionante Ianai. Feliz de haberte pedido esta entrevista. Shaná  Tová para vos y Karin, para toda la familia . Y que sigas haciendo tan buen uso, siempre, de la capacidad de pensar y analizar nuestro diverso mundo judío en todos sus matices.

R: Muchas gracias.  Shaná Tová y Gmar Jatimá Tová.

Ana Jerozolimski
(17 Septiembre 2026 , 07:44)

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Por el Dr. Mario Sinay

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