(Con información de Magen David Adom)
La guerra entre Israel y la organización terrorista Hezbolá cobró también este lunes un duro precio en forma indirecta, al estallar cerca de la frontera restos de una munición de racismo que al parecer había quedado en el terreno tras su lanzamiento a territorio israelí tiempo atrás. El hecho, que aún está siendo investigado, ocurrió durante un paseo de alumnos de secundaria. El cruento saldo del potente estallido fue un niño de 14 años muerto, otros dos gravemente heridos, 10 en estado moderado y 12 levemente heridos. La explosión fue en un sitio conocido como la cresta de Ramim, muy cerca de la frontera con Libano, en la Alta Galilea.
Moshe Davidovich, jefe del consejo regional Maté Asher, declaró a la radio israelí que "estamos en una disyuntiva, ya que por un lado la guerra no ha terminado y hace tan solo unos días, hemos tenido que entrar a los refugios por una alerta puntual, y por otro, aunque en general la situación está más calma y queremos que la gente vuelva a pasear en el norte, hay que tener mucho cuidado porque puede pasar lo de hoy, restos de municiones que no estallaron".
Un gran número de ambulancias de Magen David Adom, unidades de terapia intensiva móvil socorristas en motocicletas de auxilio médico y helicópteros fueron enviados de inmediato al lugar, junto con helicópteros de las FDI que también fueron desplegados para evacuar a los heridos.

Tras extensos esfuerzos de reanimación, los paramédicos de MDA declararon la muerte de un niño de aproximadamente 14 años en el lugar de los hechos. Fueron evacuados 24 heridos al Centro Médico Rambam, al Centro Médico Ziv y al Centro Médico de la Galilea en Naharia, entre ellos: 2 heridos graves, niños de aproximadamente 14 años, con heridas de esquirlas en todo el cuerpo. 10 heridos moderados, 2 adultos de aproximadamente 50 años y 8 niños. 12 heridos leves, todos niños.
El técnico en emergencias médicas de MDA, David Radko, señaló: “Fui el primero en llegar al lugar en una motocicleta de auxilio médico de MDA e inmediatamente vi la magnitud del incidente. Las víctimas estaban dispersas a lo largo del camino; algunas sostenían e intentaban ayudar a sus amigos heridos. Más adelante en el camino, vi a los heridos de mayor gravedad. De inmediato comencé el triaje de las víctimas y el control de hemorragias. A pesar de las escenas desgarradoras y de su sufrimiento, los heridos colaboraron conmigo de manera excepcional. Todos intentaban ayudar a sus amigos en todo lo posible. Algunos incluso aplicaron torniquetes a sus compañeros para detener el sangrado. Les di instrucciones sobre cómo ayudar, y las escucharon y siguieron. Fue una escena extremadamente difícil y compleja, y no es fácil ver a niños heridos en estas condiciones. Hicimos todo lo posible para brindarles la mejor atención posible”.
El paramédico de MDA, Osama Masoud, declaró: “Inmediatamente después de que se reportó el incidente a la Central de Emergencias de MDA, fuimos enviados al lugar. La escena que vimos era muy difícil. Había muchos gritos, una gran conmoción y los heridos estaban asustados. Vimos a varios heridos graves tendidos a lo largo del camino de acceso que va de la carretera al bosque, entre ellos un niño que estaba inconsciente. Tras realizar labores de reanimación junto con un equipo médico militar, nos vimos obligados a certificar su fallecimiento. Clasificamos a los heridos e iniciamos de inmediato el tratamiento médico rápido. Entre los afectados había dos niños de unos 14 años con heridas de esquirlas en todo el cuerpo, así como otras víctimas que caminaban por el lugar. Brindamos tratamiento médico vital, incluyendo control de hemorragias y vendaje de heridas. Evacuamos a los heridos hacia los helicópteros que habían aterrizado cerca y, en ambulancias de MDA, hacia los hospitales”.





