El Dr. Yuval Harpaz, doctor en Investigación del Cerebro y en Psicología, es conocido desde hace años en gran medida por sus proyectos públicos de recolección y análisis de datos estadísticos y científicos. Lo hizo durante la pandemia, también con los cohetes lanzados a lo largo de los años desde Gaza hacia Israel, y en 2023 sintió la necesidad de hacerlo respecto a la masacre del 7 de octubre. Lo hizo conjuntamente con la Dra. Keren Yalin-Mor y con Sagy Or.

No cuenta con fuentes secretas exclusivas, según ha comentado repetidamente, y se basa en gran medida en datos ya hechos públicos. Pero con trabajo de hormiga, ordenó todo, no dejó ningún nombre afuera y llegó a lo que hoy es conocido como el Archivo Nacional del 7 de Octubre.
No es solamente una lista, sino una ubicación en el mapa de Israel de cada caso, lo cual en la era digital permite acercar, agrandar y entender más a fondo. Entrando al sitio oct7database.com se llega a todos los asesinados y secuestrados, así como a todos los datos recopilados y detallados.
Apretando AQUÍ se llega al sitio. Está en hebreo.
Conversamos con el Dr. Yuval Harpaz de cara al tercer aniversario de la masacre. Este es un resumen de la entrevista.
P: Dr. Harpaz, nosotros hablamos hace varios meses cuando el archivo ya estaba listo, en línea, y usted ya había llevado a cabo todo ese minucioso trabajo. Me pregunto cuánto ha tomado este tema el control de su vida o cuánto le ha afectado. Lo pregunto porque tengo claro que tanto los rescatistas en el terreno que vieron a los muertos como los investigadores, aunque de otra forma y a otra escala quizás, sufrieron por su trabajo con el tema del 7 de octubre.
R: Yo puedo decir que hoy estoy bien. El archivo no es el tema central al que dedico mi vida y, en parte, es un trabajo técnico al que sigo dedicándole unas horas cada tanto. Pero no es que lo abarque todo en mi vida personal, así que es diferente de quienes se dedican enteramente a esto. Pero es cierto que ha habido días en los que tuve que decir: «basta, ahora tengo que parar, volveré a esto en unos días». Si tengo que anotar o corregir algo pero los datos ya son conocidos y están confirmados, no tengo que buscar fotos y videos para corroborarlo.
P: Pero ha tenido que lidiar con materiales complejos…
R: Sí, es cierto. Aun así, puedo mirar algo terrible, partes de cuerpos calcinados o algo similar, pero busco lo que está sucediendo: si hay un resto visible, de qué color es la ropa... Analizo con la mirada, ¿entiendes? Intento comprender algo. Es un poco diferente a ver las noticias y horrorizarse.
P: Al cumplirse tres años de la masacre, quizás no tanto como investigador sino como ciudadano que conoce el tema al dedillo, ¿qué siente que hay que decir?
R: Quisiera que el Estado fuera responsable de lo que ocurre aquí. Algo no funciona en el sistema y eso duele. El Estado no organizó los datos, entonces los organizo yo; no quiero tener que hacerlo. Hay que asumir la responsabilidad e investigar en forma seria qué pasó. El problema es que, a medida que pasan los años, la gente que investigaba se va retirando de sus funciones, y ahora será un problema recopilar todo el material.
P: Y lo central es que el gobierno promulgue la ley necesaria para formar una comisión investigadora.
R: Por supuesto.
P: Un gran tema el 7 de octubre fue el de las familias asesinadas. La Dra. Cochav Elkayam-Levy, a la que he entrevistado, hizo una investigación especial sobre eso y se acuñó el término «kinocidio», por la palabra inglesa kin, que es familiar. ¿Qué arrojó su trabajo al respecto?
R: Hicimos, en paralelo al equipo de Cochav y en colaboración con ellos, un trabajo muy serio sobre cuántas parejas fueron asesinadas juntas, cuánta gente perdió a sus hijos, a sus nietos... Hubo muchos casos en los que las familias murieron juntas. Hace poco, Keren Yalin-Mor, parte de mi equipo en el tema del archivo y que trabajó principalmente en este proyecto, escribió que actualmente sabemos de 533 asesinados, caídos y secuestrados que tenían parentesco con otra víctima de la guerra, lo que representa unas 200 familias diferentes. También sabemos que 123 parejas fueron asesinadas.
P: Se habló primero de 1400 muertos el 7 de octubre, luego 1200… fue un poco menos según sus datos.
R: Según lo que yo recopilé, fueron 1146 personas muertas directamente el 7 de octubre, la enorme mayoría civiles; pero hay que agregar a los secuestrados que no regresaron y murieron en Gaza, y a los heridos del día de la masacre que fallecieron después. Por lo menos 1193 muertos.
Pero debo señalar que hay más personas que murieron, aunque no directamente. Por ejemplo, alguien a quien trasladaron al sur para que no estuviera en la zona de conflicto, pero le desconectaron o conectaron aparatos, no funcionó y finalmente falleció. Hay personas que murieron no propiamente por un cohete o algo así, sino indirectamente: infartos durante la alarma, todo tipo de casos.
En el mapa, los detalles
P: Un dato que usted ha publicado es que desde el 7 de octubre hasta el tercer aniversario de la masacre murieron 2050 personas, o sea, incluyendo los caídos en combate en los distintos frentes de guerra, víctimas de cohetes y demás. ¿Tiene el desglose de los números?
R: Nuestro mapa se ha perfeccionado mucho. Apretando el botón «Norte» se ve qué ocurre en el norte. En todo el frente norte (incluso disparos desde Líbano hacia Tel Aviv) veo que tenemos 177 muertos. En el mapa hay una opción para mostrar escenarios, cuántos murieron en cada lugar. En el norte también se puede contar cuántos murieron dentro del sur de Líbano y cuántos dentro del norte, dentro de las fronteras de Israel. Hay también un mapa que resume el tema de los misiles.
Si entras al mapa puedes descargar la tabla de Excel. Allí figura que desde Líbano hay 47 muertos, incluyendo cuántos murieron a causa de las alarmas (por ejemplo, accidentes de tráfico debidos a la alarma). Continúo actualizando cada vez que ocurre algo.
P: Una pregunta que va más allá de los datos. Al ocuparse de todo esto, ¿qué aprendió sobre los enemigos de Israel? ¿Y sobre el pueblo de Israel?
R: No tengo demasiadas expectativas; no creo que nada se solucione en los próximos 10 años, y dudo que se solucione en 50 años. Pero creo que no importa si eres de izquierda o de derecha: si quieres hacer la paz, no es algo que se pueda hacer ahora mismo, pero se necesita un liderazgo que cree las condiciones para que en el futuro sea posible. Si no empezamos a trabajar en ello desde ahora, en el futuro será imposible. Creo que será posible si creamos condiciones de calma y educación sin violencia. La gente de allá cambiará con el tiempo. El enemigo es terrible, pero las cosas pueden cambiar a largo plazo.
P: ¿Y sobre nosotros mismos? Quienes arriesgaron su vida para salvar a otros, la solidaridad, el heroísmo...
R: Por dar algunos ejemplos, hubo casos de personas que se tiraron sobre una granada para salvar a sus compañeros arriesgando su propia vida, o que patearon una granada con el pie…
P: Como Aner Shapira, que tomó en sus manos varias granadas tiradas hacia el refugio en el que él y muchos otros se escondían, y se paró a la entrada del refugio para recogerlas hasta que murió.
R: Exacto. Ese caso es muy conocido. Yo no reuní todos esos detalles, sino que me ceñí a lo esencial de qué ocurrió, dónde, quién murió, fue secuestrado o herido.
A modo de resumen
P: ¿Hay algo más que quisiera decir?
R: Todo esto da la sensación de vivir en una película. Las cosas que pasan aquí no parecen reales. Y estoy criando a mis hijas aquí; construyo una casa y la misma semana que instalo las ventanas cae un misil de Irán a un kilómetro. Es difícil de concebir, pero nos toca vivir esto. Y sé que lo superaremos.
P: Y al mundo que juzga con hipocresía a Israel, ¿qué le diría?
R: Mira, yo personalmente me considero liberal. Y si un niño muere, no importa dónde sea, me resulta difícil. No es que no acepte ninguna crítica, pero si el mundo nos trata a nosotros como los malvados de la historia, hay hipocresía. ¿Solo les importan los niños de un lado? Mis hijas tuvieron que aprender a esconderse de los cohetes en un estacionamiento. Si solo se compadece a los niños de un solo lado, no lo puedo aceptar.
P: Mil gracias por todo esto.
R: A ti, por tu interés.





