Entrevistas

Los sabios consejos del psicólogo uruguayo-israelí Leo Wolmer

Analizando la crisis actual, cómo manejarse ahora y cómo mirar hacia adelante

Leo Wolmer (58), Doctor en Psicología  es Profesor en la Escuela de Psicología del Centro Interdisciplinario (IDF) en Herzlia, donde dicta cursos para estudiantes del primer título (BA) y de Master. Hasta hace unos meses dirigió el Departamento de –Investigación del Cohen-Harris Resilience Center.

Publicó más de 70 artículos  científicos y capítulos en revistas y libros internacionales sobre su especialidad. Todos sus estudios-Psicología y Educación-fueron en la Universidad de Tel Aviv. Su Master fue en Psicología Clínica.

Nació en Montevideo, fue alumno de la Escuela Integral, madrij y mazkir de Macabi Tzair. Está radicado en Israel desde 1982.

 

Está casado con Laura. Tienen 3 hijos: Dror, Shajar y Sean.

 

 

P: Estamos viviendo todos una situación sin igual, distinta sin duda hasta de los peores momentos de guerra, que  traían aparejados por cierto otros tipos de peligros. Acá, la incertidumbre juega un papel muy grande. ¿Se puede definir el estado de ánimo que se percibe en la población israelí? Claro que hay diferentes formas de reaccionar ¿pero te animás a hacer una generalización promedio?

R: En ciertos aspectos el estado de ánimo que vivimos en Israel es similar al que se vive en otros países en los cuales también han sido implementadas medidas tan drásticas y dramáticas . Hay tensión, angustia y ansiedad, los miedos se han incrementado así como un estado de ánimo depresivo sobre todo en aquellos que venían con esa vulnerabilidad. A diferencia de otros países, Israel está acostumbrado a enfrentarse a situaciones de peligro a nivel nacional, lo que significa que hay metodologías preparadas, planes que se implementan en forma rápida, y estructuras civiles y militares que apoyan al ciudadano. Si fuera necesario pasar el comando del operativo al ejército, algo que puede pasar en cualquier momento, la transición sería muy rápida.

P:¿Cómo evaluás la respuesta de la gente a las medidas del gobierno?

R: No muy buena al principio, lo que generó la necesidad del gobierno de ajustarlas en los últimos días, asustando en forma injustificada a mi forma de ver, con amenazas de miles de muertos en las próximas semanas. El israelí medio pensaba que estaba de vacaciones y podía ir a la playa en lugar de entender que cada uno tiene su responsabilidad de cuidarse y cuidar a los otros.

Corona en Israel- Foto: Ariel Jerozolimski
Corona en Israel- Foto: Ariel Jerozolimski

 

P: En el fuero íntimo de cada uno ¿qué nos sucede frente a una situación de ansiedad colectiva?

R: Sabés que cuando una persona siente ansiedad, hay diferentes mecanismos de defensa que se utilizan. Algunos mecanismos son maduros y nos ayudan a manejar la angustia sin distorsionar la realidad, como el humor, la anticipación, o la sublimación. Otros son inmaduros y disminuyen la angustia a costa de distorsionar la percepción de la realidad o afectar nuestra salud, como la negación, represión, o la somatización. Creo que la negación ha trabajado horas extras en muchos de nosotros, no queriendo aceptar que gente puede morir, que nuestras rutinas han cambiado y que para algunos esto resulta en pérdidas sociales y económicas. Pienso que la semana próxima esto será mejor manejado.

P: ¿Cómo te parece que se logrará eso?

R: Supongo que en los próximos días veremos las primeras muertes en Israel, es inevitable, y esto va a quebrar un poco la sensación de invencibilidad. Aun así, es importante poner las cosas en proporción. Gente muere de gripe de a miles en todo el mundo, y las personas mayores con enfermedades respiratorias o cardíacas son las más vulnerables. Pienso que las cifras no son las que crean el miedo sino lo que no sabemos, especialmente no saber cuándo tendremos medicamentos y vacunas con eficiencia establecida.

 

P: Conocemos lo que ocurre en la zona adyacente a Gaza, que desde hace casi 20 años vive con esa conciencia de que súbitamente puede sonar la alarma. Y los expertos explican a menudo sobre las secuelas que quedan en la gente, en los niños que no conocen otra cosa, trauma, post-trauma…La situación actual es diferente. ¿Cómo compararías una cosa con la otra?

R: Pienso que la comparación es similar a la que hacemos entre una situación peligrosa (un misil que destruye una casa) y una situación que da miedo (contagiarse de gripe). El misil no diferencia entre bebés y ancianos, el coronavirus sí. Es por eso que uno debe cuidar sobre todo a los grupos vulnerables, quienes están en peligro, cuidándonos a nosotros mismos. Recordemos que post-trauma es una reacción a una amenaza inminente a nuestra existencia. No es el caso del coronavirus para la gran mayoría de las personas. 

P: ¿Esto entraría en la categoría de estés continuo? ¿Depende de cuánto tiempo dure?

R: Exacto. Eso no quiere decir que no paguemos un precio por vivir con estrés continuo. Ya han pasado unas semanas y tenemos delante nuestro unas semanas más. Pero, nuevamente, proporción. Nuestros abuelos y padres sobrevivieron el Holocausto, nosotros o nuestros hijos pasamos guerras o luchamos en ellas… estamos hablando de una condición médica que requiere medidas de precaución, no estamos escondidos debajo del piso, en el campo de concentración, o en trincheras. En unos meses esto será parte de nuestra historia. 

P: ¿Y qué consecuencias puede tener este estrés continuo?

R: Es muy importante entender la fisiología del estrés continuo. Ante determinadas situaciones en las que nuestra mente interpreta como peligrosas (enfatizo el “interpreta”), nuestro organismo incrementa el estado de estrés para cubrir una determinada demanda y recobrar luego nuestro nivel de equilibrio. Es por eso que, por ejemplo, en momentos de estrés el corazón late más rápido. Es importante para enfrentarnos al peligro actual. En el hombre de las cavernas, este peligro podría ser un tigre del que había que alejarse rápidamente o atacarlo. Si el estrés persiste podemos ver aparecer condiciones médicas o enfermedades con posibles alteraciones funcionales u orgánicas. Esto se debe a que durante el estrés, activamos estructuras nerviosas (por ejemplo el hipotálamo, el sistema endocrino y el nervioso, la hipófisis y las glándulas suprarrenales) que liberan hormonas que a corto plazo ayudan a regular los órganos, pero a largo plazo influyen negativamente en el sistema inmune. Es por eso que después de una época de estrés continua nos enfermamos más fácilmente. En el caso actual del coronavirus, reforzar y no debilitar este sistema inmune es crítico, sobre todo porque la mayoría no tenemos un “tigre” frente a nosotros que amenaza nuestra existencia. Actividad física, alimentación sana, meditación, un buen dormir, más humor y menos fumar o ver noticias… y muchos abrazos, fortalecen nuestro sistema inmune.   

P: ¿Ayuda el saber que todo el mundo está igual, o sea todos en el país y también afuera, en el planeta en general? ¿O por el contrario, quizás ahoga más todavía?

R: Pienso que es algo personal, y depende donde focalizamos la atención. En cierta forma ayuda (“mal de muchos…”), sabiendo que científicos de todo el mundo están trabajando para encontrar el remedio, pero en otra forma puede ahogar si me creo mentalmente un desenlace apocalíptico.

P: ¿Cómo se puede ayudar a la población para que pueda contener el estrés?

R: Es importante dar información correcta y periódica, a través de fuentes con credibilidad y autoridad. Si no la tenemos, la buscaremos para calmar nuestra ansiedad en lugares menos responsables, y es ahí donde los rumores hacen estragos. Por otro lado, no hay que estar pegado a la TV o la computadora. La población debe saber que las necesidades básicas estarán cubiertas, enfermos recibirán medicinas, no habrá falta de alimentos, etc. Facilitar cierta rutina es fundamental, sobre todo para los chicos. Fue un error en Israel suspender las clases virtuales en el sistema educativo y espero que la semana próxima vuelvan a reaparecer. La tecnología permite hoy una serie de opciones que no existían en el pasado. Hay que dar un mensaje de responsabilidad, sin distorsionar la realidad, pero también de fe y optimismo. Toda crisis es una oportunidad para aprender, crecer, mejorar, y cambiar.

P: Eso es por cierto un mensaje alentador. En la situación actual, desde tu punto de vista ¿Cuáles son los sectores más vulnerables?

R: A nivel médico, lógicamente los ancianos y aquellos mayores con enfermedades cardíacas o respiratorias u otras que hayan afectado el sistema inmune. A nivel psicológico, los niños que dependen de nosotros para procesar situaciones de angustia, buscando en nuestra mirada cierta explicación sobre lo peligroso de la situación. Los equipos médicos deben ser sostenidos en forma específica debido al desgaste físico y emocional, como a la probabilidad mayor de contagio. Nuestras investigaciones nos han demostrado que aquellas personas que en los últimos años hayan padecido factores de riesgo (muertes, divorcio, problemas económicos, enfermedades, o traumas), sobre todo más de tres de estos, demuestran una vulnerabilidad mayor.

P: Vos sos Profesor en la Escuela de Psicología del Instituto Interdisciplinario de Hertzlia, que como todas las demás instituciones educativas de Israel, tiene evidentemente las puertas cerradas. Pero no son vacaciones. ¿Cómo se organizan para el semestre que debía comenzar ahora?

R: El IDC postergó en una semana el comienzo del semestre, y se instalaron plataformas tecnológicas y apoyo logístico a todos los profesores para seguir dando las clases interactivamente. Por ejemplo, los estudiantes de la Escuela de Computación fueron movilizados para que cada profesor tenga un asistente tecnológico. Es todo un desafío que en unas semanas veremos los resultados.

P: Que sea con éxito en eso. Tenés también práctica clínica. Imagino que la gente puede volcar allí mucha cosa que le afecta. ¿Ves un cambio en los planteamientos? ¿Temas recurrentes estas semanas?

R: No se puede evitar que la situación que vivimos no aparezca en las sesiones, desde pacientes que prefieren tener la sesión por Skype, hasta los temas que angustian a cada uno. El aumento de tensión y angustia se ve claramente. Paradójicamente, algunos pacientes con historia de trastornos de ansiedad viven esta época más fácilmente… en su mente lo peor ya ha pasado tantas veces que la realidad los afecta menos.

P: ¿Cómo afectan estas situaciones a nivel de familia y de pareja?

R: Me preguntabas antes sobre personas en riesgo. Justamente otro grupo en riesgo son aquellas parejas que no han sido estables o maduras, que no han desarrollado una buena comunicación, intimidad, y amistad, y se enfrentan a semanas de estar juntos con la necesidad de coordinar, respetar espacios, ayudarse mutuamente, negociar tiempos y prioridades. Creo que no es casualidad que en Wuhan, donde todo comenzó, se reporta en estos días un crecimiento en la cantidad de divorcios. Pero, como dijimos antes, es también una oportunidad para cambiar y madurar no solo a nivel personal sino también de pareja.   

P: ¿Y cómo se maneja el tema de los niños en casa?

R: La realidad de los niños ha cambiado, y debemos adaptarnos y adaptarlos. Tener una rutina, especialmente si las escuelas vuelven a clases virtuales, hacer ejercicio físico (o bailar) es fundamental para disminuir el estrés y liberar hormonas que mejoran el estado de ánimo y fortalecen el sistema inmune; regular la cohesión familiar, dando espacios a cada uno pero al mismo tiempo facilitando el estar juntos y el apoyo mutuo; jugar es muy positivo, el humor es fundamental, la creatividad permite procesar emociones, el contacto telefónico o a través de plataformas de internet con amigos, familiares, y especialmente abuelos a quienes no se puede visitar físicamente, todos estos nos permitirán pasar esta época, cada vez de a un día. 

P: Recuerdo de entrevistas anteriores que hicimos, que viajaste a asesorar por ejemplo en Turquía después de un terremoto, sobre cómo seguir adelante en comunidad. ¿La situación actual es comparable con algo de lo que ya viste ahora? 

R: El impacto de 30.000 muertos y 600.000 desplazados en unas horas no se compara con lo que enfrentamos hoy. Son realidades totalmente diferentes. Aun así hay ciertos parámetros similares en lo que se refiere a la coordinación a nivel nacional, a las necesidades básicas que hay que brindar, la transmisión de información, la contención de los miedos, y el focalizarse en los grupos más vulnerables. La recuperación será también mucho más rápida.    

P: Como psicólogo, no solamente como ciudadano del mundo ¿qué opinión te merece el análisis de la situación que trata de ver  lo positivo, el hecho que no hay más remedio que dejar de correr como locos, de viajar y comprar, de devolver cierto equilibrio al mundo?

R: Este mensaje me parece muy importante. Nos obliga a hacer una pausa, reevaluar prioridades, recordarnos que nuestro pasaje por este mundo es corto y muchas veces damos importancia a cosas que en realidad no son tan importantes. Ojalá más gente reflexionara sobre lo que está sucediendo a nivel climático, como cuidamos el planeta, la responsabilidad de ciudadanos y gobiernos, y cada uno pusiera su granito de arena. Pienso que la generación de nuestros hijos, a quien injustamente se acusa de ser egoísta y superficial, esta más concientizada y comprometida con estos temas. En ese aspecto soy un poco optimista.  

P: Me alegra mucho pues haberlo planteado. ¿Algún otro mensaje que quisieras agregar?

R: Sí, que  el tema comunitario es fundamental. La comunidad como una gran familia que necesita el apoyo mutuo, donde por ejemplo se puede movilizar a los jóvenes de las tnuot para que puedan ayudar a que los ancianos y los más vulnerables estén cuidados. No tengo dudas que la colectividad judía en Uruguay hará el mejor esfuerzo, y no solo frente a miembros de la colectividad.  

P: Como siempre. En efecto, ya hay iniciativas en este sentido. Muchas gracias Leo por esta entrevista tan interesante.

R: Gracias a vos.

Ana Jerozolimski
(20 Marzo 2020 , 13:40)

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