Entrevistas

Con la Directora de Cultura Mariana Wainstein, mucho más allá del desafío de la pandemia

Podríamos hablar con Mariana Wainstein sólo sobre el singular desafío de encabezar la Dirección de Cultura en tiempos de Coronavirus, y habría mucho para contar. Pero Mariana lleva consigo varios mundos a la vez y esto nos amplía el espectro. Por sus propias inquietudes, por el trabajo diplomático de su esposo Álvaro Malmierca que ha trasladado a la familia a distintas partes del planeta, por el hogar en el que creció y los recuerdos que atesora.

Sus padres Iona y José Wainstein eran los dueños de la Librería Inglesa en la calle Sarandí en Ciudad Vieja, lo cual dejó recuerdos imborrables en Mariana y su hermana mayor Berta. Iona había nacido en Europa, de allí llegó a Argentina, luego a Israel, donde trabajó en la Cancillería y en ese marco llegó a Uruguay, trabajó en la Embajada de Israel en Montevideo, y decidió quedarse, convertir a Uruguay en su hogar. Recién muchos años después, ya de mayor, volvió a Israel.  José, nacido en Argentina, llegó de muy pequeño al departamento de San José en Uruguay y de allí más tarde a Montevideo. Los recordamos de la librería en su segundo domicilio, frente a la Plaza Matriz.

Esta entrevista no es sólo sobre el cargo de Directora de Cultura, sino sobre la persona que lo desempeña. Agradecemos a Mariana el tiempo que nos ha dedicado.

 

P: Mariana, debo comenzar confesando que me parece un poco extraño entrevistarte como Directora de Cultura, recordándote aún de niña como alumna en la Escuela Integral, varios años menor que yo. Es lindo que uno va haciendo cosas en la vida y llega a un cargo de responsabilidad en el que puede dejar su impronta. ¿Cómo te estás sintiendo como Directora de Cultura?

R: Querida Ana, yo también te recuerdo a ti y a tu familia, miembros muy importantes de la colectividad. Por suerte me siento bien con el paso del tiempo y también con mis nuevas responsabilidades. 

En una reciente conferencia brindada al presentarse el sello en homenaje a Idea Vilariño en su centenario (Foto: Nicolás der Agopian)

 

P:  Creo que sería bueno explicar cuál es el marco en el que trabajás, de quién depende esta dirección. ¿En qué consiste exactamente este cargo? 

R: La Dirección Nacional de Cultura es un sitio desde el cual se implementan las políticas culturales en todo el territorio nacional. Depende del Ministerio de Educación y Cultura por lo cual trabajo directamente con la autoridad máxima en el tema que es el Ministro de Educación y Cultura, el Dr. Pablo da Silveira

P: ¿Es un cargo al que una aspira a llegar o alguna circunstancia te lleva allí y vas viendo qué contenido le ponés a esa responsabilidad?

R: Me gusta mucho la gestión cultural, quizás desde esa convicción me he sentido muy cómoda desde el principio. Creo que es un lugar que tiene mucho potencial, hay que ordenar la casa y también hay que coordinar programas y proyectos varios.  Facilitar el acceso a la cultura , coordinar con los gobiernos departamentales, re inventar una Dirección para que pueda ser moderna y eficiente. Es una gran responsabilidad decidir prioridades, proponer estrategias, estar en contacto con los usuarios de la Dirección, artistas, académicos, responsables de instituciones culturales en todo el país y público en general. Todo esto siendo conscientes que jugamos en un equipo de gobierno y que las políticas culturales son parte de un mapa grande y que se debe coordinar con todos los aspectos y prioridades de ese mapa. 

 

P: Y en tiempos de pandemia no es nada sencillo. En todo el mundo se discutió-quizás una de las pocas excepciones fue Alemania- , también en Uruguay, la suspensión de actividades, la forma en que se fue volviendo. Quizás lo primero sobre este punto es pedirte, más que nada para los uruguayos que lean esto desde el exterior, que nos cuentes en qué situación se está ahora.

R: La situación ahora...sabiendo que mientras te respondo esto..todo puede cambiar....y que no se puede cantar victoria..... creo que el Uruguay se ha manejado muy bien en esta crisis sanitaria planetaria, quizás es uno de los mejores lugares del planeta para estar en este momento. El presidente de la República ha priorizado la seguridad sanitaria sin poner en riesgo el valor de la libertad del ciudadano, apelando a la responsabilidad de todos para cuidarnos.  Esto no se ha visto en otros países, donde lamentablemente el miedo ha sido el gran triunfador y la libertad la gran víctima. 

P: Libertad  responsable, le ha llamado el Presidente Lacalle Pou. Yo me refería específicamente a tu campo, a cómo explicarías cómo está este tema en medio de la pandemia.

R: En la medida que los indicadores han ido mostrando que vamos bien, se ha ido permitiendo regresar a la actividad, en muchos sectores. En el sector cultural se ha sufrido la paralización de la actividad desde el primer día, desde el 13 de marzo, cuando se cancelaron todos los espectáculos públicos, y luego las clases, cuando habían sido detectados sólo cuatro casos. Esta medida resultó ser muy positiva para controlar la incidencia de los contagios pero fue muy dura para la actividad artística y cultural. Luego, de a poco se fueron preparando protocolos para regresar a la actividad. El  8 de julio se re abrieron las escuelas artísticas y a fines de julio se comenzaron a abrir museos y espectáculos respetando determinadas indicaciones sanitarias. Todavía estamos trabajando en ajustar los protocolos, las distancias entre artistas y en la sala, los aforos permitidos y el número de funciones por día.  También seguimos trabajando desde el primer día en tomar medidas paliativas que ayuden al sector y a la población en general. 

P: Es que cuando se impone el distanciamiento, hay que buscar alternativas.

R: Así es. Te cuento que en cuatro días creamos una plataforma “culturaencasauy” para acercar contenidos culturales a la población que se quedaba en su casa. Se subieron conciertos, visitas guiadas a nuestros museos, obras de teatro. También creamos un fondo solidario cultural público-privado desde donde hicimos llamados a docentes artistas, y así pudimos premiar a cien de los casi 700 que se presentaron, y subimos a la plataforma 500 clases de diferentes temáticas.  También desde ese fondo solidario compramos 11.700 entradas a espectáculos que se habían cancelado a causa de la emergencia sanitaria. Trabajamos junto con el servicio de información cultural en la dirección nacional de cultura, desde donde intentamos medir el impacto y tener datos para ayudar a los diferentes artistas involucrados.  Hicimos luego otro relevamiento más individualizado, y ahora estamos organizando desde ese fondo Solidario Cultural un llamado a plataformas digitales que puedan servir para ayudar a varios artistas a través de venta de entradas y transmisión de espectáculos en streaming. Quisieramos implementar también la venta de butacas solidarias para que la gente pueda ayudar a completar esas salas que se ven limitadas en el aforo por la pandemia, en síntesis queremos que las personas o empresas que así lo deseen puedan comprar butacas que están canceladas, ya que solo se permite por ahora que accedan un tercio del público aproximadamente.  Desde la Dirección también hemos negociado convenios con UTE y con ANTEL para apoyar al sector. 

 

P:  Solemos decir que lo primero es la salud, luego decimos que la cultura en sus diversas expresiones es clave para el alma, para vivir mejor con uno mismo. ¿Dirías que cultura en tiempos de Coronavirus es un mundo prescindible, que debe ser relegado a segundo plano cuando hay riesgo de salud, o es una barbaridad considerarlo así?

 

R: Es que la cultura tiene todo que ver con la salud. Y esto ha quedado comprobado en todos los países donde ha habido cuarentena estricta. La gente se ha refugiado en libros , en espectáculos artísiticos transmitidos digitalmente, la gente ha salido a cantar a los balcones....es con música que se les agradece al personal sanitario todos los días...La cultura es indudablemente parte fundamental de nuestra vida. A veces la tomamos como algo seguro, que está ahí, que no cuesta nada, pero no es así. Si pudiesemos contabilizar y monetizar la actividad cultural transmitida en la pandemia 2020 ...estoy segura que llegaríamos a sumas millonarias. Creo que las instituciones culturales y los artistas en general han sido muy generosos compartiendo y ayudando. 

También hay que reconocer que Uruguay ha sabido aprovechar las oportunidades, y gracias a un protocolo especial hemos podido recibir varias producciones audiovisuales, ya que Uruguay es en este momento el único lugar de la región donde se pueden realizar rodajes, y en este momento hay más produccion audiovisual que el año pasado en esta misma época.

 

P: Qué bueno, no sabía de este último punto…eso es realmente aprovechar una gran ventaja de Uruguay. ¿Cuáles son los desafíos inmediatos, como directora de Cultura, en tiempos de Coronavirus?

R: Continuar estructurando medidas de ayuda y a la vez poner de pie a la Dirección Nacional de Cultura que queremos, organizada eficiente y en todo el territorio nacional. El trabajo en estos meses nos ha ayudado mucho en ese sentido. Gracias a la ley de urgente consideración hoy tenemos cinco institutos ( de artes visuales, de artes escénicas, de música, de cine y audiovisual y de letras), cinco Institutos Nacionales, que serán la columna vertebral de toda la actividad cultural promovida desde la Dirección Nacional de Cultura. También hemos organizado la Dirección Nacional de Cultura para asegurarnos poder llegar a todo el territorio nacional, con programas nuevos como los Centros Culturales Nacionales, y otros programas como Rutas Culturales, que tiene que ver con Turismo Cultural. Y estos meses también fueron una oportunidad para poner énfasis en todo lo que tiene que ver con Cultura y Desarrollo económico. Reorganizamos el departamento de Industrias Creativas. Estamos preparando un Mercado de Industrias Creativas para fin de año, a nivel nacional. Y en 2021 seremos anfitriones de MICSUR , un mercado regional, donde vendrán artistas, productores y programadores de toda la región, para compartir mesas de negocios y disfrutar de actividades y charlas  diversas. Por supuesto hoy en día tenemos que prever la posiblidad de que todo sea digital o virtual porque no sabemos cuando se podrá volver a la convivencia normal.

Por el mundo, aprendiendo y valorando

P: Mariana, más allá de lo coyuntural….me encantaría que me cuentes qué sentís que traes contigo a este cargo.  Apuesto a que los distintos mundos que has conocido, en parte por el trabajo diplomático de tu esposo Álvaro Malmierca, te han enriquecido.

R: Si, seguramente me han enriquecido y me han abierto a otras culturas. Al mismo tiempo que sentimos un gran arraigo a Uruguay. El hecho de vivir en otros países permite aquilatar mejor todas las cosas buenas que tiene Uruguay, sus valores y estilo de vida.

Mariana y su esposo Álvaro Malmierca, con las dos hijas Julieta y Lucía en India. De fondo, el Taj Mahal.

 

P: ¿Qué te dejó cada una de las vivencias por el exterior? Cada lado fue suficiente tiempo para conocer a fondo otra cultura, para adentrarte en el mundo local ¿verdad?

R: Nunca es suficiente, a veces uno pasa una vida entera en un sòlo lugar y no logra conocer todo, pero creo que tuve la oportunidad de sentirme parte de los lugares donde hemos vivido.  Trabajé, estudié, dirigí obras de teatro.Vivir en Nueva York cinco años fue una experiencia inolvidable por las características de esa cosmópolis, donde pude estudiar gracias a la beca Fullbright en New York University. El contacto con la naturaleza en Ciudad del Cabo, Sudafrica, fue una experiencia diferente en mi vida, que incluyó algo muy especial, el hecho que allí nació mi segunda hija. Además allí seguí mi actividad en una escuela de cine y teatro. En Madrid descubrí un nuevo ámbito académico en la Universidad Complutense donde estudié Ciencias Políticas y comunicación política. En Nueva Delhi también trabajé en la National School of Drama y hasta dirigí una obra de teatro.  En cada lugar creo que logré experimentar lo que significaba vivir allí, conocer gente y dar lo mejor de mí en cada experiencia. 

P: Y estuvieron por supuesto los años en los que Álvaro fue el Cónsul en la Embajada de Uruguay en Israel.

R: Justamente, es lo que iba a agregar. Ni que hablar que en los años de Israel siempre me sentí como en mi casa y Alvaro como tu sabes es un gran fan de Israel y la cultura judaica.  Desde que conocí a Alvaro sentí que por su nivel cultural, me hizo notar aspectos de Israel que yo desconocía.  En Israel estudié en la Universidad de Tel Aviv, y obtuve mi primer titulo. También allí descubrí mi vocación hacia el teatro y hacia la gestión en general. 

Una visita a Israel para pasar Pesaj con Iona, la mamá de Mariana, que había vuelto al país tras décadas en Uruguay. Aquí Mariana y Álvaro junto al Muro de los Lamentos, en el 2014.

 

El hogar, los padres, las raíces

P: En cada lugar aprovechaste mucho, te fuiste desarrollando. Todo eso aportó sin duda a tu personalidad y aprendizajes ¿Y tu hogar? ¿Qué valores, qué enseñanzas recibiste allí que te formaron, que aportaron a lo que sos hoy? 

R: Éramos una familia unida, que comíamos juntos alrededor de la mesa y hablábamos de todos los temas. La política tanto uruguaya como israelí estaban muy presentes.  Mi padre era un dirigente de la colectividad judía del Uruguay. Ambos eran muy dedicados a sus respectivos trabajos e intereses. Aprendí los valores de la libertad y la democracia. Mi madre, nacida en Europa donde llegó a Israel y de allí luego a Uruguay a trabajar a la Embajada de Israel, decidió finalmente radicarse en Uruguay. Ambos me transmitieron amor y el valor del trabajo y de la lealtad a los principios. Mi padre durante la dictadura nunca dejó de reunirse con sus amigos políticos uruguayos, tanto del Partido Nacional al que pertenecía, como dilectos amigos del Partido Colorado. A mi casa venía mucha gente, recuerdo muchas reuniones, algunas políticas, otras con gente de la cultura.  Se festejaban los cumpleaños, las fiestas judías, las fiestas cristianas, todo...

P: Yo recuerdo la Librería Inglesa en la Plaza Matriz , de tus padres, que antes estaba en otro punto de la calle Sarandí. Me lo imagino como algo mágico, crecer con padres dueños de una librería. ¿Cómo lo viviste de niña, de jovencita?

R: Y la librería quedaba a la vuelta de casa, asi que imaginate...iba casi todos los días, leía mucho, sentada en una sillita, me leía todo, Maria Elena Walsh o Ray Bradbury, libros de historia, libros de arte,  me servía todo.  Era bastante grande la librería pero con mi hermana nos conocíamos todos los rincones, hasta en el depósito, que quedaba en el sótano y daba bastante miedo bajar por una escalera estrecha. Conocíamos  cada colección , cada editorial. Hasta las muñecas de mi infancia se mezclaban con muñecas de papel de libros que venian para recortar...Por supuesto que en lugar de google teníamos el “Lo sé todo”....una enciclopedia genial, divertida, con ilustraciones inolvidables.  Mi papá en esa época no tenía computadora, asi que llenaba una ficha para cada libro, y así organizaba su negocio. Mi padre siempre decía que su verdadera vocación era la de editor. Antes de comenzar la Segunda Guerra editaba una revista, Tribuna Cultural, sobre todo con artículos contra el nazismo. Eso era mucho antes de tener la librería. Recuerdo también que editò el alegato del fiscal en el juicio a Eichman, el libro se llamaba Seis millones acusan.  Pero también ayudó a editar libros de Torres García, de Sabat Ercasty...

P: Abarcaba varios mundos a la vez, que convivían bien.

R: Así es.

Iona y José Wainstein en la Librería Inglesa

 

P: Una pregunta entre paréntesis, pensando que creciste entre libros. Hoy mucho ha cambiado, hay quienes no tocan un libro sino leen sólo en pantallas. ¿Cómo vivís tú ese cambio en la modernidad? ¿Lo ves como un fenómeno negativo o simplemente un cambio en la forma de transmitir?

R: Negativo a priori no es nada. El internet es como salir a caminar por la ciudad, vos elegís el ritmo y elegís donde entrar.  El internet es maravilloso, igual soy fan del libro y de lo que ofrece la lectura. En la Dirección de Cultura queremos volver al libro y a las bibliotecas. Tenemos un plan de organizar una red de centros culturales nacionales, y en la tipología de centros más grandes incluir una biblioteca. Por supuesto que tiene que ser una biblioteca atractiva, especial, para que la gente se sienta atraída a pasar horas allí, leer o estudiar o encontarse con amigos.  Estamos concretando un programa por el cual vamos a contratar “adictos” a los libros, para diseñar esas primeras 19 bibliotecas. 

P: Me parece un hermoso proyecto.

R: Creo que sí, realmente. Queremos evitar la biblioteca de “traeme los libros que te sobran y armo una biblioteca”. Queremos bibliotecas con temas protagonistas, quizás bibliotecas temáticas, que puedan ser en sí mismas un atractivo del lugar.  Para eso tenemos que trabajar coordinados con la Biblioteca nacional y con la red de bibliotecas del país. 

 

Entre desafíos y sueños

P: Y volviendo a tu cargo actual…¿tenés sueños que cumplir? ¿Cuáles dirías que son tus principales desafíos?

R: Me gusta trabajar en equipo, quizás por mi condición de directora de teatro. Espero formar un buen equipo y una estructura simple, moderna y eficiente, que le resulte útil al país y haga que la cultura sea accesible en todo el territorio nacional.  Me gusta sentir que la dirección de cultura genera un espacio de encuentro y de colaboración entre todas las instituciones que llevan aadelante la actividad cultural, por eso me alegra estar unidos con el SODRE, con la Biblioteca Nacional , con la Comisión de Patrimonio. Esa sinergia nos permite pensar juntos, y también gastar mejor sin duplicar esfuerzos. 

P: ¿Qué tendrás que haber hecho cuando termines tus funciones como para decir “lo hice bien”?

R: Mmm...para poder decir “lo hice bien” debería sentir que armamos y trabajamos en equipo, porque esta tarea no se hace sola. Debería sentir que logramos sensibilizar al gobierno y a la población en general sobre la importancia de llevar adelante políticas culturales en todo el territorio, debería sentir que dejo una Dirección Nacional de Cultura ordenada, moderna y eficiente y que todos los proyectos, programas, institutos y museos funcionan al servicio de toda la población. Más allá de todo lo que signifique innovar creo que somos guardianes de una acervo importante, nuestros principales cuadros, nuestros más preciados recuerdos históricos. Espero poder cuidarlos y que la población los pueda disfrutar. Es una gran responsabilidad hacia el próximo que venga porque sabemos que estamos de paso. 

 

Identidad

P: Mencioné antes que estudiaste en la Escuela Integral. Y amplío el marco para preguntarte cómo vivís tu identidad judía hoy en día.

R: Nunca tuve conflicto alguno en compatibilizar mi condición de uruguaya con mi pertenencia a la colectividad judía.  Me siento parte de este país, tengo un gran orgullo de ser uruguaya y los valores que mis padres me transmitieron están contenidos tanto en la esencia uruguaya como en la esencia del judaísmo. Lo más lindo creo que es mantener la amistad con mis compañeros de clase de la Integral, salir a caminar por la rambla con mi amiga Jenny de primero de escuela.  Algo me quedó marcado de lo que me enseñaron en la escuela cuando era bien chiquita. Un profe israelÍ nos dijo una frase, que le preguntaron al rabino Hilel que dijera que era el judaismo parado en un pie ( por supuesto en ese momento yo tenia 6 o 7 años....pensé que el rabino se tuvo que para en un pie, y me parecía un poco insólito. NO sabía que era una manera de decir en hebreo que tenía que decirlo en pocas palabras). Y Hilel parece que dijo que el judaísmo era “Amar a tu projimo como a ti mismo”. Eso me quedó marcado. 

Todavía me conmueve esa frase. Ese concepto que a veces observando el mundo parece tan inalcanzable, desde que se escribieron los diez mandamientos o desde que lo reflexionó Hilel...me parece un concepto de convivencia genial, quizás utópico. Pero es bueno tenerlo delante siempre. El mundo sería mejor si amaramos a los demás como nos amamos a nosotros mismos, si empatizaramos con los demas, con los que piensan parecido o con los que piensan diferente. 

 

P: Precioso. Mariana ¿Algo más que te gustaría contar, que no te supe preguntar?

R: ¡¡No dejaste nada!!! Quiero desearte SHANA TOVA UMETUKA, VE GMAR JATIMA TOVA, a ti, a tu familia y a toda la colectividad.

P: Muchas gracias Mariana, lo mismo para ti de corazón. Un placer este reencuentro, aunque sea a la distancia. Abrazo grande a Álvaro. Lo recuerdo con mucho aprecio.

R: Muchas gracias Ana.

Ana Jerozolimski
(30 Agosto 2020 , 09:59)

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