Entrevistas

El desafío de la educación,a los 25 años del asesinato de Rabin

Conversando con Nurit Cohen Levinovsky, Directora de Educación en el Centro Rabin

El Primer Ministro y Ministro de Defensa Itzjak Rabin (1922-1995) Foto: Ariel Jerozolimski

 

 

 

Todos los alumnos que van a clase hoy en día en Israel, sea cual sea el sector al que pertenecen, vivan donde vivan, absolutamente todos, nacieron después del asesinato del Primer Ministro Itzjak Rabin. En el Israel actual, sumamente polarizado y dividido, esto es un gran desafío. A todos esos jóvenes, así como a los soldados que hacen su servicio militar obligatorio-que también, todos, nacieron después de aquel fatídico 4 de noviembre de 1995- hay que enseñarles lo que ocurrió sin que puedan recordar lo que se sentía en aquellos tiempos.

El asesinato, el momento de los disparos (Foto: captura de pantalla del canal 2 de la tv israelí)

 

Hay que enseñarles sobre  el magnicidio, no como un hecho más en la línea de fechas a recordar en el Estado de Israel, sino  como un terremoto que atentó contra la base misma de la democracia israelí.  Y al mismo tiempo, hay que enseñarles que en democracia, hay lugar para ideas distintas, también para aquellas que discrepaban con Rabin. Hasta la línea roja, hasta el límite que dice “no” a la violencia.

Para tratar este tema, importante para la vida misma de Israel, haya sido uno o no partidario de la política de Itzjak Rabin, entrevistamos a Nurit Cohen Levinovsky, Directora de Educación en el Centro Rabin. Ocupa este cargo desde hace más de 10 años y ya antes fue parte del equipo que formó el Museo Israelí que funciona dentro del Centro Rabin.  Es el único museo del país que expone toda la línea histórica de la creación y desarrollo del Estado de Israel. El 80% del museo es sobre el país en general, sobre la historia israelí. El 20% está dedicado exclusivamente a Itzjak Rabin (z”l).

Nurit, en el museo, en una recorrida que Dalia Rabin organizó para el ex Ministro de Educación y hoy jefe del partido Yemina Naftali Bennett, años atrás (Foto: Centro Rabin)

 

 

P: Nurit, su cargo probablemente sea el símbolo del mayor desafío con el que hay que lidiar. Educar. ¿Cómo se vive esto a los 25 años del asesinato del Primer Ministro Rabin? ¿Cómo lo vive?

R: Hay que entender ante todo que 25 años son una generación. Es una definición sociológica. O sea que todos los alumnos que estudian hoy en Israel y todos los soldados que hacen su servicio militar obligatorio, nacieron después del asesinato, por lo cual para ellos eso no fue una experiencia personal traumática. No pueden decir dónde estaban aquel 4 de noviembre. Para ellos puede ser un capítulo de la historia que ocurrió alguna vez, que se mezcla con eventos históricos mitológicos, como la salida de Egipto. La creación del Estado…para ellos es una página en la historia.

P: Mientras que para quienes lo vivimos, el encare es otro totalmente distinto.

R: Exacto. Pero al mismo tiempo, en la vivencia diaria actual álgida del Estado de Israel, también estos alumnos que viven la intensa vida de Israel, son parte de las tensiones y los problemas que en su momento llevaron al asesinato, porque eso aún está con nosotros y con mucha fuerza. O sea que hay aquí algo dual: por un lado el asesinato fue un evento histórico y por otro, es algo muy candente.

P: ¿Y cómo se lidia con ese desafío?

R: Tenemos una gran herramienta educativa, el Museo israelí, que nos permite contar la historia con tecnología de avanzada, atrayendo así a mucha gente, y poniendo sobre la mesa los dilemas de hoy. Claro que ahora la pandemia limita todo, pero hemos introducido recorridas virtuales con un/una guía que en ese mismo momento va mostrando el museo. Y siempre va acompañado de un taller educativo con el cual se puede desarrollar un debate.

P: ¿A cuánta gente han llegado hasta ahora?

R: Desde la apertura del museo hace 10 años hemos tenido más de 600.000 visitas, más de la mitad alumnos y soldados, o sea que llegan en marcos organizados, en grupos.. Siempre damos prioridad a alumnos y soldados. No hay un programa oficial que los obliga . El hecho que llegan escuelas y colegios secundarios es producto de nuestro trabajo incansable, de la coordinación del tema educativo, los encargados de la educación en valores a los jóvenes.

P: De las escuelas ¿a partir de qué edad?

R: Desde 5° de primaria. En vacaciones organismos actividades aptas para niños menores que vienen con sus padres. Y también hay muchas iniciativas en nuestro portal, que en tiempos de pandemia es especialmente importante. En años comunes la demanda es enorme, siempre hay lista de espera de las escuelas. Y más del 90% de los que vienen, quieren volver.

P: ¿De todos los sectores? ¿Religiosos y  laicos?

R: Lamentablemente no. Puedo decir con total seguridad que del sistema llamado mamlajtí-datí, o sea las escuelas y secundarios religiosas pero no ultraortodoxas, la respuesta es casi nula. No están dispuestos siquiera a considerar venir. Lo  intentamos desde hace años pero no logramos convencerlos de que esta es una misión israelí común para todos. Sí viene gente de lo que conocemos como el sector “religioso nacional”, pero no con las escuelas sino en marcos familiares.

Jóvenes religiosos en el Centro Rabin, en una visita del 2015 , durante un intervalo en la actividad educativa (Foto: Centro Rabin)

 

P: Me da tristeza escuchar esto…

R: Dalia Rabin, Directora del Centro, hija de Itzjak Rabin, ha hecho muchos esfuerzos al respecto. Se ha reunido con figuras formadoras de opinión en ese público, sin resultado. Empezamos a intentarlo con especial intensidad de cara al 20° aniversario del asesinato. Abrimos exposiciones no permanentes que estábamos seguros debían despertar interés entre ellos, como por ejemplo sobre el rescate de Entebbe y sobre la Guerra de los Seis Días, y vimos sí cierto cambio. Pero de escuelas institucionalizadas de ese sector, no vienen.

P: ¿No le parece que el origen del problema es quienes estaban y/o están del lado que se oponía a la política de Rabin, sienten que se les culpó en bloque del asesinato? Y que el lado que lo apoyaba actuó como si hubiera sido el único que lamentó y condenó el magnicidio.

R: Sí, lo entiendo. La acusación colectiva no era justificada. Pero han transcurrido muchos años. Creo que a esta altura cabía esperar que haya un absoluto consenso acerca del hecho que el asesinato de un Primer Ministro a manos de un judío es una línea roja, más allá de cualquier discusión política. Y que por eso,  hay que estudiar y aprender sobre lo que pasó.

El público religioso nacionalista es capaz de grandes revoluciones conceptuales. Creo que también podría haber incorporado eso en forma clara. Me parece que a muchos les resultó cómoda la posición de “nos acusaron, no nos dejaron ser parte del duelo”, se quedaron en esa trinchera .Y el hecho es que esa postura legitimizó el que en sus escuelas no señalen el día del asesinato. El día del fallecimiento de Rajel Imeinu, la matriarca Rajel, sí, pero el asesinato del Primer Ministro y Ministro de Defensa Itzjak Rabin,no.

P: Es muy duro ese hecho.

R: Sumamente duro. Vemos aquí gente que es parte de ese sector, porque como dije antes, no vienen con la escuela, pero sí solos, con familias. Tenemos inclusive algunas jovencitas que hacen su servicio nacional-un aporte comunitario que sustituye el servicio militar- aquí en el centro.Y nos han contado que durante 12 años de escuela y secundaria, no recibieron ni una clase sobre el asesinato de Itzjak Rabin.

P: O sea que hay mucho trabajo por hacer.

R: En general hay mucho por hacer, y mucho en ese sector de la ciudadanía israelí. Y hay que salir del argumento de la acusación colectiva.

P: ¿Puede ser parte del problema que piensen que si vienen al museo verán una apología de Rabin y su camino?

R: Quien no nos visita, no puede hacer suposiciones sin saber. Hay que ver directamente y luego discutir. El 90% de los que vienen, gente de ese sector, dicen que se sorprendieron para bien, que no ven que el museo haya sido hecho para acusarlos .Sí se discute sobre cómo presentar la primera intifada u otros eventos históricos, pero es más que natural. La discusión, el debate, está en el alma del judaísmo y de la democracia israelí.

P: ¿Qué le parece que aprenden quienes llegan al museo? Quizás, especialmente, quien viene del lado de la derecha en el mapa político israelí.

R: Creo que lo más lindo es que para ese sector, lo que llamamos religioso nacional, antes el tema Rabin se reducía a las polémicas sobre el proceso de Oslo con los palestinos. Pero en el museo ven a Rabin el comandante de la brigada Harel del Palmaj que llegó a Jerusalem en la guerra de Liberación. Ven al Rabin Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel que trajo la victoria en la Guerra de los Seis días y reunificó Jerusalem. También el Rabin embajador en Estados Unidos que forjó la alianza estratégica tan fuerte hasta hoy. O sea que cuando vienen al museo no sólo aprenden sino que cambian su concepto histórico.

Israelíes que habían sido tomado rehenes en el atentado terrorista que secuestró el avión de Air France a Entebbe, Uganda, de regreso en Israel tras el exitoso operativo de su rescate. Rabin era el Primer Ministro cuando éste de llevó a cabo. (Foto: Dover Tzahal y Ministerio de Defensa, archivo de Tzahal)

 

P: Una cosa es la recorrida por el museo y otra son los debates, los diálogos que ustedes promueven en las actividades del Centro Rabin.

R: Así es. Estos debates reflejan la realidad israelí, las discusiones que llegan a menudo a puntos de hervor, y es importante tratarlos. El objetivo es precisamente analizar las cosas, abrir los temas más cargados. En ningún momento nuestro objetivo es que se llegue a un pensamiento monolítico, en absoluto. Está bien que haya múltiples opiniones. La pregunta es cómo dialogar sin violencia, sin cruzar líneas rojas.

Un programa especialmente hermoso lo llevamos a cabo en cooperación con el Museo del Legado de Gush Katif (A.J: el bloque de comunidades judías en la Franja de Gaza desalojado en el 2005 por el entonces Primer Ministro Ariel Sharon) y la familia de Shira Banki, la jovencita asesinada en la marcha de orgullo gay en Jerusalem. Funciona hace 3 años.

 

P: Esa es verdaderamente una luz. Pero al escuchar y observar el nivel de diálogo actual, hay motivos para preocuparse. ¿Cree que Israel aprendió lo necesario del asesinato de Rabin?

R: Creo que tenemos un problema. Debemos aprender mucho más que hasta ahora. No se puede descartar otro asesinato. 

 

 

 

Es posible participar en visitas al museo del Centro Rabin en español, por zoom. Para combinar, hay que comunicarse con la central de reservas.

-         Llamando por teléfono al 972-3- 7453353 o  al *4585

-         Es posible también entrar a la siguiente dirección 

[email protected] y concertar la visita. 

Se trata de una recorrida en vivo, en la que se puede participar por zoom.

Ana Jerozolimski
(02 Noviembre 2020 , 07:06)

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