Entrevistas

Un mensaje directo de la Mesa Nacional de Crisis de Israel por Coronavirus

Con el chileno-israelí Haim Rafalowski, representante de Magen David Adom

Haim Rafalowski, quien encabeza desde hace muchos años el departamento de Gestión de Emergencas en el Magen David Adom-el paralelo israelí de la Cruz Roja-sabe lo que es lidiar con catástrofes y contigencias que de un momento a otro lo cambian todo. Ahora, cuando Israel y el mundo lidian con una emergencia distinta de atentados terroristas o un ataque con misiles al país, el desafío cambia, pero no disminuye. Probablemente, por el tiempo que se prolonga, sea mayor aún.

Para hablar de Israel en pandemia, los logros y las lecciones que se deben aprender, nada mejor que hablar con Rafalowski, quien es además el rosto de Magen David Adom en América Latina. En ello se combinan tanto la disposición de Israel a compartir su aprendizaje y experiencia con otros, como el encare personal de Haim, siempre abierto y dispuesto a ayudar.

 

Una crisis real que superó la imaginación

 

P: Haim, Israel todo lidia con una situación particular, sin precedentes. Y me pregunto cómo se vive desde adentro en Magen David Adom, la organización de emergencia que es protagonista clave de toda la movilización, trasladando enfermos a los hospitales, vacunando y mucho más.

R: Siempre hablábamos de ello, que en algún momento iba a haber una pandemia global y el impacto que iba a tener. Pero en ningún momento creímos que la realidad iba a superar los escenarios más difíciles que habíamos previsto. Y las personas no nos creían, siempre la reacción era: están exagerando, no puede ser tanto. Pero la realidad realmente ha superado lo que en algún momento pensamos que podía ocurrir. 

Pero la verdad,  no solamente el Magen David Adom. Hay que reconocer que todo el sistema de salud israelí, como parte de nuestra obligación, tiene su escenario de desastres y plan de emergencias. Siempre hablábamos de la opción de guerra, porque Israel ha enfrentar varias, y se habla de la opción de un terremoto en algún momento , pero cuando pensamos en una pandemia global nunca creíamos que sería tan larga, tan global y con un impacto que realmente toca la sociedad en todos los aspectos posibles. 

 

Un esfuerzo compartido ejemplar

P: Y en tu calidad de enlace del Magen David Adom a la Mesa Nacional de Crisis ¿cómo ha sido tu vida el último año?

R: Mis mañanas empezaron con la reunión de evaluación de situación , donde se discuten los diferentes temas, los desafíos, qué hemos logrado y qué tenemos que mejorar. Lo más importante es coordinar las actividades de las diferentes entidades que participan, ver que estamos complementando actividades y no compitiendo, porque este no es el tiempo para competir, sino para hacer más y mejor. Como decimos en Chile, cada uno tiene que agregar su granito de arena. Lo que hay aquí es un esfuerzo nacional para realmente lograr vencer el coronavirus. 

 

P: En la Mesa Nacional de Crisis hay por supuesto también otras entidades. ¿Quiénes son?

R: Antes que nada está el Ministerio de Salud. Y es importante entender algo que  a veces sorprende. Apenas empezó la pandemia, el Ministerio  de Salud salió de su función de gestor, de regulador, y entró a una función de liderar el operativo. Es quien está comprando equipos protectores personal, material, vacunas, jeringas, agujas, y está distribuyendo todo este material entre los diferentes actores. Es una sorpresa muy positiva, porque eso evitó una competencia fea que vemos en otras partes del mundo, en la que quienes tienen más dinero compran mejor material y mejores recursos, y por lo tanto reciben una mejor atención, lo que no está pasando en Israel. 

P: Te refieres a que si no fuera así, podría pasar que un un hospital privado que tiene más recursos, protege mejor a sus equipos médicos que otros, por ejemplo… 

R: Obviamente.  Esas imágenes horribles de Estados Unidos, de Nueva York, al principio de la pandemia, de personal médico y de enfermería usando bolsas de basura para protegerse. Horrible, y gracias a Dios no pasó en Israel porque tenemos un ministerio muy fuerte. 

Los otros son los compañeros de lo que en hebreo se llama Kupot Jolim, o sea las cajas de seguro médico, un sistema singular israelí. En Israel todos estamos afiliados a una aseguradora médica que es la prestadora de la atención primaria. Estos son los entes más importantes porque son los que están siguiendo a la gran cantidad de pacientes que están enfermos pero están en las comunidades, en casa. Hablamos en este momento de más de 60.000 personas y llegamos a más de 80.000 que están atendiendo en casa. Hablamos de más de 100.000 vacunas diarias que están poniendo todos los días…

P: Ya que mencionas las vacunas, el ritmo de vacunación ha bajado porque menos gente va a los centros de vacunación.

R: Hay que recordar también que la disponibilidad de vacunas está cambiando cada semana. No es que estamos recibiendo en forma constante la misma cantidad de vacunas de Pfizer todas las semanas. Pfizer está cumpliendo, pero la cantidad exacta que va a llegar todas las semanas es un secreto comercial que Pfizer no está revelando. staba planificado de antemano que íbamos a tener menos vacunas disponibles esta semana. El objetivo esta semana es seguir vacunando 150.000 personas diariamente. 

P: Y la vacunación no es el único esfuerzo…Aquí la pandemia esta difícil.

R: Exacto. Israel está luchando dos batallas sanitarias al mismo tiempo. Estamos luchando la batalla de vacunar a la máxima cantidad de personas posible, especialmente los mayores de 50 años. Pero al mismo tiempo estamos luchando contra una ola, la tercera, que es la peor que tuvimos. Como se abrió básicamente todo, y aunque no importa qué digamos el público salió a la calle, entendemos que vamos a tener un alto porcentaje de contagios, lo que quiere decir que vamos a tener casos nuevos. Como sanitarios estamos muy preocupados de qué va a pasar con esta ola que no terminó y ya salimos de la cuarentena. 

Entre las vacunas, las mutaciones y la política

P: Cuando se sientan en la Mesa Nacional de Crisis, ¿qué ambiente impera allí, cómo describirías la atmosfera? Porque por un lado se empezó la vacunación con gran esperanza y gran éxito, ejemplo mundial, y por otro llegó la mutación británica. ¿La sensación en algún momento te parece que es de que se corre el riesgo de perder el control o se piensa que el efecto de la vacunación demorará más en verse por la mutación, pero finalmente será victorioso?

R: No recuerdo qué presidente norteamericano, me parece que Roosevelt, tenía en su mesa de la oficina un letrero que decía: “Here it ends”. La sensación más importante en la Mesa Nacional de Crisis es: acá termina la cosa, es nuestra responsabilidad hacer todo para que no se pierda el control. Tengo que ser muy honesto y decir que a veces es muy difícil porque uno está haciendo sus mejores esfuerzos y decisiones políticas, u otras, impiden el impacto que nosotros queríamos conseguir. 

 

P: Justamente te iba a preguntar por eso, pero no por llevarte al campo de la discusión política. ¿Te parece que hubo consideraciones ajenas a lo que debería haber sido el punto central de debate, que alteraron la lucha contra la pandemia?

R: Gracias a Dios no participo en las reuniones con el gobierno. Alguien dijo hace muchos años que las salchichas son muy ricas hasta que uno ve cómo las prepara y ahí deja de comer salchichas. Tengo un amigo que en algún momento fue parlamentario y siempre me dice: también las leyes son así.  Así que yo muchas veces veo cuánto esfuerzo se hace en  esta Mesa Nacional de Crisis, con una gran cantidad de profesionales, muchos de ellos externos al ministerio -y hay que reconocer que esas personas son voluntarias, no reciben un shekel por participar-dedicando horas y horas en debates profesionales y análisis,  realmente personas dedicando el mejor conocimiento profesional que tienen para tratar de salir con un resultado. Y ahí uno se encuentra que el gobierno está discutiendo si vamos a seguir el cierre dos días más en el fin de semana o no, en vez de discutir, por ejemplo, cómo vamos a abrir las escuelas.

Todos entendemos que no podemos abrir la actividad económica mientras los niños estén en casa, y al mismo tiempo entendemos que tenemos un aumento espantoso en la cantidad de niños enfermos de entre 0 y 19, que son el grupo de la sociedad que en este momento tiene el aumento más grande, y obviamente eso es algo que no podemos controlar porque la mayoría de ellos no se vacunan, porque no pueden. Y ahí hay un tema que el gobierno tiene que tomar una decisión, porque queremos reactivar la economía, tenemos que poner a los niños en algún sistema para que los padres puedan volver a trabajar, sabemos el riesgo de salud que esto va a causar, puede ser que tengamos que ponerle recursos económicos al sistema de educación para que pueda enseñar en grupos más pequeños. Y ese es el único tema que no se debatió en la última reunión del gobierno. Es frustrante, sumamente frustrante. 

 

P: Y las mutaciones tan contagiosas no agregan tranquilidad a nadie. De la británica se dice que es responsable de cerca del 80% de los contagiados actuales. ¿Y la sudafricana?

R: Si recuerdo bien, hay 80 casos de la sudafricana confirmados en Israel. Parece que es contagiosa como la británica. La gran preocupación es que por las variaciones que tiene en las proteínas de las puntas,  le es mucho más difícil al sistema inmune del cuerpo humano detectar al virus y la reacción es mucho más lenta, por lo que la persona va a estar mucho más enferma. Según los estudios muy primarios que ha hecho Pfizer parece que la efectividad de la vacuna es un poco más baja. Sigue siendo alta, por lo menos 70%, pero no llega probablemente al 95% que se promete para el virus común. 

Aprendiendo y enseñando

 

P: ¿Qué dirías tú que tiene Israel para compartir con el mundo de la experiencia que ha acumulado?

R: Desde los primeros días de la pandemia Magen David Adom está en contacto con nuestros compañeros y amigos en el mundo compartiendo experiencias y aprendiendo unos de los otros. Hay que entender que todos nosotros nos encontramos en la mitad del Pacífico, en una tormenta, y nos pusimos a nadar. Cada uno tragó un poquito de agua y compartió con los otros cómo evitar ese poquito de agua que tragó. Así salimos a flote. Hay que entender que, por lo menos hasta que llegaron las vacunas, hasta que lleguen los medicamentos que ahora se están trabajando -se publicó que Israel ya tiene tres muy avanzados-, no era una ciencia avanzada. Eran cositas muy pequeñas como, por ejemplo, dile a tu personal que no traiga su mochila a la ambulancia porque después no se puede desinfectar, o esa idea de que hay que separar en grupos, lo que llamamos cápsulas, que hay que separar al personal para que no se contagien unos a los otros. Todas esas cosas pequeñas las fuimos aprendiendo compartiendo y eso es algo que estamos haciendo desde el día uno. 

Por ejemplo, Chile es el país que está trasladando pacientes con la distancia más grande del mundo por la realidad geográfica del país. Están trasladando en aviones de la Fuerza Aérea chilena pacientes durante seis o siete horas en un avión; para nosotros trasladar un paciente seis horas es llevarlo a Madrid. Pero esa es una experiencia muy importante, porque si en algún momento tuviéramos que hacerlo, ya tengo la experiencia de cuáles son los pacientes adecuados, cómo se preparan, cuáles son los desafíos, etcétera. Eso es algo que solamente compartiendo podemos aprender y ser mejores. Ese es el gran valor de esta cooperación internacional que tuvimos y seguimos teniendo, porque hay que entender que esta es una lucha global y en el mundo conectado en el que vivimos no va a haber una situación donde un país va a poder vencer la lucha y salir solo adelante, a menos que decida ser Corea del Norte, donde nadie entra y nadie sale. 

 

P: Es muy bueno eso de aprender de los demás. ¿Y qué aspectos ves que en el mundo entienden que quisieran tomar de Israel, o aspectos en los que Israel ha sido especialmente bueno?

R: La operación de la vacunación es un ejemplo por dos razones. Uno, las kupot jolim que ya mencioné, o sea las cajas de seguro médico. Como todos pertenecemos a una caja de seguro médico, allí tienen el registro médico de cada uno, allí recibo todas las vacunas.  Cuando nace un bebé, a los tres meses, a los seis, al año, se los lleva allí para que le pongan las vacunas, cuando yo me doy la vacuna de la gripe todos los años, voy allí. Quiere decir que tenemos un sistema que está desplegado con sus clínicas en todo el país. 

P: También en los más alejados del centro, en la así llamada periferia.

R: Justamente, el otro día decían en la localidad de Mitzpe Ramon en el sur de Israel,  ¿cómo quieres que vacunemos a 100 personas?, ¿si acaso tenemos 100 personas mayores de 60 años? Se trajeron unas botellitas para vacunar a 50 personas, que existen, pero ahí la enfermera conoce a esas 50 personas por su nombre, entonces los va a llamar para que se vacunen. Por eso en este momento Israel ya ha vacunado a 87% de las personas mayores de 80 años. 

P: ¿Y mayores de 60 o 50?

R : Mayores de 50 estamos en 50% y algo, mayores de 60 estamos casi en 70% o 67%. 

P: Recuerdo que esta entrevista la estamos publicando unos días después de realizada, por lo cual los números siguen avanzando.

R: De todos modos, queremos superar el 80%. Y siguiendo con las cosas bien hechas, otro  aspecto es que Israel identificó a las personas que son residentes en los hogares a largo plazo…

 

P: Y hace unos días terminaron de vacunar a todos.

R: Sí, pero de un modo que se ha usado en muy pocos países del mundo: nosotros a la persona que es residente en un hogar a largo plazo porque es mayor o sufre de una discapacidad no la vamos a traer a un centro de vacunas sino que vamos a llegar a a ese lugar  a vacunarla ahí mismo. Orgullosamente el martes de la semana pasada terminamos con la segunda vacuna para todas las personas de Israel que son residentes en hogares de largo plazo y de las personas que los atienden en esos hogares. 

 

P: Impresionante. ¿Algo más de la vacunación?

R: Lo otro que el país está haciendo es el despliegue impresionante de capacidad asistencial que se ha desarrollado, la cantidad de camas de terapia intensiva que este país ha creado desde marzo del año pasado…

 

P: Pero también a expensas del cierre de algunas, ¿verdad?

R: Si, pero los hospitales están haciendo un esfuerzo mayor y realmente hay que admirarlos, porque es agotador. ¿Qué han hecho? Cerraron departamentos como oftalmología, otorrinolaringología, y esas enfermeras pasaron a ser enfermeras de medicina interna, y ellas, que están más acostumbradas a atender al paciente crítico, pasaron a ser enfermeras de departamentos de coronavirus.

 

P: Y lo urgente de oncología, cardiología y otros,  no se canceló. 

R: No, lo urgente de ninguna manera se canceló, se siguen haciendo las operaciones y realmente es un balance muy delicado en temas de recursos humanos. Hay que reconocer que los hospitales están sufriendo una pérdida económica horrible, porque al final del día es al paciente de oftalmología al que le gana dinero el hospital. Porque los recursos que se gastan -perdón por ser muy economista en esto- en pacientes de oftalmología son mínimos comparados con el paciente de Coronavirus, por ejemplo. 

 

Grandes dificultades…y el llamado a la población

P: Aunque tú no estás atendiendo en hospitales conoces a fondo el sistema, ¿cuál es para ti el aspecto más difícil de lo que se está viviendo?

R: Uno, estamos viendo personas que se mueren ahogadas porque no tienen aire y se mueren solas. Es una sensación sumamente difícil para todos nosotros, todo el tiempo hablamos de la atención humanizada… Por ejemplo, tengo un compañero que en uno de sus turnos de ocho horas tuvo, con sus compañeros, que reanimar a  tres pacientes con Coronavirus, no lo lograron y tuvieron que declararlos muertos. A uno le puede pasar que en algún momento de su vida le toque un turno así, pero no  un turno y otro turno y otro turno y ver a tantas personas que mueren o están en condición muy seria. 

P: ¿Te parece que hay que organizar- quizás ya se está haciendo- el tema de la asistencia psicológica a los equipos médicos?

R: Se está haciendo todo el tiempo, pero acá hay un tema que si bien es conocido, en el Coronavirus es mucho más grave, y es la frustración de todos nosotros por la muerte que no es justificada. Estamos viendo pacientes que realmente no tendrían que haber llegado a esa condición, pero cuando uno empieza a preguntaar entiende que se fue a tal fiesta, se fue a tal casamiento y se contagió ahí. 

 

P: Claro, cuando dices que no tendría que haber llegado no te refieres a que fueron mal atendidos y por eso se deterioraron, sino a que no se tendrían que haber contagiado si se hubieran cuidado. 

R: Efectivamente, así es. Y eso es sumamente frustrante, porque uno dice: me estoy rompiendo el alma hace un año atendiendo a estos pacientes, está en todos los medios lo grave que es la situación y la condición a la que pueden llegar los enfermos, y no se cuidan. No son tontos, ¿cómo puede ser que no se cuiden?

 

P: También hemos oído casos de gente que jura que se cuidó y se contagió igual, por supuesto que puede pasar. 

R: Esta es una enfermedad sumamente contagiosa, obviamente puede pasar que personas que se cuidaron muchísimo se contagien, no digo que no. Pero cuando alguien te dice: no, yo me fui a un casamiento con 300 personas… ¿Por qué?

 O los jóvenes que dicen: “No, yo sin fiestas no puedo, así que organizamos una fiesta. No éramos muchos, 30, 50 personas en un departamento pequeñito”. Y ahí contagiaron a la abuelita, al padre… y realmente, ¿por qué?

 

P: Ahora que tú dices 30 o 50 personas. Todos recordamos que hace tres semanas o un mes el Primer Ministro anunció que podíamos festejar el Pesaj en familia. Viendo la situación ahora, ¿qué te parece que pasará en Pesaj?

R: Vamos a tener que mantener la cantidad pequeña de personas, porque con las variantes que están volando por acá no creo que la situación vaya a mejorar mucho.  

P: Quizás , a diferencia del año pasado, se podrá con los hijos, pero no con toda la familia amplia, no con toda la “tribu”.

R: Con toda la tribu 

Contacto directo con Latinoamérica

P: ¿Qué contactos has tenido con América Latina últimamente sobre todo esto?

R: Tuvimos una reunión con la oficina de la presidencia de Argentina, con la vicepresidenta de República Dominicana, diferentes sociedades de Cruz Roja en América Latina, en Guatemala y en Honduras con las autoridades… Donde podemos estamos en contacto para compartir el conocimiento, porque realmente es nuestro deber compartir. 

P: ¿Y con Uruguay? Hace unos días hubo un Zoom entre representantes de los Ministerios de Salud Pública de ambos países.

R: Así es. Y sé que que el embajador israelí en Uruguay está en contacto, muy probablemente vamos a tener alguna actividad en conjunto con las autoridades de la salud. 

A modo de conclusión

P: ¿Hay algo más que quieras agregar?

R: Si, las personas tienen que entender que la vacuna es la esperanza, pero hasta que tenga el efecto que quisiéramos que tuviera vamos a tener que mantener las mascarillas, la distancia social, la higiene. Si no mantenemos eso, no lo vamos a lograr. Esa idea de que me puse la vacuna y me puedo ir de fiesta está muy equivocada, vamos a pagar un precio enorme por eso. 

P: Además es clave explicar el tema de los tiempos después de vacunarse, no es automático.

R:Hay tres temas que hay que recordar. Uno, obviamente, Pfizer promete, y con mucha razón, que la vacuna es efectiva siete días después de la segunda dosis. Lo segundo es que Pfizer se comprometió a que la vacuna va a evitar en 95% una enfermedad grave en las personas, no va a evitar el contagio; quiere decir que se esperaba eso que vemos, de personas que se contagian. Igual que cuando uno recibe la vacuna contra la gripe y a veces tiene gripe, pero uno no va a tener una gripe muy grave que lo deje tirado 10 días con 40 grados de fiebre. 

 

P: O sea que la promesa no es evitar totalmente el contagio. 

R: Pfizer lo que dijo es que en este momento no tiene suficientes datos para decir con evidencia científica en qué porcentaje que evita el contagio. Por eso Pfizer dice: a eso no nos comprometemos. 

P: Pero vemos que sí lo hace…

R: En los estudios preliminares que se han hecho en Israel se ve que evita el contagio. Cuando se compara a las personas vacunadas y no vacunadas vemos que las personas que no se vacunaron se contagian mucho más. Pero eso es algo que se está haciendo. Tenemos claro que en tres meses más vamos a tener más datos y vamos a saber mucho más basados en datos científicos. 

P: Gracias mil por tu tiempo Haim.

R: Gracias a ti

 

 

 

 

 

Ana Jerozolimski
(12 Febrero 2021 , 13:38)

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