Entrevistas

Recordando a Alberto Sonsol, en sus propias palabras

“La emoción humana no la cambia nada. Y eso es lo que la gente quiere escuchar.Sin pasión, no soy yo”.

Creo que uno de los mejores homenajes que se puede hacer a Alberto Sonsol, tan prematuramente fallecido este jueves por Covid-19, es transmitir la pasión con que encaraba la vida, a través de sus propias palabras. Para ello reproduciremos dos entrevistas que le realizamos a lo largo de los años. La última fue en agosto del 2017, en la primera visita de Alberto a Israel-donde había vivido de joven-en más de 30 años. Publicamos aquel reportaje, con un nudo en la garganta. Lo compartimos en su bendita memoria.

 

Murió “un buen tipo…que ama el deporte, el periodismo, la comunicación”.

P: Alberto, es un gusto tener de nuevo la oportunidad de conversar contigo, ya casi tres años después de la primera entrevista que te hice. Aquella fue en Canal 10 y ahora estamos sentados en un café en Jerusalem. ¿Cómo te está tratando la vida?

 

R: Te diré ante todo que tuve  un golpe muy duro hace poco, el fallecimiento de mi papá que de alguna manera dilató mi viaje. La verdad es que de hecho no pensaba venir pero al final así se dio y a último momento tomamos la decisión de sí viajar. Hacía muchísimo tiempo que quería venir y por distintos motivos no venía. Y la vida pasa muy rápido, ni te das cuenta y pasan los años . Y como todavía estamos en una época en la que podemos hacer un viaje de este tipo, con Patricia, mi esposa, decidimos al final que el momento es ahora.

 

P: Y me atrevo a suponer que no es un viaje meramente turístico, sino de reencuentros con muchos amigos de la juventud.

 

R: Por supuesto . Me encontré con dos sensaciones. Una es maravillosa, de ver afectos de toda la vida, como meterse en un túnel del tiempo y encontrarme con gente con la que me crié, fue como volver 40 años atrás. Me llamó poderosamente la atención lo bien que me recibieron. Pero hay una parte fea en todo esto: que me di cuenta que estoy grande. Que estamos grandes. 

 

P: Te diste cuenta que el tiempo pasa.

 

R: Claro, porque muchos de ellos son abuelos, ya tienen nietos. O sea que el tiempo pasa en un santiamén, tan fugazmente, tan rápido, que ni te das cuenta. Y volviendo a lo central, me recibieron divinamente.

 

P: Y seguramente es algo muy especial todo este viaje, porque es el primero que hacés a Israel desde que en el 84 viviste nueve meses en el país.

 

R: Exacto. Y pasaron ya 33 años. En todo este tiempo no pude venir, así se dio. Tuve algunas oportunidades que no se pudieron concretar. Pero ahora se presentó la ocasión, pude venir y estoy contentísimo de haberlo hecho. 

 

P: ¿Cómo ves a Israel?

 

R: Yo escucho noticias, conozco, estoy en contacto con amigos que viven en Israel y tengo claro que todo se magnifica. Lamentablemente hay prensa que lo hace, magnifica para un lado y para otro. Tal vez los palestinos , los árabes, sacan mayor provecho internacional de las imágenes. Y las imágenes que llegan a Uruguay normalmente son de los palestinos o los árabes como afectados. Y yo creo que no es así. Estando acá, mucha gente me dice “Israel no sabe manejar la prensa internacional”.

Yo, desde mi posición, trato de comentarles a mis compañeros de noticiero sobre esas situaciones más a fondo. Recuerdo cuando venían todas las imágenes de Gaza, de la última guerra, y luego aparecieron los túneles subterráneos que llegaban a Israel y entonces podían entender otro elemento de la situación. 

Ahora por ejemplo estamos en Jerusalem , un lugar ineludible en el viaje, para ir al Kotel (el Muro de los Lamentos)  y otros lados. Algunos me decían “no vayas”, otros “andá con cuidado”, algunos también comentaban que venían igual . La verdad es que yo estoy atento, no sé por qué. Pregunté a mis amigos que viven acá si viven mirando para los costados permanentemente y me dicen “no, vivo”. Mis amigos tienen esto incorporado como parte de su vida.

Con Patricia, cerca del Muro de los Lamentos

 

 

 

“HAGO LO QUE ME GUSTA”

P: Este viaje de vacaciones es una interrupción en tu rutina, en el buen sentido de la palabra, porque vos sos un enamorado de lo que hacés  ¿verdad?

 

R: La verdad que sí. Estoy bien. Hago lo que me gusta. Me pagan por hacer lo que me gusta porque también es mi trabajo.  Creo que me consideran, vos lo has visto, y eso tiene un valor que no se mide en metal. 

 

P: En la primera entrevista que te hice hace unos tres años, en el canal, me dijiste que lo que habías logrado, había superado todas tus expectativas. ¿Cómo es tu resumen hoy? ¿Algo cambió?

 

R: Hubo algunas cosas que me potenciaron muchísimo. Por ejemplo el programa de entretenimiento que sale del tema del deporte, “El escape perfecto” , que es un formato israelí.  Sale lindo, nos gusta mucho y con mi compañera Ana Sofía nos divertimos mucho.  La gente lo mira y lo disfruta.

 

P: No es un programa deportivo, tu fuerte.  ¿Te sorprende el éxito?

 

R: Es que como estábamos hablando el otro día con unos amigos,  gente de la tnuá (el movimiento juvenil), de Macabi,  para mí es como una peulá (actividad)  de un sábado de tarde, que hacíamos de jóvenes cuando éramos madrijim (líderes de los más chicos). Es entretener, alegrar, motivar, es lo mismo. 

 

EL PLACER DE TRABAJAR CON LOS HIJOS

Sus tres hijos. Cuando nos mandó la foto, nos dijo: "Mi gran orgullo"

 

P: Y un gran cambio fue la radio …

 

R: Así es. Me fui  de Radio Sport y ahora estoy en El Espectador. Fue un cambio importante para mí , por algo sustancial. Estoy trabajando con mis dos hijos varones, Diego , que tiene 28 y Alejandro , al que le decimos Lali, el menor, de 25. Los dos aman el deporte, tienen la misma pasión y sobre todas las cosas , a los dos les veo mucha madera. O sea, con que te guste el deporte no alcanza.  Uno relata, el otro comenta, están conmigo en fútbol, en basquetbol, son productores-sobre todo Alejandro-y para mí tienen un futuro brutal.  

P: ¿En qué medida te parece que el apellido les abre puertas, aunque no baste con ser Sonsol y tengan también que mostrar que trabajan bien? O sea, si no son buenos, el apellido no sirve para nada.

 

R: Por supuesto. Yo creo que abre puertas, sí, pero tienen que mostrar que valen. Aparte Diego, el mayor, tiene una característica muy importante para esto, y es que jugó al fútbol profesional. No con trascendencia, pero que haya jugado, le aporta mucho.

 

P: ¿Cómo ves el futuro de ambos?

R: Yo creo que el futuro cada uno tiene que buscarlo. Uno como padre trata de apoyar en todos los emprendimientos y las ideas que tienen. Pero yo siento que soy producto de una búsqueda. En su momento vine a Israel, buscando. No encontré, me volví, buscando. Hasta que encontré. La gente piensa que uno nació de corbata en la televisión , pero no es así. Lo fui construyendo.

 

P: ¿Qué sentiste cuando viste que tus hijos querían también dedicarse a la misma pasión que vos?

 

R: Me encantó. Pero aparte permanentemente los estoy aconsejando. Siento que trato de ir por un camino diferente al que va todo el mundo. Y trato de orientarlos a eso. Hay algunas explicaciones deportivas que conmigo no van, los números, los porcentajes. 

 

P: ¿O sea?

R: Cuando mirás un partido y te largan todos esos números, yo siento que pueden servir a los directores técnicos, pero no al tipo común , a Juan Pueblo que laburó todo el día y al llegar a la casa de noche prende la radio para ver cómo le fue a su cuadro de fútbol o de basquetbol ¿Para qué le van a hablar de porcentajes, si metió 48% en triples, 73% en dobles? Deciles  si ganó Aguada o Goes y dejate de embromar. Eso es lo que yo siento. Yo soy anti números. Lo siento en base a conceptos. Y como con eso no me ha ido mal, trato de que mis hijos vayan por el mismo camino.

Te pongo un ejemplo. Cuando terminó el mundial de Brasil, la FIFA sacó una estadística diciendo que el jugador que más pases había acertado, o sea que se la dio a un compañero, era el golero alemán  Neuer con 422 y que el segundo era Messi con 420. Estaba en un programa al aire en vivo y un muchacho de esos que miran los números, dice eso. Le dije “¿pero usted me está hablando en serio?”. Sí, me contestó, “dice la FIFA!”. ¿Pero quién es el idiota de la FIFA que aprieta un botón y pone eso? El golero alemán hace cuatro pases con el rival más cercano a 40 metros  y Messi cada vez que la toca tiene 5, 6, 7 rivales encima. ¿Cuánto más valen 400 de Messi que 422 de Neuer? Si no tenés nadie que te marque, yo te la doy , vos me la das, yo te la doy, vos me la das. ¿Qué importa eso?

 

 

LO CENTRAL: LA PASIÓN.

P: Alberto, lo que yo saco en limpio de esto, además de tu crítica a la  FIFA, es que hablás con una pasión impresionante…porque hay que verte acá explicando esto como si se te fuera el mundo.

 

R: Yo siempre hablo así.Si no, no soy yo. Si tengo que hacer esto de otra manera, no soy yo.

 

P: ¿Esa es tu característica más especial, la pasión que ponés en esto?

 

R: Sin duda. Si yo no siento lo que digo, no lo digo. No voy a robarle un concepto a otro. Es más, si alguna vez escucho de algún colega que dice algo que realmente me llena, lo parafraseo, o sea puedo decir después “escuché decir a un periodista algo que me parece extraordinario….” . Y lo digo. Pero si no lo siento, no va. Me peleo por lo que yo pienso y siento, voy hasta el fin del mundo. Y eso a la gente le encanta, porque la gente espera cada vez más , opinión.

 

P: Y más en Uruguay donde el fútbol es tan importante.

 

R: Te voy a poner otro ejemplo. Si Suárez hace un gol en Barcelona, la imagen del gol es la misma en Canal 10, en la televisión israelí, Al Jazeera, la RAI, la BBC de Londres y en la China. El gol es el mismo. ¿O acaso en un lado lo hizo con la pierna derecha y en el otro de  cabeza? Lo que cambia es cuando la imagen llega a vos, qué decís vos.  Alguno dirá “¡qué golazo!”, otro “¡no puedo creer!” y otro “¿Usted vio lo que hizo Suárez?”. La gente podrá inventar toda la tecnología que quiera, pero la emoción humana no la inventa nadie. Y eso es lo que  la gente quiere escuchar.

 

LA OPERACIÓN DEL CORAZÓN…Y EL VALOR DE LA VIDA

P: Alberto, vos sos un apasionado .Y me acuerdo que en la entrevista anterior hablábamos de cómo gritás los goles, inclusive no de Peñarol. Pero hace poco más de un año pasaste una operación del corazón. ¿ No tenés precauciones que tomar para lidiar con todo con más calma?

 

R: Ninguna. 

 

P: ¿Pero el médico sabía a qué te dedicás?

 

R: Parece que sí. El médico que me intervino en Estados Unidos era increíble. Era un sudafricano . El primer día que me viene a ver después de la operación, justo se estaba jugando la Eurocopa. Iban a jugar ese día o al otro día Alemania y Francia. Y yo estaba muy ansioso por saber cómo había ido todo. Llegó a verme, corrió la cortina del CTI y yo tenía tres millones de preguntas para hacerle sobre la operación. Pero lo que me dijo fue “¿Te gusta Francia o Alemania para mañana?”. Por lo menos dije “sabe con quién está hablando”, conocía mi perfil.

 

P: O sea que no es que por tu trabajo recibiste indicaciones de cambiar algo para seguir bien.

 

R: No. Después de la operación me dijo “usted está para 120 mil millas más”. Es como un auto al que le cambiás un caño y funciona bien. Me dijo que vaya tranquilo nomás.

 

P: No es broma una operación de corazón. ¿Pasaste miedo?

 

R: Mirá, cuando me diagnosticaron aneurisma de aorta, hice lo que hace cualquier “gil”, entrar a internet y querer estudiar diez años de medicina en dos minutos. Imposible. Cada vez me metía más y entendía menos. Así que en determinado momento me dije “Albertito querido, este es el mejor del mundo, así me definieron al médico que me iba a operar, el  mejor del mundo en esa especialidad”.   Un cirujano amigo en Uruguay me dijo “esta operación la puedo hacer yo en Uruguay pero acá se hacen 100 por año entre 12 médicos, o sea que cada médico hace 8, pero este médico hace 500 por año, él solo”. Y me lo resumió de manera muy sencilla: “para él hacer esta operación es como para vos relatar un partido de basquetbol. Andá tranquilo”. 

 

P: ¿Y eso te ayudó a ir sin miedo o igual es inevitable?

 

R: Tenía un poco de miedo, sí. No quería que me explicaran mucho cómo se hace la operación. Lo que le decía a Patricia fue “lo único que quiero es abrir los ojitos”. Fue mi frase preferida de cabecera. Y te cuento algo que me contaron hace poco, que no sé si es verdad, pero que de todos modos explica mucho de qué estamos hablando. Un cirujano cardíaco va al mecánico  a arreglar el auto. Al otro día va a buscarlo y el mecánico le dice: “usted y yo hacemos lo mismo, yo arreglo el motor del auto y usted arregla el corazón de las personas”.Y el cirujano le contestó: “si, pero a ver si usted puede arreglarlo con el motor prendido”.

 

P: Genial. Y asusta pensarlo. Te sacan el corazón …

 

R: Yo qué hicieron no tengo idea. Me entregué. Le dije al médico el día previo a la operación –era la primera vez que lo veía- que yo no siento nada. “Usted tiene ahí todos mis exámenes”-le dije. “¿Qué pasa si no hacemos nada?”.Y fue muy claro. Me miró fijo y me dijo: “Explodes and die”. Nada más.

 

P: Si no te operabas, la aneurisma podía explotar en cualquier momento y vos morías.

 

R: Así es. Explota y se muere. Y me dijo más: “Si yo estoy al lado suyo en el momento que le explota, no tengo tiempo de salvarlo, porque hasta que lo abro, se desangró, ya fue”. ¿Y ahí qué me quedaba? Le dije: “proceda”. Eran las 2 de la tarde, me dijo que a las 5 me interno y que a la mañana siguiente a las 5 de la mañana viene a buscarme. Al día siguiente estábamos a las 4.50 de la mañana, en la puerta de la clínica, con mi hermana y mi mujer, fumando un cigarro. Fue el último cigarro que fumé.

 

P: ¿En qué cambia la vida después de una operación que salió bien, pero por la que tomás conciencia que si no la hubieras hecho, podías no estar acá?

 

R: En que puedo disfrutar las cosas que me apasionan.

 

P: Pero vos ya antes estabas haciendo las cosas justamente que más te gustan. Y tenías ya antes a tu familia, que en nuestra primera entrevista ya me dijiste que es lo primero, mucho más que el deporte. ¿Algo cambia de todos modos?

 

R: Lo que yo siento es que disfruto cada cosa más. Escuchar la radio, lo disfruto más. Estar tirado en la cama, lo disfruto más.Hacer el amor con mi mujer , lo disfruto más. Ir al cine, aunque no voy mucho, cuando voy, lo disfruto más. Relatar un partido…todo…Todo más. Si alguna vez estoy bajoneado por algo, me acuerdo del CTI cuando estaba enchufado por todos lados y me doy cuenta de que todo es una pavada. Y veo a mis hijos bien, trabajan conmigo y la pasamos bien, y disfrutamos. ¿Qué más?

Alberto y Patricia durante sus vacaciones en Israel

 

P: Y para terminar, vuelvo al principio. ¿Cómo te gustaría que te presente?

 

R: Un buen tipo…que ama el deporte, el periodismo, la comunicación.

 

P: Y para hacerlo bien ¿qué es clave? ¿Más pasión o más conocimiento?

 

R: Ambas cosas son importantes. Claro que cuanto más sabés es mejor, pero si no transmitís emociones, no sirve. Si yo no estoy convencido de algo y emocionado con algo, nunca lograré transmitírtelo a vos o emocionarte con ello. Si no dejás el alma en el micrófono, no funciona.

 

P: Muchas gracias. Me encantó.

 

R: Gracias a vos Ana.

 

Ana Jerozolimski
(26 Marzo 2021 , 10:01)

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Por Bryan Acuña Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio. Fuente: wsimag.com

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