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El Presidente de Israel encargó a Netanyahu la formación del nuevo gobierno

Exactamente dos semanas después de las elecciones parlamentarias en Israel, habiendo finalizado ya este lunes las consultas con todos los partidos electos, el Presidente de Israel Reuven Rivlin encomendó al actuar Primer Ministro Biniamin Netanyahu la tarea de intentar formar el nuevo gobierno . Lo hizo en base al hecho que 52 legisladores lo recomendaron precisamente a él para el cargo, mientras que al jefe de la oposición Yair Lapid lo recomendaron 45. Otros 7 legisladores, del partido Yemina, sugirieron a su propio jefe Naftali Bennett y tres partidos- Tikva Jadasha de Gideon Saar y los dos partidos árabes-optaron por no recomendar a nadie en particular.

El Presidente Rivlin explicó que al no haber una mayoría de 61 diputados- o sea la mitad más uno de la Kneset- en apoyo de un candidato puntual, tomó la decisión en base a la cantidad de recomendaciones recibidas. “Esto indica que el diputado Biniamin Netanyahu tiene una probabilidad levemente mayor de formar el gobierno”, declaró.

Esta es la carta en la que notifica a Netanyahu de su decisión (Foto: Kobi Gideon, GPO)

 

 En la jornada de consultas,quedaron en evidencia algunas discrepancias de fondo entre Rivlin y la delegación del partido Likud. El ministro de Seguridad Interna Amir Ohana, uno de los miebros del grupo que llegó a Beit HaNasí, dijo que el Presidente tiene la obligación de encomendar la misión de armar coalición a quien tenga la mayor cantidad de recomendaciones. Pero Rivlin recalcó que eso no es imperativo de acuerdo a la ley y que todos sus predecesores tomaron la decisión evaluando  quién tiene mayor probabilidades de lograrlo. Dicho sea de paso, la ley sólo señala que el encargo de formar gobierno será dado a “uno de los miembros de la Kneset”. 

La delegación del Likud, este lunes 5 de abril, con el Presidente Rivlin (Foto: Mark Neyman, GPO)

 

Al anunciar este martes su decisión, Rivlin dijo explícitamente que “ningún candidato tiene una probabilidad realista de formar un gobierno que reciba la confianza de la Kneset”. Aclaró que preferiría devolver ahora  el tema a la Kneset, pero que la ley no se lo permite. Sólo por eso, evidentemente, decidió encargar la misión de intentar, a Netanyahu.

 

 

¿Y ahora qué?

 

Netanyahu recibió el mandato de  formar gobierno, por séptima vez en 25 años, por quinta vez en los últimos 7, por cuarta vez en los últimos dos. Las últimas tres, fracasó .  Hace un año, recién cuando Beni Gantz decidió sumársele para evitar que se vaya nuevamente a las urnas en medio de la pandemia, se formó la coalición conjunta que continúa funcionando, aunque sus dos cabezas formales, son claros adversarios. 

Desde la decisión adoptada en diciembre de dispersar la Kneset y llamar a las elecciones del  23 de marzo, lo que está en el poder es el mismo gobierno que antes, como  gobierno de transición.

Ahora Netanyahu tendrá, por ley, 28 días para intentar formar la coalición. Pero está claro de antemano que a menos que logre convencer a diputados que hoy se declaran opuestos a él, a sumársele, el resultado será que en cuatro semanas se dirija a Rivlin para pedir una prórroga de otros 14 días.

El Presidente Rivlin no tiene obligación de concederla, muy especialmente si está claro que la constelación política no cambia. En ese caso, puede devolver el mandato a la Kneset, que tendrá que elegir a otro de sus diputados para que lo intente.

Las alternativas serían el jefe de la oposición Yair Lapid del partido Yesh Atid o el jefe de Yemina Naftali Bennett. Si bien Lapid obtuvo en las eleciones 17 escaños y a él lo recomendaron ante Rivlin 45 diputados, la opción de Bennett, aunque tiene solamente 7, surgió por la problemática dentro de la oposición para ponerse de acuerdo entre todos sus componentes.

Estimando que con Bennett al frente puede llegarse a un acuerdo, aunque claro está que sin la Lista Conjunta mayormente árabe, Lapid le ofreció pactar un gobierno de rotación en el que él, el jefe de Yemina, sea el primero en ocupar el cargo de Primer Ministro. En realidad, tampoco esta fórmula resuelve el estancamiento, ya que no es seguro en absoluto que tampoco lo apoye el partido islamista Ra´am del Dr. Mansur Abbas.  Sin la Conjunta y sin Ra´am, esa fórmula quedaría con solamente  58 diputados. Eso es más que lo que tiene Netanyahu, pero tampoco es la mitad más uno. Si ese bloque acepta gobernar en base al apoyo de votos árabes “desde  afuera”, o sea sin ser parte de la coalición, sería parte de la solución del embrollo.

 

La consideración moral


De fondo está la polémica sobre el hecho que Netanyahu se halla en juicio por sospecha de corrupción.  Es legal que se mantenga en su cargo y no hay impedimento jurídico para que sea nuevamente Primer Ministro, pero el tema despierta serias polémicas. Legal, pero no está claro que legítimo y moral.

El Presidente Rivlin no hizo caso omiso del tema. Así lo explicó: 

“Soy consciente de la posición de muchos según la cual el Presidente no debe encomendar este rol (formar el gobierno) a un candidato enfrentado a cargos criminales, pero de acuerdo a la ley y la decisión de los tribunales, un Primer Ministro puede continuar en sus funciones aún cuando ha sido imputado. Es más: la cuestión de encargar esta misión a un candidato en juicio criminal,  fue objeto de desacuerdos políticos y públicos intensos en las recientes campañas electorales. Y es por ello que yo creía que el presidente debe evitar decidir en base a esa consideración, por un sentido de responsabiidad por la institución de la Presidencia y la confianza que le tienen todos los sectores del pueblo”.

Y agrega, más a fondo: “El Presidente del Estado de Israel no es un sustituto de la legislatura o el Poder judicial. Le corresponde a la Kneset decidir sobre el tema sustancial y ético de cuan apto es un candidato con cargos criminales para desempeñarse como Primer Ministro”.

En otras palabras, aclaró que él no tiene herramientas ni autoridad para determinar que un imputado no puede ser Primer Ministro y llamó a la kneset a llenar ese vacío. 

 “Esta no es una decisión fácil basada en la moral y la ética, a mi criterio”, agregó. “No se debe dar por sentado al Estado de Israel. Y yo temo por mi país. Pero hago lo que se me exige como Presidente del Estado de Israel, de acuerdo a la Ley y al veredicto de los tribunales, realizando la voluntad del soberano: el pueblo de Israel”.

 

 

Ana Jerozolimski
(06 Abril 2021 , 07:44)

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Por Bryan Acuña Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio. Fuente: wsimag.com

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