Entrevistas

El Presidente del Comité Central Israelita recuerda en carne propia el antisemitismo en Durban

Fuerte testimonio del Cr. Marcos Israel

El Cr. Marcos Israel, Presidente (por segunda vez) del Comité Central Israelita del Uruguay, se reunió hace un tiempo con el Presidente de la República Luis Lacalle Pou, acompañado por el Secretario del CCIU Robby Schindler y el Tesorero Roberto Marvid, con un propósito muy claro. Más allá de la importancia de mantener el vínculo directo con las autoridades, lo cual el CCIU hace continuamente aunque no siempre se publique, esta vez había de por medio un tema clave que plantear. En el horizonte cercano ya estaba planeada la reunión en las Naciones Unidas para “celebrar” el vigésimo aniversario de la conferencia de Durban, Sudáfrica. Aquel evento había sido anunciado como una reunión internacional contra el odio y el racismo, y terminó siendo todo lo contrario : un escenario de furibundo odio antisemita y anti-israelí.

Marcos Israel lo vivió en aquel momento en carne propia, vio el odio cara a cara, porque estuvo allí. Y sabía, como Presidente de la institución representativa oficial de la colectividad judía uruguaya, que debía contárselo personalmente al Presidente de la  República, Presidente de los uruguayos todos. El desenlace de esa reunión y de otras mantenidas por el Presidente con otras entidades judías, fue la digna decisión uruguaya de no participar este miércoles 22 de setiembre en la reunión que señalaba los 20 años de Durban, entendiendo que no hay nada bueno para recordar de aquello, salvo las intenciones originales anunciadas.

Así nos lo contó Marcos Israel.

 

P: Marcos, esta entrevista la realizamos antes de la reunión de la ONU sobre la que hablamos, que celebraba los 20 años de Durban. ¿Cómo te sentís, como Presidente del Comité Central Israelita del Uruguay, sabiendo que el Presidente de la República decidió que nuestro país no participará de la misma?

R: Sin duda que muy bien, muy muy bien. Estamos muy contentos porque este es un paso realmente importante en algo que es necesario. Es que varias crónicas que he visto, he sentido que son un poco equívocas en cuanto a cuál es el significado de la decisión que ha tomado el  presidente uruguayo. No se trata de Israel sino de un paso fundamental en la lucha contra el antisemitismo global.

P: Exacto. Y se ha presentado su decisión de no asistir a la reunión del aniversario, como acercamiento a Israel. Si bien las cosas están relacionadas, condenar lo que fue Durban, es luchar contra el antisemitismo. 

R: Exacto. Lo que nosotros hicimos hace varias semanas, cuando pudimos visitarlo, gracias a su amabilidad, fue contarle lo que pasó en Durban, porque, por supuesto, él no sabía. La mayoría de los gobernantes actuales  no sabían qué pasó ahí adentro. Y en particular podía contarlo de primera mano porque yo estuve. Estuve todo el tiempo, tanto en la parte del foro de lasONGs como en el foto de Estados.  Yo estuve en los dos, primero como delegado del Congreso Judío Latinoamericano en el foro de ONGs y después en la delegación oficial de Uruguay como uno de tres representantes de la sociedad civil. Conocía el afuera y el adentro, todo lo que pasó.

El Presidente nos agradeció que le diéramos una información que él no tenía. Y lo que hubo en aquella conferencia del 2001, fue una asonada de antisemitismo. Durante 15 días nos vimos verdaderamente envueltos en un tsunami de antisemitismo, una discriminación total y absoluta, manifestaciones de odio, reparto de documentos incuyendo “Mi lucha” de Hitler, los Protocolos de los Sabios de Sion, lo peor, de todo.

 

P: O sea que ni intento de corrección política había, nada.

R:  Nada de nada. Y todo con la prescindencia de la Organización de Naciones Unidas, incluida la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Mary Robinson, y con la complicidad absoluta de la ONG organizadora de Sudáfrica que era SANCO, o sea, era un panorama verdaderamente completo.  Ahora bien, no es que eso pasó allí en esos 15 días y terminó ahí. Ese fue el inicio de una verdadera ola de antisemitismo global institucionalizado por las propias Naciones Unidas. Entonces hasta ahora lo estamos viendo en Europa, lo estamos viendo en Estados Unidos. O sea, realmente hay una preocupación y por esa razón, lo que realmente nos alegra de Uruguay que se pusiera en el equipo de una serie de países muy importantes, todos ellos democráticos, por cierto.

Todos los que decidieron no participar esta vez, han decidido dar el paso y decir: “Bueno, hasta acá llegamos, vamos a hacerle frente a este antisemitismo”.  Esto es un mensaje muy fuerte para decirle ¡basta! al proceso de Durban, que ha sido en realidad un proceso antisemita. Esa es la gran verdad de la cosa.

 

Uruguay, cuestión de principios. Y el rol del CCIU.

P: Yo veo una conexión directa entre esta decisión de Uruguay de no participar y la postura que adoptó días atrás el Presidente Lacalle Pou en México al pronunciarse en la conferencia de la CELAC contra la violación de los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esas cosas van juntas  ¿no? ¿Tú lo ves también así? O sea, combatir el antisemitismo requiere firmeza de valores , al igual que condenar dictaduras y defender democracias.

R: Yo pienso que sí. Totalmente de acuerdo contigo. Sin duda que la posición de presidente Lacalle es una posición muy valiente, muy clara y muy militante en el sentido de los valores democráticos y otros valores como es el estar firme contra todo lo que es, digamos, el racismo en general. En definitiva, sé que eso va a ser así, y el antisemitismo en particular, que es una de las formas de racismo. Quizás la más vieja de todas que todavía está vigente. Así que sí, yo creo que está en esa misma línea. Lamentablemente parece que estos pasos fueran para alguna gente imposibles, ¿no? Pero, en realidad, nosotros vamos siguiendo de cerca y le fuimos informando al Gobierno, para que supiera, los distintos países que ya habían anunciado que no iban a participar. Y cuando Uruguay hizo su anuncio, ya había más de 20 países muy importantes, países centrales del mundo democrático que ya habían anunciado que no iban a participar.

P: Eso es parte del importante trabajo del Comité Central Israelita que no todos conocen o aprecian  porque no saben lo que se hace detrás de las bambalinas, sin publicar. Y esas reuniones son claves. Como presidente pues, no por primera vez, Marcos, de la institución, de la entidad representativa de la colectividad judía uruguaya, ¿cómo te sentís sabiendo que esta institución que encabezas ha aportado concretamente a que el Gobierno o el presidente de la República, tome una decisión  de este tipo, que es contra el odio, contra el antisemitismo?

 

R: Como bien decís vos, es un trabajo, digamos, de perfil bajo, porque lo nuestro no es hacer marketing con lo que hacemos, sino que simplemente trabajamos por determinadas causas, incluso más allá de lo judío. También compartimos otras causas con otros colectivos, pero lo cierto es que cuando pasan estas cosas tenemos una grandísima satisfacción, sentimos que nuestro trabajo no es en vano y que vale la pena seguirlo haciendo, esa es la verdad.

 

Recuerdos desde el terreno

P:  Marcos, tal como ya dijimos…estuviste allí,  en Durban, hace 20 años . A nivel de vivencia personal, un judío representante de una institución judía y, en tu caso también de la sociedad civil uruguaya en general, vive directamente esos ataques antisemitas. ¿Cómo se lidia con ellos?

R: Fue muy impactante, sobre todo, porque nosotros vivimos en un país donde si bien sabemos que hay antisemitismo, , realmente es menor. Es decir, de pronto sentirte rodeado por manifestaciones y por actitudes destempladas, realmente es muy impactante. A mí me llevó después a una reflexión muy profunda, a investigar el tema del conflicto israelo-palestino o árabe-judío, como lo quieras llamar, lo cual después de varios años se tradujo en un par de libros que escribí.

P: Lo recuerdo bien. Te entrevisté en su momento sobre ellos.

 

R: Así es. O sea, el impacto, digamos, en mí quedó adentro reverberando y para sacarlo a flote, digamos, hubo todo un proceso. Pasaron cosas muy increíbles porque antes de la conferencia mundial hubo conferencias continentales. La conferencia continental de las Américas fue en diciembre del año 2000 y fue una conferencia hermosa, una fiesta de diversidad, una organización extraordinaria y una búsqueda de consensos que nunca había visto de la calidad y la profundidad que hubo allí. Después, en febrero fue la conferencia de Asia que fue en Teherán, y ahí sí, fue otro mundo, y envenenó todo el proceso de ahí para adelante. Entonces, desde ese febrero hasta agosto de 2001, que fue la conferencia de Durban, hubo incluso movimientos para suspender la conferencia porque se veía venir ya que lo que salió de Teherán fue terrible.

Te doy un ejemplo concreto. Yo sabía que iba a haber carpas por continente, donde cada continente se reunía. Y yo sabía que mi casa iba a ser la carpa de América Latina. La delegación uruguaya era importante y aparte, yo había hecho conexiones con Santiago de Chile cuando estuve en la otra conferencia. Así que apenas terminé  de hacer los trámites para poder entrar al campus, me puse mi tarjeta, que decía mi nombre, y entonces lo primero que hago es ir a la carpa de América Latina, y ya cuando entro, veo desplegada toda la propaganda pro-palestina. Y  cuando me acerco al mostrador donde estaba la persona que recibía…

P: Y ve tu apellido….Israel.

R: ¡Claro! Simplemente, se da media vuelta y se va, me da la espalda. Ese fue el primer impacto cuando llegué.

P: Cuando tenía que recibirte y registrarte como a todos. 

R: La ceremonia inaugural fue desastrosa y luego, también el tema de la participación.  No nos dejaron participar. Por ejemplo, el primer día había un taller de víctimas de racismo y de discriminación en el que por supuesto teníamos que estar yo y los otros judíos del mundo que habían ido. Y apenas levantó la mano uno para pedir la palabra y dijo su nombre, la persona que dirigía dijo: “Pero usted no es víctima, es perpetrador”.

P: Dios mío…

R: Mirá, yo iba muy preparado para hablar, para discutir, para lo que fuera para aportar, había estudiado todo el proceso, hace un año que estábamos trabajando. En Uruguay se vio una cosa muy especial, que todos los colectivos nos unimos y trabajamos juntos. Fue el único país del mundo que hizo eso. Con los afros, con los indígenas, con todos los grupos, realmente una diversidad extraordinaria y trabajamos juntos. Pero cuando llegamos ahí, yo sentí algo similar a lo que había leído y visto en películas sobre lo que ocurrió en la Noche de los Cristales Rotos y de ahí en adelante: que los vecinos, los amigos, los colegas de los judíos, los dejaron solos, se retrajeron. Eso mismo me pasó a mí, quedé solo. Porque toda esa gente con la que trabajé antes, ante ese impacto brutal lo que hizo fue retraerse.

P:  ¿Te referís a los otros colectivos uruguayos? 

R:  Exacto. Por eso lo que te digo, a ese nivel de impactante fue la cosa. Entonces, volviendo al taller del que te contaba . Cuando vi lo que le dijeron a ese hombre, me levanté y en vez de pedir la mano a voz alzada, fui hasta el lugar donde se dirigía el taller, para anotarme en la lista de oradores como víctima de la AMIA . Y me dieron la palabra, pero fue una experiencia de terror, porque apenas dijeron mi nombre hubo una cantidad de fotógrafos que a una distancia cero de mi cara  me sacaban fotos, todo el tiempo.

P:  Para amedrentarte, de hacerte sentir incómodo. 

R: Empecé hablando de la AMIA, pero después fui bifurcando a lo que yo quería. Entonces me cortaban, dos, tres, cinco veces, entonces al final hice lo que pude, dije lo que pude. Pero bueno, no era solamente el tema de los judíos. Todos los demás colectivos,  salvo los afro, hasta cierto punto, fueron ignorados. Y estoy hablando de decenas de colectivos del mundo. En ese mismo taller había por ejemplo un sudanés. En ese momento de la historia, Sudán ya tenía 2 millones de muertos, comprobados, estaban en los informes que manejábamos de las Naciones Unidas. Dos años después vino Darfur, pero ya en ese momento  había 2 millones de muertos en Sudán. El tipo se levantó a hablar, nadie le dio ninguna importancia. Además de la angustia que ya sentía por mí, empecé a sentir angustia por él, porque digo: “Este tipo viene de un lugar donde hay un genocidio, en curso”. No le importó a nadie.

Lo único que importaba eran los palestinos .

El último día me pregunté: “¿Cuál es la diferencia entre los palestinos y todos los demás que están acá?” . Los indígenas americanos que pretendían que, en vez de llamarlos poblaciones indígenas, los llamaran pueblos. Fiajte vos con qué detalle fueron a buscar a Durban. Salieron con las manos vacías. Entonces cuál es la diferencia, y bueno, la respuesta salió después de un rato de pensar. Es el único pueblo que tiene del otro lado del mostrador a judíos. Si en el otro lado del mostrador no hubiera judíos, los palestinos serían tan ignotos como cualquier otro grupo.

P:  Claro. 

R: Y esto se fue comprobando después, porque todas las persecuciones que han recibido los descendientes de palestinos en el Líbano, a nadie le importa. Importa solamente si está Israel involucrado.  Por eso mi primer libro si llamó Antisemitismo y conflicto israelí, porque son dos caras de la misma moneda.

P: Justamente…En su momento te entrevisté al respecto. Y creo que mientras podemos decir que en gran medida el antisemitismo de raíces cristianas ha sido superado, aunque no es que haya desaparecido del todo-sí ha habido un cambio radical absolutamente en la actitud de la Iglesia católica- hoy en día el l grueso de los fenómenos antisemitas, tiene raíces islámicas, ¿verdad?

R: Exacto. Sí, islámicas y yo te diría de izquierda radical.

P: Por supuesto. La izquierda lo adopta.

R: Claro, que lo adopta como en su momento lo adoptó la Unión Soviética. Esto viene, la izquierda lo adopta desde que la Unión Soviética se pone de lado árabe en la guerra del 67, sobre todo, pero también antes.  Entonces eso también es un motor importantísimo.

P: Y toda aquella vivencia dejó entonces un impacto enorme.

R: El  impacto fue realmente muy muy grande de todos los que estuvimos allí. Lamentablemente el único gobernante uruguayo que lo vio, y que estaba muy al lado nuestro, la verdad, y de paso, que teníamos una relación extraordinaria, fue el ex ministro de Educación y Cultura Antonio Mercader, hoy  lamentablemente fallecido. Fue el único hombre de gobierno que si  estuviera vivo podría contarlo igual que lo cuento yo, porque él estaba con nosotros, codo con codo.

P: ¿Tú tuviste oportunidad después de conversar con los compañeros compatriotas de los otros, colectivos con quienes habían trabajado como destacaste con tanta cercanía, pero que después sentiste que quedaban, estoy poniendo palabras en tu boca, como, digamos, inmovilizados por lo que veían? ¿O sea, era lugar para algún reproche o hasta casi se podía comprender ese aluvión de odio que a uno lo descoloca? No sé la verdad cómo plantearlo. 

R:  La verdad que en el momento y por un buen tiempo después la comprensión no era fáci. Tuvo que pasar un poco de tiempo para que uno empezara a pensar que era muy difícil la situación, era muy impactante, y que bueno, sí, una posibilidad era eso, que se retrajeran y que se abrazaran a sus propios asuntos, digamos, dejando estos de lado y tratando de no tenerlo en cuenta. Lo que pasa es que a largo plazo, termina siendo también malo para ellos mismos, Durban termina siendo esto que fue mientras que, si hubiéramos estado todos unidos en contra de esto, en ese momento o poco tiempo después, posiblemente se hubiera interrumpido y la ola expansiva de Durban… y no hubiéramos llegado a este punto. No estaríamos hablando de esto ahora, pero bueno, digamos que aquella actitud de ellos de alguna manera siguió de largo hasta el día de hoy.

¿Y el futuro?

P: Y la pregunta es si algo puede cambiar ahora.

R: Quizás ahora con esta movida de tantos países que no van, quizá podamos reabrir el diálogo. Ojalá, me gustaría mucho, porque había hecho mucha amistad con mucha gente. Nosotros en el Comité Central trabajamos mucho con otros y ellos lo reconocen, no es que no lo reconozcan. Pero me gustaría que podamos quizás volver a la situación anterior a Durban.

Fíjate hasta qué punto esto fue evidente que la alta comisionada, un poco después de Durban, visitó Uruguay, hizo una pequeña gira por América Latina y en un día y medio que estuvo en Uruguay, tuvo tres reuniones con lo que llamábamos la coordinadora nacional de apoyo a Durban. Eso quiere decir que realmente nuestro trabajo fue destacado, como uruguayos, como sociedad. Ojalá que esta situación vuelva a abrir un poco el tema con mis socios, digamos, en los temas de la lucha contra el racismo y la discriminación.

P: Volviendo al principio, más allá del orgullo que nos da como uruguayos la decisión del presidente de la República de no participar en la reunión que recuerda Durban 2001, este miércoles en la ONU… ¿Te parece que una decisión de un bloque relativamente grande, de decenas de países, todas democracias fuertes, resolviendo no asistir, es algo que puede hacer que cambie en algo la dinámica, al dejar sentada una posición principista que diga “hasta acá y no va más”?

MI: No te olvides que la propia conferencia de Durban, Estados Unidos e Israel se retiraron.  Este mínimo grupo de dos, digamos, de aquel momento, va creciendo episodio tras episodio. Así que yo creo que esta vez, el hecho de que ya haya crecido tanto, va a tener impacto. Yo tengo la esperanza de que va a tener impacto, y va a crear un precedente importante como para que se tenga en cuenta.

P: Ojalá, que así sea. Muchas gracias Marcos por esta apasionante entrevista.

R: A vos Ana. Muchas gracias.

Ana Jerozolimski
(23 Septiembre 2021 , 18:18)

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