Mundo Judío

Chiune Sugihara; el coraje de desafiar

Fuente: hilo de twitter de Rulo de Viaje @Dan_Lande

Dan Lande es “Rulo de Viaje” en las redes, viajero oriundo de Buenos Aires, administrador de empresas, especialista en viajes, creatividad e innovación, y docente universitario. En 2011, dejó su trabajo en relación de dependencia y comenzó con el sueño de viajar por el mundo.

La aguja marca las 9 y todos dejan de escribir. Solo un puñado de los exámenes va a calificar para entrar a medicina. Un chico q parece ajeno, como ido escribe su nombre en el margen y entrega en blanco.Nadie, ni siquiera él mismo, sabe que esa decisión va a salvar a 8000 judíos.
Chiune Sugihara nace en 1901 en un pueblito de Japón. Su historia empieza en un templo budista en el que sus padres y cinco hermanos viven de prestado. Las mudanzas por el trabajo de su padre son una constante en su infancia.


En 1912 Chiune se gradúa con honores en la escuela. Sueña con estudiar literatura y viajar por el mundo, pero su papá elige para él la carrera de medicina. En la Japón imperial en la que el código Samurai rige la conducta, desobedecer al padre es imposible.
Sin embargo, la vida de Chiune está marcada por su rebeldía ante la injusticia, seguir sus valores y pasiones, su lado humanitario. El día en que entrega en blanco su examen de ingreso a medicina, marca por primera vez ese camino.


Sugihara trabaja y paga sus estudios y se gradua en inglés. Aprende ruso, sirve en el ejercito. Entra al ministerio de relaciones internacionales, y lo asignan a una misión en Harbín, China. En 1935 decide reununciar en protesta al maltrato japonés sobre la población local
En 1939 entra como vice cónsul en Kaunas, Lituania. El objetivo de su puesto es el de averiguar e informar sobre los movimientos alemanes, saber si tienen planes de atacar Rusia. Sugihara coopera con la inteligentsia polaca en un plan de cooperación polaco-japones.


Kaunas es entonces la capital lituana.Tiene 120 mil habitantes, un tercio son judíos. Con la guerra, miles de judíos polacos llegan a Lituania escapando de los nazis. Cuentan del horror en Polonia pero pocos los toman en serio. Los judíos lituanos siguen su vida como si nada.
En 1940 la Unión Soviética invade Lituania y a los judíos lituanos se les prohíbe salir del país. Los rusos autorizan a los judíos polacos pasar por la Union Soviética como tránsito siempre que tengan una visa de entrada a otro otro lado.


El exterminio y el horror llega a Lituania y solo las visas salvan vidas. Empieza la desesperación por conseguirlas. Multitudes se dirigen a los consulados y ven como todos les cierran las puertas. El mundo les da la espalda.


El cónsul holandés Jan Zwartendijk da 2200 visas para  Surinam, curacao, y otras islas del caribe. El problema es que para llegar a América hay que pasar por la Europa ocupada, o atravesar Rusia hasta el pacífico. Para sobrevivir hay que cruzar medio mundo. 


Chiune Sugihara empieza a otorgar visas de transito a Japon, a los judíos con destino a Curacao. Cuando corre el rumor, cientos de personas se agolpan en el consulado. Lloran desesperados, le ruegan, hasta le besan los pies al japonés.


Sugihara está en una situación complicada. Solo puede expedir visas a quienes tengan una de entrada a otro lugar. Pero pocos judíos cumplen ese requisito. Son miles los que no tienen nada y ven en Japón su única salvación.


Chiune telegrafea tres veces a japón pidiendo instrucciones. Las tres le responden lo mismo: visas solo a quienes tengan visa a un tercer país. Acá es el momento más importante en la vida de Sugihara. El cónsul ignora los mensajes, lo que representa un acto de desobediencia.
Antes de elegir el camino humanitario, el consul discute la situación con su esposa Yukiko y sus hijos. Saben que sus actos van a tener consecuencias, que se les vienen tiempos dificiles, pero están de acuerdo en que solo pueden seguir su conciencia.


En julio de 1940, la Unión Soviética da instrucciones a todas las embajadas de abandonar Kaunas de inmediato. Chiune pide una extensión de 20 días y le es concedida. Mientras que todas las embajadas están vacías, en la de Japón se firman visas.


Sugihara pasa entre 18 a 20 horas al día escribiendo visas a mano. Todos los días, durante tres semanas. No duerme, come mientras trabaja. Al final del día, Yukiko le masajea la mano extenuada. Expide 300 visas al día, el numero que habitualmente entregaba en un mes.


Decide no descansar ni un minuto mientras haya gente esperando en la puerta del consulado. A los que intentan trepan el portón, los calma, les pide paciencia. Mientras más tiempo tenga para trabajar, más gente voy a poder salvar les dice.


Se dice que Sugihara expidió visas hasta el día en que tuvo que dejar la ciudad. Otorgó visados desde el camino del hotel hasta la estación de tren en Kaunas. Los refugiados lo seguían y él firmaba desde la ventana del tren.


Lo último que hizo en medio de la desesperación, fue firmar hojas en blanco con el sello del consulado, para que pudieran hacer algo con ellas. Por favor perdónenme, no puedo escribir más. Esas fueron las últimas palabras a la multitud de judíos que vieron partir al tren.


El numero de visas es incierto. Se dice que fueron alrededor de 6000, en las que se cuentan visas familiares que que incluían a chicos. El numero  salvados por Sugihara se estima en 8000. Hoy son 40 mil personas las que descienden de los salvados por el cónsul japonés.


Sugihara fue transferido a Bucarest, y ahí, él y su familia fueron tomados prisioneros por los soviéticos. Pasaron casi tres años en la cárcel hasta que los liberaron. En 1947 cuando pudo volver a Japón, lo obligaron a renunciar a su cargo por el “incidente” en Lituania.


Consiguió un trabajo de vendedor de lamparitas puerta a puerta. Durante décadas, nadie en Japón supo quien era Chiune Sugihara y todo lo que había hecho. Sus actos quedaron en el olvido.


Recién en 1969, después de buscarlo por años, Yehoshua Nishri, uno de los salvados por el cónsul, pudo encontrar a Sugihara. Dio testimonio y cientos de judíos que recibieron las visas, confirmaron la historia.


En 1985 Chiune Sugihara fue reconocido como Justo entre las naciones. Cuatro décadas después de haber firmado las visas, alguien le preguntó por que lo hizo. Eran seres humanos y necesitaban ayuda, dijo.


Sugihara murió en Julio de 1986, un año después de ser reconocido por el Yad Vashem. A su funeral asistieron cientos de judíos. Recien entonces, sus vecinos y el pueblo japonés, supo lo que había hecho.


*Los Justos entre las naciones son aquellas personas que pudiendo ser indiferentes, arriesgaron su vida para salvar a judíos durante la guerra. Pueden leer más historias en la web de yad Vashem. Yo cuento algunas en insta en formato cómic. http://Instagram.com/rulodeviaje

Lista parcial de personas salvadas por Sugihara


Líderes y estudiantes del Mir Yeshiva, el único yeshivá europeo en sobrevivir al holocausto.
John G. Stoessinger, profesor y diplomático de la Universidad de San Diego.
Jehoshua Nishri, líder económico de la embajada de Israel en Tokio.
Robert Lewin.
Leo Melamed.

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