Cultura

Salomón, el nuevo libro de Ionatan Was, la historia novelada de su abuelo como joven inmigrante en Uruguay

Durante dos semanas y media, entre agosto y setiembre pasados, nuestro colaborador I. W. se pasó encerrado para intentar lo que pensaba podía una novela. Desde entonces pasaron cientos de debates y correcciones, hasta llegar al libro que tomó forma: Salomón. Una historia de familia, de inmigración, y de tantas cosas más. Mucho de todo esto, nos lo cuenta en detalle quien en un momento fuera "el misterioso colaborador del Semanario Hebreo". 

A Ionatan tenemos el placer de conocerlo precisamente porque desde hace años colabora con su fantástica pluma en Semanario Hebreo. Por eso nos place en especial poder desearle ahora mucho éxito con su libro “Salomón”, que al versar de hecho sobre su abuelo paterno, es seguramente mucho más que una obra literaria. Tiene que ser una fuente de profunda emoción.

Le planteamos varias preguntas de cara a la presentación  del libro este miércoles en la NCI. Vale la pena leer la entrevista, ir a la presentación y nos atrevemos a afirmar que también comprar y leer “Salomón”. Dedicar un libro a su abuelo que físicamente ya no está, es no sólo honrar su memoria sino brindar un homenaje a todos los inmigrantes que lucharon por abrirse camino y construyeron una nueva vida en nuestro querido Uruguay.  Y también, precisamente, al país que los recibió.

 

P: Ionatan, quisiera ante todo desearte mucho éxito en la presentación de tu libro “Salomón”. Sin arruinar el evento de este miércoles en la NCI, la presentación misma , ¿qué me podés adelantar? ¿De qué se trata?

R: Muchas gracias Ana por el deseo de éxito, que sé es muy sincero. En cuanto a la novela, te puedo adelantar que son diez años de la vida de un inmigrante judío polaco recién llegado a Uruguay, a los catorce años. Es un tiempo que va hasta que conoce el amor verdadero, digamos. Ese inmigrante se llama Salomón, como mi abuelo, y un poco intenta rescatar del olvido lo que fueron esos diez años de Salomón mi abuelo, aunque todavía no me animaría a decir con toda seguridad que el Salomón de la novela y el Salomón mi abuelo sean la misma persona. Pero más allá de estas disquisiciones, sí te puedo asegurar que el libro relata ese periplo de un inmigrante que llega sin saber idioma ni costumbres, a un país nuevo y muy diferente al shtetl de Polonia, y un poco la novela va narrando cómo es que el protagonista se adapta al Uruguay, en esa edad tan conflictiva como es la adolescencia, o más bien una adultez prematura impuesta por las circunstancias.

 

P: De antemano me atrevo a adivinar que será muy emocionante leerlo, porque en mayor o menor medida, seguramente muchos de nosotros podremos identificarnos con él y con relatos que oímos en nuestras familias. ¿Cómo te surgió la idea?¿Hubo algún hecho que lo detonó?

R: En realidad, la idea fue de mi padre Alberto, a quien hace dos años se le ocurrió que quería saber un poco más de la vida del padre —Salomón Was—, ya que habían pasado los años y resultó que había muchas cosas por descubrirse. Y en verdad que se descubrieron, como los primeros pasos que dio Salomón al llegar a Uruguay, cosa que hasta ese momento no se sabía (a mi abuelo nunca le gustó hablar mucho de su pasado). Es así que un día del año pasado mi padre me dijo de intentar una novela de Salomón. Habrá sido en mayo o junio. Para mí fueron meses de pensar y meditar cómo encarar el asunto, darle forma y estructura, además de seguir juntando información. Y luego, un domingo lluvioso de agosto, a las cinco y media de la tarde me puse a teclear las primeras palabras, y dos semanas y media después ya lo tenía terminado. El primer borrador, claro.

 

P: No me sorprende esa rapidez. De tu pluma de oro  que conozco por el honor de que seas colaborador de Semanario Hebreo desde hace años, salen notas sumamente variadas. Describís con detalles situaciones, figuras, lugares…¿dónde incluirías el nuevo libro, o sea en qué categoría? ¿Podés etiquetarlo?

R: Bueno, creo que tiene un poco de todo, desde el trasfondo de la guerra al reencuentro con la familia (la parte que ya había escapado de Polonia y llegado a Uruguay), y también a la esperanza por hacerse de un nombre en el país de adopción. Te voy a ser sincero Ana, más allá de lo puramente técnico y documental, traté de darle un poco de ‘color’ al libro para que además de todo lo que dije, tenga un atractivo literario, y no voy a mentir, para que se venda bien. Lo que no va en desmedro de todo lo que comenté antes, me parece. Y no digo más, porque si no, nadie lo va a comprar.

 

P: Bueno, no estoy segura que si decís más no lo van a comprar, quizás al contrario, darán ganas de leerlo.  Me imagino que podríamos decir “inspirado en hechos históricos”. Ionatan… ¿Qué es para vos escribir? Recuerdo que un escritor israelí me dijo que para él es casi una necesidad física apenas se levanta.

R: Es una pregunta muy amplia y que daría hasta para un debate. Pero por responderte rápido, te diría dos cosas. Primero, crear un mundo diferente al mundo de la realidad, mejor o peor pero sí distinto, un mundo en el que me temo mucha gente disconforme o triste le gusta refugiarse. Y segundo, creo que la escritura tiene ese poder mágico de poder transformar aun las situaciones más banales en muy interesantes y novedosas, si está bien trabajada (también podría pasar al revés, situaciones interesantes que con la escritura no lo son tanto).

 

P: ¿Sos ordenado y metódico para escribir, tenés que organizarte o seguís a la inspiración cuando surja?

R: Creo que sí lo soy. Y aprovecho para mencionar dos aspectos de mi vida que me ayudaron: el ser ingeniero y deportista. Ambos me ayudaron a su modo. La novela a diferencia de la poesía no puede tener fallas ni huecos ni cosas sin explicar, debe tener su lógica como en la ingeniería, y se debe ir levantando desde las bases hasta los detalles más nimios, o si querés, desde la fundación pasando por pilares y vigas hasta los decorados, pero ahí ya está todo cocinado digamos. Y el deporte me dio mucha disciplina: levantarme cinco seis de la mañana para escribir, estar apartado del mundo real y sí enfocado en la novela, no distraerme… Vos lo sabés bien. Ni que hablar que la inspiración surge en cualquier momento —y claro que a mí también me pasa—, pero sin olvidar todo lo anterior, que es imprescindible en este negocio.

 

P: ¿Qué te resulta más emocionante, el proceso o el libro terminado?

R: El proceso sin dudas, porque fueron dos semanas y media muy intensas (y agotadoras), en que por ejemplo no prendí el celular en ningún momento. Era como estar viviendo la novela a medida que la iba escribiendo, consustanciándome con Salomón, hasta dialogando con él, entendiéndolo, de una manera que quizá no lo hice en la vida real mientras él vivió. Me gustaba mucho ir a las cafeterías y escribir escuchando conversaciones ajenas.

 

P: ¿Te importa lo que diga el lector después?

R: En este caso sí, y hasta algo de miedo tengo. En especial porque no estoy hablando de un personaje ficticio, o alguien famoso, pero a la vez ajeno. Estoy contando la vida de mi abuelo, del padre de mi padre y de mis tíos, del abuelo de mis primos… y así podría seguir. Es una responsabilidad quieras o no. Sé que me van a estar estudiando con lupa (en especial quienes conocieron a Salomón más que yo, que son varios), pero bueno, a partir de mañana ya podré ir al patíbulo…

 

P:  Realmente no creo que sea necesario. ¿Sentís que tocás almas con lo que escribís?

R: No sé, que lo digan los lectores. Sí te puedo decir que a veces lo intento.

P: ¿Tenés que agradecer a alguien por este libro?

R: En especial a mi padre por la idea primero y luego por el apoyo, sin lo cual nada de esto hubiera sido posible. Y luego gente que me pasó información y vivencias que en internet no se encuentran, pero sí en el relato hablado, en el cara a cara (lo cual está bueno). Digo los nombres de pila: Shai, Nicolás, Raúl, Samuel el traductor, Daniel. Este miércoles. en la presentación sigo con los apellidos. También a vos Ana, por el espacio de cada semana.

P: Soy yo la agradecida Ionatan, realmente. Hace pocos meses te recibiste de ingeniero. ¿Pero me equivoco si te digo que te sentís más que nada escritor? Aunque si algo que conozco, me dirás que te queda grande el título.

R: Grande no me queda, todos los títulos son iguales, hasta te diría que hice alguna materia más que el mínimo requerido. Pero a tu pregunta concreta, prefiero dejarla en puntos suspensivos. Uno nunca sabe por cuáles derroteros lo llevará la vida…

 

P: ¿Qué hay de Ionatan en “Salomón”? Quien te conoce bien ¿puede encontrarte allí o solamente en la firma de autor?

R: Alguna experiencia o situación particular de la cual me explayaré más adelante. Pero no mucho más. Lo que sí te puedo decir es que yo aparezco en la novela; sutilmente, pero aparezco. A ver quién me puede encontrar…

P: ¿Algo que consideres que hay que agregar, que no te haya sabido preguntar?

R: No, ya dije demasiado, más de lo que tenía pensado… Luego de la presentación, seguro que podré soltarme un poco más.

P: Te deseo lo mejor, de corazón. Y me alegra en especial que el libro sea sobre tu abuelo. Yo no lo sabía…y creo que eso, ya antes de leer el libro, seguro es fuente de emoción. Y permitime decirte , a raíz del agradecimiento a tu padre, que me consta no sólo cuánto te quiere sino cuán orgulloso está de vos. Gracias por todo Ionatan.

R: A vos Ana.

Ana Jerozolimski
(19 Abril 2022 , 17:31)

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