Entrevistas

El desafío de un médico israelí en el hospital más cercano a Gaza

Vidas Uruguayas en Israel: Dr. Pablo Boksenbojm

Cuando pensamos en la amenaza que pende siempre sobre la población del sur de Israel por el disparo de cohetes desde la Franja de Gaza, siempre nos viene a la mente la figura del Dr. Pablo Boksenbojm, médico uruguayo-israelí al que entrevistamos en repetidas ocasiones en el hospital universitario Barzilai en la ciudad de Ashkelon, a veces con alarmas de fondo. Pablo fue allí el Director de los servicios de Anestesiología y aunque hoy está retirado, sigue trabajando en la enseñanza, yendo dos veces por semana al Barzilai a capacitar a médicos más jóvenes.

Una foto de años atrás. A la derecha, dos médicos uruguayos, el Dr. José Taube (del departamento de Canelones) y el Dr. Pablo Boksenbojm, con médicos más jóvenes a los que apoyaron y capacitaron, dos mexicanos, el Dr. Rodolfo Meza-Garza y el Dr. Enzo Galicia ,y a la izquierda, el Dr. Enrique Gallego de Barcelona, España

 

 

 

Además, es el  jefe de los Servicios de Pacientes Ventilados crónicos en el Hospital de Rehabilitación Beit Hadar en Ashdod.

La parte relativa a este cargo recién mencionado, la publicaremos en una entrega separada.

 

El Dr. Pablo Boksenbojm nació en Montevideo el 25 de abril de 1954, hijo de Médico y Biblotecaria. Activó en el movimiento juvenil, la tnuat noar, AJISU. En 1972 se trasladó a Buenos Aires a cursar el segundo año de Medicina, ya que en Uruguay se había cerrado las universidades por tiempo indefinido. Volvió en 1978 a finaliar sus estudios . Comenzó su posgrado de cirugía en el hospital Maciel, en el servicio del Profesor Larre Borges.

En 1982 se casó con Gabriela, que también es médica.

Pablo y Gabriela

 

El 8 de marzo de 1984 partió a radicarse en Israel . Comenzó posgrado en Antestesiología en el hospital Kaplan de Rehovot. En 1991 ingresó como anestesista al hospital Beilinson y en noviembre de 1998 fue nombrado Director del servicio de Cirugía Ambulatoria en el hospital Barzilai.

 

Pablo y Gabriela tienen dos hijos, Erik, de 32 años, Profesor de Educación Física y actualmente estudiante de Medicina, y Karen, de 31, recientemente recibida de médica , casada con Gilad, recién recibido de veterinario, con quien tiene un hijo de 1 años y 9 meses.

Pablo sirvió en la Marina israelí, su hijo en la unidad de combate Givati y su hija en la Fuerza Aérea.

Esta es una entrevista sobre la misión de ser médico en una zona compleja y sobre los desafíos que ello impone, especialmente en Israel.

Vista general del hospital Barzilai

 

 

P: ¿Tiene un significado especial ser médico en un lugar que está bajo constante amenaza de impactos de cohetes, que ya han caído de hecho en distintos momentos en tu propio hospital?

R: En principio, el significado de ser médico es el mismo en todos lados, pero la  gran diferencia es que cuando uno trabaja en un lugar así siempre está en una continua situación de presión emocional, pensando cada vez que hay amenazas -y eso ocurre muy frecuentemente- qué es lo que va a pasar, si van a volver a caer misiles, si es que de vuelta vamos a tener que transformar al hospital y pasarlo a la preparación para una situación bélica. 

P: ¿Qué significa “pasarlo a una situación bélica”?

R: Hasta hace unos tres años el hospital era como todos, pero se decidió hacer una gran modificación, construyendo  dos edificios nuevos, que son en realidad una especie de búnker en el que se puede trabajar. Desde el punto de vista de la gente que está adentro del hospital, bloque quirúrgico, servicio de emergencias, etc., no tiene ningún problema y no tenés que salir corriendo a ningún refugio porque fue construido de manera tal que todo el hospital es un refugio. Eso nos ha dado una gran tranquilidad. 

De todas formas, cada vez que pasa eso se repasan todos los programas que hay de cómo se trabaja cuando hay una situación bélica frente a la Franja de Gaza. Son programas que están hechos, protocolos ordenados donde cada uno sabe exactamente cuál es su función, qué es lo que tiene que hacer, adónde hay que ir, cada médico, cada enfermera, ayudante de enfermería, limpiador, camillero… Todo el mundo sabe exactamente cuál es su función cuando hay una situación así. 

Además de todo hay una movilización de los servicios que están ubicados en alas del hospital que no están protegidas, que no son un búnker. Para eso se construyó en el nuevo edificio, en el segundo subsuelo, todo un hospital que está siempre preparado y al que se baja a los pacientes de los servicios que están en las alas del hospital que no están protegidas. 

Servicio de urgencia pensado como un bunker

 

P: Todo pensado para la eventualidad de una emergencia. ¿Qué se hacía antes concretamente cuando sonaban las alarmas en medio de una operación? 

R: Seguís trabajando. Si estás en el medio de una operación tenés que seguir, no la podés parar. En ese momento estábamos en un lugar no protegido, si cae un misil adentro de la sala de operaciones, bueno, si sos creyente podés pedir a los que te protegen de arriba que te ayuden, y si no, que la suerte te acompañe. Es una situación muy fea, a mí me pasó estando en el medio de una operación que un misil cayó al lado del block quirúrgico viejo, todo tembló… No es una cosa de la que uno se recupere rápido la sensación de lo que pasa en ese momento, eso te queda adentro para toda la vida. 

P: Recuerdo que me contaste que en el camino de tu casa al hospital tuviste que detener el coche en cantidad de oportunidades porque sonaba la alarma para tratar de ir a un refugio o al menos tirarte al piso.

R: Eso es lo que se hace, sí, son las indicaciones de lo que hay que hacer cuando estás en la carretera y escuchás  que hay una alarma en la zona en la que estás transitando. Tenés que detener el coche, tirarte al piso en la carretera y poner las manos en la cabeza para protegerte. Siempre teniendo presente que la onda expansiva de un misil va hacia arriba, y cubrirse la cabeza por las esquirlas que puedan caer. 

P: Claro, si un misil le cae a uno en la cabeza no se salva de nada, pero una pequeñísima esquirla puede matar. 

R: Exacto. 

La entrada a la emergencia protegida

 

A nivel personal

 

P: ¿Cómo se vive esto como padre de familia? Estás casado, tenés hijos, tenés amigos, ¿cómo se combina esa alerta constante, el empuje, la resiliencia, tan fuerte y notoria en Israel lidiando con esas amenazas?

R: Cada persona lo vive y lo siente en forma diferente. Yo lo que puedo decir es que en mi caso,  cada vez que suena una alarma lo primero que me pasa por la cabeza  es dónde pueden estar mis hijos y mi señora: si también en la zona donde están ellos habrá sonado la alarma, si estarán cerca de un refugio.  Es lo primero que pienso. Cuando estás tan acostumbrado ya no pensás en vos mismo, sino que ponés la cabeza en tu familia, tus seres queridos, la gente que te rodea. En este momento más aún, porque soy abuelo fresco, tengo un nietito de un año y nueve meses.

 

P: Felicitaciones Pablo, esa es una nueva dimensión de la vida, ¿verdad?

R: Exactamente. Entonces ahora cuando sentimos las amenazas que habían venido por parte de Hamás por el día de Jerusalén -que ellos siempre se enfadan mucho cuando es el día y el pueblo judío lo quiere festejar a su manera y levantar banderas de Israel en Jerusalén –y amenazaban que si lo hacíamos iban a tirar misiles… ahí la preocupación es doble, porque ahora además de toda la familia tenés agregado un nietito chiquito que nada tiene que ver con el conflicto, que recién ha llegado al mundo. Muchas veces, como ha pasado también acá, los niños pagan. En la última vuelta, hace un año, en la ciudad de Sderot un niño murió cuando esquirlas de un cohete lograron penetrar la ventana del refugio en el que se hallaba con su madre y su hermana.

 

P: Fue una terrible tragedia. Siempre lo es cuando muere un niño, como este niño Idó de sólo 6 años, pero saber que le ocurrió cuando estaba resguardado, por alguna falla técnica, da mucho mayor angustia aún.

R: Así es. Entonces, cuando empezás a ver esas cosas las preocupaciones empiezan a ser mucho más grandes. Pero en el momento de actuar te ponés en el navegador automático y tenés que seguir trabajando. 

 

Resiliencia, siempre adelante

 

P:  En la vida diaria, ¿esta situación te despierta dudas? ¿En algún momento decís: “no puedo más, yo de acá me voy”?

R: La verdad que no, nunca es ese el pensamiento. El pensamiento es tratar de buscar cuál es la forma o cuál es el truco, el misterio, político o social, que nos pueda llevar a convivir de una forma más civilizada. No hace falta que nos amemos unos a los otros, pero hace sí falta aprender a convivir y sobrevivir, y que cada uno haga sus cosas. Para vivir no creo que exista la necesidad de que uno mate al otro, o que yo tenga que dejar la tierra en la que yo vivo, la tierra del pueblo judío, o que ellos tengan que abandonar la franja de Gaza. No pienso que esa sea la solución o que eso solucione el problema. No conozco en la historia de la humanidad que un proceso bélico o de inamistad se solucione tratando de eliminar un pueblo al otro.

 

P:  Y eso no es ni fue jamás el objetivo de Israel. Combate el terrorismo, no trata de eliminar a los palestinos. 

R: Así es. Que uno diga “yo estoy cansado, me voy”, ¿qué va a solucionar? Absolutamente nada. Lo que sí hay que hacer es que todos proclamemos “vamos a quedarnos acá pero vamos a tratar de buscar una solución para darle un punto final a esta inexplicable enemistad que existe entre los dos pueblos, que viene por razones religiosas”. Cuando hay por atrás del odio un fundamento religioso, entonces se convierte un poco difícil. De todas formas, estamos en el 2022, yo creo que hay mucha gente también del otro lado que piensa lo mismo y por ahí se puede llegar a una solución. No todos buscan estar en el conflicto bélico. Creo que  la mayor parte del pueblo lo que quiere es vivir, ganar plata para mantener a su familia y estar feliz, eso es lo que la mayoría de la gente quiere y piensa. Hay un grupo, como siempre, que es el gobernante en este momento, que es Hamás y la Yihad Islámica, que por la fuerza imponen una tiranía y gobiernan a la mayoría en forma no democrática. Y es con esa gente que se está luchando.

Una foto de años atrás. Tawfik Lubad, un palestino herido en choques con Hamas, internado en el Barzilai,
acompañado por su padre Ahmed

 

P: Quiero creer que la mayoría quiere vivir en paz para que sus hijos crezcan sanos y felices. El problema es que la minoría extremista se impone. Pablo, a pesar de esto, también en el Barzilai, como en todos los hospitales, atienden a árabes, hay médicos árabes, y en tu hospital inclusive hay capacitación de no pocos médicos y enfermeros palestinos , o sea que no son ciudadanos israelíes. 

R: Así es. Sigue habiendo  hay médicos que son de Jerusalem Oriental, de Ramallah o de Hebrón, que no tienen documento israelí, palestinos de los territorios que tienen visa o permiso para estudiar y hacer la especialidad acá.No tengo números, pero son bastantes. 

 

P: Vi a más de uno personalmente cada vez que estuve en el Barzilai. Muchas gracias Pablo.

R: A ti

Ana Jerozolimski
(27 Junio 2022 , 07:27)

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