Israel

Las manifestaciones de protesta en Israel, una experiencia cívica para mayores y chicos

También este sábado de noche una multitud se reunió  nuevamente, por undécima semana consecutiva, en la gran manifestación en Tel Aviv. Israelíes llegados de diferentes confines del país, se dan cita  para luchar por lo que consideran justo: la protección de su democracia.

 

 

 

Y aquí quiero contarles sobre una manifestación de hace dos días en la que participé, la del jueves ultimo en  la explanada del teatro nacional Habima en Tel Aviv. Para mí fue una combinación de trabajo periodístico y posición ciudadana. Las protestas contra la reforma judicial planteada por el gobierno son una herramienta clave en democracia y más allá del análisis acerca de si lograrán o no cambiar algo, es importante participar. Como en todo evento multitudinario, también aquí hay expresiones y carteles con los que discrepamos. Pero en general, se trata de una vivencia muy  positiva. Y es interesante que aunque  la gente se reúne motivada por la preocupación que la embarga, el resultado es optimista. El pueblo se da cita para luchar pacíficamente por sus principios y nadie está solo. No desespera sino todo lo contrario: es inspirador.

Ya una hora antes de la manifestación, comenzaba a sentirse el movimiento de gente que iba llegando con banderas al hombro. Israelíes de todas las edades, numerosas familias jóvenes también con niños y muchísima gente mayor, se reunían esponténamente como engalandos con la bandera de Israel. Y yo sentía el orgullo que eso inspiraba.Era como que el palo con la bandera era una forma de erguirse firmes.Y el conjunto tenía una fuerza mucho mayor que las unidades que lo componían.

 

 

En medio de la multitud estaban  Ayalá y Yuvál con su hija Líhi de Tel Aviv y una pareja de amigos, Ifát y Deiv Danon de la localidad de Tel Mond.”Estamos aquí para luchar por nuestra democracia, para protegerla”, dijo con claridad Ifát. “Tenemos que luchar por nuestro país”. “La presencia de cada uno cuenta”, asegura Déiv. “De lo contrario, no vendríamos, ya que claro que es un esfuerzo. No es que esto es al lado de nuestra casa”.Llegar de Tel Mond a Tel Aviv lleva media hora cuando el tráfico fluye sin ningún obstáculo, lo cual no suele ser muy común.

“Sentimos que estamos luchando por nuestro hogar”, asegura Ifát. “Nuestros abuelos llegaron como refugiados de distintas partes del mundo y fueron parte del comienzo del sionismo”. Sus abuelos de un lado eran oriundos de Alemania y Austria, llegados  después de la Shoá y del otro, eran ya quinta generación en la tierra de Israel. De su esposo Déiv, los abuelos de un lado llegaron de Kurdistán y los del otro, eran de Jerusalem ya 8 generaciones hacia atrás. “Y nosotros queremos vivir y criar a nuestros hijos en un espíritu liberal y de igualdad”, explica Ifát en referencia a sus 3 hijos de 20. 17 y 15 años, el mayor de los cuales está haciendo su servicio militar.”Sentimos que estamos en una guerra que no hay más remedio que librar”,resume.

Para ninguno de ellos es muy común  manifestar, pero todos sienten que es un compromiso ciudadano que aporta a un esfuerzo por la vida de Israel.

 

Yuval y Ayalá con su hija, junto a una pareja de amigos, Ifát y Déiv Danon

 

Ayalá y Yuval han estado en algunas de las protestas en Balfour, frente a la residencia oficial del Primer Ministro Netanyahu. “Comenzamos a ir cuando sentimos que el país empezaba a perder su rumbo”,comenta Yuval criticando el hecho que pueda ser Primer Ministro una persona que se halla en juicio por sospecha de corrupción. Y aclara de inmediato: “Pero esto es otra cosa. Lo que está pasando es muy profundo, muy grave,  por eso las manifestaciones son muy amplias e incluyen también a gente de derecha”.

Lihi, de 11 años, escucha con atención a sus padres y cuando nos dirigmos a ella sonríe tímidamente. Asegura que no viene simplemente acompañando a sus padres y que entiende qué significa democracia. Y en nuestro fuero íntimo pensamos que más allá de lo que pueda comprender a fondo, está viviendo una experiencia formadora.

“Lo que nos une a todos acá es que estamos preocupados por nuestro país. Quieren tomar medidas contra todos aquellos cargos que deben cuidar precisamente las normas de gobierno, que deben cuidarnos a todos como ciudadanos”, dice Yuval. “Los procesos de legislación que están ocurriendo son inaceptables y por eso estamos aquí”.

Los cantos rítmicos “De-mo-cra-cia” se entonan una y otra vez, al son de tambores que un grupo toca, convirtiéndose en el punto central de la protesta. 

 

 

 

En el público presente, como uno más, vemos al ex Ministro de Defensa Moshe Yaalon, solo, sonriente al ver a la multitud.

También a algunos conocidos periodistas, pero que no están allí trabajando sino con una bandera al hombro, marcando presencia con todos los demás ciudadanos.

 

Hay carteles originales, como el que se le ocurrió a Tal de 27 años, jugando con el nombre del Ministro de Justicia Yariv Levin.

Un niño, Tom, que si no estamos confundidos nos dijo que tiene 12 años, llegó con su mamá. A ella no le gusta aparecer, pero él acepta con una sonrisa , mostrando el cartel que preparó en su casa con el texto “escudo de la democracia”.

 

Y están los más pequeños en los hombros de sus padres. 

También Idán y Líha llegaron acompañando a su mamá Yael y su padre Mark, la familia Corman de Biniamina . Para ellos es más largo aún el viaje hasta  Tel Aviv. Pero sienten que no pueden dejar de hacerlo.

“Venimos porque sentimos que este es un momento crítico para todos y hay que salir de casa”, dice Yael. “Hay que hacer algo para que no lleguemos a un lugar muy malo para el país. Y tratemos a nuestras hijas para que aprendan. Las manifestaciones no son violentas, por lo cual no hay ninguna razón para tener miedo. Es histórico lo que estamos viviendo y creemos que aprenderán mucho al estar aquí”.

Mark discrepa con quienes critican a las manifestaciones alegando que son políticas .”El gobierno está tratando de hacer algo que para nosotros es una línea roja. Quieren que la Suprema Corte esté bajo su autoridad y eso es un verdadero problema”. Yael asiente y agrega : “El gobierno fue electo democráticamente, nadie lo niega. Pero no menos democrático es manifestar cuando consideramos que está haciendo algo muy equivocado”.

Preguntamos qué les inspiran las manifestaciones. Miran a la multitud de la que son parte, sonríen y responden: “Nos llenan de optimismo y esperanza”.

 

 

Ana Jerozolimski
(11 Marzo 2023 , 16:52)

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