Fotos: Paulina Patimer
Mientras se habló, durante varios días, tanto en Jerusalem como en Washington, sobre la supuesta inminencia de un alto el fuego con Hamas, paralelamente a la exigencia que se logre un acuerdo que devuelva a todos los secuestrados a casa y no solamente a una parte, las familias de los 50 rehenes podían disfrutar de la esperanza que su ser querido esté entre los primeros en ser liberados. Y ahora, con el Primer Ministro Netanyahu ya de regreso en Israel sin que se haya confirmado ningún acuerdo, con informes desde Doha, Catar, sobre una crisis en las negociaciones, es difícil imaginar la angustia de los familiares.
Uno de los escenarios centrales en los que se expresa públicamente el sentir de muchas de las familias de los rehenes es la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv, donde todos los sábados de noche se dan cita familiares junto a secuestrados ya liberados y miles de ciudadanos que se hacen presentes para apoyar su reclamo y expresar su solidaridad. Y este sábado no fue la excepción.
Según el Foro de Familias de los Secuestrados, esta vez llegaron al lugar decenas de miles de ciudadanos.
Eli Sharabi, que fue secuestrado el 7 de octubre del 2023 del kibutz Beeri y volvió recientemente a Israel, enterándose al salir de Gaza que su esposa y dos hijas habían sido asesinadas por los terroristas, advirtió en un mensaje al gobierno que “la oportunidad de traer a casa a los 50 rehenes, tanto los vivos como los muertos, está abierta ahora y no durará mucho.”

Eli Sharabi, una de las figuras más emblemáticas de los rehenes liberados, por lo que perdió, por su entereza y la claridad con que plantea la situación, exhortó al Presidente norteamericano Donald Trump a ayudar a que se concrete un acuerdo. Cabe recordar que el hermano de Eli, Yosi Sharabi, es uno de los rehenes muertos en cautiverio, que aún está en Gaza.”Su visión de un nuevo Oriente Medio solo será posible cuando TODOS los rehenes hayan regresado a casa”, recalcó Eli.
Un punto especial de la noche fue la participación de Viki Cohen, Herut Nimrodi y Anat Angrest, madres de los rehenes Nimrod, Tamir y Matan, todos ellos soldados .

“Es hora, Sr. Primer Ministro, de lograr el objetivo final de la guerra más larga en la historia de nuestro país: traer a casa a todos los rehenes, tanto vivos como caídos, en un solo acuerdo. No más fases. No más selecciones. Nuestros hijos fueron abandonados. Durante 645 días, ni un solo soldado ha regresado para rehabilitación. Ni un solo caído ha regresado a casa para ser enterrado. Los acuerdos parciales nos rompieron el corazón una y otra vez. No podemos pasar por otra. Esta vez, debemos arreglarlo. Los desplazados, los soldados, los reservistas, los civiles, debemos traerlos a todos a casa. Si no lo hacemos, no solo perderemos a los rehenes. Perderemos nuestra identidad como nación”.
Y en medio de esta agonía de 645 días, está el recuerdo de lo que difícilmente pueda describirse: la espera desde hace ya 4 mil días, por la devolución del cuerpo del Teniente Hadar Goldin, secuestrado durante una tregua humanitaria por terroristas que se lo llevaron a un túnel.

Su padre, Simja Goldin, habló en la plaza: “Hace 4000 días, el teniente Hadar Goldin nos envió en una misión para traer a casa a un soldado caído para enterrarlo en Israel; una misión para restaurar la sociedad israelí. No solo estamos rescatando a nuestro hijo de las manos del enemigo; estamos restaurando la sociedad israelí. Y es un largo camino.

Nuestra lucha hoy es clara: recuperar a quienes abandonamos. Si demostramos que podemos recuperar a los caídos, entonces quedará claro que tenemos el poder de recuperar a los heridos y a los vivos. Esta ha sido la concepción judía desde tiempos inmemoriales, desde que recibimos el mandamiento de ser Israel. Este es el mandamiento: sean israelíes, sean Hadar.”