Cultura

Con Janet Rudman, la mujer de los libros

Más allá de la amistad personal con Janet Rudman y del aporte de su pluma en el portal Semanariohebreojai, un aspecto especialmente notorio de su personalidad es su pasión por la lectura. En esta entrevista nos cuenta al respecto. 

 

P: Janet, te has ganado un lugar de respeto en talleres de lectura… o mejor dicho, en el mundo de los libros, que es un concepto amplísimo. ¿Cómo describirías vos esta pasión?

R: Leer es un plus en mi vida, una actividad que me permite focalizar y olvidarme del mundo. Mis talleres de lectura empezaron en plena pandemia gracias a Carlos Breitfeld, que me llamó para coordinar uno online para B´nai B´rith. De eso ya pasaron cinco años. Después vinieron otros grupos y hoy tengo cuatro talleres en marcha. Antes de eso, hice muchos años de escritura creativa, y eso me armó una comunidad de amigos lectores que me acompañó siempre.

En la Feria del Libro de Buenos Aires, con algunas alumnas

 

P: ¿Fue un amor a primera vista cuando empezaste a leer?

R: Es un amor que fue creciendo con el paso del tiempo.  No había biblioteca en mi casa; la primera que tuve estaba llena de libros de Robin Hood. Me habría encantado tener padres lectores, la verdad. Para mí, leer fue un refugio desde chica. Tengo un recuerdo muy vívido: tenía nueve años, estaba con mi papá en Buenos Aires y me dejó elegir cinco libros. Fue el mejor regalo de mi vida. Después de eso, en muchos momentos los libros fueron mi compañía: en la escuela, en el liceo y en la vida.

P: ¿Leer es una herramienta para aprender y conocer nuevos mundos o un disfrute en sí mismo?

R: Se dice mucho esa frase, y es bastante cierta. A mí, por ejemplo, los aeropuertos me agotan, así que agradezco que leer no implique viajar físicamente. Hay lugares donde me gustaría ir y otros donde prefiero no poner un pie, pero igual puedo conocer cómo viven, qué comen, cómo se relacionan. Pienso en La vegetariana de Han Kang: accedés a la sociedad coreana sin subirte a un avión durante horas. Es fantástico.

P: ¿Qué mundos especiales has descubierto en tus lecturas?

R: En realidad, soy fan de las historias mínimas, de lo que está cerca y se parece a lo que conozco. Te doy un ejemplo: en El buen mal de Samanta Schweblin, hay un cuento, Atlántida, donde pasa algo tremendo en un escenario completamente cotidiano. Leo mucha literatura argentina, y hay libros que recomiendo sin parar, como Ruth de Adriana Riva: la vida de una mujer de 82 años de Recoleta, que hace cursos por Zoom y va a la ópera. Ese tipo de historias me fascinan.

P: ¿Todo vale en la lectura o hay cosas que ya sabés que no son para vos?

R: Hoy la literatura está muy atravesada por una lógica woke, y no estoy dispuesta a leer escritores por cupo. Sigo influencers que hablan de “mujeres racializadas” y categorías así, pero yo no elijo escritores por género o raza. Elijo calidad, elijo temas. Eso para mí es lo que importa.

P: ¿Te has llevado malas sorpresas?

R: En general, llego a los libros por recomendaciones de amigos, notas de prensa, podcasts o Instagram. Lo peor que me puede pasar es aburrirme, y si me aburro, lo dejo. O me pasa lo contrario: algo me engancha y necesito llegar al final. Pero jamás me voy al final del libro para ver qué pasa; lo leo entero o no. Soy una abandonadora profesional de libros. No me da ninguna lástima.

P: Entiendo que leés una gran variedad de géneros y autores. ¿Podés hacer una lista de tus preferidos o sería demasiado larga?

R: Hay autores que, cada vez que sacan un libro, lo compro sin pensarlo. Otros los leo salteado. Te dejo la lista como me viene a la cabeza, sin orden de importancia:

Etgar Keret
Eduardo Halfon
Pedro Mairal
Tamara Tenembaum
Sándor Márai
Siri Hustvedt
Guadalupe Nettel
Adriana Riva
Jorge Luis Borges
Isaac Bashevis Singer
Paul Auster
Milena Busquets
Leila Guerriero
Nora Ephron
Maggie O’Farrell
Donna Tartt
Delphine de Vigan
Julia Navarro
Federico Falco
Elena Ferrante
Andrés Montero
Amos Oz

 

Con el escritor Eduardo Halfon

 

Con la escritora Tamara Tenenbaum

 

P: Variada en todo sentido…Cada tanto salen listas de “los 100 libros que no podés dejar de leer”. ¿Creés que hay libros indispensables o depende de dónde vivís y desde qué mundo leés?

R: No creo en las listas de los medios. Hacer un ranking de libros es casi imposible. Cada lector es un mundo. Eso tiene que ver muchas veces con temas comerciales  de las editoriales.

P: ¿Cómo ves la literatura israelí? ¿Podés dar un pantallazo de lo que hay traducido al español?

R: Hay muchísimos escritores israelíes. Yo conozco solo una parte, sobre todo los traducidos. Recomiendo leer y releer a Amos Oz, Etgar Keret, David Grossman, Dror Mishani, Meir Shalev, Zeruya Shalev, Batya Gur, Shani Boianjiu, Yishai Sarid, Aharon Appelfeld, Eshkol Nevo, Ayelet Gundar-Goshen. Y también Hostage, de Eli Sharabi, que para mí es imprescindible.

P: Impactante totalmente…todo su enfoque de vida después de lo que pasó y perdió…impresionante. Para quien no sabe, recordemos: estuvo secuestrado en Gaza cerca de 500 días, su esposa y sus dos hijas fueron asesinadas el 7 de octubre, su hermano Iosi murió en cautiverio…y él está decidido a seguir adelante. Solemos hablar de la resiliencia israelí, del empuje hacia adelante. ¿Eso se nota también en su literatura? ¿Es optimista o amarga?

R: Es una gran pregunta. Hoy, por ejemplo, tengo un taller sobre Mi querido Mijael de Amos Oz, que tiene un sabor amargo. Lo mismo pasa con Dolor de Zeruya Shalev. Pero no toda la literatura israelí es así. Etgar Keret trabaja con una ironía deliciosa, mezclando realidad y absurdo, y Una noche, Markovich de Ayelet Gundar-Goshen es directamente mágica.

P: ¿Qué destacarías de la literatura del mundo judío?

R: Es una pregunta enorme. Hay escritores judíos que no tocan para nada lo judío en sus textos y otros que escriben obsesivamente sobre el tema aunque digan renunciar a ser judíos. Pienso en Tamara Tenembaum, Eduardo Halfon o Philip Roth.
Y entre los que no escriben sobre judaísmo están Clarice Lispector o Stefan Zweig. Seguramente hay muchos más.

P: Si voy ahora a Uruguay y quiero ponerme al día con la mejor literatura nacional reciente, ¿qué me recomendarías comprar?

R: Una escritora uruguaya que me fascinó últimamente es Tamara Silva Barnaschina. También elegiría a Mercedes Rosende, Inés Bortagaray, Nancy Ghan y, por supuesto, a la enorme Cristina Peri Rossi. Y hay escritores muy reconocidos que no leí o que leí y no me deslumbraron, así que no me atrevo a recomendar por compromiso.

P: Y a modo de resumen ¿qué te gustaría agregar? ¿Se puede resumir qué significa la lectura para vos?

R: La lectura, para mí, hoy es una forma de bajar el ruido: alejarme de las pantallas, abrazar el silencio y volver a encontrarme conmigo misma. También es un puente hacia otros: me permite conocer gente con intereses parecidos y construir comunidad.

Y, sobre todo, es una compañía enorme en los momentos difíciles. Hace un año, en una noche larguísima en emergencias por un quebranto de salud de mi marido, leí Motke, el ladrón de Sholem Asch. Ese libro fue una bendición: me dio paz, me sostuvo y me hizo sentir menos sola. A veces, un libro aparece justo cuando más lo necesitás.

P: Hermoso…gracias mil Janet.

R: A vos Ana.

 

Ana Jerozolimski
(02 Diciembre 2025 , 12:24)

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