Un libro que es homenaje, memoria y amor
El libro se presenta este jueves 18 de junio a las 19 horas en la Kehilá,como parte de una instancia de reflexión en la que participa también la Psicoanalista Helena Hirsberg del Hogar Israelita, experta en Psicogerontología. José Luis Piczenik y ella convesarán sobre la nueva etapa que se abre en la vida cuando los padres envejecen, precisan los cuidados de los hijos y de hecho, los roles cambian. Esto se acentúa cuando hay únicamente un hijo para cumplir con la responsabilidad, que fue precisamente el caso de José Luis, hijo único de Chana Kogan Feldman (Z”L).

Se requiere inscripción previa para asistir, por el 092-001262
Conversamos con José Luis Piczenik, autor del libro, sobre una experiencia personal con enseñanzas que pueden ayudar a otros.
José Luis Piczenik es Escribano Público, fue Vicepresidente de la Kehilá y Presidente de COPREDI. Fue invitado en diversas oportunidades a disertar en la Cátedra de Judaísmo de la Universidad Católica. Articulista en varias publicaciones comunitarias. Autor del libro “Comunidades Judías de América Latina” (2013) editado por la Amia.
P: José Luis, ante todo enhorabuena por el libro que está siendo presentado en estos días. Que sea un éxito. Contame por favor qué detonó su escritura. Imagino que deriva no solamente de un deseo de tratar el tema de los padres mayores a nivel filosófico y social, sino de tu propia vivencia personal.
R: Sin dudas, la relación de mi madre conmigo fue muy especial en virtud de la condición de hijo único de ambos. Tras su viudez y durante muchos años habíamos creado una rutina de encuentros diarios que con su fallecimiento generó un vacío en mi diario vivir. La escritura intentó cubrir parte de ese vacío a través del recuerdo de las instancias vividas con ella. Escribir fue recordar pasajes de su existencia y eso fue un gran antídoto para mi, ante su pérdida.
P: ¿Cómo era tu mamá? ¿Qué te gustaría que el lector sepa de ella?
R: Era una mujer común y corriente con una gran devoción y dedicación por su hijo. Su vida giraba a través de esa condición. Su personalidad dócil y afectiva transmitia en forma permanente los valores que adornan a una persona ética y racional.
Como tantas madres sufría y gozaba con los logros y penurias de su hijo. En sus años mayores hizo un culto de la amistad y comprendió que los amigos son una parte relevante de la vida, son quienes acompañan, escuchan, contienen y dan motivación para seguir viviendo. Fue una mujer que aceptó la vida y trató de disfrutar sus mejores momentos.
P: Qué descripción tan emotiva…¿Cómo fue su historia personal? Llegó de Europa, lo cual ya dice mucho sobre el cuadro con el que lidió…
R: Como muchos inmigrantes llegó a este maravilloso país en los años de la preguerra. Cuando el antisemitismo, la xenofobia y el odio imperaban en el continente europeo, en este pequeno gran pais los inmigrantes se integraron y adaptaron a las costumbres locales y aqui pudieron obtener trabajo y consolidar familia en un circulo de afecto y paz. Era una ferviente admiradora y agradecida a Uruguay que la recibió con las manos abiertas. Aca estudió, se relacionó y formó su familia siempre resaltando su condición comunitaria y activa en distintas instituciones de la red en procura de desarrollar su identidad judía.
P: ¿Y cómo era vuestra relación? No es fácil ser hijo único cuando los padres se ponen mayores.
R: Ser hijo único en los tiempos que corren es un gran desafío. Afortunadamente vivimos más años pero en ocasiones ese tiempo lo destinamos a nuestras actividades laborales, profesionales y personales en desmedro de la atención y cuidado de nuestros adultos mayores. Esto nos genera angustia, incertidumbre, dolor porque no logramos equilibrar la responsabilidad con la conciencia. En nuestro caso intentamos darnos un tiempo diario en donde cada uno hablaba y era escuchado. Establecimos prioridades y tratamos de respetar el tiempo del otro. Nos aceptamos y nos toleramos y tratamos de ser optimistas y de ayudarnos mutuamente.Esa fue la fórmula para una mejor convivencia.

P: ¿Cuáles te parece que son los desafíos principales cuando los padres ya no pueden valerse plenamente por sí mismos? ¿Qué fue lo que te resultó más difícil?
R: En muchas ocasiones el adulto mayor pasa rápidamente de la autovalidación a la dependencia. El cambio es profundo y ninguno está preparado para esa instancia. En nuestro caso esto se produjo a través de una caída hogareña y su pérdida de movilidad. Allí me encontré solo ante grandes responsabilidades y decisiones para su vida. La vida nos llevó a cambiar los roles y eso me generó inicialmente una gran angustia. Lo hablé, lo medité, lo conversé en mi entorno y poco a poco fuimos transitando las distintas etapas con mucha paz y afecto. Con el paso de los años ambos comprendimos que su lugar era en un residencial y de común acuerdo así lo resolvimos. Allí pudo disfrutar su último tiempo en un nuevo entorno, con nuevos amigos, con nuevas actividades pero en un clima de respeto y cuidado personal. La decisión fue correcta y ambos nos sentimos satisfechos de la misma.

P: Vos no sos una persona religiosa pero sí muy consciente de las enseñanzas judías y los valores del judaísmo. ¿Qué nos dicen sobre este tema?
R: El quinto mandamiento de las Tablas de la Ley nos habla sobre el tema y nos promete aumentar nuestros días en la Tierra si honramos a nuestros padres. Creo que el judaísmo es sabio en estas instancias y subraya la condición de estar presente en los momentos más difíciles, de quienes nos dieron la vida.
Es un deber ético acompañarlos, entenderlos y por encima de todo darles el amor que se merecen. ¿Qué es la vida sino es agradecer y retribuir lo que otros han hecho por nosotros ? El judaísmo nos conduce por el camino de la ayuda y la retribución en los momentos finales de la existencia.
P:¿Dirías que el libro cuenta tu historia y la de tu mamá o también da herramientas que pueden ayudar a otros?
R: El libro es un testimonio personal, una autobiografía, no es un libro científico pero relata experiencias que son comunes a muchos en estos tiempos. Mi gran anhelo es que con su lectura alguien se vea reflejado en el mismo y pueda reflexionar y meditar sobre lo que allí se expresa, recibiendo una sugerencia o una opinión respetuosa que le ayude a resolver su situación personal.
P: ¿Algo más que quieras agregar?
R: Si, quiero agradecer a mi esposa e hijos por transitar juntos esa etapa y por entender que muchas veces mi tiempo no se “invirtió” en sus vidas porque mi conciencia así me lo exigió. Y también decirte que en tu diaria labor estás recordando y honrando permanentemente el legado de un gran hombre como fue tu padre, el querido José Jerozolimski ( Z”L) y en tu activa defensa por los ideales del judaísmo está retratada la maravillosa obra que él realizó por su comunidad. También vos estás retribuyendo su esfuerzo. Muchas Gracias.
P: No podía haber nada más emocionante para mí que estas palabras que acabás de decir. Te agradezco enormemente José Luis. Abrazo enorme.
R: Yo te agradezco a ti. Otro abrazo y seguimos siempre en contacto.





